lunes, 29 de abril de 2013

Unos perseveran, otros dudan




"No están estos tiempos, amigo Sancho, para pesimistas y añorantes, así que mira al frente, espolea y cabalga..."



Poco a poco, muy lentamente la crisis y su desarrollo, aunque quizás sería más exacto hablar de su permanencia, influye en el comportamiento de los que hoy por hoy son los únicos partidos políticos que razonablemente tienen expectativas de poder gobernar España. Efectivamente la crisis permanece y su permanencia en nuestro país viene dada por lo mal que lo está pasando también la economía europea.


El gobierno ha tenido que revisar a la baja sus previsiones económicas, pero  en esa situación tan negativa y preocupante no estamos solos. Lo de revisar a la baja no es algo exclusivo de nuestra castigadísima economía, ya comentaba hace unos días que paralelamente a nuestra retracción la vecina Francia que preveía un crecimiento del 0,8% ha tenido que reducir esa cifra a un 0,1, lo mismo sucede en el Reino Unido que se ve obligado a pasar de un  1,8% de crecimiento previsto a un más modesto 0,6%. Por su parte la todopoderosísima Alemania se ve obligada a retroceder sus previsiones y del 1,6% previsto, pasar al 0,4%.

No es que sea algo que vaya a consolar a demasiada gente, pero el fenómeno que nos castiga puede encuadrase en un problema genérico de la economía europea, que lo está pasando mal, lo que hace que nosotros suframos más acerbamente nuestra particular situación.

Pero como decía, esa permanencia del problema y el frenazo en su solución, hace que tanto el PP como el PSOE estén cambiando conductas y actitudes. Creo honradamente que el ejecutivo está haciendo un esfuerzo muy importante para cambiar aquella especie de autismo que dominaba su política de comunicación. Otra cosa es que este cambio sea reconocido por una mayoría que está empeñada en no aceptar como positivo nada que venga de este gobierno.

Rajoy explicó qué es lo que nos estaba sucediendo y se mostró muy firme en una postura que a mí me parece buena y que a otros no gustará nada. Dio un mensaje de firmeza y de responsabilidad. Ya sé que decir esto de Rajoy me gana automáticamente el monumental cabreo de esa gente que está empeñada en insistir en que Rajoy es un cobarde interesado que no se atreve a tomar las medidas que nos sacarían de la crisis, pero si alguien analiza las palabras de Rajoy deberá reconocer conmigo en que el presidente se mostró firme y dio las explicaciones que correspondían.

Dijo que  se ratificaba en su política económica y que desde luego no tenía previsto cambio alguno en su gobierno, a la vez que pedía al pueblo español paciencia ante la mala situación y ponderaba la virtud de la perseverancia como la herramienta que nos ayudará a salir del problema. Seguro que eso quedó clarísimo a todos, los que escuchan y los que no. Los que están por negar todo lo que haga o diga Rajoy se escandalizarán de lo dicho y  lo atribuirán a la falta de ideas del presidente, otra de las acusaciones genéricas que más se utilizan en su contra, para descalificar su contenido.

Seguro que pocos hablarán de otras cuestiones que el presidente señaló de manera muy explícita. Dijo Rajoy, que las medidas que se adoptaron el viernes eran exactamente las que requería la UE y que a España le convenía dejar muy claro ante Bruselas cual era nuestra situación en términos de crecimiento, porque  y aquí viene lo  más importante de lo que dijo Rajoy en Granada, si no hay avances internos en la UE ni ayudas específicas, no vamos a salir con bien de nuestro problema.

Pésele a quien le pese, el mensaje ese que dicen sus críticos que no da Rajoy, ha llegado a Bruselas. El mensaje manifiesta que la sociedad española no va a salir de ésta solamente con recortes y reformas. Ambas cosas son esenciales en los cambios que hay que implementar pero deben ir acompañadas de medidas que nos ayuden a la creación de empleo. Reclamó Rajoy la asistencia de la UE para dar solución a nuestro gravísimo problema de paro y señaló que el Banco Europeo de Inversiones “podría hacer más”, para facilitar el crédito a las pequeñas y medianas empresas.

Rajoy señaló un aspecto muy importante de esta situación y que a muchos interesa ignorar. España y consecuentemente su gobierno hace lo que la UE le deja o “sugiere” y ese es un asunto que nos afecta desde que necesitamos que el BCE comprara deuda española que nadie quería. Seguro que muchos recordarán aquellos tiempos – mayo del 2010 -  en los que Zapatero fue llamado a capítulo a Bruselas y tuvo que volver a Madrid y recortar el sueldo a los funcionarios, congelar las pensiones y colocar el techo de gasto en la Constitución para que la UE permitiera aquellas compras del BCE que nos sacaran de la quiebra.

Hay gente que no entiende la posición del gobierno, pero Rajoy lo ha dejado bien claro, es mejor insistir en que todavía queda mucho por hacer, que vender aquellos brotes verdes tan zapateriles y que el PSOE aplaudía con entusiasmo inigualable.

El presidente del Gobierno manifestó que entendía la terrible frustración de los millones de parados ante las pobres expectativas que ofrecen nuestros datos económicos, pero afirmó que “es mejor decir la verdad”. Hay que ser realistas, insistió y explicar que para mejorar esas expectativas hay que perseverar en las reformas y los ajustes.

Bueno a mí me parece que se percibe claramente un cambio de actitud en los populares, por otra parte la “comprensión de la UE” para con nuestros problemas ha crecido, nos van a dar el aplazamiento sobre el objetivo de reducción del déficit, lo que evitará recortes y van a tener que poner en marcha un plan de ayuda para que podamos solucionar nuestro principal problema, el paro.

El PSOE también está cambiando, no de actitud ni de mensajes ya saben, lo de las peras y el olmo, siguen instalados en negar sus responsabilidades y en su ataque a las medidas del gobierno, pero han decidido cambiar... de Secretario General. El País publicó una encuesta sobre “nuevos líderes”, que constituye el acta de defunción política de Rubalcaba. Ante la nueva situación, los aspirantes están comenzando a colocarse en la línea de salida y consecuentemente poco escucharemos de soluciones o propuestas. Tampoco es que me extrañe, al PSOE siempre le ha interesado mucho más el interés partidista que el de España y los españoles.

Por ahí dicen que yo le tengo mucha fe a este gobierno, más fe tenían los que se tragaban las bolas de Zapatero sin pestañear y no señalo a nadie, que tampoco hace falta ser demasiado cruel. 

Así están las cosas y además es lunes ¡qué le vamos a hacer!

domingo, 28 de abril de 2013

Los islandeses como los socialistas ¿sólo aciertan solo cuando rectifican?

 
Johánna Sigurdardóttir perdió las elecciones



"No están estos tiempos, amigo Sancho, para pesimistas y añorantes, así que mira al frente, espolea y cabalga..."



Tengo que reconocer que hasta hace bien poco estaba hasta los pelos de Islandia y sus soluciones económicas. Todos ustedes recordarán  aquellos tiempos en los que el pueblo islandés con su izquierda a la cabeza, “solucionó” sus problemas económicos, empapeló y encarceló a los políticos y banqueros a los que consideraban culpables de los problemas que les acuciaban y aquello fue vendido como el paradigma de actuación para hacer frente a nuestra crisis.


Eran los tiempos en los que en Facebook, la red social por excelencia al menos entonces, todos los días se colgaban cientos de enlaces en los que se nos explicaba cómo los islandeses habían terminado con sus problemas y proponían hacer lo mismo en nuestro país. La verdad es que siempre me han molestado aquellos que utilizan las dudosa auctoritas de unos enlaces que provienen de orígenes inimaginables y arropados por las afirmaciones que en ellos se encuentran defienden su verdad.

Hasta que lo dejé harto de dar explicaciones que nadie atendía, intentaba explicar con mucho trabajo, que de paciencia ando algo justito, que dando por buena la “solución” islandesa lo que pudiera ser de aplicación en ese país, no lo era en España. Simplemente pensaba y pienso, que las soluciones que pudieran resolver el problema que afectaba a la economía de unos trescientos treinta mil  islandeses, que esos son los que son, no podían aplicarse a nuestro caso concreto por un problema de escalas. Y les explicaba aquello de la física cuántica que hubo que inventarse cuando los físicos de este mundo se dieron cuenta que los mismos fenómenos si se producían en escalas distintas ofrecían resultados distintos.  

Pero no hubo manera que entendieran, o yo me expliqué fatal que será lo más probable, que un país de unos 330.000 habitantes, que vive de  una economía muy simple, en la que la pesca, las exportaciones de aluminio y el ferrosilicio, una incipiente actividad manufacturera y algo de turismo, protagonizan su actividad económica, no podía compararse con la nuestra, por tamaño y  complejidad.

La izquierda islandesa se hizo con el poder en el año 2008  y hasta hoy ha gobernado de una manera que a mí me parece muy eficiente. Ha obtenido unos números que ya los quisiera yo para España. El paro en Islandia está situado hoy por hoy en un 6% y la economía crece por encima del 2%. Me parecía a mí que esas cuestiones garantizaban la reelección de los zurdos islandeses, pero no ha sido así. Los votantes islandeses, mutans mutandis, han decidido devolver el poder a aquellos que los llevaron a la ruina y lo han hecho, porque a pesar de salir de la crisis, están en contra de las medidas adoptadas para hacerlo.

Tengo que reconocer que conozco poco a los islandeses. De hecho los conozco muy superficialmente a través de tres vías. Los conocí hace muchísimo tiempo como turistas en un verano que recuerdo muy largo y placentero. La verdad es que no había muchos islandeses que por aquel entonces pasaran sus vacaciones en España, porque Islandia era uno de los países más pobres de Europa. Los varones eran gente alta, fuerte, más que silenciosa, taciturna, aunque en cuanto engrasaban su voluntad con una buena dosis de alcohol, tornaban en ruidosos y violentos, con una sorprendente facilidad para echar mano del cuchillo para solucionar las broncas a las que eran muy proclives.

Ellas eran también altas y fuertes, muy guapas y bastante menos silenciosas que ellos y hay que decirlo, muy receptivas a las atenciones de los españolitos, cualidad que muy frecuentemente constituía el detonante de las peleas que se organizaban por un quítame allá las atenciones de la Brynhildur de turno. Llamaba la atención el empeño que ponían en  preservar su virginidad, cuestión que poco o nada preocupaba al resto de las turistas nórdicas que por allí vacacionaban y para ello utilizaban un curioso, o a mí me lo parecía, procedimiento para preservarla pero que les permitía disfrutar de las atenciones sexuales que tan ardorosamente buscaban. Procedimiento que no voy a detallar porque los supongo a ustedes gente de experiencia y ya me habrán entendido.

La segunda vía de mi conocimiento islandés me viene de la lectura de las novelas de un tal Arnaldur Indridason, autor islandés, cuyas novelas les recomiendo y en las que describe muy bien, entre otras cosas, la transformación de Islandia tras la segunda guerra mundial, que pasó en un plazo brevísimo de una sociedad pobre de granjeros y pescadores a una sociedad moderna y desarrollada, con las consecuencias fáciles de suponer. Y ya por finalizar la tercera vía de mi “conocimiento” islandés me viene dado por los santísimos enlaces sobre las soluciones económicas islandesas que he comentado antes.

Alguno dirá, pues no tiene usted ni idea y tendrá razón, pero con muchísimos menos conocimientos sobre el asunto, ustedes y yo conocemos a muchos que son capaces de escribir un libro o acudir como expertos en el asunto a cualquier tertulia de tronío.

Bien, el pueblo islandés tiene características que lo diferencian de nosotros, obtuvieron su independencia en el año 1944, eran entonces un país misérrimo y se convirtieron en muy poco tiempo en la séptima economía de Europa. Hasta el año 1000 eran paganos y cuentan jocosamente que se convirtieron al cristianismo por no soportar más a los misioneros suecos que eran, dicen los islandeses, unos pelmas insoportables y además han sido de derechas de toda la vida. Desde 1944 hasta el 2008 gobernaron Islandia partidos políticos de derecha. Ahora en el 2013 tras el ínterin progresista, soprendentemente vuelven a poder.

¿Cuáles han sido los motivos para este vuelco electoral? Pues la izquierda subió más de un centenar de impuestos, implementó un  “corralito”, que impide la libre circulación de capitales y las hipotecas se han disparado tras la devaluación de la corona, ya que muchos islandeses habían negociado préstamos en moneda extranjera y la devaluación ha multiplicado casi en un 100%,  su deuda, llevando a muchas familias a la ruina. Entre estas cositas, que por otra parte demuestran que no era oro todo lo que relucía en Islandia, por mucho que les pese a los progres que aquí anunciaban el evangelio económico según San Hámundur como sagrada solución a nuestros problemas y el hecho de que la izquierda ha sido incapaz de modificar la Constitución, asunto percibido como fundamental por los ciudadanos islandeses, los votos han vuelto a los de siempre.

A mí me parece curioso, no sé si habrán acertado en Islandia o por el contrario los islandeses se han equivocado, pero me parece que con todas las prevenciones que ustedes quieran este es un asunto sobre el que se puede reflexionar. Que observar problemas ajenos a veces inspira soluciones para los propios.

Por eso y porque no me gusta un pelo el PSOE he parafraseado la frase de Fraga de Iribarne que da título al presente artículo: Los islandeses como los socialistas ¿sólo aciertan cuando rectifican?

No lo sé, espero que ustedes me aporten sus opiniones.