viernes, 29 de enero de 2016

La zurda no pacta ¡¡Está en campaña electoral!!

Lo siento Pedrito, la vida es muy dura

Para aquellos que tenemos la desgracia de leer mucha prensa, está claro que las fuerzas políticas de la izquierda no están por la labor de pactar con nadie. Estamos viviendo una nueva campaña ¿electoral? pues no exactamente, porque todavía no se han convocado nuevas elecciones, pero campaña pre electoral, por ser precisos, en toda regla.

Si se mantienen en sus respectivas posturas, vamos de cabeza a una nueva cita electoral, tampoco es que se hayan tomado mucho trabajo socialistas y circulares en simular que trabajaban por buscar un pacto que permitiera gobernar. Están en un mitin, mediático, pero mitin al fin y al cabo, en el que constantemente lanzan mensajes que buscan votantes,  no socios.

La sultana socialista, Susana Díaz lo ha dejado clarinete,  dice que  el PSOE no debe pactar ni con Podemos, ni con el PP y si eso además de opinión expresada, es aviso a navegantes o a barones socialistas distraídos, me imagino a Pedro Sánchez dándose cabezazos contra la pared, intentando aclarar las dos o tres ideas que pululan en esa cabecita que Dios le ha dado; porque lo cierto es, que si le niegan las dos vías de pacto, la única posibilidad que le resta es pactar con los de Albert Rivera, en un acuerdo difícil – aritméticamente hablando- y agravado por tener que contar con la abstención de populares y/o bolivarianos,  que ya han dicho que para estas cositas no cuenten con ellos.

Las intenciones de Susana Díaz están muy claras; todos o casi todos los analistas, advierten que de ir a una nueva cita electoral el PSOE tiene muchísimas posibilidades de obtener unas cifras aún peores que las conseguidas por Pedro Sánchez en las últimas elecciones. Por lo tanto cuando bloquea las posibilidades  de pacto, no lo hace buscando el bien del PSOE y mucho menos el de la nación, simplemente pretende cobrarse la cabeza del actual secretario general y eso vendría de la mano de una nueva cita electoral que le permitiría convocar el congreso que acabaría con Sánchez como candidato del PSOE – nadie en el partido olvida el resultado obtenido en las últimas elecciones – y  como secretario general.

Pero si en el PSOE parece que hay quien está decididamente por la labor de conseguir cerrar cualquier oportunidad a un pacto que permita investir a alguno de los dos aspirantes al título, qué decir de lo que piensan y quieren, aunque no lo digan demasiado fuerte,  los de Pablo Iglesias que están locos por la música demoscópica que les advierte que, como poco, recortarán distancias con el PSOE y obtendrán un buen resultado en una nueva cita electoral y en eso están, con la decidida voluntad de convertirse en el referente de la izquierda española.

Así que los dos principales partidos de la izquierda española, no tienen muchas ganas de pactar, ni entre ellos ni con nadie. Cosa distinta es lo que piense el candidato socialista, pero tengo la impresión que a poco que se descuide, en el Comité Federal a celebrar este domingo se lo van a poner muy difícil. Porque una cosa es lo que te dice el barón territorial en la soledad del despacho del secretario general; otra la que expresan esos barones en sus matizadísimas declaraciones a la prensa y muy probablemente nada tengan que ver ambas cuestiones con lo que voten los barones socialistas el domingo.

No faltará el lector que opine que como soy de derechas le cargo la culpa o la responsabilidad de los problemas para llegar a un pacto a la zurda nacional. Creo que lo he dejado bien claro, unos por cepillarse al tronco de su candidato y otros animados por las encuestas, no sienten ningún interés por alcanzar un acuerdo, porque están por resolver los problemas de sus respectivos partidos y los de la nación y sus ciudadanos, se la trae  literalmente al pairo.

El único candidato que ha hecho ofertas concretas ha sido el del PP que ofreció una serie de reformas legislativas que satisfacían muchas peticiones socialistas, pero el PSOE tiene un problema insoluble, llevan tanto tiempo explicando que el PP es el diablo, que ahora no pueden hacer lo que el sentido común aconseja, un pacto de gobierno entre PP, C,s. y PSOE – por cierto oferta de Mariano Rajoy - porque sus votantes no lo aceptarían.

Así que el domingo estaremos atentos a la pantalla, por aquello del fútbol y también por ver como discurre ese Comité Federal que tiene en sus manos buscar una solución a los problemas de los españoles, pero que me temo se va a limitar a arreglar sus asuntillos, ajustar algunas cuentas pendientes y para lo del interés general ya habrá tiempo, después de las próximas elecciones.

Aunque también pudiera suceder, les ruego que esto quede entre nosotros, que teniendo presente la errática trayectoria del PSOE en estos últimos años, el domingo saquen en hombros a Pedrito Sánchez y desde Ferraz lo lleven, en olor de multitud hasta Pablo Iglesias, para que firmen ipso facto el pacto que nos va a llevar a la ruina a los del PSOE y a todos nosotros. 

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jueves, 28 de enero de 2016

¿Con quién pacta la derecha?


En primer lugar quisiera excusarme por si entre mis lectores se encuentra algún partidario de Ciudadanos a los que he encuadrado en la derecha que señala el título. Sé que les molesta porque se reputan como centristas y yo añadiría que reformistas, aunque sumando los dos conceptos se acercan muy peligrosamente a aquella invención de Aznar  que definía al PP como de centro reformista y social. Pero todos somos muy libres de definirnos como mejor nos parezca,  al fin y a la postre lo que define a uno, no son las palabras, sino los hechos y en esto de la derecha y la izquierda hay que ser algo flexible, que también hay mucho zurdo de toda la vida que cuando escucha que el PSOE es un partido de izquierdas se le revuelven las tripas y lo comprendo perfectamente.

Bien, superado el proemio vayamos al tema, repasaba estos días en qué diablos andaban liadas las fuerzas de la izquierda parlamentaria y tengo el penoso deber de comunicarles que siguen en las mismas. Mientras tanto a la derecha se le acusa de inmovilismo, nada más alejado de la realidad, el único pacto firmado por fuerzas políticas para poner en marcha nada más y nada menos que el Congreso de los Diputados, se lo debemos los españoles a la iniciativa de Ciudadanos, proponiendo a un candidato del PSOE y a la actitud conciliadora del PP que se abstuvo en la votación para que Patxi López fuera elegido presidente de la  Cámara y en ese pacto, el único por ahora, el mérito es de C,s y PP.

Desde las elecciones Albert Rivera anda instalado en la equidistancia, como es de centro ha procurado situarse a la misma distancia…política de Rajoy, a su diestra y de Sánchez, a su siniestra. Esto de la equidistancia es cosa de poco fundamento y además injusta, pero que a pesar de ello da mucho de sí en la arena política, aunque resulta un arma muy peligrosa. En este experimento que hemos llevado a cabo los votantes españoles, con el que muchos han dado por muerto al bipartidismo, el resultado no ha sido el esperado. Las dos fuerzas emergentes C,s y Podemos no han sido capaces de superar a los partidos que pretendían suplir. Ni Podemos es el referente de la izquierda, ni Ciudadanos ha conseguido acercarse al líder del centro derecha español, que sigue siendo el PP.

Ahora las circunstancias de los emergentes son distintas, yo diría que contrarias, Podemos sabe que está en condiciones de alcanzar al PSOE y con un poco de suerte dejarlo atrás, mientras que a Ciudadanos le está pasando justo al revés, está perdiendo intención de voto por su derecha, en estas encuestas que tabulan las intenciones de los votantes en unas nuevas  elecciones. Por eso digo que la equidistancia no le va a resultar fácil a Rivera y deberá tener la generosidad y altura de miras que se le suponen. Clama por sentar al PP y al PSOE para dialogar, pero sus intentos chocan con la cerrada negativa de Pedro Sánchez, que rechaza cualquier acercamiento a los populares.

Los del PP están defendiendo su suerte con pocas cartas en la mano, para que vamos a engañarnos, pero lo están haciendo bien. No es cierto que no hablen con nadie, porque a la vista está el pacto de Patxi para demostrar lo contrario, existen contactos importantes entre el PP y el PSOE, lo que no quiere decir que los haya con Pedro Sánchez, que está instalado en esa postura de no hablar con Mariano Rajoy. El socialista no habla con el PP pero tampoco lo puede hacer con Podemos, tras la barrabasada llevada a cabo por los circulares que cada vez ven más cerca la posibilidad de liquidar al PSOE tal como hicieron sus primos griegos con los del PASOK;  así que ya me contarán ustedes con quien habla el candidato socialista que se ve obligado a  gastar sus días domando barones territoriales que se le están asilvestrando.

No se engañen, esto son habas contadas, pésele a quien le pese, esto ofrece pocas soluciones para la investidura y ninguna para conformar un gobierno estable y capaz de gobernar con suficiencia. Son las cosas del multipartidismo que tan alegremente aplaudieron muchos, la noche de las elecciones. 

Los votos, hablan poco, más bien nada, uno va a la urna y deposita su voto básicamente para que gobierne la opción que está en la papeleta. Luego, a toro pasado, están los políticos y sus primos los analistas que se dedican a inventar que ha querido decir el pueblo con su voto. Si contemplamos los resultados electorales, suponiendo que alguien sea capaz de escuchar la voz del pueblo de esa observación, habrá que decir que los españoles no pidieron cambio, que el PP ganó las elecciones, lo que pidieron fue pacto, que es cosa distinta.

La zurda socialista no puede, con noventa escaños, pactar con una izquierda radical que tiene la mala costumbre de canibalizar a sus compañeros de pacto, basta echar una mirada a municipios y CC.AA, para verle las orejitas al lobo y para más INRI, añadir a ese pacto a los secesionistas, sería malo para España, pero sobre todo para el PSOE. 

La diestra no cuenta con mayoría, ni la va a conseguir, pero tendrá que buscar un pacto que le permita gobernar, al menos un año, ¿Por qué eso es bueno para ellos?, pues no, en realidad para el PP lo mejor que podría pasar es que gobernaran PSOE y Podemos juntos, eso destrozaría al PSOE y devolvería muchísimos votos al PP, pero dejarían al país convertido en un solar.

Por tanto urge un pacto a favor de los españoles, no hay que buscar lo que conviene o no a los partidos, su obligación es buscar una solución, que aunque breve en el tiempo, resulte estable y nos permita seguir creciendo económicamente y reduciendo el paro.

Lo saben los del PP y los de Ciudadanos y lo saben muchos socialistas de postín, que se inclinan por tener un gobierno del PP, apoyado por Ciudadanos y con la abstención del PSOE. 

Veremos en que para la cosa, porque con Pedro Sánchez, me parece que no podemos contar, al menos por las buenas y no hay que poner demasiada fe en el Comité Federal de los socialistas, que el PSOE … es mucho PSOE.

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miércoles, 27 de enero de 2016

Sigue el lío - Donde las dan, las toman - Tercera parte

Mariano Rajoy, desatascó la situación


Se podrá estar de acuerdo o no con la decisión de Mariano Rajoy de retrasar su aceptación de la investidura, pero por muy zurdo que uno sea, habrá que reconocer que la maniobra del popular, logró desatascar una situación que parecía haberse estancado y puso en marcha a las fuerzas políticas que, hasta ese momento, se habían limitado a hablarse a través de los medios y que hoy por hoy comienzan a mantener las conversaciones tendentes a conseguir un pacto que garantice un gobierno estable.

En el PSOE siguen jugando a contradecirse entre ellos, ahí está para potenciar el embrollo, progresista eso sí, que hasta ahí podíamos llegar, D César Luena, inefable Secretario de Organización socialista que cada vez que abre la boca, sube el pan. Bastó que afirmara que los pactos que alcanzara Pedro Sánchez para gobernar, no tenían que ser refrendados por el Comité Federal que para eso estaba la celebérrima hoja de ruta, para que a los quince segundos y ante el jaleo que llegaba desde Sevilla, tuviera que salir Sánchez a desmentirlo y a explicar eso tan socorrido de que al pobre Luena no se le había entendido bien y que naturalmente y, como por cierto fijan los estatutos del PSOE, lo de los pactos, ha sido de toda la vida cosa del Comité Federal.

Tengo amigos socialistas, pero he que decir que parece que sus dirigentes hayan nacido para la mendacidad, el embrollo, la traición y esa costumbre tan de Ferraz de decir a la vez una cosa y la contraria y pretender tener la razón en ambas tesituras. No voy a hablar de la campaña porque entiendo que los candidatos entran en celo electoral y en plena berrea se dicen cosas que hay que saber disculpar, que  ya sabemos que en esos momentos la sangre no riega el cerebro porque debe atender a otros órganos y así se piensa muy  mal y la capacidad de raciocinio queda muy perjudicada. Pero tras las elecciones, los ciudadanos tenemos derecho a que los candidatos electos recobren el sentido común  y demuestren la entrega que los acredite como aptos para aplicarse a las tareas de gobierno.

Pues no hay manera, está la izquierda de este país, la progresista, la del cambio, la de las fuerzas de progreso, la independentista, la nacionalista, la popular, la marxista, la populista y la que no sabe bien de que padre es, metidos en un jaleo, en un sin vivir, ocupados por ver como se reparten el dinero en las cámaras, en averiguar  cuántos ministros van a sacar de su apoyo a mengano y con cuántos pueden hacerse, si apoyan a zutano, que a la vista está, parece hayan olvidado totalmente para qué fueron elegidos.

El candidato socialista y dueño de Ferraz está por gobernar con Podemos, pese a la charranada que le endosó el viernes pasado Pablo Iglesias, mientras que los barones que conforman su Comité Federal susurran por lo bajini, que verdes las ha segado el mocito, al que el domingo tienen previsto poner a escurrir. Mientras, el interfecto cegado por su ambición personal defiende un proyecto de gobierno, que no puede funcionar de ninguna de las maneras y que de implementarse mandaría al PSOE a lo más profundo del averno.

Lo digo yo, que soy de derechas, pero lo dice también Alfonso Guerra que no es sospechoso de navegar por la amura de estribor, lo dice El País en sus editoriales y lo dijo ayer Felipe González, pero a pesar de las opiniones contrarias de los popes más importantes del socialismo español,  no hay manera de que Sánchez recapacite, sigue empecinado en su intento, preocupado como está por solucionar sus asuntos y a los españoles y sus problemas que los vayan peinando.

Y que los zurdos - los progres y los bolivarianos - están a lo suyo y lo del interés general les suena a arameo antiguo, lo demuestra el jaleo que han montado los de Podemos porque la Mesa de la Cámara, en el ejercicio de sus atribuciones, los
La crisis del gallinero
mandó a la parte alta del hemiciclo y están Iglesias y Errejón que los ahorcan con un hilo, porque entienden que les han dado asiento en el gallinero y ellos merecen estar en platea. Que digo yo que uno esperaba ver a los podemitas más preocupados por lo de la ley de emergencia social y cositas así, pero eso por lo visto puede esperar.

Y cuando hablaba antes de mentira y traición y lo relacionaba con el PSOE, habrá lectores que se hayan molestado, pues para muestra bien vale un botón. En cuanto los de Podemos han tenido conocimiento de la distribución física de los escaños y ha comenzado  la “crisis del gallinero” que amenaza la no nacida estabilidad parlamentaria y los circulares han comenzado a utilizar conceptos como los de cacicada y fraude, el ínclito Patxi López, Presidente del Congreso de los Diputados, ha decidido cargar con la responsabilidad de la idea a la vicepresidenta popular Celia Villalobos, que la conocerán ustedes porque gasta un carácter tirando a áspero y allí se ha montado la mundial, porque lo de mandar a las bancadas más alejadas de la mesa a los de Podemos era una decisión del PSOE y su vicepresidenta en la Mesa ha votado a favor del asunto tras consultar con el portavoz socialista en la Cámara que ha dado su nihil obstat, aunque Patxi, que de valor personal, amor por la verdad y vergüenza torera anda justito, por decirlo finamente, se abstuviera por evitar eso tan pesado de que te vengan a molestar.

Así que ya saben, la zurda está en ver que provecho partidario saca de la situación, preocupados por si el asiento es de gallinero o de platea, pero desde luego el interés general de los españoles no les preocupa lo más mínimo.

Ellos a lo suyo y ya vendrán tiempos mejores. ¿Y la derecha? Pues de la derecha mañana hablamos, si les parece bien a ustedes.


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martes, 26 de enero de 2016

Donde las dan, las toman… (Segunda parte)

Con la cara ... pagan
Comentaba ayer lo incomprensible que resulta que alguien que está tan encantado de conocerse a sí mismo, que se da los aires que se da y se pasa la vida dando lecciones a los demás, sea capaz de ser sorprendido in puribus, dos veces en un mismo día y las dos de gravedad. Si Rajoy dejó a Pedro Sánchez, mudo, frío y absolutamente incapaz de ofrecer respuesta al recado que le había enviado, aunque fuera por vía indirecta sobre lo de la investidura, qué habrá que decir del descalabro que le hizo a la causa de Pedro Sánchez esa misma tarde Pablo Iglesias con sus declaraciones; al candidato socialista solo le faltó que  le hubiera salido un orzuelo.

La intervención de Pablo Iglesias fue de las de alivio, en ellas comunicó a todo el mundo, sin haber hablado previamente ni con el PSOE, ni con IU ni con la madre que lo parió, lo de su auto nombramiento como vicepresidente de esta nación, que no se había visto otra igual desde que Napoleón se auto coronó como emperador y eso fue en París que ya se sabe cómo son.

Una sorpresa durísima, pero ni esta circunstancia, ni  la exigencia de que se les concedieran los ministerios que ellos habían escogido, ni que se cachondeara del propio Pedro Sánchez al que afirmó que iba a hacer presidente, como quien le hace un favor a un pobre desgraciado; consiguió reacción alguna de los socialistas. Lo de Iglesias era increíble, pero lo más increíble fue el silencio atronador, si me permiten el oxímoron, observado por el candidato y  su brillante equipo ante las palabras del podemita; silentes, como si con ellos no fuera la cosa, ausentes, parecían incapaces de comprender el alcance y la gravedad de la circunstancia.

Un silencio incomprensible para cualquiera, menos para los de Pedro Sánchez que, estoy convencido, se quedaron únicamente con la parte en la que Iglesias comunicaba urbi et orbi que iba a pactar con ellos y permanecieron en un seráfico silencio, entre sorprendidos y satisfechos, mientras disfrutaban de lo que entendían como grata nueva. Se hace cuesta arriba creer una cosa así, estoy de acuerdo, pero no hay otra explicación al silencio de Pedro Sánchez y sus mariachis, silencio que acabó cuando, inopinadamente, les comenzaron a llegar las indignadas reacciones de gente del PSOE, que podrán ser socialistas, pero al menos son responsables y sobre todo entienden de que van estas cosas y  sólo entonces fue, cuando se vieron obligados a torcer el gesto y salir al quite.

La impertinente salida de Pablo Iglesias, por muy sorprendente que pudiera parecer, obligaba a una inmediata repulsa por parte del candidato socialista y ésta, insisto, no se produjo. Las huestes de Sánchez estaban disfrutando de las edulcoradas declaraciones de las gentes de Podemos, que veinticuatro horas antes afirmaban - con la boca chica y procurando que no se les viera la risa - que si por ellos era, lo del derecho a decidir lo podían aparcar,  si  es que ese detalle molestaba a la sensibilidad de los socialistas. Y sumergidos en ese ensueño fugaz en los que se veían alzándose con el santo y la limosna y presentando ese trágala, del que hablaba el otro día,  a los del Comité Federal,  sólo se les ocurrió que lo que decía Iglesias les favorecía.

Que unos tipos que pretenden gobernar nuestros destinos, no entendieran a la primera de cambio que lo de Pablo Iglesias era una puñalada trapera a su candidatura, explica muchas cosas. Será para mingitar y no echar gota, pero a los de Sánchez la presentación de Pablo Iglesias dejando claro que era él y no Pedro, el macho alfa del contubernio entre podemitas y socialistas, su auto nombramiento como vicepresidente del gobierno y la exigencia de que se le entregaran nada más y nada menos que los ministerios de Economía, Educación, Sanidad, Servicios Sociales, Defensa e Interior les importó un bledo. 

Si por ellos hubiera sido se hubieran tragado ipso facto el pacto con lacito morado y todo y aunque les duela ahora, entonces ni siquiera se ofendieron por el retorcido detalle de que Pablo Iglesias contara sus proyectos sobre el gobierno que estaba montando, en primer lugar al Rey, luego a la opinión pública y ya con calma y  por aquello del recochineo, se lo comunicara al PSOE ¡mediante un mensaje de texto!

Que lo Iglesias era una burla completa para los socialistas lo demuestra el invento, que a modo de estrambote se sacó de la manga el de Podemos con lo del “ministerio de la plurinacionalidad” y la exigencia de que en el pacto  figurara IU a los que la generosidad de Iglesias les concedía un ministerio y no añadió lo de los dos huevos duros, porque como son muy modernos, la frase no les sonaría.

Resulta aterrador que a pesar de la cornada de tres trayectorias que le infirieron a Pedro Sánchez, a pesar del desprecio público, de la mofa y la befa podemita, los de Sánchez estuvieran dispuestos a pactar y lo que hiciera falta. Y para los incrédulos ahí los tienen desde ayer, preparando el terreno por si pudieran cerrar el pacto con los de Iglesias.

Me importa un pimiento si aceptan la triste condición que supone  ser cornudo y apaleado y la aceptan de buen grado; me da lo mismo si los populistas les orinan y ellos pretenden hacernos creer, que lo que les moja es una fina lluvia primaveral,  allá ellos. El verdadero problema reside en que al final, los trastos rotos los vamos a pagar los de siempre, los ciudadanos y eso sí que me preocupa.

Aunque por desgracia la historia continua, mañana más… Si ustedes así lo desean, naturalmente.

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lunes, 25 de enero de 2016

Donde las dan las toman

La vida da muchas sorpresas

El viernes fue un mal día para Pedro Sánchez, sorprende que un individuo que se siente con capacidad para asumir la presidencia del gobierno del Reino de España, aún cuando para ello tenga que enfrentarse a gran parte de su organización política, a muchísimos de sus votantes y traicionar sus acuerdos con el Comité Federal del PSOE, pueda verse sorprendido gravemente dos veces en el mismo día, sin que su equipo sea capaz de advertirle de lo que se le viene  encima. 

Habrá que deducir que anda muy corto de información y que a lo peor su carácter le impide dejarse aconsejar o acaso sea que su soberbia le ciega de tal manera que está convencido de que no hay nadie en el mundo de la política española capaz de jugársela. A ese fallo estructural de su personalidad hay que añadir que su equipo no parece que ande muy sobrado de capacidades, porque las dos sorpresas delatan una atroz falta de información y una incapacidad de análisis preocupante y así está más que claro, cristalino, que yendo por la vida de sobrado y con esos consejeros  lo más probable es que te las den todas en el mismo carrillo.

Que Rajoy se la juegue, colocándole ante un pase negro de manual, podía entrar dentro de lo posible, pero hay que tenerlo previsto, que la jugada se veía venir hacía ya unos días y su equipo fue incapaz de analizar todas las posibilidades  y así lo cogieron mirando para Coria del Río, mientras el gallego lo dejaba como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.

Rajoy es su adversario y aunque durante los cuatro años que ha durado esta insufrible campaña se haya hartado de afirmar que es un necio, los hechos demuestran que es lo bastante hábil como para evitar que en Madrid se repita lo que sucedió en Lisboa, es decir que la derecha acudiera a una investidura sin los votos suficientes, para ser machacada a cuenta de una serie de discursos demagógicos y populistas que alimentaron a la izquierda lusa. Sánchez se dio un garbeo por Portugal y se vino para casita muy contento,con lo del pacto a la portuguesa bajo el brazo; aunque si fuera la mitad de listo de lo que presume, lo suyo es que entendiera que de la misma manera que él había observado la situación portuguesa y su desarrollo, ésta también había sido estudiada y analizada con muchísima atención, por los de la calle Génova.

Ahora está muy enfadado, pero quizás debiera embestir contra los que no han sido capaces de analizar todas las posibilidades que se le ofrecían a Rajoy. En Ferraz estaban encantados ante lo que pensaban iba a ocurrir: Rajoy acudiría mansamente al Congreso de los Diputados, obligado por el encargo de SM el Rey para que formara gobierno y allí sería masacrado por la izquierda parlamentaria y ante el fracaso sangriento del candidato popular, la investidura de Pedro Sánchez sería un hecho. 

Consejero socialista
Sus consejeros manejaban otra posibilidad que le iba a ahorrar hasta el trabajo de acabar con Mariano en el salón de Plenos del Congreso de los Diputados, era posible – le decían -  que Rajoy ante el tsunami que se le avecinaba se rajara y le comunicara a SM que renunciaba a la investidura y así Pedro podría presentarse ante los españoles como el salvador de una situación difícil, con el añadido de que el PP iba a quedar retratado e incapaz de presentarse como una oposición creíble.

Contemplaba su equipo de asesores dos posibilidades, una copiada del parlamento portugués, con lo feo que está eso de copiar y otra que podía suceder, aunque no pareciera demasiado probable y embebidos, Pedro y sus consejeros, se olvidaron de un viejo aforismo jurídico que reza “En derecho, todo aquello que no está prohibido, está permitido” y eso dejaba abierto un abanico muy amplio de posibilidades para cualquiera que tuviera la capacidad de pensar.

Y en Génova algún consejero de Mariano Rajoy que debe  ser un burlanga de pro y además se sabía lo que decía ese axioma que les he comentado, se acordó del pase negro, rumió el asunto un ratito, se lo comentaron a Mariano y allá que se fueron con la idea a ver a SM. Felipe VI al que D. Mariano Rajoy Brey, con su mejor cara de retranca gallega, le dijo: Señor, lamentándolo mucho no cuento todavía con los votos para ser investido, por lo tanto no puedo aceptar el encargo de formar gobierno, pero en la próxima ocasión creo que estaré en disposición de aceptar vuestro mandato. Y a partir de ese momento, en Ferraz comenzaron los fuegos artificiales, que si trilero, irresponsable, etc., etc., pero por mucho que pataleen lo hecho por Rajoy es legal.

Y siguen teniendo un problema, Sánchez y su equipo habían diseñado un plan para desarrollar la situación más probable, la de Rajoy siendo lapidado por las fuerzas de progreso en el Congreso, pero nadie fue capaz de diagnosticar cuál podía ser la situación más peligrosa y por eso los ha cogido el toro.

Andan Pedro Sánchez y los suyos  por los rincones, ora exigiendo, ora implorando que les pongan a uno del PP aunque no sea Rajoy, como candidato a la investidura, porque no tienen otro plan y como eso no funciona, han decidido en un orgasmo de genialidad, que hay que ver lo zotes que son, copiar la decisión de los populares: No van a presentarse si antes no se presenta uno del PP. Siguen sin enterarse de eso de quien la copia la …. y dejémoslo así.


Rajoy con esta maniobra ha ganado el tiempo que necesitaba para que en el PSOE, la oposición interna al proyecto de Pedro Sánchez, se articulara y parece que la cosa marcha, aunque para arrancarla hay que reconocer que Pablo Iglesias le echó una buena mano, pero esa es otra historia que, si no les importa, se la comento mañana.

viernes, 22 de enero de 2016

Comulgando con ruedas de molino

Fernando VII votaría a favor de Pedro Sánchez

Poco a poco se van posicionando los actores que protagonizan el esperpento que supone la búsqueda de votos para conseguir la investidura del candidato del PSOE, aunque para ello se tenga que pagar un precio que ni él, ni su partido ni España se pueden permitir. Un espectáculo en el que el PSOE ha decidido que lo mejor para la ciudadanía es que ésta comulgue con ruedas de molino para lo que ya andan preparando las explicaciones con las que intentarán justificar lo injustificable.

Todo parece funcionar de acuerdo a un proyecto que comenzó a dibujarse  allá por las ya lejanas elecciones municipales y autonómicas. En aquel tiempo, se produjo un acerbo enfrentamiento en el seno del PSOE. Supongo que lo recordarán ustedes, sobre todo los que no sean socialistas que ya se sabe que los zurdos de memoria andan fatal. In illo témpore eran los barones territoriales del PSOE los que clamaban por tener la libertad de pactar con “los populistas”, mientras que el abrupto Pedro Sánchez se negaba en redondo a esa posibilidad.

Al final ya saben cómo acabó aquello y el PSOE pactó con cualquiera que le permitiera echar al PP de las alcaldías y presidencias de comunidades autónomas. Alguno se ha arrepentido porque ha comprobado lo difícil que resulta gobernar con esta pandilla de cafres que se hicieron con un acta y desde entonces se han dedicado al absentismo laboral,  al noble arte de la demagogia y a cobrar el buen dinero de las arcas públicas que les llega puntualmente cada mes, una experiencia extraordinaria para tanto concejal, parlamentario autonómico o diputado provincial de las fuerzas podemitas y allegados, que no se han visto en otra igual, pues muchos de ellos no han tenido una nómina en su vida.

Ahora aparentemente las cosas son exactamente al revés y el Comité Federal del PSOE, le impuso unas condiciones supuestamente muy duras a su candidato. De hecho los barones socialistas obligaron al secretario general a asumir por escrito que el partido no negociaría con quienes apoyaran “la autodeterminación, el separatismo y las consultas que buscan la fractura nacional”.

Observando lo que sucede, cabe deducir que muy probablemente Pedro Sánchez tenga un déficit de atención, agravado por un problema de comprensión lectora, porque a la vista de la conducta observada por el candidato, parece que no entendió nada de lo que pudiera decir esa celebérrima hoja de ruta socialista. No voy a insistir en el préstamo de Sánchez a ERC y CiL  de cuatro senadores socialistas, vamos a dejarlo de lado, que siendo grave por repetido, parece que no tenga importancia. Vayamos al acuerdo entre socialistas y el PNV, que tiene guasa, pero guasa de la buena. Dicen los nacionalistas vascos y no se cortan ni un  pelo, que prestarán su apoyo a la investidura de Sánchez siempre y cuando éste defienda, cuando sea Presidente, el Concierto Económico, abra la puerta a un nuevo estatus político basado en el derecho a decidir y establezca una relación bilateral País Vasco-España. Como el equipo del candidato del PSOE da por cerrado el pacto, uno no puede por menos que señalar que su contenido choca frontalmente con lo que dice esa hoja de ruta que será muy clara, pero que curiosamente todos incumplen.

Nadie dice nada en Derraz por lo tanto habrá que suponer que esa hoja de ruta estará escrita en el papel mojado en el que desde siempre plasman sus acuerdos los socialistas. Parece que el derecho a decidir de los vascos no preocupa en Ferraz, que lo más urgente es lo de Cataluña y a esos efectos los populistas han empezado a explicar, que si eso del referéndum y el derecho a decidir de los catalanes, incomoda la conciencia socialista, por ellos que no sea, que pueden dejarlo para otro rato, que van a tender la mano al PSOE y otras zarandajas que permitirán firmar un acuerdo en el que no figuren las palabras malditas, lo que no significa que tras la investidura de Sánchez, no vuelvan automáticamente a las andadas. Aceptar que los de Colau y las Mareas se vayan a olvidar del “derecho a decidir” en esta legislatura, resulta tan increíble  como  que Pedro Sánchez torne en educado y cortés en cuanto sea presidente.

Ahora bien esa elipsis que omitirá en el texto del acuerdo palabras tan feas como derecho a decidir, referéndum vinculante, etc., permitirá al Comité Federal del PSOE afirmar que han conseguido lo que le impusieron a su secretario general, que Pedro Sánchez ha cumplido hasta la última letra de esa hoja de ruta que maneja estos días Susana Díaz y todos tan tranquilos.

Tan mal están las cosas en los asuntos referidos a la verdad, el honor, la honradez,  la buena fe y el respeto a la Constitución, que no me extrañaría nada que Ciudadanos se diera por satisfecho con el “olvido” de estas cositas y se apuntara alegremente a abstenerse en la investidura de Sánchez y no digo votar a favor porque me da hasta vergüenza.

Sánchez, el Comité Federal del PSOE y los partidos que lo apoyan, serán capaces de afirmar aquello de “vayamos todos y yo el primero por la senda constitucional” y pretender que nos lo traguemos. Lo malo es que quien eso dijo y se lo aclaro a las víctimas de las leyes socialistas de educación, se ganó a pulso el alias de Rey Felón.

Está muy claro que  lo de la felonía les viene que ni pintado a toda esta caterva de traidores y gentes de mal vivir que pulula, no en la casta, sino en la chusma política que hoy por hoy se sienta en los escaños de nuestro Parlamento y no digo eso de que ahí es donde reside la soberanía nacional, porque hasta ganas me dan de llorar.

jueves, 21 de enero de 2016

¿Traicionará el PSOE a España?

El día 30 de enero deciden...

A la pregunta que hago en el títuloa fuer  de sincero, tengo que responder que desgraciadamente temo que así sea. Cabe la posibilidad de que el Comité Federal del PSOE del próximo día 30 de enero le pare los pies a Sánchez, que ha traspasado a bombo y platillo todas las líneas rojas que le marcó la dirección federal de su partido; pero ante el prudente silencio de estos dos últimos días de los popes socialistas, me temo que Sánchez enfrentará la cita con un trágala que será aceptada, porque a pesar de que a Susana Díaz, Vara y el resto de los barones no les guste nada, al menos así lo han manifestado, lo de gobernar con Podemos y por si eso fuera poco con el apoyo del PNV, ERC y DiL, a pesar de lo que hayan dicho, a la hora de la verdad les va a temblar el pulso y aceptarán esa solución, que es mala de solemnidad para España como nación y que para el partido socialista no va a ser otra cosa que pan para hoy y hambre para mañana.

No exagero, los podemitas se van a comer de una sentada, con papas fritas y cebollitas confitadas de acompañamiento, al prepotente novato que sólo cuenta con 90 votos en el Congreso, por lo que va a tener que ceder ante las exigencias de radicales y secesionistas, lo que no preocupa lo más mínimo ni a Sánchez ni a los suyos, que con tal de llegar a la Moncloa, están dispuestos a pagar el precio que haga falta porque al fin y a la postre esta desgraciada aventura vamos a pagarla los españoles, los que votaron al PSOE y los que no lo hicimos.

Sabemos por experiencia  que a la figura de la rendición sin condiciones en Ferraz se le llama diálogo constructivo y pacto progresista, pero llamen como  llamen a ese pacto y los acuerdos secretos que van a acompañarlo,  a efectos prácticos, la izquierda radical impondrá su programa – el del PSOE solo tendrá valor propagandístico – y los separatistas catalanes podrán transgredir la Constitución y seguir con el “proces” y la desconexión, con la bendición de ese gobierno supuestamente progresista, lo que a la larga supondrá el descrédito para el  PSOE, que se traducirá en una pérdida de votos en las siguientes elecciones. Decía un ciudadano que el PSOE había sido fundado por Pablo Iglesias y que sería liquidado por Pablo Iglesias y no le faltaba razón.

Ayer una dirigente socialista de la isla de Fuerteventura se sentía muy molesta con las opiniones que expresaba en mi blog, me imagino que menos le gustará lo que hoy digo. A mí no me gustan sus opiniones, pero respeto su derecho a opinar,  sin embargo lo que no puedo soportar en silencio es lo que están haciendo, que una cosa es hablar u opinar y otra muy distinta hacer. Por muy de izquierdas que se sea, basta reflexionar un poco para ver que Sánchez es de l sindicato que no le dice  la verdad ni al médico y ese es un defecto mortal para quien se reputa como el líder que supuestamente va a gobernar España.

Acordó con los barones de su partido que no pactaría con los independentistas y le faltó tiempo para regalarles cuatro senadores para que pudieran tener dos grupos en el Senado, prometió que jamás pactaría con los populistas, así llamó a los de Podemos y están los de Pablo Iglesias hasta el gorro, del acosador cortejo que sufren por parte de Pedro Sánchez, al que sólo le falta implorar públicamente su apoyo y lo que resultaría gracioso, si no fuera porque nos ha costado ya una pasta y lo que te rondaré morena, es el apoyo buscado y obtenido del PNV, que son más de derechas que el Cid Campeador.

Y para que nadie, aunque milite en el PSOE, tenga la menor duda de que es cierto lo que digo, ayer miércoles la Mesa del Congreso con los votos del PP y Ciudadanos impedía que se multiplicasen los grupos en el Congreso, evitando que la propuesta para dar grupos y la pasta correspondiente a Podemos, Compromís, IU, ERC y Bildu prosperara tal y como pretendían Podemos y PSOE, que quedaron en minoría, a pesar de que el Presidente de la Cámara  votara a favor de no respetar el reglamento vigente del Congreso y si eso no es apoyar a separatistas con intención de cobrar el favor más adelante o al menos poder alegar aquello de que “la intención es lo que vale”, que baje Dios y lo vea.

Y para aquellos que siendo socialistas se sientan aludidos y molestos por lo que digo en lugar de sentirse inquietos y dolidos por lo nque sucede,  una reflexión. Un partido que lleva en sus siglas la E de español, no puede buscar los votos de los secesionistas para gobernar España, teniendo bien presente la debilidad socialista en el Congreso y lo que de esa debilidad se va a derivar necesariamente, porque con esa decisión traiciona a los españoles, y diré más aún, traiciona a todos aquellos que votaron al PSOE fiados en la palabra de Pedro Sánchez, que afirmó, tal y como ya he dicho, que jamás pactaría con los populistas o a aquellos socialistas de buena fe a los que tranquilizaron las palabras sobre la decisión secesionista del Parlament por parte del PSOE y su candidato y que ahora ven que, se dijera lo que se dijera, Sánchez ha decidido atajar y buscar el apoyo de los separatistas y parece que lo va a hacer con la bendición del Comité Federal del partido.

De todas maneras y como la esperanza es lo último que se pierde, pongamos nuestra fe en lo que vaya a suceder el día 30 de enero en Ferraz, que igual las cosas no suceden tal y como yo las describo.

Que así sea por el bien de España, los españoles y, que conste, por el bien del PSOE.
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miércoles, 20 de enero de 2016

Esto huele muy mal

¿Congreso de los Diputados o Patio de Monipodio?

Están los de la UE y el FMI que no les llega la camisa al cuerpo viendo el espectáculo que estamos dando a cuenta de los pactos, dura tarea que ocupa las veinticuatro horas del día a la izquierda de este país. Esa izquierda a la que dice D. Pedro Sánchez que han votado los españoles y que está ocupadísima buscando acuerdos ¿para gobernar?, no hombre no, no sea usted ingenuo, acuerdos para  repartirse la pasta gansa que supone tener grupo propio en cualquiera de las dos cámaras y así poder vivir mucho más holgadamente. Alguno habrá, sobre todo entre los que navegan por la amura de babor, al que moleste la preocupación de ambas instituciones, pero lo cierto es que las dos han invertido mucho dinero en España y lo que ven no les gusta nada, ni les asegura que puedan cobrar las deudas que con ellos tenemos, porque temen al gobierno que pueda salir de este enredo.

Que toda esta izquierda que ha llegado al Parlamento, jurando por sus señoras madres, innumerables padres y la momia de Lenin, que iban a liberar al noble pueblo español del saqueo llevado a cabo por la casta, dedique ahora  todo su tiempo a solucionar sus problemas financieros utilizando para ello cualquier medio a su alcance y mientras tanto a los ciudadanos españoles que los vayan peinando, me parece intolerable. Pero no es que lo diga yo, que como soy de derechas soy un vendido al capital, es que lo dice, avergonzado, D. Antonio Hernando, portavoz parlamentario del PSOE, lo que tiene su mérito porque ya conocemos todos la  sensibilidad que tienen los socialistas para el manejo del dinero público - recuerden ustedes la frase que soltó aquella ministra del PSOE que se atrevió a decir que “el dinero público no es de nadie” - pues bien a pesar de la original idea que tienen los de Ferraz sobre este asunto,  Hernando ha tenido que salir al quite y con rubor ha pedido “un poquito de por favor”, que hasta los votantes zurdos se estaban revolviendo ante el denigrante espectáculo de la zurda parlamentaria.

Ya me dirán ustedes qué clase de gentuza hemos instalado en la sede de la soberanía popular, cuando el portavoz del PSOE tiene que decir a esa izquierda de las fuerzas de progreso: "Basta ya de hablar de la organización de los grupos parlamentarios y basta ya de hablar de la organización del Congreso y empecemos a hablar de lo que les preocupa a los ciudadanos, y para lo que nos han elegido".

El espectáculo ha sido tan aberrante, el aquelarre tan notorio y el esperpento tan público que la gente de bien que haya votado izquierda, como dice el inefable Pedro Sánchez, estarán diciendo aquello que dijo Ortega y Gasset refiriéndose a la II República: “No es eso, no es eso”, porque estoy convencido que muchos de esos ciudadanos votaron de buena fe a la izquierda,  pero no a esta izquierda.

Llama la atención el ansia por hacerse con el dinero que proporciona el tener grupo parlamentario propio, pero sobre todo sorprende el descaro con el que se están produciendo. Se están repartiendo el dinero de nuestros impuestos a calzón quitado, dispuestos a torcer voluntades, prostituir el cargo para el que han sido elegidos, subastar en twitter los escaños que hagan falta, pasarse por el arco del triunfo el voto de sus seguidores, elevar el fraude de ley a la categoría de obra de arte y lo hacen sin cortarse un pelo. Se comportan como los ejércitos medievales que, tras tomar una ciudad, se dedicaban al innoble deporte del saqueo sin el menor recato.

Cuando estas “fuerzas de izquierda” terminen con el saqueo de las arcas públicas, cuando finalicen con el espurio reparto de nuestro dinero, habrá que preguntarse ¿qué no serán capaces de hacer si logran conformar una mayoría que les permita gobernar? Han convertido al Congreso de los Diputados en el  patio de Monipodio, han organizado un torbellino en el que se han movido a placer los arrebatacapas y trileros de las “fuerzas de progreso” y lo han hecho sin  tener poder alguno, cuando logren conformar una mayoría que les permita gobernar ¿quién los va a detener?

Lo de Grecia yla UE va a quedar en una tontería, un leve malentendido entre colegas, en comparación a lo que le espera a una España en manos de Pedrito Sánchez y sus cuates de la izquierda radical. Hay gente que empieza a decir que nos iría bien una temporadita con ellos, para que los españoles supiéramos de una vez por todas con quien nos jugamos los cuartos. Disiento, en cuanto esta gentuza se siente en el machito, vamos de cabeza a un gobierno al estilo venezolano y entonces es cuando vendrá el llorar y crujir de dientes y yo la verdad, ya estoy muy mayor para estas cosas.

Así que si entre nuestros responsables políticos de la izquierda o de la derecha, hay alguno que sienta la responsabilidad de servir a España y a su pueblo, más vale que se vaya poniendo en marcha, porque si nadie se mueve y consigue un pacto que permita un gobierno con ojos y cara,  en cuantito nos queramos dar cuenta, estos botarates montan la mundial, le echan la culpa a Aznar o a Rajoy que les queda más cerca, a la foto de las Azores, a la casta, al Vaticano y a los yanquis y se fuman un puro mientras administran la miseria y reparten las cartillas de racionamiento, que de eso esta izquierda sabe un montón.

martes, 19 de enero de 2016

¿Oiga y a todo esto, qué cuenta Rivera?

¿Para el PP o para el PSOE?

Los resultados electorales del 20-D conformaron un reparto de escaños que hace muy difícil instrumentar cualquier acuerdo que facilite un gobierno medianamente estable, sobre todo, porque en España estamos acostumbrados y así nos luce el pelo, a que los dirigentes de los partidos políticos tomen decisiones de la importancia que tiene disponer el apoyo a prestar para formar gobierno y lo hagan atendiendo al interés de su partido antes de considerar que es lo que puede ser más beneficioso para el interés general de España y los españoles.

Y esto es culpa de los políticos… y de los ciudadanos que apoyan con sus votos a aquellos que  prefieren quedarse tuertos, políticamente hablando, a condición que su antagonista quede ciego; lo que demuestra muy a las claras la miseria moral que tanto abunda entre políticos y votantes y el que sea cofrade, que coja su vela.

Los ciudadanos hemos votado y de esa sabiduría que se nos supone - el pueblo es sabio, dicen campanudos y solemnes los líderes políticos después de cualquier cita electoral – se ha obtenido un resultado que, como decía, no permite formar fácilmente un gobierno y las alianzas tampoco se antojan sencillas, porque aunque la política haga extraños compañeros de cama, en esta ocasión hay pactos que tendrían más de coyunda contra natura, que otra cosa.

Si nuestros dirigentes tuvieran aunque fuera un microgramo de patriotismo, teniendo presente que los Presupuestos Generales del Estado del año 2016 están aprobados, hubieran permitido al PP gobernar a lo largo de este ejercicio, para convocar, si lo estimaban necesario unas elecciones dentro de dieciocho meses, toda vez que la ley le permite al gobierno en ejercicio prorrogar un presupuesto y con ello hubiéramos obtenido una estabilidad que necesitamos como el aire que respiramos.

No se inquieten que hablo en términos de hipótesis, ya sé que pedir estas cosas a nuestros políticos, ya pertenezcan a la “casta” por antigüedad en el empleo o estén velando armas para incorporarse de pleno derecho a ella, sería lo mismo que esperar que los olmos rompieran a dar peras en la próxima temporada.

Por eso estamos como estamos. El único acto de responsabilidad que he visto a lo largo de estos días fue el acuerdo que se cerró para elegir al presidente del Congreso. Un pacto a tres, porque Patxi López salió elegido con los votos del PSOE, los de Ciudadanos y la abstención convenida - tan importante como los votos - del PP. No  fue tan difícil, simplemente bastó que el partido ganador en las elecciones se abstuviera en la votación al objeto que la cámara tuviera un presidente sin rastas ¡qué se le va a hacer! pero con ojos y cara. Como he hablado de miseria moral, no me resisto a señalar la ejercida por D. Pedro Sánchez en este asunto, que se apresuró a telefonear a Albert Rivera para hacerse la foto correspondiente y cuando éste le reclamó la presencia de Rajoy, que con su abstención había propiciado la elección, Pedrito se negó y para que no cupiera la menor duda sobre su profunda indigencia moral, en las declaraciones que hizo sobre el tema habló de “un pacto a dos”.

Hablaba de Albert Rivera que fue el que tuvo la idea de que el Presidente del Congreso debería pertenecer al partido que no gobernara y yo aunque no comparto la idea, la acepté porque daba solución a un problema insoluble, Rajoy cedió y permitió la elección de un socialista y eso no lo hubiera hecho Sánchez aunque en ello le hubiera ido la vida. Es por ello que sigo con interés lo que hace y dice Albert Rivera durante estos días y para evitar malos entendidos quiero que conste que no voté a su partido, lo hago, insisto, porque fue el “padre de la criatura” con lo de Patxi López y en estos momentos nos hace mucha falta gente que tenga ideas y cintura política.

Así que en mitad de este fregado me interesa lo que pueda decir Rivera. Precisamente lo que  afirmaba este lunes a primera hora el líder de Ciudadanos, me sonaba muy bien, tanto la letra como la música. Decía Albert que de producirse un gobierno del PSOE apoyado por Podemos y los secesionistas, se vería obligado a dejar de prestar su apoyo al PSOE en Andalucía. Pero apenas hace unas horas, político tenía que ser, ha cambiado la letra y la música y parece que ahora lo importante para dar su apoyo sería que el PP o el PSOE se comprometieran a formar un “gobierno reformista”, para entendernos, lo que han hecho en los gobiernos autonómicos de Madrid y Andalucía.

Sin anestesia hemos pasado de “Si el PSOE hace un acuerdo con Podemos y los separatistas claro que nos va a afectar. Es evidente. Tendríamos que replantearnos nuestro papel en Andalucía”, que manifestaba un miembro de la cúpula de Ciudadanos hace nada, a las declaraciones de la tarde del lunes de Rivera en las que reconocía que, en principio, aunque el PSOE lograra entenderse con las fuerzas territoriales independentistas, no retirarían su apoyo al Gobierno socialista en Andalucía, a no ser que se tuvieran que repetir elecciones autonómicas o que Susana Díaz dejara la presidencia de la Junta. Y subrayó “No vamos a jugar al cambio de cromos como hacen otros, buscamos un gobierno reformista y habrá que ver que ofrecen populares y socialistas en este sentido.”

Tenía muy claro lo que había dicho Rivera, pero mucho me temo que el lunes por la mañana decía “digo” y hace apenas unas pocas horas le he escuchado decir “Diego”. Vivir para ver.




lunes, 18 de enero de 2016

Pedro Sánchez ¿tocado y hundido?

Conforme ¿Pero con quién?

Comentaba ayer lo que podía suceder, electoralmente hablando, en una nueva convocatoria de elecciones generales. El artículo lo escribí el pasado sábado  y este domingo El País publicaba una encuesta que afortunadamente coincidía en líneas generales con mi impresión. La novedad que ofrecía esa encuesta era que el PSOE sería el único partido que no mejoraría sus resultados en una nueva contienda electoral.

Mala noticia para el PSOE y mucho peor para su actual candidato. La realidad que dibuja el estudio demoscópico obliga a  Pedro Sánchez  a buscar desesperadamente un acuerdo que  le permita ser investido, ahora, como presidente del gobierno. Todo el mundo conoce la gravedad de la noticia, lo sabe él como candidato, lo sabe el Comité Federal del PSOE - que está que echa humo con el resultado electoral, la situación en el Congreso y con su Secretario General - y lo saben perfectamente el resto de las fuerzas políticas que tienen algo que decir en el proceloso asunto de la investidura. Pero sobre todo, conviene no olvidarlo, lo perciben los votantes y la influencia electoral del voto útil, pone los pelos de punta a la dirección socialista que teme y con razón, el trasvase de votos socialistas en favor de Podemos y Ciudadanos.

Durante la campaña electoral Pedro Sánchez anunció a todo aquel que quiso escucharle que pactaría con cualquiera, salvo con el PP. En el PSOE tienen sobrada experiencia en esa cuestión, les va lo del cordón sanitario, de hecho promovieron en su tiempo aquel antidemocrático Pacto del Tinell y Sánchez estaba dispuesto a reeditarlo; pero una cosa es hablar durante la campaña, galleando, prometiendo o amenazando y otra muy distinta es lo que se puede hacer ahora tras las elecciones con los penosos resultados electorales obtenidos por el PSOE. Tras el brutal fracaso electoral sufrido por los socialistas, no le quedaba otro remedio a su candidato que conseguir que se le invistiera como Presidente. Era eso o su desaparición política, se lo dejó bien claro el Comité Federal que le concedió una tregua que finiquita el día 30 del presente mes.

Tiene una cita ineludible con su órgano de dirección, que lo espera con muchas ganas. El festival de dislates de Pedro Sánchez, con la cesión de senadores a ERC y DiL, su desgraciado comentario criticando la decisión del Rey de no recibir a la Forcadell o la insólita llamada telefónica a Puigdemon, el presidente separatista de la Generalidad, a quien aseguró estar presto a iniciar conversaciones con las instituciones separatistas al objeto de implementar una reforma constitucional que diera cabida a la Cataluña secesionista en la constitución española, han escandalizado a muchos e indignado a los barones socialistas más influyentes, que en el anterior Comité federal le habían dejado bien clara la prohibición que tenía de buscar pactos con secesionistas o fuerzas políticas – Podemos por ejemplo  - que apoyaran el referéndum en Cataluña.

La situación de Sánchez se está tornando de mala de solemnidad a desesperada y así poco se puede hacer. Los portavoces de Sánchez siguen instalados en la posibilidad de pactar con Podemos, a pesar de que Pablo Iglesias ya les ha dicho públicamente que verdes las habéis segado. No hay problema dicen los cuates del secretario general, con la finura intelectual que le caracteriza, Pedrito Sánchez ha dejado más que claro, cristalino, que lo de los podemitas es una pataleta de niños chicos y que no tiene la menor importancia. Que, llámenme raro, pero me parece una manera muy curiosa de acercarse a un socio potencial que está de uñas. En mi opinión lo tiene crudo, sobre todo porque Iglesias sabe que si no se produce investidura y hay que ir a nuevas elecciones, lo más probable es que desbanque al PSOE como segunda fuerza política, mandándolo incluso al cuarto puesto tras Ciudadanos, que precisamente es lo que pretendían los circulares en las elecciones pasadas.

Supongo que en realidad Pedro Sánchez estará buscando un pacto con Ciudadanos que permita su investidura, contando con la abstención de Podemos y los secesionistas, que es a lo mismo que juega Rajoy, un pacto con Ciudadanos, con la abstención del PSOE, la misma jugada, aunque con distintas piezas, pero no creo que Ciudadanos se arriesgue a jugar a sabiendas, la carta perdedora.

Pero independientemente de con quien pacte, Sánchez tiene que ser capaz de llevar algún acuerdo ante su Comité Federal, porque de no tenerlo, el comité convocará el congreso que el PSOE tiene pendiente y lo hará lo más pronto que las normas se lo permitan y en ese congreso se certificaría la defunción de Pedro Sánchez como candidato del PSOE.

Tiene poco tiempo, no le sobran los amigos – si es que tiene alguno -, le crecen los enemigos, los barones socialistas más influyentes le tienen muchísimas ganas y Susana Díaz, permanece en silencio, pero mueve sus hilos y espera su defenestración para hacerse con el poder oficial en el PSOE. Una situación difícil, que Pedro Sánchez, que ha dado sobradas muestras de su infinita torpeza y malos modos personales, parece incapaz de resolver.

Aunque ya se sabe que en estas cosas nunca se puede estar demasiado seguro. Es cierto que Sánchez está tocado, muy tocado, pero no me arriesgaría yo a proclamarlo hundido, aunque haga aguas por sus dos bandas.

El tiempo, más pronto que tarde, nos lo dirá.