miércoles, 14 de diciembre de 2016

Podemos no puede esconder su raíz venezolana

                                                                                                                                ( Imagen de Raúl Arias)

Cuando llegue el Vistalegre II ¿Cómo se llevaran Iglesias y Errejón?


Todos sabemos que nombrarle Venezuela a los podemitas viene a ser como mentarles la madre, basta mencionar el país caribeño y el podemita de turno, sólo o en compañía de otros, te monta la mundial. Una reacción poco congruente y difícil de justificar, porque pocos, por no decir ninguno de los españoles, ignora la íntima relación que Iglesias, Errejón, Monedero y muchos de los que hoy mandan en Podemos sostuvieron con el régimen del gorila rojo - al que no le guste que el eche azúcar – y con su heredero Maduro. Relaciones de admiración, cariño mutuo, profesionales y políticas que les proporcionaron unas ganancias muy considerables, eso sin contar el dinero que vino de las Américas venezolanas y terminó en aquella fundación que daba cobijo a los hoy dirigentes podemitas y de la  que nunca más se supo.

Pero lo que delata su profunda raíz venezolana es su amor por los culebrones y por la facilidad que tienen para montarte una telenovela de 537.216 capítulos - con sus buenos y sus malos, rubias peligrosas y morenas agresivas, huidos, liquidados, traidores, insultos y peleas - a cuenta de la organización de un simple congreso, que eso es y no otra cosa lo del Vistalegre II, que a cada día que pasa ofrece más carnaza a sus adversarios y sobre todo temas para llenar las páginas y las pantallas de los medios de comunicación.

No me digan que exagero, que puestos a hablar de congresos difíciles de organizar, ahí tienen ustedes el del PSOE que también se las trae, pero en cuanto a escabechinas internas, decapitaciones políticas y declaraciones cargadas de mala leche no tiene ni punto de comparación con la batalla que amenaza convertirse en guerra civil del Vistalegre II de Podemos, que demuestra que donde se encuentran más a gusto los populistas es en la algarada, el insulto y la amenaza, aunque haya que hacerlo contra sus propios correligionarios.

Que tiene que ser eso y no otra cosa, porque si alguien se toma la molestia de averiguar qué es lo que tiene tan encabronadas a las huestes podemitas en relación con su congreso nacional, resulta que no existen diferencias apreciables en lo que hace referencia a la organización de Podemos como partido, que en eso, quizás sea porque les importe una higa lo de la organización, no existen diferencias apreciables.

Sobre el liderazgo, si uno atiende a las declaraciones de los interesados en el asunto, aunque ya se sabe que fiar de palabra de político tiene sus riesgos, no es el problema, porque no se discute el liderazgo de Pablo Iglesias, aunque los mal pensados digan y con razón, que ahora mismo no es el momento, pero que en Podemos ya hay mucho cargo orgánico y público que le tiene muchísimas ganas a Iglesias y a su corte de paniaguados entre los que destacan con luz propia Irene Montero, Pablo Echenique, Rafa Mayoral, Juanma del Olmo y Juan Carlos Monedero, que aunque éste último esté algo apartado, parece que se aburre y si hace falta se apunta a un bombardeo y hoy por hoy está con Iglesias repartiendo leña a los errejonistas.

En realidad difieren únicamente en la táctica y la estrategia a utilizar para hacerse con el poder y me dirá alguno, es que eso es lo que precisamente se discute en todos los Congresos y no seré yo quien discuta esa afirmación, pero me parece que no me he explicado bien. Los podemitas no discuten, al menos en teoría, los medios para hacerse con los resortes del poder en Podemos, sino la estrategia a seguir para hacerse con el poder en España, que es cosa bien distinta.

Iglesias y Errejón difieren en esa lucha en casi todo, desde cómo quieren hacerse visibles a la opinión pública como partido relevante y merecedor de ser votado por un amplio espectro de ciudadanos y ese es un aspecto no menor, porque marca el devenir de la organización y su éxito o fracaso. 

Iglesias entiende que lo de  estar en las instituciones está bien, pero que el trabajo de oposición hay que hacerlo en la calle. Una política de gestos y algaradas que los tenga todo el día en las primeras de la prensa de papel, abriendo noticiarios televisivos y copando tertulias como en sus mejores tiempos. Iglesias quiere tejer una alianza con los elementos -okupas, izquierda radical, antisistemas varios - que en España se dedican "profesionalmente"  a lo de las manifestaciones para alcanzar lo que él llama el “poder popular” y al trabajo parlamentario que lo vayan peinando.

Por el contrario Errejón entiende que el papel de la oposición se basa en el trabajo parlamentario y en ese sentido Podemos debe llevar a cabo una labor en el Congreso de los Diputados que demuestre urbi et orbi que los podemitas son muy capaces de cambiar las cosas y de llevar a cabo una oposición como todo el mundo entiende el concepto, es decir a través del trabajo legislativo y el del control al gobierno y los pactos que en ese ámbito se puedan conseguir.

En otro orden de cosas, Iglesias considera como enemigos naturales de su organización a PP, PSOE y C,s, mientras Errejón pretende apostar por una política de acuerdos con la izquierda parlamentaria que convenza a muchísimos ex votantes del PSOE, que hoy se quedan en casa, en lugar de votar a Podemos. Propugna una política de mano tendida en lugar de la pelea que propone Iglesias, con la que piensa podrá hacerse con esos votos que el PSOE ha ido perdiendo en su particular podemización.

Y ya por finalizar en lo que se refiere a objetivos, tampoco concuerdan,  Iglesias se propone acabar con el gobierno del PP y ya de paso cargarse “…un modelo político identificado con el régimen del 78 y sus partidos asociados”, mientras Errejón supongo que guarda ese ataque al régimen del 78 para más tarde, cuando sea prudente descararse y mientras tanto se propone presentar a Podemos como un partido que pretende gobernar, dentro de las normas que marca nuestra democracia parlamentaria.

Supongo que ganará Iglesias, pero si en el Vistalegre II permiten votar por separado las propuestas políticas y las listas que las propugnan, igual Errejón le da un susto a Pablo, como sucediera en Madrid, donde Maestre le ganó a Espinar la votación sobre los documentos políticos. Por eso que me parece votarán conjuntamente listas y documentos, lo que no dejaría de ser una cacicada, nada raro en Podemos, si consideramos que en España estamos muy acostumbrados a la figura del cacique y en Venezuela también y no me refiero a los  caciques indígenas, me refiero a los politicastros chavistas, que el virus caciquil, por desgracia, forma parte importante de la herencia española en la América hispana.

Mientras llega el día del congreso, seguiremos con los enfrentamientos, las cartas de amor y también de desamor, las filtraciones, las caídas y liquidaciones políticas de los errejonistas, que a los de Podemos les va más una bronca que a un tonto una gorra a cuadros.

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