lunes, 29 de febrero de 2016

Albert Rivera y la corrupción selectiva



En este inmenso jaleo que se ha organizado a cuenta del multipartidismo y las dificultades inherentes a su existencia que como es lógico, dificultan en gran manera la consecución de una mayoría parlamentaria que garantice la investidura de algún candidato, en la disputa política que se desarrolla, en esa  batalla semántica, que no dialéctica, ni de ideas, destaca la corrupción como argumento supremo que, supuestamente,  inclina voluntades a uno u otro lado.

La existencia de la corrupción es un problema gravísimo, al menos así me lo parece, pero no puedo por menos que señalar que me preocupa su existencia y sus consecuencias, independientemente del color político de aquél que la practique. Para ser sincero tengo que decir que lo que acabo de afirmar no es exactamente cierto, porque si digo verdad, la corrupción me parece mal en aquellos que piensan de manera distinta a la mía en política, pero me parece mucho peor entre los que están más cercanos a mi pensamiento político.

A lo largo de estos días y aún antes de las elecciones hemos conocido a través de los medios y las declaraciones políticas, acusaciones y contra acusaciones sobre la corrupción en los partidos, aunque hay que decir, porque esa es la verdad, que los medios de comunicación por la razón o razones que sean, se han inclinado por encarnizarse en las que hacían referencia a supuestas corrupciones protagonizadas por gentes pertenecientes al PP y han ignorado, de manera no sé si interesada, pero desde luego difícilmente justificable, las acciones que manchan para la desgracia de esta sociedad nuestros pecados, la ejecutoria de todos los partidos que están en la competencia por conseguir arrimar el ascua a su sardina en la casi imposible resolución del problema de la investidura.

Puedo conceder que resulte hasta jocoso tropezarse con un tuit de Juan Carlos Monedero, el que fuera puntal de Podemos y que tuvo que quitarse de en medio por un turbio asunto de “olvidos fiscales” en el que decía: “Rivera es esa nueva política capaz de decir en tono de cura que la corrupción es intolerable y, sin despeinarse, sostener a los corruptos”. Lo que es cierto, aunque lo diga Monedero, pero al que inmediatamente le respondieron con otro mensaje que decía “Espera que lo de la vicepresidencia de @Pablo_Iglesias era pactando con la facción no corrupta del @PSOE. DTRACA”

Los mensajes tienen su gracia, pero lo malo es que las afirmaciones contenidas en los dos tuits son triste y evidentemente ciertas. Rivera sólo reconoce como repudiable la corrupción habida entre miembros  del Partido Popular y por esa perversión se niega a apoyar al PP, pero sin  embargo sí lo hace con el PSOE, fuerza política con un potente pasado y un descomunal presente de corrupciones y lo hace sin siquiera despeinarse, que curiosamente parece que tanto a Monedero como a mí, nos llama la atención el cuidado capilar del “reformista”.

Ahí está Albert Rivera, que conoce perfectamente la corrupción socialista, porque son de su partido los que apoyan al PSOE-A en el gobierno de una Junta, que es incapaz de ocultar su podredumbre y lo hace impertérrito, siendo muy capaz de poner, no diré yo cara de cura, pero sí cara de buen chico y afirmar que “Quién no ha limpiado su casa no puede limpiar España”, refiriéndose naturalmente a Mariano Rajoy, lo que resulta cínico porque si eso fuera cierto, en el mismo caso está Pedro Sánchez y con él no tiene ningún problema para apoyarlo, al menos que se sepa.

Ninguno de los dos, ni Mariano ni Pedro, han sido capaces de limpiar la basura existente en sus respectivas organizaciones, aunque el PP haya legislado contra esa lacra, con el voto negativo del PSOE; tampoco puede estar muy satisfecho Iglesias de los suyos, que están protagonizando un espectáculo de nepotismo y corruptelas dificilísimas de ignorar; ni siquiera Albert puede tener la conciencia tranquila, ya  que es el cooperador necesario en la ocultación de la podredumbre socialista en Andalucía que los suyos ignoran, no sé yo si peinados o despeinados.

Resulta imperativo reconocer que el único fenómeno transversal que une a todas las fuerzas políticas españolas, es el de la corrupción y la única manera de acabar con ella es reconocer su existencia, en primer lugar entre los que militan en tu propio partido y después la que exista en las filas de los adversarios y  adoptar de oficio las medidas oportunas, sin que a nadie le tiemble el pulso.

Mientras defendamos la corrupción selectiva, mientras veamos la paja en el ojo ajeno e ignoremos la viga en el propio, esto no tiene arreglo. Es cierto que eso de la corrupción selectiva le cae como anillo al dedo a Albert Rivera, que es el que más beneficio pretende sacar del problema, pero ésta es una enfermedad que por lo visto a todos toca.

Y en contra de lo que dice el refrán, mal de muchos… epidemia, azote que acabará con todos nosotros si no nos ponemos en marcha.

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sábado, 27 de febrero de 2016

“Era Rivera o los soberanistas”

Antoñito Hernando vendiendo la moto
Era Rivera o los soberanistas, eso dice Pedro Sánchez, que comienza con esta declaración la labor de justificar un pacto absolutamente infumable, por mucho que intente venderlo como un éxito Albert Rivera. Hay mucha gente en esta España cainita, que acusa al socialista de jugar con dos barajas, lo que me parece mezquino, no se pueden restar méritos personales a Sánchez que bastante justito va de ellos, por el contrario, hay que reconocerle la habilidad de jugar, no con dos barajas,  sino con media docena de ellas y sin despeinarse siquiera.

Dije hace poco que el candidato socialista era de los que no le dicen la verdad ni al médico y con esta declaración demuestra su acendrada afición a la figura de las medias verdades, que, como todos sabemos excepción hecha de la zurda progresista de este país, es la manera más obscena de mentir.

Cuando se refiere a los soberanistas, supongo que debería haber nombrado a los podemitas, pero le venía mejor mentar a los nacionalismos excluyentes, tras esa afirmación todos o casi todos nos preguntamos lo mismo, cuándo Rivera no le sirva para ser investido ¿en quién se va a apoyar? El pacto con Ciudadanos no es más que la coartada que le ha permitido presentar un texto para que lo apruebe su militancia y el Comité Federal del PSOE y  así salvar el pellejo.

Ahora mismo tiene a los naranjitos donde quería tenerlos, así que ya pueden comenzar los del PSOE con la ceremonia de la confusión semántica y ahí está Antonio Hernando afirmando muy serio que "Las diputaciones van a seguir ejerciendo ejercicios fundamentales, teniendo competencias, que no se llamarán diputaciones, que serán otro tipo de organismos mucho más modernos". Estamos en lo de siempre con los de Ferraz, acordaron la supresión (sic) de las Diputaciones, pero ya están tranquilizando a su red clientelar para que estén tranquilos, van a seguir chupando del bote, que se llamará de otra manera, pero seguirá siendo teta ubérrima  a la que amorrarse.

Tiene más barajas que manejar, ahí está la que usa con Podemos, a los que utiliza para asustar a los barones socialistas, que ya han sido notificados que vayan con cuidado que igual los podemitas se enfadan y les hacen un pie agua con los pactos que mantienen en algunas Comunidades Autónomas. Cómo será la cosa que Page, al que tienen amargado hasta decir basta los de Iglesias con la aprobación del presupuesto de CLM, le ha faltado tiempo para declarar sumiso y rendido al encanto de Pedro Sánchez que cree que si  no consigue que la militancia le apruebe el acuerdo  con Ciudadanos no tiene por qué dimitir. El miedo guarda la viña y los de Podemos le guardan las espaldas a Sánchez y le defienden de sus barones territoriales.

Ya de paso y metido en harina, le mandó el recado correspondiente a Susana Díaz con la feroz intervención de Teresa Rodríguez contra la corrupción socialista en Andalucía. No me digan que no tiene su mérito lo de utilizar la corrupción en el PP para atacar a Rajoy declarándolo inhabilitado por ello de cualquier tipo de negociación y aprovechar la que existe en el PSOE en su provecho. Un fenómeno, que dirían algunos amantes de la falsedad, el cohecho y la extorsión.

Tiene que usar muchas barajas, porque el trabajo se le amontona, se marcó el rollo de que iba a acabar con el contrato temporal, figura esgrimida por el PP para acabar con los trabajadores y se saca de la manga un as, con el invento semántico del contrato “estable y progresivo” que es lo mismo pero con el agravante de la coñita, que no lo digo yo, lo dicen desesperados los de “Economistas contra la crisis”, que son más del PSOE que Pablo Iglesias (el tipógrafo), y que están poniéndole cual chupa de dómine a cuenta de su programa laboral.

Los socialistas desgraciadamente no cambiarán así se caiga el mundo. Ayer mismo, Pedro se sacaba del bolsillo otra baraja y desde Ferraz filtraban a la prensa que “Nadie comprendería en el partido que Susana Díaz probara el asalto a Ferraz mientras Pedro sigue pretendiendo formar Gobierno”, para así tener cubiertas las espaldas tras el fracaso en su investidura que se adivina para los días 4 y 5 de marzo y  cuando se lleve el más que probable revolcón, intentar llegar al pacto con Podemos que es el que realmente siempre ha querido. Tiene la coartada, él lo ha intentado y el PP lo ha impedido, con Rivera no ha podido ser, así que tendrá que ser con Podemos compañeros.

Aunque igual tras la investidura fallida no le dan otra oportunidad y tengamos que ir a nuevas elecciones; porque ya sería mucho borboneo darle otra oportunidad sin contar con los votos suficientes, una vez estuvo mal, dos…sería un escándalo.

Claro que ante el peligro igual el PP aparta a Rajoy con la condición de que haga lo mismo el PSOE con Pedro Sánchez y sean capaces de garantizar, en compañía de los de Rivera, la investidura del candidato popular. Posibilidad , que por cierto, no ha pedido Esperanza Aguirre, sino Felipe González y Susana Díaz cuando este lío no había hecho más que empezar.  



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viernes, 26 de febrero de 2016

No hace ni cuarenta y ocho horas y al pacto se le ven las costuras



Conste que he titulado costuras porque me parecía feo poner vergüenzas; pero si soy sincero este pacto lo que deja ver son las vergüenzas porque se le descosen las costuras a toda velocidad. Hay que reconocerle un “mérito” a Pedro Sánchez, es incapaz de organizar cualquier cosa sin montar un follón de primera magnitud, tiene una habilidad increíble para generar tensiones y desacuerdos allá donde no los hay o convertir la más pequeña de las contrariedades en el más insoluble de los problemas, así que más vale tenerlo como adversario antes que de compañero.

Seguramente eso es lo que debe estar pensando ahora mismo Albert Rivera, que aunque supiera que firmaba un disparate, estoy convencido esperaba unas reacciones menos “ostentóreas” que además resultan unánimes, este acuerdo no le gusta a nadie. El recibimiento al “pacto de izquierdas” ha sido atroz, no hay fuerza política que no se haya descolgado con alguna acerba crítica al contenido del mismo, que a la vista está, no resiste el menor análisis.

Dejemos de lado las reacciones de Iglesias y Errejón, que al fin y al cabo dijeron lo que les tocaba decir, en un parlamento impostado que por  previsible sonaba a convenido, porque hay quien cree, sobre todo entre la gente de Ciudadanos que está empezando a añorar a los del PP, que la pelea de enamorados entre Iglesias y Sánchez es más falsa que un billete de tres euros marroquí y que en realidad la bronca esconde un pacto que se pondrá en marcha a partir del 6 de marzo.

Lo que no estaba preparado, ha sido la agarrada descomunal que protagonizaron Susana Díaz y Teresa Rodríguez que ayer durante una sesión de control a la Junta de Andalucía, tuvieron una bronca brutal, en la que la de Podemos ha dejado bien claro lo que puede esperar Susana Díaz de un gobierno en el que los podemitas administren las carteras de Justicia  e Interior. La de Podemos afirmó que “el cortijo apesta”, refiriéndose a la Junta y señalando las guarrerías (sic) y la corrupción reinante y la sultana contraatacó sacudiéndole a Teresa con ETA, Irán y Venezuela con una ferocidad, que más parecía que Susana se hubiera criado a los pechos de Génova que a los de Ferraz.

Con estas cosas no se juega, porque bastante tiene Sánchez con Susana, para que desde Podemos le compliquen más las cosas. Pero todavía quedaba otra socialista decidida a darle un disgusto del quince a Pedro Sánchez y  ya de paso a Albert Rivera. Ahí estaba Carme Chacón, que es como el Guadiana, que a veces desaparece, pero todo el mundo sabe que existe, que le mandó una andanada a la línea de flotación del pacto afirmando que "en este acuerdo también hay un referéndum para Cataluña después de una reforma de la Constitución" y se quedó tan tranquila. Como sería la cosa, cuentan entre los naranjitos, que a Rivera  le dio tal soponcio que se le pusieron los pelos de punta y no hubo más remedio que llevarle a Llongueras para que le arreglaran el estropicio capilar.

Porque a Albert Rivera le están creciendo los enanos y también el número de críticos; cómo si no tuviera ya bastante con el follón que han montado en el PSOE con lo de las Diputaciones, ahora parece que los números que manejaba en el texto del acuerdo no cuadran con la realidad y para más INRI, resulta que eso ya se le había ocurrido a Rubalcaba, que es de ciencias como todo el mundo sabe y al “químico” le salían 1.000 millones de ahorro y no los 5.000 millones de los que presumía Rivera para su plan de choque contra la pobreza. Por si fuera poco y ya puestos a palmar, han tenido que recular (matizar en politiqués) y han advertido que lo del impuesto a las grandes fortunas  no es una realidad, que en todo caso habrá que “estudiar la creación de un impuesto extraordinario sobre las grandes fortunas para ayudar a conseguir el equilibrio presupuestario”.

Para qué les cuento la que han liado los socialistas con el asunto de cargarse las Diputaciones, lo más suave que han dicho ha sido eso de que “les hemos regalado el voto rural a los del PP” y tampoco ayuda a la causa de Pedro Sánchez, la inquietud de algunos barones que, habiendo pactado con Podemos en las autonómicas, tiemblan temiendo que vayan a pagar en sus carnes morenas lo del pacto de Sánchez y digo que no ayuda porque escenifican con total claridad lo que le podría pasar al PSOE en caso de pactar un gobierno con Podemos y eso refuerza las tesis de Susana y sus chicos.

Por resumir, un pacto que no sabemos si es de izquierdas, reformista o de los grandes ferrocarriles europeos, pero sí deja muy claro que es una chapuza como la copa de un pino, más hija del corta y pega que de los programas de los dos partidos firmantes. No cuadran los números, las propuestas estrellas son inviables, nadie lo apoya y ni en Ciudadanos, ni en el PSOE están contentos con el texto, lo que teniendo en cuenta que supuestamente son los padres de la criatura, dice muy poco de esa propuesta, que parece poco recorrido vaya a tener.

Supongo que durará hasta el día 5 de marzo, en esa fecha desaparecerá, habiendo servido solamente para que Pedro Sánchez presente ese engendro a su Comité Federal y a su militancia como si de verdad se tratara de un pacto de legislatura. 

Son como niños...

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jueves, 25 de febrero de 2016

Cuentos de hadas y electoralismo, las bases del acuerdo PSOE-C,s



El Congreso de los Diputados fue el lugar elegido para que PSOE y Ciudadanos escenificaran la firma de un acuerdo, al que desde luego le  sobran los cuentos de hadas y le falta fundamentalmente, además de rigor y realismo, el apoyo suficiente como para poder ponerlo en marcha. El documento que firmaron al alimón Pedro Sánchez y Albert Rivera no vale siquiera lo que cuesta el papel en el que está escrito, lo saben ellos y lo sabe la mayoría de los españoles, por motivos  que están a la vista de cualquiera, con la necesaria condición de que el interesado quiera ver, que a veces eso resulta extrañamente difícil.

Si para Ciudadanos resultaba fundamental que el PSOE aceptara los cambios en la Constitución que proponía como condición ineludible para firmar el acuerdo, verdes las han segado, porque todos sabemos que para que eso ocurra necesitan el apoyo del Partido Popular que puede bloquear cualquier iniciativa de reforma de la Constitución. Por tanto la parte más importante para Albert Rivera de ese acuerdo de izquierdas tal y como lo definía ayer mismo Pedro Sánchez, no se va a poder aplicar. 

Es por eso  que Sánchez - al que le hacía falta como el aire que respira,  un papel firmado por quien fuera, para poder presentar a su militancia una propuesta de pacto para su aprobación -  a sabiendas que lo de la reforma exprés de la  Constitución era una bobada de niño pitongo de Rivera, le dijo que sí, que encantado de la vida y que había que ver que buenas ideas tenía Albert, a pesar de constarle que en el PSOE, preferirían nombrar presidente de honor del partido a Aznar antes que eliminar las  Diputaciones Provinciales.

Partiendo de la base que Albert Rivera de tonto no tiene un pelo, habrá que admitir que la función en “sede parlamentaria” que se montaron ayer en compañía de los socialistas, no tenía otra finalidad que la electoralista. Tener como "haber" en su contabilidad electoral su capacidad para el diálogo y la disposición para el sacrificio de los naranjitos en la defensa del interés general, eso y no otra cosa es lo que busca Rivera de cara a las elecciones que llegan, si Dios no lo remedia,  el próximo mes de junio. Sabe el de Ciudadanos que por muchos apoyos que consiga Pedro Sánchez, no va a llegar más allá de los 143 diputados y a estas alturas del combate no creo que por muy ilusos que sean en Ciudadanos, haya quien crea que exista alguna posibilidad de conseguir la abstención de Podemos o PP, que es lo único que podría facilitar la investidura de Pedro Sánchez.

Lo mismo cabe decir del papelón del candidato socialista que, incapaz de domesticar a las huestes populistas, se ha visto obligado a aceptar la función en compañía de Rivera, al que odia desde lo más profundo de sus entrañas, al objeto de llevar como trofeo salvífico el texto del acuerdo ante su dirección federal. En realidad Pedro Sánchez sigue empeñado en pactar con los bolivarianos, es lo que le pide el cuerpo, a pesar de que si lo consiguiera ello supondría su defunción política y probablemente la de su partido. Le importa un bledo, sabe perfectamente que o consigue la investidura o se lo calzan los del Comité Federal y está dispuesto a morir matando.

Sabe Sánchez mejor que nadie que si el día 5 de marzo se estrella en el Congreso, el PSOE intentará sustituirlo por otro candidato al objeto de que el PP haga lo mismo con Rajoy y evitar las nuevas elecciones con el pacto que, desde el comienzo de este disparate, la parte “más conservadora” de Ferraz ha pretendido. Habría que investir al PP, con el apoyo de Ciudadanos y PSOE y esperar que haya mejorado la meteorología electoral para cuando lleguen los siguientes comicios, probablemente a finales del año 2017.

Por eso Pedro Sánchez ha forzado la mano y espera que si no consigue la investidura, ante su probable desaparición, a los de Podemos se les arrugue el ombligo, le echen una mano y gobiernen con él, aunque formalmente tengan que recortar algunas cuestiones que el PSOE se niega a asumir.

De ahí que el texto del acuerdo pueda decir una cosa y la contraria en la misma página y que los dos lo firmen sin sonrojarse, están convencidos  que es papel mojado y no va a ir a ninguna parte. Son unos párrafos para pasar al museo del disparate, dicen así: “El nuevo gobierno se muestra comprometido de forma inequívoca con la estabilidad presupuestaria”. Para dos párrafos después afirmar: “Cumplir los nuevos objetivos de déficit que se negocien con las autoridades europeas, situando el déficit por debajo del 3% en 2017 (ahora es en 2016), hasta lograr unas finanzas públicas saneadas al final de la legislatura”

Se comprometen con la estabilidad presupuestaria, pero venden “nuevos objetivos de déficit” que ya se le han negado al propio Pedro Sánchez por boca del Comisario correspondiente de la CE. Y en esa mentira apoyan en gran parte su programa económico y… la totalidad del fiscal.

El acuerdo no es otra cosa que un salvavidas para Pedro Sánchez y un empujón electoral para Ciudadanos. Está tan claro, que los de Podemos han afirmado que a pesar de este supuesto acuerdo, apoyarán a Sánchez después de que se estrelle el 5 de marzo cuando fracase en su investidura. Para ser preciso, dicen los podemitas que no negociarán más con el PSOE, pero que volverán a la mesa de negociación tras “la investidura fallida” de Sánchez.

Más claro, agua. No va a haber abstención de Podemos en la investidura de Sánchez, lo que resulta lógico, porque si ahora  el socialista está en una situación difícil, el día 6 de marzo, si  el PSOE aún  no lo ha eliminado, la situación personal de Pedro Sánchez será desesperada y por lo tanto lo de negociar con él va a ser como coser y cantar para los de Iglesias.

No se alegren, al final además de cornudos, apaleados. Nos han mentido antes, durante y después de las elecciones del 20D, han malbaratado nuestros votos y por si no fuera bastante, seremos los involuntarios paganos del desastre.


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miércoles, 24 de febrero de 2016

Rivera y Sánchez pactan no se sabe bien qué. La investidura no, desde luego



Supongo que debe ser culpa mía, los años no pasan en balde y debo reconocer que soy incapaz de comprender la alegría y satisfacción que expresan por un lado Albert Rivera (a) El Equidistante ¡hay que ver lo educado que es este chico! y por el otro, Pedro Sánchez (a) El Doliente, a cuenta del acuerdo que en principio han alcanzado. 

A Sánchez le parece muy bien la reforma exprés de la Constitución que Rivera ponía como condición sine qua non para pactar y el socialista  ya ha dicho que si eso es todo lo que hay que aceptar, por él de acuerdo y no se hable más del asunto.

Tampoco es que Rivera pidiera cosas muy difíciles de aceptar, supresión de los aforamientos, eliminación de las diputaciones provinciales, limitar a dos mandatos el ejercicio de la presidencia del gobierno, eliminación de 10 miembros del CGPJ y rebaja del número de firmas de las iniciativas legislativas populares  a 250.000. En lo de las diputaciones, muy probablemente esté el problema al que haya que limar mayor número de asperezas con los de Ferraz, pero no llegará la sangre al río, porque es un objetivo fácilmente aceptable prácticamente por cualquier fuerza política del signo que sea.

Así que ya tienen un acuerdo, aunque  no les sirva para gran cosa, no entiendo, ya digo que la edad no perdona, qué es lo que van a hacer con ese pacto anunciado tan alegremente, si tenemos presente que con él no son capaces de conseguir la investidura de ningún candidato. Porque  entre C,s. y PSOE reúnen 130 votos, cifra que no alcanza ni de lejos la mayoría absoluta necesaria y si van a por la mayoría relativa, necesitarían contar con el beneplácito (abstención) de Podemos y del Partido Popular o de al menos la de uno de los dos.

Y tal como están las cosas no parece probable que los de Iglesias, que ya se están desgañitando acusando al PSOE de electoralismo barato, ni mucho menos los del PP que le tienen a Sánchez casi las mismas ganas que Susana Díaz, estén por la labor de allanar el camino ni al PSOE ni a C,s., por razones distintas, eso que  quede claro; porque ya me sé yo lo que van a intentar vender las supuestas fuerzas progresistas y ahora reformistas; denunciarán la falta de coherencia del Partido Popular, que dirán vota lo mismo que Podemos, lo que supone una manipulación brutal, porque se puede votar que no a una propuesta por motivos muy distintos. Por poner un ejemplo, unos porque no estén de acuerdo con el programa excesivamente intervencionista de los del PSOE y los otros, por todo lo contrario, por considerarlo insuficiente.

Parece que de lo que se trata en estos momentos de confusión extrema es buscar una víctima a la que poder acusar de que con su actitud ha evitado la investidura de un candidato y ha provocado la convocatoria de nuevas elecciones y les resultaría muy cómodo a Rivera y Sánchez que los que cargaran con esa culpa fueran los del PP, que a lo que se ve, desde lo de la foto de las Azores, están en el mundo para que les den leña.

Lo de la investidura parece lo más importante si uno escucha a los portavoces de los partidos y hay que decir, porque es cierto, que el lío este será lo primero por aquello de la cronología, pero lo verdaderamente importante para el futuro es saber que gobierno parirá el candidato investido; porque lo de gobernar en minoría es un arte que, en este país de nuestros pecados, prácticamente se desconoce y más ahora que las muletas que se han utilizado desde siempre, para entendernos los nacionalistas catalanes y vascos, están muy difíciles de conseguir.

Así que a lo peor este acuerdo sólo sirva para poder criminalizar al PP o lo que es peor, se utilice como acicate para que Iglesias se ponga a tiro del PSOE, domestique a sus plataformas convergentes y acceda a ocultar hasta un momento más propicio el cruce de las líneas rojas que maniatan, o al menos lo intentan, al candidato socialista.

Porque si el esqueleto de este acuerdo está basado en la reforma de la Constitución, que es lo que parece más le interesa a Rivera, a ver quién me explica cómo van a ser capaces de acometerla sin contar con los populares, que en este caso y con la mayoría absoluta en el Senado, tienen capacidad para bloquear cualquier iniciativa de este tipo.

Así que si les digo la verdad, me parece que tras la tramoya de la reforma exprés de la Constitución se ocultan muchas cosas, que pueden ir en una dirección o justamente en la contraria. Quizás la posición de los reformistas sea impedir el acuerdo con Podemos y conseguir el fracaso de Sánchez, para ir a ese pacto que lleva buscando hace tanto tiempo Susana Díaz - buena amiga de Rivera - un pacto PP, C,s, PSOE para la investidura y un año de gobierno popular al objeto de ganar tiempo para preparar las elecciones, que en lugar de junio de 2016 podrían celebrarse en el tercer trimestre del 2017.

¿Qué eso es imposible?, pues igual tienen ustedes razón, pero anda que todo lo demás…   

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martes, 23 de febrero de 2016

Mariano y Susana ¿Amigos y residentes en Madrid?



¡Y vuelta la burra al trigo! conste que lo digo con todas las dudas, pero parece ser que eso fue lo que exclamó D. Pedro Sánchez cuando uno de los muchísimos correveidiles que se mueven en Ferraz y su entorno, le susurró al oído la noticia de que Susana Díaz tras unos días de silencio y reflexión, se había vuelto a poner en marcha para obtener su cabeza en bandeja de plata. Lo dije hace poco y me reitero, hay que tener muchísimas ganas de mandar, para aguantar todo lo que está soportando Sánchez de amigos, enemigos, compañeros de partido, presuntos socios y mediopensionistas.

Parecía haber silenciado a su oposición interna, encabezada y dirigida por la sultana del PSOE-A, que lo tiene entre ceja y ceja; de hecho alguien había conseguido que Felipe González la frenara en su deseo de hacerse con la Secretaría General del PSOE, con aquello de que “no la veía en Madrid”, pero los repetidos fracasos del candidato en los intentos de negociación para asegurar un pacto que le garantice la investidura, parece que ha animado a su oposición interna, que tiene muchas cuentas que ajustar con Pedro Sánchez y no pocas con Podemos.

No es que el coraje sea una virtud muy valorada en el PSOE, los barones han permitido que su secretario general los toreara, simplemente por temor, pero está claro que en el partido  hay gente muy importante para los que considerar un pacto de gobierno con Podemos les resulta igual de siniestro que mentar la soga en casa del ahorcado. Entre ellos y en cabeza, los perjudicados precisamente por los acuerdos que cerraron con los podemitas tras las elecciones autonómicas. Ahí están sin poder aprobar los presupuestos para el presente ejercicio los presidentes de Extremadura, Castilla-La Mancha y Asturias, a cuenta de las zancadillas de los circulares.

Si hablamos de Susana Díaz, habrá que recordar la investidura para la presidencia de la Junta, en la que la sultana sufrió lo indecible, gracias a la oposición de los de IU y Podemos; por tanto el PSOE cuenta entre sus barones con cuatro presidentes autonómicos que han jurado odio eterno a los de Pablo Iglesias y si repasamos las cifras resulta que de los noventa diputados con los que cuenta Pedro Sánchez más de la mitad de ellos pertenecen a la disciplina de las organizaciones territoriales que tienen cuentas que ajustar con los bolivarianos y a los que se les ponen los pelos de punta sólo de pensar en verlos en el Consejo de Ministros.

El fin de semana pasado comenzó a filtrarse, dicen que desde medios próximos a Susana Díaz, la noticia de que el gobierno en funciones estima que el 5 de marzo el candidato socialista fracasará en el debate a la investidura y ante esa situación el Partido Popular podría estar en disposición de presentarse a la Investidura con un candidato distinto a Rajoy, que tiraría la toalla y se haría a un lado, para facilitar el pacto con Ciudadanos y PSOE.

El PSOE ha estado vendiendo que no pactaría con el PP  bajo ningún concepto, claro que también sostenía César Luena que el PSOE no pactaría otra cosa que un gobierno monocolor y ahí tienen ustedes a los de Ferraz subastando ministerios al mejor postor. Así que si Rajoy desaparece, los socialistas  que son unos fenómenos para sostener una cosa y la contraria, dirían muy serios que no estando Rajoy que era el responsable de la corrupción pepera, la cosa cambia y teniendo presente la debilidad en la que quedaría el PSOE, tras el fracaso de su secretario general para afrontar una nueva cita electoral, parece que los susanistas se darían por satisfechos, porque seguramente el pacto nacional, llevaría anejo una serie de parches que facilitarían el gobierno de las CCAA que hoy sufren a cuenta de los caprichos de los podemitas.

Uno de los barones regionales que está afilando  el hacha por si tiene la oportunidad de cobrarse la cabeza del candidato socialista, decía en petit comité “Sánchez aspira a gobernar desde La Moncloa y desde Ferraz, pero si no llega al Gobierno perderá también el sillón del partido”, esa es la opinión del grupo de conjurados a la cabeza de los que se encuentra Susana Díaz, que sabe que si Pedro Sánchez fracasa en su investidura, Felipe González  apoyará públicamente el pacto del PP con Ciudadanos y PSOE, sobre todo porque el gurú socialista dijo aquella frase de que “Ni el PP ni el PSOE deben impedir que gobierne el otro” que es una frase estupenda, apta para todos los públicos y para cualquier situación, porque tras el fracaso de Sánchez al que habrá que apoyar será al PP, que al fin y a la postre es lo primero que dijo Felipe, aunque luego tuviera que matizar sus palabras por las cosas del querer.

Seguimos en el follón, veremos que da de sí la reunión de la zurda y que opina Ciudadanos, aunque Albert Rivera, cuyos compañeros apoyan a la sultana, dejara caer una frase que ahora pudiera entenderse mejor, cuando afirmaba que estaba preparando un pacto con el PSOE que le iba a gustar a los populares.


Ya se sabe que a perro flaco todo son pulgas y que sarna con gusto no pica, pero me parece que a Pedro Sánchez le están empezando a  faltar manos para rascarse.

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lunes, 22 de febrero de 2016

Dicen que lo de Rajoy estuvo mal; creo que lo de Sánchez es mucho peor



Desde el momento en que Rajoy cogió con el paso cambiado a los cerebritos del equipo de Sánchez,  que llevan una temporada de abrigo soportando sorpresas durísimas que les vienen de la derecha y la izquierda, porque si los de Mariano les montaron la envolvente con el rechazo temporal a aceptar el encargo de formar gobierno, qué decir de las que les han liado sus hermanos de la izquierda de progreso, que encabezados por Pablo Iglesias, los llevan por la calle de la amargura un día sí y otro también; decía que, desde ese mismo momento, hubo muchos que dijeron que Rajoy se había portado muy mal.

In illo témpore lo más fino que dijeron de la actitud de Mariano, fue lo de trilero y de paso se inventaron aquello tan patético de que Rajoy había desairado a SM al no aceptar su encargo, que si digo verdad, enternece ver a esos republicanazos socialistas tan preocupados por el bienestar espiritual de Felipe VI. Pero si nos limitamos a considerar las reflexiones políticas de Ferraz, recordaremos que la dirección del PSOE consideraba la decisión de Rajoy como “propia de un antisistema” a la que se puede añadir  la del secretario de Organización del PSOE, César Luena, que comparaba a Rajoy con “el perro del hortelano, que ni come ni deja comer” con lo que demostró que ni siquiera se había enterado de lo que había hecho Rajoy; porque Rajoy no comía en ese momento y simplemente, se hizo a un lado por si alguno se atrevía a hacerlo.

Sin embargo la descalificación más utilizada por la izquierda progresista, representada por los corifeos de Pedro Sánchez, fue la de irresponsable. Desde Ferraz, las ruedas de prensa y las tertulias radiofónicas y televisivas, la zurda clamaba por la irresponsabilidad de Rajoy. Y aunque comprendo que en esta España de nuestros pecados, lo suyo es escuchar a la izquierda y hacer oídos sordos a lo que pueda decir la derecha, porque hay una infinidad de ciudadanos que está convencida de que de la derecha sólo puede venir el mal y otros muchos que no estando convencidos, prefieren guardar silencio por no complicarse la vida, me van a permitir que me tome la libertad de citar a Mariano Rajoy. Decía el del PP: “Su Majestad el Rey me ha ofrecido presentarme a la sesión de investidura como candidato a la presidencia del gobierno, le he agradecido el gesto, la deferencia que ha tenido con mi persona, pero le he dicho que hoy, no estoy en condiciones de presentarme a la investidura. No solo no tengo una mayoría de votos a favor, sino una mayoría de votos acreditada en contra”.

Me van a perdonar, pero me parece que en esa ocasión estuvo Rajoy impecable, ¿maniobrero?, bueno yo diría que creativo, aunque el razonamiento que expresa apoya la decisión que tomó y aunque extrañe en un político la coherencia, por una vez  que alguno demuestra esa virtud, no creo que haya que crucificarlo por ello. Porque, será lo del color del cristal, pero a mí me parece que quien estuvo absolutamente irresponsable  fue D. Pedro Sánchez que aceptó el encargo, teniendo bastantes menos votos que Rajoy y desconociendo en ese momento quién le iba a apoyar, excepción hecha de ERC y DiL, con los que había acordado su abstención a cambio de unos cuantos senadores que les daban a los separatistas la posibilidad de tener grupo propio en el Senado.

Me imagino que habrá quien niegue esta circunstancia, porque los españoles nos hemos acostumbrado a negar lo evidente si eso favorece a nuestra argumentación; pero lo cierto es que en el momento de la aceptación Pedro Sánchez no tenía un acuerdo con nadie y tampoco voy a extenderme mucho en ello, porque hace ya unos veinte días de ese suceso y Sánchez sigue exactamente igual. Realmente la cosa está tan mal que ni siquiera sabe si está negociando un acuerdo de investidura, de legislatura o de gobierno, porque hasta en eso están en desacuerdo los de Ferraz y sus presuntos socios.

Albert Rivera le ha metido en un compromiso con lo de exigir que en el documento del pacto C,s-PSOE, figure el compromiso que el Comité Federal del PSOE obligó a Sánchez a aceptar; mientras los de Podemos han  publicado el contenido de sus propuestas económicas, tan disparatadas que han obligado a Antonio Hernando a rechazarlas de plano, aunque se apoyan en el mismo supuesto que las del PSOE, porque las propuestas económicas de estas dos supuestas fuerzas de progreso están basadas en un cálculo equivocado.

Me explicaré, ambas fuerzas contaban con que la UE aprobara una ampliación temporal para alcanzar el compromiso de reducción del déficit y eso resulta imposible, no porque yo diga sostenga “ lo que  no puede ser, no puede ser y además es imposible”, sino porque quien le ha dicho a Pedro Sánchez lo de verdes las habéis segado, es el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, el socialista Pierre Moscovici, que a pesar de que Pedro le cantara por carceleras, mirándole tiernamente a los ojos, una versión andaluza de la Internacional, le dejó claro que no habría la menor flexibilidad  para el objetivo de déficit de  2016. Con Sánchez o con Rajoy habrá que reducir el déficit de nuestra economía al 2,8% del PIB.

No tenía apoyos cuando aceptó el encargo de SM, ni los tiene ahora, se mueve en un escenario confuso, cuando no contradictorio, con unos supuestos aspirantes a pactar con él, que a cada día que pasa lo tienen menos claro, porque las encuestas electorales y no me refiero a las que se publican, sino a las que sólo conocen los que las pagan, son extraordinariamente confusas y es que el electorado ya no sabe a qué carta quedarse.


Ante este penoso espectáculo me van a permitir que sostenga  que en mi opinión, el que me parece un insensato de manual es D. Pedro Sánchez, que sin apoyos, sin programa económico y sin el amparo de gran parte de su partido, se lió la manta a la cabeza y se postuló como el hombre apropiado para formar gobierno, con poquísimas esperanzas por no decir ninguna de conseguir algo, como a la vista está...

Esa sí que es una conducta irresponsable.


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viernes, 19 de febrero de 2016

Pedro Sánchez sigue con su estéril rito de apareamiento



A cada día que pasa está más claro que las múltiples maniobras y contra maniobras conducentes a alcanzar un pacto que asegure la investidura de algún candidato, simplemente pretenden alcanzar el poder y con él las sinecuras correspondientes, sin que el interés general tenga nada que ver en las ofertas que se producen. Mientras tanto y para que no nos aburramos demasiado, los distintos líderes políticos llenan los espacios que generosamente – a unos más que a otros - les ofrecen los medios de comunicación, con discursos que nada tienen que ver con la solución a los problemas que realmente preocupan a los ciudadanos de a pie.

Porque lo dije hace ya unos días y me reitero, estamos en plena campaña electoral, los acuerdos entre los partidos se proponen antes, en los medios de comunicación que en las mesas de “negociación”; los distintos partidos políticos hablan entre sí a través de los contenidos de las ruedas de prensa que convocan y las declaraciones de sus líderes a los medios. 

Así que esto suena a cosa hecha o por el contrario a cuestión imposible, que las dos cosas bien pudieran suceder. Los ciudadanos, que ahora preocupamos bastante menos que cuando éramos votantes, no sabemos a qué carta quedarnos; ignoramos si esto va de cabeza a un pacto a la desesperada, en el último minuto, con los documentos firmados en el Congreso deprisa y corriendo, mientras se produce la ceremonia parlamentaria del debate de la investidura o a unas nuevas elecciones; pero no se engañen, que nosotros no sepamos qué es lo que se ha decidido, no quiere decir que ellos, “nuestros representantes”, lo ignoren.

Ahora bien, las urgencias a veces tienen consecuencias positivas, en eso andan los políticos presuntamente “pactantes” que viendo que el tiempo se agota han comenzado a descararse y eso nos permite juzgar lo que nos  va suceder con mucha mejor información; que estas cosas, malas sin duda, más vale que te pillen confesado o al menos advertido.

Ahí están los de Podemos que han comenzado a quitarse la careta y nos han explicado ya, que si les hiciera falta -que les hará- están dispuestos a saltarse la Constitución y en lugar de reformarla en el Parlamento, hacerlo en la calle a golpe de consultas populares. Una copia de lo que hicieron los chavistas en Venezuela; no hay que extrañarse demasiado, porque los que ahora quieren gobernar aquí, son los mismos que entonces  aconsejaban al difunto gorila rojo. Así que para el que quiera saber qué es lo que le espera bajo la férula social-populista, no tiene más que repasar las hemerotecas y resignarse o a lo peor, emigrar.

Y como con esto del pacto con los del PSOE, no quieren dar la mínima ventaja, si los socialistas se dedicaron a enterrar a Montesquieu, los circulares lo han desenterrado, resucitado y se lo han vuelto a cargar, advirtiendo a jueces y fiscales, que se anden con cuidado, que al que se patine mientras ellos manden le van a sentar las costuras a la manera llanera y ustedes me entienden y el que no, que vaya a las páginas de sucesos de los medios venezolanos y se enterará. No han extendido la advertencia a los medios de comunicación porque éstos ya fueron “advertidos” en su momento y ellos mejor que nadie saben lo que les pasó a los medios de comunicación independiente en Venezuela, así que a esos los tienen en el zurrón, dúctiles y dispuestos a jalear lo que haga falta.

También nos hemos podido enterar que el pacto PSOE, Ciudadanos para gobernar era un cuento chino de Pedro Sánchez para presionar a los podemitas, cuestión que nos explicaba muy dolido Albert Rivera “El equidistante”, que al final, no me pregunten por qué, estoy convencido que va a jugar la carta equivocada y en esa mesa de tahúres a la que tan imprudentemente se ha sentado, se lo van a comer a él y al centrismo reformista en un abrir y cerrar de ojos.

Mientras, Sánchez sigue empeñado en el rito del cortejo nupcial a ver si pilla algún socio que lo haga presidente, para ello sigue las instrucciones de los dos etólogos que Ferraz contrató, con la intención de que enseñaran lo de la postura del mandril sumiso. Ahí lo tienen empeñado en exhibir lo mejor de sus características físicas (fotografías en los medios), emitir sonidos que puedan atraer a sus presuntas parejas (declaraciones públicas) y prometer regalos para redondear la conquista que le permita el apareamiento (ofertas políticas).

Y por ahí –lo de los regalos-  hemos podido enterarnos que ese acuerdo con los de Compromis que puede llevarle al gobierno, nos va a costar a los españoles 16.000 millones de euros, que los podemitas ches no están a lo de la luna de Valencia, sino a lo mollar. O que la abstención, necesaria para que le salgan los números, de ERC y CiL, nos costaría a los contribuyentes la minucia de 3.000 millones de euros. 

Claro que esto no acaba aquí; aceptar algunas de las gracietas del programa de Iglesias nos representaría 26.000 millones de gasto y no sigo porque me deprimo. Así que vayamos preparándonos para lo que se nos viene encima, si al final pactan, que lo de Grecia va a ser un té con pastas, comparado con la que vamos a montar aquí.

Dicen que amor, con amor se paga, de acuerdo, que Sánchez pague, pero no con nuestro dinero y si resulta que el resto de partidos no le quieren por sus prendas, que alguna tendrá digo yo, que algún alma caritativa le diga aquello tan viejo: Pedro, si amas a quien no te ama y respondes a quien no te llama,  andarás carrera vana. Que por mí puede recorrer inútilmente todas las carreras que le apetezcan, pero con su dinero y no mentaré su porvenir, porque creo como muchos,  que en política no le queda ya ninguno.

O sí, que diría uno que yo me sé.

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jueves, 18 de febrero de 2016

El “Y tú más”, el artero tapabocas de la zurda






En esta España, en cualquiera de las dos que nos haya de helar el corazón, que decía D. Antonio, parece que sólo existe una verdad que nadie osa discutir; todos aceptamos dócilmente que la izquierda en este país tiene bula. Una y otra vez la zurda afirma que todo lo que pueda hacer o decir la derecha está mal, simple y llanamente porque la derecha no puede hacer nada bueno y por el contrario lo que hacen ellos  está bien, porque la zurda es buena per se y por tanto no pueden hacer nada mal aunque así lo pretendieran.

Vamos, que el PSOE se ha inventado una suerte de dogma que concede el don de la infalibilidad y de propina el de la intangilidad a  cualquier dirigente socialista, que la cátedra que vale no es la del Romano Pontífice, sino la que ellos tienen en Ferraz y esto que leído aquí suena a disparate o a boutade, si reflexionan un poco es lo que nos tragamos sin pestañear todos los días. 

Desde Ferraz y sobre todo desde sus terminales mediáticas, se nos explica una y otra vez lo malos que son los de derechas y lo buenos que son ellos y no hay nadie capaz de oponerse a semejante disparate. Por poner un ejemplo supongo que todos habrán escuchado una y otra vez el mantra de que los del PSOE son los defensores de la libertad y la democracia, encarnada en la extinta II República, cuando precisamente los que se reputan como sus defensores, para demostrar su inquebrantable amor por la tolerancia, organizaron una sangrienta rebelión armada en el mes de octubre de 1934 contra esa república de sus amores, con la peregrina excusa de que la derecha había ganado las elecciones y claro así no jugaban, que el balón era suyo y se lo llevaban a su casa, a tiros, pero se lo llevaban, que una cosa es la democracia y otra muy distinta permitir que gobierne la derecha.

Y todo esto viene a cuento de lo que nos explican a diario los medios de comunicación en los que  por tierra, mar y aire, se nos machaca incansablemente con la corrupción del Partido Popular y en cuanto algún ciudadano se le ocurre apuntar respetuosamente que ciertamente en el PP se han lucido con lo de la corrupción, pero que cuando los del PSOE hablan de esa lacra sería bueno que se taparan un poquito, porque hacen bueno aquello de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio o lo de la sartén y la alcuza,  de manera automática y justo un momento antes de que le tilden de facha, le digan tonantes ¡Claro ya estamos con lo de  “Y tú más”!

Y con esa técnica tan simple, la zurda, que para eso son unos fenómenos, ha conseguido que en los últimos meses no se hable de otra cosa que de la corrupción de los del PP como si la suya no existiera. Y antes de continuar quiero advertir un par de cosas que me parecen relevantes, la primera es que no soy militante del PP, de hecho  me expulsaron del partido por criticar en prensa, radio y televisión, la conducta de José Manuel Soria cuando sucedieron aquellos asuntos tan feos de lo de la “pesca del salmón” los conciertos de Salzburgo y el veraneo en un establecimiento de lujo a precio de ganga. Lo recordarán ustedes, fue cuando en España se descubrió la existencia de la figura penal del cohecho impropio, de la que fui el principal ponente en aquella Fuerteventura que no conocía ese tipo de delito.

Por tanto mi ejecutoria demuestra que no me gusta la corrupción, ni las corruptelas y que a la hora de criticar no me duelen las siglas. Dicho esto me considero justificado y conmigo, millones de españoles que están en su derecho para utilizar de manera contundente, cuando Pedro Sánchez habla de la corrupción del PP,  el “y tú más”, porque es muy cierto que el currículo que tiene el PSOE en lo que se refiere a la corrupción, gana de calle al del PP en número de imputados, montante de lo mal habido y antigüedad, que conviene recordar que el PSOE ya fue condenado por montar aquella maquinaria de extorsión que se llamaba, Filesa, Malesa y Time Export en los tiempos de Felipe González, otros zurdo que se pirra por dar lecciones.

Y cuando los de Iglesias presumen de limpieza, puedo decir “Y tú más”, por aquello que sus cuentas por la transparencia, no se han puesto al día desde el verano del 2015 o porque es mentira que cobren menos que los demás o porque se han hinchado a contratar con nuestro dinero, amigos, parientes y queridos… militantes o porque están siendo investigados por su financiación presuntamente iraní y/o bolivariana.

Y cuando el edulcorado Albert Rivera, habla de que Rajoy no puede limpiar España, porque no ha sido capaz de limpiar su casa puedo decir “Y tú igual”, porque lleva cuatro días con pasado mañana con gente de Ciudadanos en puestos de gobierno y ya ha tenido unos cuantos problemas de este tipo, pero sobre todo porque en Andalucía es cooperador necesario en el encubrimiento de la corrupción, poniendo pegas a averiguaciones tan sencillas como la de saber dónde han ido a parar los cientos de millones de euros “recuperados”  del fraude de los ERE,s, que la Junta dice no es capaz de localizar. Y si son los nacionalistas catalanes “Y tú más” y así sucesivamente hasta la náusea.

Dos reflexiones si me lo permiten, una, la corrupción ajena, no puede ni debe tapar la propia y segundo no es cierto que la clase política sea corrupta, porque por desgracia lo cierto es que no hemos importado a nuestros políticos de Orión, son ciudadanos españoles que han tenido la ocasión para trincar y unos la han aprovechado y otros no, que así de triste es la vida.

Por tanto utilicen libremente el “Y tú más” o el “Y tú ídem del lienzo” porque es verdad y lo que nos debiera preocupar es que no haya quién nos prometa que su primera acción de gobierno será la de cambiar la norma sobre la financiación de los partidos políticos, madre de toda la corrupción y la liberalización del suelo, cuya administración ha permitido corromperse a una parte importantísima de la clase política dedicada al municipalismo.


Que quien evita la ocasión, evita el peligro… y todo lo demás excusas de mal pagador.

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miércoles, 17 de febrero de 2016

Y sin embargo te quiero



Entre los múltiples defectos que “adornan” mi personalidad, se encuentra el de la tozudez, así que no se extrañen si continuo inmerso en el comentario de esta desgraciada octava de San Valentín que están celebrando de manera harto extraña Pablo Iglesias y Pedro Sánchez.

Están los del PSOE que los ahorcan con un hilo, ya no saben qué hacer para que los de Podemos correspondan a su buena voluntad y accedan a negociar un pacto que beneficie sobre todo a la estabilidad política de Pedro Sánchez, que ve cómo el plazo que se dio a sí mismo para conseguir un acuerdo que le permita ser investido, va agotándose, sin que por ahora, haya conseguido que Pablo Iglesias acceda siquiera a mandar a gente de su equipo para que los del PSOE puedan afirmar con un mínimo de racionalidad que están negociando.

Está ahora mismo el candidato socialista, políticamente hablando, sin padre, ni madre, ni perrito que le ladre, aunque los infelices sacaban pecho el lunes presumiendo de un acuerdo importantísimo con IU que creo tiene dos diputados... Ese es por ahora, el activo de Pedro Sánchez que está tan mal, que hasta Susana Díaz su principal enemiga en el partido, decía que lo mejor que le podría pasar a España es que Sánchez fuera presidente, lo que da la exacta medida de la imposibilidad de la circunstancia y del retorcido sentido del humor de la sultana del PSOE.

Pablo Iglesias, ante las filtraciones de Ferraz, que advertían de la rendición de los socialistas, dispuestos a tragar con casi todo, en lugar de mostrarse satisfecho y generoso en la victoria, les mandó un documento cuyo contenido resulta absolutamente inadmisible. De hecho así lo manifiestan los portavoces socialistas,  aunque parece que lo hacen con la boca chica, porque ni el disparate fiscal que propone Podemos, que nos llevaría de cabeza al modelo griego, que a lo peor es lo que pretenden, con un gasto público insostenible, el riesgo evidente de descapitalización de la economía, el frenazo a la creación de empleo y la mayor subida de impuestos propuesta durante la democracia; ni la siniestra idea de modificar la Constitución sin contar con la mayoría reforzada, es decir por la gatera, utilizando la bolivariana herramienta de las consultas "populares", que pone los pelos de punta a cualquier demócrata, por zurdo que sea; ni la exigencia del compromiso por escrito de llevar a cabo el referéndum en Cataluña y allá donde se demandare, ni… y no sigo porque ya hemos hablado de las imposiciones podemitas hasta el hartazgo; a pesar de todo ello están dispuestos a negociar ¿sobre qué? pues vaya uno a saber.

Ahí está, el balbuceante Hernando, aventajado estudioso de Etología y el dirigente socialista que mejor adopta la posición de mandril sumiso, que se apresuraba a declarar ayer que “el PSOE quiere dialogar a pesar de la actitud que mostró Podemos” y a mayor abundamiento César Luena, el inefable Secretario de Organización del PSOE, que a lo que se ve le hace la segunda voz a Hernando, afirmaba en la radio que el acuerdo PSOE-Podemos está hoy “a la misma distancia” que antes de que los de Iglesias remitieran el dichoso documento y que “son ellos los que tienen que moverse”, aunque suavizara la “dureza” del mensaje, añadiendo que “si es posible encontrar un espacio común de cambio, por el PSOE no va a ser”.

Resulta muy difícil de entender que a pesar de todos los pesares, definiendo como definen como disparates a las propuestas de Podemos, estén dispuestos a negociar y lo que es peor, al precio que haga falta, que ya sabemos por experiencia que en Ferraz a la rendición incondicional se le llama diálogo. Así está Pablo Iglesias que no cabe en sí de gozo, constatando la fragilidad ideológica del equipo de Pedro Sánchez y su delicuescente amor por la democracia y la Constitución.

Y si todas esas cosas no mueven el corazón de piedra de Pablo Iglesias, al final vamos a ver, en la Sexta naturalmente, a Pedro Sánchez que sonriendo meláncolico, acompañado a la guitarra y el requinto por Hernándo y Luena le cante al podemita, aquello tan triste y tan bonito de “… te lo juro compañero, no debía de quererte, no debía de quererte y sin embargo te quiero”.
  
Que es lo que le queda por intentar a Pedro I "El Doliente" para que Iglesias acceda a pactar con él.

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