domingo, 31 de marzo de 2013

No soy de nadie, pero apoyo al PP

Con estos nos jugamos los cuartos
Ayer escribía sobre el cambio habido entre las gentes que votaron en las últimas elecciones al Partido Popular y los dividía en dos grupos. Señalaba la existencia de un grupo importante que ante lo que estaba sucediendo habían abjurado del sentido de su voto y estaban frontalmente en contra del gobierno de Mariano Rajoy y de otro grupo, el núcleo de los más fieles, que a pesar de la situación y de la actuación del gobierno mantenían su apoyo y que necesitaban, según mi particular criterio, que Mariano Rajoy adoptará una serie de medidas para mantener su fidelidad al proyecto del PP.


Las reacciones fueron variadas, hubo gente que se identificó con el primer grupo y dijo aquello de “me engañaron y no los pienso volver a votar jamás”, los que afirmaron exactamente  lo contrario y también hubo gente que no votó ni votará al PP en la vida que aprovechó el artículo y se apuntó a la fiesta, para llevar el agua a su particular molino ideológico. 


Como saben lo titulé “Los nuestros ya no son tan nuestros” con la idea de subrayar el rechazo interno creado por las políticas aplicadas por Rajoy. Hoy titulo “No soy de nadie, pero apoyo al PP”, frase que ayer ya era debatida por alguno de mis lectores, en este post pretendo explicar mi particular posición y no siendo militante del Partido Popular, ni de ningún otro partido, pese a todo lo ocurrido hasta la fecha tengo que decir que sigo apoyando al gobierno de Mariano Rajoy.


No me gusta lo que está sucediendo, pero a pesar de eso volvería a votar al PP. Me preocupa inmensamente el paro, las subidas de impuestos, los recortes, la corrupción, los desahucios o el mantenimiento de privilegios de la casta política que resultan inaceptables. Me desespera, como a casi todo el mundo, la inexistente política de comunicación del gobierno. Esperaba una mayor firmeza en algunos asuntos que tienen que ver con la unidad de la nación, la defensa de las víctimas del terrorismo, las políticas relacionadas con los asesinos de ETA. 


Quiero, como todos, que se recorte drásticamente el dinero público que se dedica al sostenimiento de sindicatos, organizaciones empresariales y partidos políticos. No me gustan nada los recortes aplicados en Sanidad y Educación, que entiendo podrían haberse aplicado mejor. Me preocupa – soy pensionista – el asunto de las pensiones, me duele muchísimo el calvario por el que están pasando muchísimas familias, sufro viendo lo que le estamos haciendo a nuestra juventud y a pesar de todo esto y convencido de que se podría haber gobernado de otra manera, sigo apoyando al gobierno del Partido Popular.


Pues debe ser usted más tonto que Abundio, dirán algunos y es que explicadas las cosas así, efectivamente se entiende mal mi apoyo, que no es ciego, ni partidista, sino que por el contrario tiene una explicación sencilla, muy fácil de comprender.


Apoyo al actual gobierno porque es el único que puede sacarnos del atolladero en el que estamos metidos y no se equivoquen ustedes, piensa lo mismo la oposición. El problema de España y sus ciudadanos radica en una cuestión indiscutible: No hay repuesto para el PP. No existe nadie en eso que ha dado en llamarse el arco parlamentario que pueda postularse como repuesto y que tenga la más mínima posibilidad de acometer la tarea con visos de llevarla a término de manera satisfactoria.


Nadie puede creer que el PSOE que fue el que nos metió en esto y que sigue en las mismas manos que nos llevaron a nosotros, al desastre económico y a ellos a su mayor derrota electoral, pueda postularse como solución, cuando son parte fundamental del problema. Y eso lo digo yo, pero lo piensan también los responsables de Ferraz. En ese sentido conviene recordar el empeño de Rubalcaba y compañía para que Rajoy solicitara el rescate, lo que traería aparejada la intervención de Bruselas.


Su fe estaba puesta en que la UE montara en España un golpe de estado semejante al que organizó en Italia, que nos convertiría en su  protectorado. Preferían la pérdida de soberanía a que gobernara el PP, la intervención de la UE obligaría a la desaparición de Rajoy y los populares del gobierno de España y ya se sabe que muerto el perro se acabó la rabia.


Por  estas cuestiones y por lo que le está sucediendo internamente al principal partido de la oposición, dejando de lado las cuestiones ideológicas, habrá que convenir que el PSOE no está en situación de ofrecerse como solución, más allá de hacerlo de boquilla.


Por seguir con la izquierda ¿Se imaginan ustedes lo que podría ser un gobierno presidido por Cayo Lara?, IU nos vende la “democracia” bolivariana como el paraíso al que hay que imitar y denuncia la corrupción en Madrid, mientras en Sevilla anuncia que aunque se impute a miembros del gobierno de la Junta por el asunto de los ERES, ellos seguirán en el pacto con el PSOE. Miedo me da sólo de pensar en un gobierno de España en manos de los Cayo Lara o Valderas.


¿Quiénes quedan? Pues poquita cosa, UPyD y los nacionalistas. Pido perdón de antemano, voy a ser sincero, probablemente injusto, pero sincero. No me fío de los partidos formados por retales,  creo que sus componentes que provienen de organizaciones de ideologías varias, aportan al proyecto unas sinergias negativas muy importantes que se multiplicarían exponencialmente si tuvieran que gobernar. Insisto en que no pretendo ofender a nadie, es lo que siento. Y sobre los nacionalistas qué cabe decir, que no creyendo en España, mal pueden gobernarla.


Por todo esto y porque estamos viviendo un estado de emergencia nacional que requiere la unión de todos, apoyo al gobierno del PP, que tiene una característica importantísima que nadie señala, Mariano Rajoy y los suyos han sido aceptados por la UE y en este forzado equilibrio en el que hay que manejarse, eso resulta fundamental. No puede decir lo mismo el PSOE al que en Bruselas le tienen muchísimas ganas.


Pues por estas cositas estoy convencido que - con sus miserias políticas, con sus defectos, con todas sus dudas y vacilaciones-  al final o nos sacan los populares de ésta o no nos saca nadie. Y que no me vengan con el cambio de sistema porque pasa lo mismo que con el gobierno de Rajoy, no hay repuesto creíble para nuestra democracia parlamentaria, dejen de lado la utopía, que con las cosas de comer no se juega y ya estoy muy mayor para andar de neo chipriota por la vida.


Ya ven ustedes amigos míos lo sencillo que resulta. No soy de nadie, pero en defensa propia, apoyo al gobierno del PP.




sábado, 30 de marzo de 2013

Los nuestros ya no son tan nuestros

Ellos deben decidir...
Cunde poco a poco el desánimo en un colectivo, al que llamaré la derecha sociológica española, aunque sepa que muchos individuos a los que encuadro dentro del grupo no responden al mismo perfil ideológico. Para que nos entendamos, cuando me refiero a la “derecha sociológica” hablo de aquellos ciudadanos que en las pasadas elecciones generales, que tan lejanas parecen, votaron al PP. 
En ese colectivo destaca un grupo muy importante cuyos componentes tenían puesta su fe, una fe radical, la fe del carbonero, en los poderes taumatúrgicos de Mariano Rajoy que parece iban a solucionar lo del paro, el aminoramiento del déficit, la falta de liquidez bancaria, la desconfianza de los inversores  o de los mercados si lo prefieren, el mosqueo de la UE y todo lo demás, en menos tiempo que el que tarda en persignarse un cura loco o  para los que lo religioso no termina de convencer, en menos tiempo que necesita Benjamín Sinclair Johnson, Ben Johnson para los amiguetes, en correr 100 metros.
Unos porque esperaban lo imposible, otros porque se quedaron con la parte del mensaje que más les gustó y los más, porque no suponían que les iba a tocar vivir tiempos tan duros, se han sentido engañados y han dado por buena la infumable simplificación y el mensaje demagógico que la izquierda lanzó inmediatamente después de la toma de posesión de Rajoy y lo que fue amor fervoroso, ha pasado a ser odio feroz y credulidad interesada ante cualquier cosa que vaya en contra del gobierno de España y del partido que lo sustenta.
Bueno, cada uno es cada uno y para gustos se hicieron colores. Junto a esos ciudadanos cuya mala opinión tampoco parece que preocupe demasiado a los responsables peperos, que opinan que en cuanto la economía comience a mejorar, la mayoría de ellos volverán entusiastas al redil electoral de Génova presumiendo de su adhesión inquebrantable, digo que junto a ese grupo mayoritario existe otro mucho más fiel, que a pesar de lo que está sucediendo ha seguido apoyando las tesis, las acciones e incluso las inacciones de Mariano Rajoy y los suyos, pero que empiezan a oír una voz interior que les dice insistentemente  que los suyos, desgraciadamente ya no son tan suyos.
Muchos de los más fieles seguidores del PP, comienzan a manifestar su hartazgo, no por la cuestión económica, me refiero a la subida de impuestos, los recortes y el paro, que entienden como inevitables si bien confían en su solución, aunque muchos piensen que las políticas que se refieren a esos asuntos  se podrían haber hecho de otra manera. No son los problemas económicos los que socavan su confianza, lo que les lleva por la calle de la amargura es la percepción que tienen de que Mariano Rajoy no se emplea con la misma decisión y contundencia con la que usa la tijera, en otros asuntos muy importantes ante los que reacciona con una blandura, que está empezando a cansar hasta a sus más fieles.
No les gusta lo que hace el gobierno con la reinserción de los presos etarras; están hasta la coronilla de la tibia actuación de Rajoy ante el independentismo catalán. No saben qué cara poner ante el triste papel del ministerio del Interior permitiendo filtraciones interesadas de la UDEF, les repatea el hígado lo de la política exterior en manos de Margallo, que no hará bueno a Moratinos porque eso es imposible, pero por ahí le anda. 
Exigen firmeza ante los enemigos de la unidad de España, un cuidado extremo en la concesión de algunas subvenciones de muy difícil justificación, pretenden que la Agencia Tributaria meta mano a tanto sindicalista de postín que por ahí andan haciendo unas declaraciones de la renta que mueven a irrisión. Demandan con urgencia una limpieza en la Administración que garantice la necesaria neutralidad de los funcionarios, sobre todo en los puestos más sensibles. 
Puede entenderse, como excepción, que a veces la mejor decisión es que no haya decisión, pero esa ocurrencia no puede convertirse en la filosofía que impregne la acción de un gobierno. El ejecutivo no puede dar muchas alegrías, por no decir ninguna, a los administrados en las cuestiones que tengan que ver con la economía, pero sí puede actuar con firmeza en asuntos que preocupan a muchísimos ciudadanos y sobre todo a casi todos sus votantes.
Hay que tomar medidas políticas y hacer una labor muy importante en comunicación. Hay que llevar a cabo las reformas que son necesarias y hacerlo sin rehuir el diálogo, aceptando el consenso si lo hubiera, pero sabiendo que cuentan con una mayoría absoluta que les libra de la necesidad de pastelear y ceder ante la izquierda y los nacionalistas. Y si éstos gritan, patalean y/o se indignan, que lo hagan. Allá penas, el PP debe seguir su línea sin mirar a uno u otro lado.
Las inaplazables reformas de la Administración, el recorte del poder de las CC.AA, las mejoras en la Educación, la erradicación de privilegios de imposible justificación, la lucha contra ETA, la Ley de Huelga. El obligado recorte del dinero público que llega a los sindicatos,  organizaciones empresariales y partidos políticos,  todas estas cosas y muchas otras que no incluyo, son tareas políticas que deben llevarse a cabo sin que las frene el temor al ruido, la protesta callejera o la algarada.
Aceptemos con resignación el sometimiento a las políticas que nos impone Europa, que nos dejó en herencia el socialismo, no por buenas  sino por inevitables; pero en la política que nos es propia, el gobierno debe actuar con firmeza y además de hacer las cosas, explicarlas en su momento y explicarlas bien.
Sería terrible que por falta de carácter, por amor a la comodidad o por cobardía cívica, Mariano Rajoy y su gobierno consiguieran que los que todavía están con ellos, tuvieran que decidir que no son merecedores de su apoyo y aceptar que los del PP, lamentablemente ya no son tan suyos…

jueves, 28 de marzo de 2013

Ada Colau, los escraches y la inversión internacional

Hay quien trabaja para que se invierta en España
Suerte tiene esta sociedad contando con mujeres como Ada Colau, que siendo como es profundamente democrática, solidaria, pacífica y pacifista, partidaria del diálogo y del consenso, es capaz de sacrificar sus principios para hacer frente a la marea de la derechona y se aplica a diario, con íntima repugnancia moral, a meterle las cabras en el corral y ajustarle las cuentas a la vil canalla de los diputados peperos que como todo el mundo conoce son el enemigo a batir, aunque para ello tenga que emplear las armas del insulto, la amenaza y la coacción, con lo que eso hiere y molesta a la fina sensibilidad de la pobre Ada.

Y gracias a este activo - ¡coño! iba a decir moral - ustedes perdonen, quería decir ético, ético, progresista y solidario para ser preciso. Como les decía gracias a la Colau vamos a poder defendernos del ataque de los inversores extranjeros, unos monstruos  que han sido capaces de invertir desaforadamente su pasta en España con la aviesa intención de apoyar a este gobierno, que como es sabido nos está llevando a la ruina y no me digan ustedes que no están de acuerdo, a ver si al final va a resultar que son ustedes unos fascistas irredentos.

Y no vayan a creer que lo de invertir a calzón quitado lo han hecho estos indeseables de una manera discreta, ¡qué va!, se han empleado con un entusiasmo digno de mejor causa; de tal manera que en el mes de enero la inversión extranjera aumentó en este país hasta la desmesurada cifra de 30.373 millones de euros. Lo peor es que a su malicia congénita unen la contumacia y con este éxito, el mes de enero del presente año se convierte en el  quinto mes consecutivo en el que los inversores internacionales siguen confiando en la economía española y sueltan la pasta a este gobierno que no lo merece. 

Estas cosas no se pueden permitir, con el trabajo que cuesta convencer a la masa ciudadana de qué todo está mal, te vienen unos desalmados con cuatro noticias como esta y a poco que te descuides, los del PP nos sacan de ésta y entonces si que la liamos bien liada.

Así que hay que hablar con Colau, el hada (esta vez con h) de los escraches y que haga una selección de los mejores de sus energúmenos y le monten a estos desalmados un escrache que no se lo salte un torero checo con alpargatas, un escrache de categoría, de los que ponen la piel de gallina al sujeto pasivo de la gracieta y les quiten las ganas, de una vez por todas, a esos menguados del capital internacional de invertir en España, al menos hasta que no vuelva a gobernar la izquierda, que es lo que debiera ser. 

Por mucho que se empeñen en lo contrario algunos descerebrados, el orden natural de las cosas no retornará a este país hasta que el estado español sea gobernado por la izquierda progresista y solidaria. Y si tiene usted alguna duda, hágaselo mirar porque igual es que usted amigo mío, empieza a derrotar por el pitón derecho y eso es gravísimo y sobre todo muy peligroso.

No soy un alarmista pero podrían ustedes siquiera suponer que con el trabajo que cuesta estar todo el puñetero día en la calle de manifestación a concentración, de sentada a protesta, de escrache a asamblea; con el inconmensurable trabajo que se han tomado los líderes de esta izquierda española para dejar al Partido Popular a los pies de los caballos; con lo que cuesta descalificar, insultar, mentir, manipular a diario; con la dedicación plena de tantos compañeros y compañeras que han trabajado denodadamente para crear un clima de inseguridad y desconfianza, afirmo que ustedes no podían siquiera soñar que a alguien se le ocurriera invertir en España.


Vamos, que uno lee en la prensa salmón – la económica, compañeros y compañeras – y se entera que como consecuencia de las entradas de capital en enero, los activos netos del Banco de España frente al exterior aumentaron en 28.067,7 millones de euros, frente al descenso de 9.533,4 millones en el mismo mes de 2012 y naturalmente – somos humanos - se te cae el alma a los pies.

Esto, tal y como están las cosas, sólo puede deberse al repugnante contubernio de una conspiración de la derecha internacional, en connivencia con lo más selecto de los tiburones financieros de Wall Street,  la colaboración necesaria de los neocon londinenses y la complicidad del capitalismo más salvaje; sin descartar la más que probable intervención de la banca vaticana, que aquí seremos lo que seamos, pero no nos chupamos el dedo.

Y a estas cosas hay que ponerles remedio, que se empieza con las tonterías de la prudencia y las mariconadas de la ética o las pijaditas del respeto por la libertad de los otros y se acaba perdiendo las elecciones por goleada. Así que aquí hay que aplicar aquello tan viejo, que me parece que dijo Lenin: “A grandes males, grandes remedios”.

Es por lo que nuestra queridísima Ada Colau debe montar unos comandos con lo mejor y más granado de su gente y salir zumbando hacia Paris, El Vaticano, Londres, Berlín, Nueva York y a Bruselas, que ya ni de Almunia te puedes fiar  y que llegados a sus respectivos destinos les monten a esta pandilla de impresentables, que se permiten soltar la mosca con una generosidad que da miedo y desde luego lugar a sospecha, montarles  digo, un follón que tiemble Roma con Santiago o de los de no te menees compañero, como ustedes prefieran.

Compañeros y compañeras, hay que andarse con muchísimo cuidado con estos capitalistas desgraciados que como sigan invirtiendo así en nuestro país, son capaces de permitir que Rajoy nos saque del atolladero y a Mariano hoy por hoy  todo el mundo lo critica, porque dicen que sólo le preocupa la economía, pero que en cuanto remonte en lo económico, todos los que hoy le critican se van a galope tendido para la calle Génova a vitorearlo y aplaudirlo. 

No os vayáis a equivocar amigos y amigas, que todos éstos que no hacen más que quejarse siguiendo nuestra indicaciones, en cuanto le vean la punta al lápiz, se olvidan de la progresía e ipso facto tornan en peperos de toda la vida, admiradores de Fraga, seguidores de Aznar y lo que haga falta.

Afortunadamente tenemos a la Colau, va a ser la única que sea capaz de sacarnos de este embrollo, bueno ella y los escraches, invento argentino por el que jamás estaremos lo bastante agradecidos a nuestros compañeros peronistas del otro lado del charco.

La gravedad del momento lo exige, hay que montar un escrache descomunal a nuestros inversores internacionales.