lunes, 30 de mayo de 2016

Algunos candidatos complican lo que las encuestas dejan claro



Las encuestas siguen tozudamente señalando las tendencias que desde hace tres meses se mantienen. Gana el PP, pierde el PSOE con sorpasso incluido y Ciudadanos pierde lo que había ganado durante el vodevil del Pacto. Comprendo que entrar en campaña electoral izando bandera blanca no debe ser plato de gusto para nadie, resulta muy incómodo salir a dar la cara, cuando los números no te permiten la menor alegría; pero cuando uno encara un panorama electoralmente tan penoso como el que se le presenta a PSOE y Ciudadanos, lo suyo es hacer una campaña discreta.

Y lo que son las cosas, las dos organizaciones políticas que peor resultado obtienen, socialistas y naranjitos, son los que más ruido organizan. Habrá quien diga, que lo que a mí me resulta extraño es lo más natural del mundo para algunos políticos que cultivan amorosamente el paradigma que reza “cuando no hay razón, hay razones”. Llama la atención la capacidad de análisis de los votantes que le está pasando factura a los  autores de aquella procaz obra de teatro que se montaron Rivera y Sánchez a cuenta del Pacto que tuvo entretenido y engañado al personal y no sirvió para nada.

Una cuestión tan clara que a no ser que aceptemos que los dioses ciegan a quiénes quieren perder, resulta difícil comprender que Albert Rivera, que ve como está perdiendo fuelle electoral, se lance a la arena con el sorprendente lema de "Tiempo de acuerdo; tiempo de cambio". Parece que no quiere darse por enterado del castigo que le ha supuesto el fallido acuerdo y vuelve a intentar sacar ventaja del rollete del diálogo, etc., pero no contento con ello se apropia de la idea central del PSOE y define a su partido como el administrador del cambio.

Si uno escucha a Albert Rivera, que ha empezado a repartir leña a todo el mundo salvo al PSOE y analiza su lema de campaña, parecería lógico suponer que Albert ha decidido reeditar el pacto con el PSOE, lo que no puede ser porque los números no le dan para esa fiesta, a no ser que decida atravesar esa línea roja que se marcó de no pactar con Podemos, situación que parece imposible, sobre todo porque esta vez me parece que quien no querrá pactar con los de Iglesias será el PSOE, que no puede permitirse el lujo de ir a un  pacto en cuyo reparto aparezca como actor secundario.

Con Pedro Sánchez seguimos en las mismas de siempre, sabido es que el PSOE es capaz de decir una cosa y la contraria sin que les importe la contradicción, que ese es un fenómeno que por lo visto en Ferraz creen que sólo puede sufrir la derecha. Será por eso que en estos últimos días hayamos escuchado a Sánchez decir "Si ganamos, se impondrá el ala de Errejón en Podemos y podremos tender puentes" y a las pocas horas "El PSOE aspira a ganar las elecciones, y antes de decir con quién queremos ir, queremos plantear a los españoles a dónde queremos ir", para rematar en el Círculo de Economía asegurando que "Les puedo asegurar que no habrá terceras elecciones. Habrá un gobierno después del 26 de junio".

Así que no sabemos si es que va a dejar gobernar a la lista más votada tal y como pedían los empresarios, cree que puede pactar con Podemos o puestos a montárselo difícil, hacerlo con Ciudadanos y Podemos al alimón. De las tres hipótesis, teniendo presente que no va a ganar las elecciones, salvo catástrofe mediante y probablemente vaya a ser superado por Iglesias, sólo puede acometer la de dejar que gobierne Rajoy.

Vaya uno a saber, conociéndole como lo conocemos seguirá liando al personal en una maratón de propuestas y fintas, intentando evitar que el PSOE le corte la cabeza el 27J. No tiene el don de la oportunidad, pactó que el PSOE entrara en el gobierno de Ada Colau y la que tiene liada la alcaldesa y sus socios de la CUP en Barcelona, perjudica gravemente las expectativas socialistas, pero será por lo del caldo y las dos tazas, que está por la labor de que el PSOE entre a gobernar con Carmena en Madrid, lo que le garantizaría el fracaso electoral más estrepitoso el 26J.

Mientras tanto los podemitas y el PP, a lo suyo, calladitos dedicados a su  actividad electoral. Por cierto parece que el modelo de campaña del PP, más cercana a la gente, no ha gustado a la izquierda radical, ahí están los dos incidentes de Rajoy y el de Albiol para garantizar que la campaña está bien diseñada. 

Los revienta actos y piquetes de la zurda radical parece que van a tener trabajo.

domingo, 29 de mayo de 2016

Legionario en Bosnia 1993. Décima parte.

A la derecha el Cabo CL Espinosa, protagonista de esta entrega junto al CL Morales, conductor del A-.21
Hoy es domingo así que toca "hablar de mi libro". Un libro titulado "Legionario en Bosnia 1993"  que lleva por subtítulo "Quince relatos cortos de una guerra larga". Cuatrocientas setenta y tres páginas en las que relato a mi manera, una serie de experiencias que tuve la oportunidad de vivir, junto a los hombres de la II sección de la compañía Austria, que encuadrados en la VIII bandera expedicionaria de La Legión, participamos en Bosnia de la misión encomendada a la AGT Canarias.

Para que se hagan una idea de como es el libro, les dejo un fragmento de uno de los relatos, éste se titula concretamente  "La guardia de Jablanica", creo que les gustará y les animará a adquirir el libro. Si así lo desean les basta con clicar en la imagen de la publicación que se encuentra en la columna a la derecha del texto, exactamente donde dice "Compra Legionario en Bosnia 1993, aquí" el enlace los llevará hasta la página que les permitirá comprarlo en Amazón.

Espero que sea así, aquí les dejo el texto:

"...La mañana había transcurrido con tranquilidad. Si descontamos el campeonato infantil de Tetris que organicé en el cuerpo de guardia con la “voluntaria” participación de los propietarios de las game boy, no había sucedido nada digno de mención. Recordemos que corría el día 20 de junio de 1993, una fecha que miren ustedes por donde, tenía su especial relevancia. Para los que no son terriblemente futboleros explicar que en ese día, domingo para más señas, en España se jugaba la última jornada de una liga muy disputada y que tanto el Real Madrid como el Barça tenían opciones para llevarse el título.

El Barça jugaba en casa contra la Real Sociedad y el Madrid lo hacía en Tenerife, contra los chichas que habían hecho un campeonato sobresaliente. Un punto los separaba, el Barça partía con 56 puntos, mientras que el Madrid, que era el favorito, contaba con 57; los resultados que obtuvieran en la jornada decidirían al campeón de liga. Por la parte de abajo, que era a la que desgraciadamente me atañía, mi queridísimo RCD Español se jugaba el descenso con el Albacete, los pericos jugaban fuera, contra el Bilbao y los manchegos lo hacían en casa contra el Celta.

Toda la semana había asistido a las típicas charlas entre merengues y culés. Me sorprendía que en mitad de una guerra que vivíamos tan de cerca, mis legionarios tuvieran presente un acontecimiento deportivo y lo vivieran con la pasión que mostraban los forofos de ambos bandos. Parecería razonable que el fútbol y sus resultados hubieran perdido o al menos relativizado, su importancia, pero no era así. Lo del fútbol es una pulsión inscrita muy profundamente en la personalidad de muchos y como digo, a lo largo de la semana, las charlas, predicciones, puyas y algún que otro leve conato de discusión habían tenido muy “ocupados” a los más futboleros.

Que los había y en cantidad. Durante la mañana el rollo de las game boy los había tenido distraídos, pero ahora, después de que hubiéramos comido por turnos tal y como imponía el servicio de guardia, la gente centró su atención en los partidos que en breve se iban a jugar y a las especiales circunstancias que concurrían en ese final de liga tan disputado.

Hablaba de los forofos y si de forofos se trata, el protagonista absoluto no puede ser otro que el Cabo Espinosa. Un merengue de tamaño sideral, que profesaba una devoción por su club difícilmente comprensible. Espinosa era y es, un asturiano cabezón como él solo, aunque los años y el matrimonio le han aportado algo de ductilidad. Muy leal, discutidor, bastante bruto, era un buen legionario aunque siempre me hubiera dado muchísimo trabajo. Comprendo que con la descripción que hago de su persona, haya quien piense que cómo digo que era un buen legionario y puedo entenderles, pero háganme caso cuando les digo que Espinosa era un legionario como la copa de un pino.

En Almería, cuando estábamos “disfrutando” de la fase de preparación para la misión, una mala noche a Espinosa se le ocurrió la brillante idea de saltar la tapia de la base y acercarse a Almería a tomarse unas copas. A la vuelta, que no vendían tinto, como afirma el dicho, sobre todo porque se lo había bebido todo mi estimado Espinosa, los vapores etílicos le aconsejaron entrar por la puerta principal del acuartelamiento, porque, al parecer, lo de volver a saltar la tapia a esas horas le pareció tarea incómoda y sobre todo innecesaria. Los que hemos bebido sabemos lo mal consejero que es el alcohol y, naturalmente lo trincaron y se montó la mundial.

Me van a permitir que les explique que lo de saltar la tapia no es que sea una tradición aceptada como tal, aunque lo pienso, lo dejaré en una costumbre muy legionaria. Entiéndanme, no es una conducta aceptada sin más; en La Legión si la haces... y te pillan, la pagas; pero es una infracción leve en sí misma y si no hay consecuencias añadidas, tampoco es que se vaya a escandalizar nadie por ello, se corrige y problema solucionado.

Sin embargo en Almería, el mando en su infinita sabiduría de la que jamás se me ocurriría dudar, no lo permita el Señor, decidió dar un escarmiento ejemplar a futuros “escaladores de tapias” y demás aves aficionadas a la nocturnidad y el relajo y el coronel Morales, que fumaba en pipa cuando se mosqueaba, ordenó que mi cabo fuera expulsado de la misión y mandado a Puerto Rosario a pagar su culpa con el correspondiente arresto en la sección de trabajos.

A mí que lo arrestaran me parecía lógico, era de manual. En La Legión las cosas están muy claras, tú en uso de tu libertad individual decides darte un homenaje en horas no permitidas, verás lo que haces pero si te pillan ya sabes que te van a meter un puro y si no te pillan, tanto mejor, a quién Dios se la dé, San Pedro se la bendiga y hasta la próxima. Por lo tanto lo del arresto iba en la receta, pero la expulsión de la misión me parecía una exageración, que al fin y al cabo, más se perdió en Cuba y venían silbando ¿o era cantando?

Hablé con el cabo que aún no tenía las ideas muy claras, todavía no había metabolizado el alcohol que había ingerido y se encontraba el hombre terriblemente sorprendido y muy molesto. Le escandalizaba profundamente la idea de que un pistolo, los adjetivos los omito, hubiera tenido los santos cojones (sic) de pararle a la entrada de la base y cuando le había explicado amablemente al centinela quién era y de dónde venía, el cabrón había llamado al cabo de guardia y de manera absolutamente incomprensible para Espinosa, había dado con sus huesos en un calabozo.

Le corté el rollo y le participé que si el coronel Morales no acababa con él, lo haría yo muy gustoso. Llamé a Ávila para que procurara que nuestro juerguista particular recuperara un aspecto que permitiera que fuera visto sin escándalo por cualquiera que fuera ajeno a la sección y que lo tuviera preparado y listo para formar a la hora de instrucción, al precio que hiciera falta. Como Espinosa seguía dando la murga animado por los efectos residuales de las más de quince copas de whisky con coca cola que debía haber trasegado, aunque empezaba a hacerlo en tono menor, le amenacé con las penas del infierno si no cerraba esa bocaza que tenía, lo encomendé al buen hacer de Paco Ávila y... me fui a hablar con el capitán Romero.

Ya he dicho que tenía un capitán fantástico y lo repito, Romero me escuchó atentamente, mientras le explicaba lo que acabo de contarles a ustedes, puso cara de apuro y me dijo que ya había hablado con el teniente coronel Alonso y no había nada que hacer. Era cosa hecha, Espinosa debía liar el petate y abandonar la misión. Le pedí permiso para hablar con el Tcol. y me lo dio, aunque me advirtió que nada iba a conseguir y añadió que anduviera con ojo que el teniente coronel tenía un mosqueo considerable a cuenta del asunto. No me dijo nada, aunque supuse que Marcili le habría dado un buen repaso a cuenta del comportamiento del cabo de la Austria.

Me fui renegando de Espinosa y sus malditas ocurrencias hasta el Puesto de Mando de la Bandera. El brigada Málaga que se ocupaba de la secretaría de mi jefe, me miró con una ligera cara de guasa, o me lo pareció a mí, cuando le pregunté si el teniente coronel estaba en su despacho. Estaba claro que los de la Cía Austria éramos la noticia del día en la bandera. Me informó que efectivamente el Tcol estaba en su despacho y se encontraba solo. Me acerqué hasta la puerta y pedí permiso para entrar, el teniente coronel me ordenó que pasara y me preguntó con cara de pocos amigos qué era lo que me traía hasta su despacho. Le expliqué al Tcol. lo que pensaba sobre la expulsión de Espinosa, Alonso Marcili me dejó terminar y me dijo: He hablado con el Coronel Morales y es una decisión tomada, si quieres hablar con él, tienes mi permiso. Le di las gracias y me despedí apresuradamente.

Mi teniente coronel, perro viejo y harto de estar en unidades legionarias me dejó meridianamente claro con la frase aséptica y formal con la que se expresó que lo de la expulsión le parecía un castigo desproporcionado y así se lo había expresado al coronel Morales aunque éste se había negado a reconsiderar su decisión, por lo tanto él no podía hacer más y si yo creía que podía mejorar la situación hablando con el coronel de mi Tercio, allá penas, que a pesar de que  no creía que sacara nada en claro, que por él no fuera y que me largara para el Puesto de Mando de la AGT con su permiso y su bendición in péctore.

En la PLMM de la AGT, me hicieron sudar un rato, que es lo que mejor saben hacer con los fusileros y me tuvieron entretenido mientras que uno tras otro me preguntaban que deseaba y me iban pasando de mano en mano hasta que llegué a la antesala del despacho del coronel Morales, donde me dejaron solo para que pudiera meditar en soledad, sobre mis pecados y los de mis subordinados.

El coronel era … muy coronel, vamos a dejarlo ahí, pero sí quiero señalar que tenía una virtud sobresaliente, era un tío muy valiente y justo es que lo diga. No tenía la más mínima esperanza de que reconsiderara su actitud, pero por mí no iba a quedar. Me dije unas veinte veces que tenía que entrarle al coronel, suavecito como dice la canción, que me conozco y cuando me mosqueo se me nota muchísimo en el careto y a los jefes eso les joroba cosa mala. Repasé el esquema de la defensa que pretendía hacer de la causa de Espinosa una y otra vez aunque en el fondo creía que no me iba a dejar ni hablar.

Me dijeron que pasara, me puse en pie, me acomode el uniforme y decidido y con voz clara y potente, pedí permiso a mi coronel para pasar a su despacho.

Me hizo pasar, me presenté reglamentariamente mientras me observaba atento. Naturalmente no me ofreció asiento, digo naturalmente porque esa era su manera de decirme que no sabía cómo me había atrevido a llegar hasta allí para darle la brasa a cuenta de un cabo metepatas. Todavía no había sonado el nombre de Espinosa pero estaba claro que el coronel me estaba diciendo, sin abrir la boca, que no me lo iba a poner fácil. Firmes, tieso como un palo y con la barbilla señalando al techo se discursea bastante mal, pero lo hice en cuanto me preguntó cuál era el motivo de mi presencia, Se lo expliqué y cuando terminé se hizo un pesado silencio en el despacho.

Mi coronel dejó que transcurrieran al menos dos minutos antes de abrir la boca. ¿Tú me garantizas que ese cabo tuyo no va a volver a meter la pata?, me preguntó. Sí mi coronel, le contesté. Bajé un poco la barbilla y lo vi mirándome pensativo. ¿Crees que merece la pena que te comprometas por él? Sí mi coronel, volví a contestar.

Bien, dijo el coronel Morales, el arresto lo tiene que cumplir, tu verás cómo lo administras pero lo cumple, el escrito llegará a tu compañía y quedará registrado en la documentación del cabo ese. ¿Quieres algo más? No, mi coronel le contesté apresurado.

Morales me miraba fijamente, en el fondo de su mirada me pareció que había una chispa de diversión, o quizás fuera otra cosa. Tampoco me entretuve mucho en mirarle a los ojos, seguro que llevar a cabo una inspección de pupila de tu coronel debe de estar penado por las leyes o los usos y costumbres militares. Había terminado con bien, Espinosa se quedaba en la misión aunque había tenido que empeñar mi palabra de que no volvería a meter la gamba y eso se lo iba a hacer pagar caro y con intereses.

El coronel me dio permiso para retirarme, lo hice lo más reglamentariamente posible y salí del edificio de mando con una sensación de alivio. Ahora me tocaba hacer el recorrido de vuelta y acercarme hasta mi teniente coronel y después hablar con mi capitán para darles la noticia.

Justo antes de comer iba a tener unas palabritas con el amigo Espinosa, a ver si tenía suerte y lo que le decía le producía un buen dolor de estómago..."

La semana que viene el final de la liga 92/93, una jornada muy accidentada, sobre todo para los que estábamos en Jablanica. No se pierdan.



sábado, 28 de mayo de 2016

No hay que ir a Venezuela. Están aquí, en Gracia, Chamartín, La Viña…




Con la que tienen armada los populistas en Venezuela y Grecia, resulta común leer comentarios que advierten de lo que nos puede suceder si los de Podemos, ahora Unidos Podemos, llegaran a gobernar en España. Es muy cierto que en esos dos países podemos ver el resultado de aplicar las ideas de  Iglesias y compañía; pero también es cierto que a fuerza de repetir el argumento, éste pierde fuerza y además la gente tiene la mala costumbre de juzgar lo que ocurre lejos de su casa con cierta, no diré benevolencia, pero si lenidad.

El cerebro humano se defiende relacionando dos conceptos que nada tienen que ver, distancia y seguridad. Lo de Venezuela es horrible, pero esto no es Venezuela y desde luego griegos tampoco somos, lo que parece tranquiliza a muchos, que creen que la distancia al desastre da seguridad, lo que no es cierto.

¿Qué usted cree que Podemos es lo mejor que le puede pasar a España y está hasta el gorro de que le hablen de Maduro y Tsipras? Pues aquí tiene usted, como quien dice a la vuelta de la esquina, a Ada Colau, Carmena o el alcalde de Cádiz, tres ejemplos que le pondrán de relieve cómo gobierna esta gente. Tres botones de muestra que no dejan duda alguna de lo que nos espera si los podemitas tuvieran la ocasión de gobernar España.

En Barcelona Ada Colau, que en cuanto tomó el poder colocó a novios, amigos y familia cobrando unos sueldos astronómicos, tiene a la Ciudad Condal hecha unos zorros, con el comercio pidiendo agua por señas, las empresas diciendo hasta nunca y la seguridad ciudadana convertida en un concepto discutible y discutido. La Colau pasó de disfrazarse de heroína de pastel a alcaldesa y, la democracia es buena pero las urnas no hacen milagros, no enseñan a administrar unos presupuestos mil millonarios a unas gentes que jamás supieron cómo llegar a final de mes y así nos luce el pelo.

La anti desahucios, tuvo que desahuciar a unos okupas en el barrio de Gracia que montaron la mundial. Los Mossos recibieron órdenes de defenderse y no practicar detenciones, pero llevan los okupas tres días incendiando literalmente el barrio y la alcaldesa se ha quitado de en medio. Dice la Colau que lo mejor sería que las asociaciones de vecinos del barrio de Gracia mediaran en el conflicto. Resulta que los okupas no quieren “interlocutar” con la Administración y claro si no quieren “interlocutar” – el palabro da medida de la formación intelectual de la alcaldesa - con ella, pues tal día hizo un año y lo que toca es que sean los vecinos lo que arreglen el desaguisado.

Todo un ejemplo de la eficacia, sentido de la responsabilidad y rigor de los populistas en el gobierno municipal, la alcaldesa en plan unamuniano ha exclamado “qué interlocuten ellos” y se ha fumado un puro o a lo peor  un trócolo, para calmar los nervios.

¿Y en Madrid? Encantados. La alcaldesa que montó una Cabalgata de los Reyes Magos que recordaba a la del Orgullo Gay, se ha inventado un nuevo concepto “el urbanismo de la gente” y se ha cargado entre otras la Operación Chamartín, que había aprobado el ayuntamiento madrileño en la pasada legislatura. Los vecinos que estaban medio callados ocupados en encontrar a alguien que les explicara el “conceto” que diría Pepiño Blanco, han roto en fieras cabreadas, cuando el Ministerio de Fomento ha publicado la misiva que mandó a Carmena explicándole que la alcaldada de Chamartín le iba a costar al bolsillo del vecino de Madrid 700 millones de euros que ya se había gastado ese ministerio y que iban a reclamar por vía judicial.

La alcaldesa todavía no ha dicho nada, porque descansaba tras echar de Madrid a un chino que decía que quería invertir una pasta gansa y que pinchó en hueso porque para estas cosas Carmena es muy suya y alguien le oyó decir ¡A mi edad y me vienen con cuentos chinos! Wang Jianlin, el multimillonario chino que vio con estupor como le cerraban las puertas a una inversión que garantizaba 150.000 puestos de trabajo, simple y llanamente porque los de Carmena no estaban dispuestos a aceptar algo que hubiera hecho Botella, se fue de este país jurando en arameo antiguo.

Mientras, Madrid está llena de basura, con una circulación caótica, la fiscalidad municipal al alza, la seguridad ciudadana a niveles de Chicago años veinte y todos felices y contentos, porque resulta una gozada que por fin gobierne esta gente nueva que, como en Barcelona, lo primero que hicieron fue subirse los sueldos y colocar a  familiares, amigos, novios y amantes en la administración pública, que hay concejala de Madrid que tiene a papá y mamá cobrando de los bolsillos del contribuyente y eso es una ventaja notable para vivir mejor… Vivir mejor ellos, claro que han dejado a la “casta” en pañales.

De Cádiz para qué vamos a hablar, tiene el alcalde a los municipales que se lo quieren comer por los pies; a los municipales, a la oposición y a casi todo el mundo porque el  resumen de su actuación lo deja claro el titular de un periódico. “Polémicas inexistentes, proyectos paralizados, ciudadanos esperando a Kichi para pedirle ayuda, fin de la publicidad institucional en los paneles LED, acusaciones de enchufismo… etc., etc."


Así que olvídense de Maduro o Tsipras, los tenemos aquí, bien cerca, observen lo que sucede, apliquen eso de "cuando las palabras contradicen a los hechos, me quedo con los hechos” y sabrán qué les espera con Pablo Iglesias gobernando. Y que no se excusen con que en el gobierno sería otra cosa, que la que iba para ministra de Justicia, lo ha tenido que dejar, porque el Supremo la va a “empapelar” y el “prestigioso” militar futuro ministro de Defensa se ha declarado pacifista y antimilitarista, así que los aspirantes a ministros, son iguales que el resto de populistas.

¡Que Dios nos coja confesados!

viernes, 27 de mayo de 2016

Pablo Iglesias en el país de las maravillas



"...De modo que ella, sentada con los ojos cerrados, casi se creía en el país de las maravillas, aunque sabía que sólo tenía que abrirlos para que todo se transformara en obtusa realidad..." 
(De Alicia en el país de las maravillas)

Me parece que eso es lo que precisamente le sucede a Pablo Iglesias con los millones venezolanos; le basta abrir los ojos para percibir lo difícil que tiene desvincular la pasta que llegó a CEPS de Venezuela, de la financiación de Podemos que lleva ya unos cuantos encontronazos con la Justicia. 

Por desgracia los ciudadanos españoles ya entendemos algo de blanqueo de dinero y en cuanto a un partido se le acusa de andar liando su contabilidad y en la ecuación aparece una Fundación, no hay nadie que no sepa, que a la larga o a la corta, la financiación de ese partido acabará en los tribunales.

Pero no voy a entrar en eso, Iglesias, que de esto sabe un rato se defiende hablando de la financiación de Podemos, preferiría que explicara cómo puede ser que la Fundación CEPS, que según la definían ellos era una organización política española, no adscrita a ningún partido, de ideología anticapitalista recibiera 7.000.000 de euros tal y como está acreditado documentalmente y en su contabilidad solo aparecieran declarados 3,7 millones.

Porque al dinero declarado se le puede seguir la pista, pero de los 3,3 millones que no se declararon, nada sabemos. Hay una íntima relación entre CEPS y Podemos, por allí andaban, dirigían y gobernaban Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa, Sergio Pascual y Luis Alegre… hasta doce dirigentes de la Fundación  dieron el salto a la política con Podemos. Con el dinero del que nadie sabe nada, podrían haber financiado un partido político, irse de vacaciones, comprarse una dacha  o cualquier otra cosa.

Naturalmente que nadie puede probar, al menos por ahora, que el dinero desaparecido sirviera para financiar la creación de Podemos, pero evadir del control de la Agencia Tributaria 3,3 millones de euros, que no figuran en la contabilidad oficial de CEPS, supone un presunto delito contra la Hacienda Pública. Pecaré de optimista pero espero que un día de estos, la UDEF o la UCO, paren un momento de lanzar informes sobre el PP y nos cuenten algo de este asunto que apesta.

La oposición venezolana afirma que “El Gobierno venezolano debe explicar cómo una fundación extranjera y el partido Podemos recibieron millones de euros entre el año 2002 y 2015, por supuestas asesorías a los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro”, por cierto hablan y afirman tenerlo acreditado, de 14 millones de euros y no de 7. 

De hecho La Asamblea Nacional de Venezuela, controlada por la oposición, informó  que citará a diputados de Podemos para que suministren información sobre supuestas cantidades económicas que recibieron del Gobierno de Venezuela.

Y hasta aquí hemos llegado, porque D. Pablo Iglesias se ha puesto digno y ha dicho que él en estas cosas de dinero venezolano es músico y se acuesta a las ocho, que cuando lo denuncian declara ante los tribunales españoles, pero que no se le ha perdido nada en Venezuela. Por lo visto en este mundo maravilloso en el que habita, del  dinero que le llegó de Caracas no siente que tenga responsabilidad alguna.

Me parece que un político que afirma ser transparente, si  lo del dinero recibido parece que  no está claro, debiera acudir ante la Comisión de Investigación que organiza un Parlamento en el uso de sus atribuciones para averiguar cuánto dinero le mandaron Maduro y Chávez a Iglesias y sobre todo porqué se lo mandaron. Si nada tiene que ocultar, debería coger un avión de inmediato y darse un garbeo por esa Venezuela de la que tanto se ha beneficiado.

Cosa distinta es que no le interese ir y se quede en España donde se siente protegido o porque piense tal y como se puede leer en Alicia en el país de las maravillas, escondido tras las murallas del mundo irreal que se ha construido: “No tiene utilidad volver al ayer, porque entonces era una persona distinta” y con ello pretenda excusarse. Dicen que lo están investigando, a ver si de paso los investigadores le echan un ojo al CELAG (Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica) heredero de la Fundación CEPS que dirigido por un viejo conocido de la Fundación, Alfredo Mansilla Heredia, sigue trabajando para los bolivarianos.

Que investiguen a CEPS, Podemos y  al CELAG, que seguro encuentran algún tesoro perdido o escondido, vaya uno a saber.

jueves, 26 de mayo de 2016

La "zurda" vende cuentos de hadas

A veces Caperucita Roja se transforma en lobo feroz
Todavía no estamos en campaña y está la zurda patria que no sabe qué explicar y como nada o muy poco tiene que ofrecer se lanzan al mundo de la precampaña con un triste refrito de otras ofertas que ya hicieron y será por eso que se ponen a hacer la competencia a los Grimm, Perrault o Andersen y nos largan unos cuentos que son para echarse a llorar.

Lo lamento muchísimo pero hoy me voy a autocitar –que está muy feo- y me voy a repetir, espero que ustedes sabrán disculpar, pero la  izquierda vuelve a explicarnos lo que ya nos contó antes, durante y después del 20D y ante su reiteración y contumacia uno siente la tentación de apoyarse en lo que en tiempos ya escribió para refutar las eternas, gastadas e inútiles mentiras fiscales de los socialistas, que vuelven mandar el mismo mensaje de siempre, con la descabellada esperanza de conseguir resultados distintos.

El lunes pasado hablaba Pedro Sánchez de impuestos e intentaba justificar una subida generalizada de ellos, escondiéndola tras el dulce concepto de “recargo de solidaridad”. ¡Qué buenos son los Padres escolapios que nos llevan de excursión y que bueno es D. Pedro Sánchez que no sube la contribución!;  aunque dijo establecerá ese “recargo de solidaridad” que por lo que cuenta va a ser para la renqueante Hacienda española como el bálsamo de Fierabrás. 

Supongo que  al ver la cara de los periodistas que conocen perfectamente lo que le gusta a un socialista retorcer el lenguaje para esconder el verdadero significado de las cosas, se apresuró a explicar que el “recargo” -que no sé por qué no lo llamó impuesto, que es exactamente lo que es- se aplicaría exclusivamente a las rentas y patrimonios más elevados, excluyendo así una mayor carga fiscal sobre las rentas medias y bajas.

La afirmación de Pedro Sánchez es un cuento, chino, de terror o de hadas, según prefieran. En primer lugar porque su ministro de Economía “in péctore”  Jordi Sevilla, aquél experto que NO le explicó la economía en dos tardes a ZP y por lo visto a este tampoco, afirmó con claridad meridiana que los socialistas iban a seguir el modelo francés,  los galos que son muy suyos, tienen en marcha un modelo, "Contribución Social Generalizada" le llaman y con ese nombre no engañan a nadie, al que contribuyen todo tipo de asalariados, pensionistas y desempleados y que afecta a las rentas del trabajo, plusvalías, rentas del capital y hasta prestaciones.

Eso es lo que hay de verdad tras el “recargo solidario” que nos vende D. Pedro Sánchez, un sablazo fiscal con el que recaudaría algo más de 40.000 millones de euros al año, que bien saben ustedes de dónde saldrían.

En segundo lugar  peca de torpe porque si fuera verdad que la nueva presión fiscal que propone sólo afectara a las rentas y patrimonios más elevados, no alcanzaría a recaudar ni de lejos lo que necesita. Por lo tanto habrá que suponer que lo del “recargo de solidaridad”, se aplicará como hacen los franceses, lo que va a suponer un hachazo muy importante para la deteriorada economía de los ciudadanos. Tan duro tiene que ser, que siguiendo la tradición socialista, le obliga a “embellecer” la realidad.

Lo he dicho muchas veces, en cuanto escuchen a un zurdo explicarles que van a aumentar el gasto público y consecuentemente van a necesitar pasta para financiar ese gasto, que naturalmente se empleará en mantener el falaz invento socialdemócrata del “estado del bienestar”, pero que no deben preocuparse porque la pasta la van a poner “los que más tienen”, dense ustedes por f…  La parte más importante de la recaudación del Estado se consigue del IVA, los impuestos especiales (tabaco, alcohol, carburantes, etc) y el IRPF. El IVA a los ricos se la trae al pairo, así como el resto de los impuestos indirectos y en el IRPF, simplemente no están.

Así que cuando D. Pedro Sánchez ataca a Rajoy por haber subido los impuestos, mientras falta a la verdad cuando habla del inefable “recargo de solidaridad” que no explica, lo mismo que no aclara lo del dichoso cambio, que así a bote pronto suena muy bien, pero nada significa, a ustedes que tienen amarga experiencia de la administración socialista porque ya la han sufrido, más les vale que a la hora de ir a votar se les pongan las orejitas tiesas, porque a la vuelta de la esquina estará Pedro Sánchez, trasmutado de infeliz Caperucita Roja, en feroz lobo fiscal que  los va a dejar  temblando otra vez.

Que tampoco hace falta tanta memoria para acordarse de ZP y la que nos lio a todos el gachó.

CODA: Hoy el primer cuento de la izquierda, mañana los millones venezolanos de Podemos y para otro día el cuento del ajuste fiscal de Podemos e IU.


miércoles, 25 de mayo de 2016

Pedro Sánchez se enfrenta al Comité Federal del PSOE y a sus estatutos


Dicen y es cierto que la cabra tira al monte y en esa situación parece se encuentra Pedro Sánchez candidato socialista para el 26J, al que propios y extraños le auguran un revolcón electoral estratosférico, D. Pedro que confunde la tozudez y la prepotencia con  el tesón, en plena debacle a cuenta del “sorpasso”, ha decidido una vez más dar la nota, que no es lo mismo que dar el do de pecho, para desesperación de la dirección del PSOE.

En una intervención pública ha advertido que su “futuro le preocupa bien poco” pero que, políticamente hablando, ese futuro lo decidirán mano a mano a partir del 26J, el interesado y ese concepto nebuloso al que él llama la militancia. Con estas declaraciones entra en abierta confrontación con la dirección nacional del PSOE y deja a su Comité Federal, máximo órgano de dirección del partido entre congresos, a la altura del betún.

Hay una preocupación muy importante tanto a nivel nacional como en las organizaciones territoriales por el resultado de las encuestas que manejan, que dan por hecho el “sorpasso” en todas las CCAA, excepción hecha de Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha, tradicionales caladeros de votos del PSOE que todavía resisten, aunque vean recortadas sus cifras por el crecimiento de la coalición Unidos Podemos, señalar que curiosamente esas tres CC.AA son las más críticas a la acción del secretario general socialista.

Ante el desastre que se avecina hay consenso entre los barones del PSOE. De fracasar Pedro Sánchez una vez más, no le van a dejar llegar al congreso. Dimitiría Sánchez de motu propio o sería el Comité Federal el que lo destituyera de acuerdo a lo que disponen sus estatutos para nombrar una gestora que sería la que conduciría las negociaciones y decisiones post  electorales.

Una medida prudente, conocen bien la intemperancia de Pedro Sánchez y entienden que el PSOE no puede estar en manos de quién lo habrá llevado a dos desastres electorales consecutivos y que por tanto no cuenta con la necesaria autoridad moral para dirigir al partido, precisamente en un momento extraordinariamente complicado en el que el PSOE tendrá que decidir qué es lo que debe o puede hacer, eso sí desde el tercer puesto al que le habrá mandado Iglesias, con la inestimable colaboración de D. Pedro que ha demostrado desde el momento de su elección que es torpe hasta decir basta e incapaz de gobernarse a sí mismo, lo que le incapacita para dirigir al partido.

Personalmente soy incapaz de comprender qué es lo que pasa por la mente de Sánchez, sabe que ha pasado a la historia de la democracia por ser el primer candidato incapaz de superar la investidura en segunda ronda, ha hecho historia en su partido cosechando el peor resultado habido por el PSOE y parece ser que está en disposición de repetir la hazaña y conseguir resultados aún peores que en el 20D, muy probablemente deje al PSOE convertido en la tercera fuerza política española y a pesar de todo eso pretende, saltándose a la torera la democracia interna de su partido, dejar en las manos de la militancia la decisión de si puede seguir siendo secretario general.

Hay que tener muy poca vergüenza… torera - dejémoslo ahí – para, tras ese paupérrimo historial, agarrarse al truco de la democracia directa, como si el PSOE fuera un partido de organización y tradición asamblearia, para simplemente mantenerse en el machito. Cualquier candidato medianamente honesto ya hubiera presentado su dimisión.

Sabe que no va a gobernar, se lo tiene  advertido Susana Sánchez que le dijo clarito como el agua, que sólo podría gobernar si ganaba la elecciones, lo que en alto politiqués quiere decir “Si no ganas las elecciones,  no vas a continuar ni un minuto más. No nos vas a joder la paciencia otra vez con el rollito de tus pactos; vas a dimitir por las buenas o por las malas y a casita que llueve” Que hay que ver lo que da de sí el politiqués.

Inevitablemente la cabra tira al monte y las mulas cocean y Pedro Sánchez probablemente no sepa hacer otra cosa, ha fracasado estruendosamente, ha dejado al PSOE hecho un solar y pretende continuar mandando, disponiendo y gobernando. No es que tenga más moral que el Alcoyano, simplemente es incapaz de reconocer la realidad y eso lo hace muy peligroso.

martes, 24 de mayo de 2016

Las encuestas insisten, gana el PP y habrá sorpasso



Semana tras semana, las tendencias que ofrecen las diferentes encuestas, sondeos y rastreos, se repiten de manera invariable: Sube el PP, 30,4% (125/130), baja el PSOE, 21,1% (80/83), subió y ahora vuelve a bajar Ciudadanos, 14,5% (38/40) y los de Unidos Podemos suben, 24,9% (72/82). 

Lo suyo sería que, en la campaña oficial que se avecina, los partidos se lucieran aportando nuevos argumentos que modificaran a su favor las actuales expectativas electorales, pero parece que el ingenio no abunda, las ideas todavía menos y desgraciadamente, salvo algunas excelsas puñaladas traperas  en el PSOE, poco hay que comentar.

Pocas dudas ofrece el resultado de la consulta electoral, tanto los ciudadanos como los partidos saben que nadie va a ganar por mayoría absoluta y por lo tanto habrá que pactar. Aunque esta vez  habrá  pacto sí o sí, no creo que haya nadie que se atreva a jugar a cuanto peor mejor o al postureo, porque de fracasar nuevamente los distintos partidos en la búsqueda de una mayoría que permita formar gobierno, ardería Troya y con razón.

Despejada de la ecuación la incógnita del pacto, dos cuestiones de interés. La primera es si el PP conseguirá a través de acuerdos una mayoría que permita la investidura de Rajoy en primera vuelta. Van justitos pero los números podrían permitírselo si lograran sumar a sus escaños, los de C,s, PNV y CC; de no ser así, Rajoy sería Presidente con una mayoría simple en una segunda vuelta.

Asistiremos naturalmente a un tira y afloja entre PP y C,s, con Albert Rivera que estará en eso tan manido de con el PP sí, pero con Rajoy no, aunque no creo que haga una defensa numantina de la idea, sobre todo porque sus expectativas no le permiten otro pacto que no sea con Rajoy. Después vendrá si el pacto es de investidura, de legislatura o de gobierno, si es más o menos reformista o regeneracionista  y así nos tendrán entretenidos un ratito, hasta que los negociadores  se repartan el botín.

Sólo dos bloques pueden aspirar a formar gobierno, eso sí con refuerzos externos. Por un lado PP-C,s y por el otro Podemos-PSOE. Pedro Sánchez tiene un abundante catálogo de problemas que afectan a su candidatura, en primer lugar su imagen de perdedor, incapaz siquiera de ser apoyado por su propio partido. Él mismo ha dicho que si depende de Iglesias, él no será Presidente; dicho así, uno se pregunta con quién pretenderá pactar, pero eso en todo caso será cosa de los cerebritos de Ferraz.

Aunque me parece que está listo de papeles, le condena la frase de Susana Díaz, “sólo gobernará si gana” y teniendo presente las encuestas, está claro que no va a ganar y probablemente obtenga un resultado peor que el del 20D. De ser así, no creo que la oposición interna del PSOE le deje llegar vivo al Congreso, supongo le obligarían a dimitir y una gestora – dominada por Susana Díaz – manejaría el partido y las negociaciones post electorales.

Decía que había dos cuestiones interesantes, una ya está comentada, la otra duda es si se va a dar el “sorpasso” o no. Está claro que en número de votos la coalición Iglesias, Garzón ya gana a Sánchez y, es mi opinión, va a adelantarlo también en número de escaños, esa situación obligaría al PSOE a aceptar un gobierno del PP y apoyarlo con su abstención si ésta hiciera falta. 

Se rumorea que hay ya conversaciones para pactar una legislatura de dos o tres años, que en eso no terminan de ponerse de acuerdo, a lo largo de la cual Susana Díaz intentaría recomponer al PSOE para que volviera a ser el referente de la izquierda española.

Reza el refrán que donde no hay harina, todo es mohína. Justo cuando Pedro Sánchez predica que subirá impuestos pero  que la subida la pagarán los ricos, la zurda griega aprobaba, de la mano de Tsipras, una subida para todo el mundo de los impuestos por 1.800 millones de euros y la creación de un nuevo fondo de privatización, lo digo para que los votantes vayan tomado nota, que lo de que la subida de impuestos sólo  iba a afectar a los ricos también lo decían los de Syriza y en griego que es más difícil.

No hay ideas, no hay empuje y no hay candidato, el PSOE se verá obligado a jugar al contraataque y para eso necesitan a Rajoy en la Presidencia del Gobierno.

lunes, 23 de mayo de 2016

Macedonia de mentiras variadas

Sánchez y ZP, amigos y residentes en Madrid... al menos ayer

Llevamos más de cuatro años de campaña electoral, los líderes políticos han explicado hasta la saciedad sus programas, de hecho les ha dado tiempo para rectificarlos, corregirlos, matizarlos o directamente traicionarlos, pero la proximidad a la campaña oficial, pone de los nervios a las maquinarias electorales de los partidos que, a la fuerza ahorcan, se empeñan en contarnos algo nuevo, aunque por ahora con poco éxito.

El PSOE tiene a su militancia de los nervios, lo dije en plan jocoso el otro día, pero tal como llevan las cosas, van a tener que editar un folleto de instrucciones para que los militantes sepan qué es lo que defiende exactamente su partido. 
No hace ni una semana que desde Ferraz se arrastraba a conciencia por el fango venezolano a José Luis Rodríguez Zapatero, pero en aras de la “imagen de unidad”, en el acto preelectoral del PSOE el invitado principal era ZP, el mismo que fue acusado por los socialistas de ser amigo de Maduro por  cuestiones inconfesables.

Están en una esquizofrenia brutal, pretenden ser la garantía del cambio y se estrenan con un vídeo en el que se agarran a las “nuevas figuras socialistas”: Felipe González, Zapatero, Rubalcaba, Guerra e incluso ¡Bibiana Aido!. será que lo que venden es el cambio… nostálgico, baste recordar el gobierno en la sombra de Sánchez repleto de viejas glorias. Y si hablamos de corrupción, Pedro Sánchez, Secretario General de un partido que tiene a dos presidentes (Chaves y Griñán) empapelados por el Supremo y 140 cargos públicos imputados o investigados, jura por sus muertos que si gobierna en España va a instalar la honradez intransigente.

Por lo visto la  realidad no supone un obstáculo para los del PSOE, aunque a lo peor es que no entendemos a Sánchez que, cuando habla de honradez intransigente, igual se refiere a esa que ahora practican, ver y denunciar la corrupción ajena e ignorar la propia.

Otra milonga que se está intentando imponer en el mercado de los latiguillos automáticos a utilizar en las redes sociales y las entrevistas, es la que pronuncian incansables los de Ciudadanos. Dicen muy serios que el pacto C,s-PSOE, sirvió para evitar un pacto PSOE-Podemos. Una afirmación breve y contundente que según la facundia del naranjito de turno se puede adornar como mejor apetezca, pero por mucho que se embellezca, sigue siendo falsa.

Para que quede claro, el pacto C,s-PSOE no sirvió para nada y no sirvió para nada porque era un acuerdo de gobierno y no gobernaron. Eso sí, sirvió a los dos partidos para tener engatusados a los votantes, hacerse propaganda y auto bombo y mejorar sus expectativas electorales. Y no evitó un pacto PSOE-Podemos, todos vimos a Girauta y su equipo negociador, sentados a la mesa con los del PSOE y los bolivarianos, por ver de conseguir el acuerdo.

Eso decían entonces y ahora afirman lo contrario, sería bueno saber si mentían entonces, lo hacen ahora o lo que es más probable, que mientan entonces y ahora; da dolor y vergüenza ajena escuchar decir a Albert Rivera que acudieron a la mesa de negociación para conseguir la abstención de Podemos.

Y si hablamos de dolor, declaraciones y Albert Rivera, qué decir de esta afirmación: “Estoy dispuesto a sentarme con PP o PSOE según cuales sean los resultados el 26-J”. Supongo que habrá devotos del naranjito que entenderán la frase como el epítome del centrismo, pero a mí, que  soy viejo y tengo el colmillo retorcido, si digo verdad lo que me parece es el compendio del oportunismo más feroz.

Sé que habrá lectores que se enfaden, llámenme raro, pero en cuanto la leí pensé automáticamente éste pacta con el PSOE, con el PP o con el que haga falta, porque esa exquisita muestra de presunto centrismo, lo que dice en verdad es “miren ustedes, esta vez hay que conseguir gobierno sí o sí, así que aquí estoy yo para lo que haga falta y a disposición del más generoso.

Quedan más, pero por ahora aquí quedan estas. Mentiras variadas, servidas como prefieran, en macedonia o ensalada.

domingo, 22 de mayo de 2016

Legionario en Bosnia 1993. Novena parte


Jablanica, la alambrada separa el destacamento de la calle. Al fondo la entrada

Los que sean fieles seguidores del blog, ya saben que los domingos descansamos de política y me permito "hablar de mi libro". Un libro titulado "Legionario en Bosnia 1993"  que lleva por subtítulo "Quince relatos cortos de una guerra larga". Cuatrocientas setenta y tres páginas en las que relato a mi manera, una serie de experiencias que tuve la oportunidad de vivir, junto a los hombres de la II sección de la compañía Austria, que encuadrados en la VIII bandera expedicionaria de La Legión, participamos en Bosnia de la misión encomendada a la AGT Canarias.

Para que se hagan una idea de como es el libro, les dejo un fragmento de uno de los relatos, éste se titula concretamente  "La guardia de Jablanica", creo que les gustará y les animará a adquirir el libro. Si así lo desean les basta con clicar en la imagen de la publicación que se encuentra en la columna a la derecha del texto, exactamente donde dice "Compra Legionario en Bosnia 1993, aquí" el enlace los llevará hasta la página que les permitirá comprarlo en Amazón.

Espero que sea así, aquí les dejo el texto:

"... El amanecer del día 20 de junio de 1993 nos pillaba a los de la segunda sección de la Cía Austria preparándonos para entrar de guardia en el destacamento de Jablanica. Entraba la sección al completo de sus efectivos, un procedimiento que proporcionaba una buena dosis de eficacia al servicio. Todos sabíamos lo que teníamos que hacer, lo hacíamos muy frecuentemente - hicimos guardias hasta decir basta - y lo hacíamos siempre los mismos. En mi caso, contaba con tres jefes de pelotón de una calidad excepcional y los cabos y legionarios provenían de la 5ª compañía, que era la unidad que yo mandaba en Puerto Rosario, así que me consideraba y lo era, un privilegiado.

En cuanto el vehículo, que desde el hotel traía el desayuno, entró por la puerta del destacamento, mi gente se apresuró a ir al comedor con la idea de desayunar con tranquilidad, antes de que llegara la hora de proceder al relevo. Decía en la primera entrega que en Jablanica se comía muy bien y el desayuno no era una excepción. Literalmente sobraba comida y si soy sincero, lo de comer tan bien en un lugar en el que sus ciudadanos, mujeres, niños, ancianos y varones pasaban literalmente hambre, crea un problema de conciencia que resultaba extremadamente incómodo.

De hecho, desde que llegamos al destacamento todos los de la sección guardábamos parte del desayuno y al terminar, mi gente se acercaban a la alambrada y repartían los pasteles, bocadillos, embutido, zumos y “pudingos” - una especie de yogur – a los niños que se colocaban allí con la puntualidad que sólo da el hambre. 

Poco a poco cada uno de los legionarios, cabos, jefes de pelotón y el propio teniente fuimos adoptados por uno de esos chavales que se nos repartieron en virtud de un mecanismo desconocido, al menos para nosotros y cada día reservábamos de lo nuestro y de lo que nos dejaba guindar Cornelli, que sabía mirar para otro lado cuando convenía y se lo dábamos al niño o niña correspondiente.

A los niños les había bastado los seis meses de permanencia de la AGT Málaga, para expresarse en un castellano sorprendente. Si me permiten el oxímoron, chapurreaban nuestro idioma con una perfección sorprendente, por poner alguna pega a esa perfección, quizás habría que señalar  un vocabulario demasiado “cuartelero”, pero era una maravilla como hablaban nuestro idioma.

Partía el alma ver a aquellas criaturas alegres, amables, sonrientes a pesar de lo que estaban pasando. Eran un ejemplo maravilloso de adaptación a la situación y de una asombrosa capacidad de normalizar situaciones tan difíciles, como las que estaban sufriendo.

Conste que los niños cuidaban de obsequiar a sus patrocinados. En mi caso, la niña de unos 10 años que decidió adoptarme, me trajo unos peucos en miniatura, de esos que se cuelgan en el retrovisor del coche, tejidos en lana de color rosa, con las iniciales UN en azul celeste y en la patente del tobillo tres franjas en rojo y gualda como detalle de aprecio a mi nacionalidad. Los conservo todavía y los he tenido en mis manos mientras escribía esto.

Además de los peucos, la niña me regaló una pulsera con los colores de la bandera española en la que se podía leer “kapetan”, es decir capitán. No vayan a creer que la niña no entendía de empleos militares, resulta que en Bosnia lo de ser teniente – porucnik – tiene que ser una birria monumental, lo descubrí sorprendido cuando todo el mundo, tanto en Mostar, en Jablanica o donde fuera, me llamaba kapetan y cuando yo corregía el tratamiento, todos decían, algunos con la sonrisita típica de estar en el ajo: “Ne, ne, kapetan, kapetan..." Al final decidí que en el ejército bosnio la carrera militar debía empezar por el grado de kapetan y lo de teniente lo dejaban para gente de mal vivir y deje de corregir a los que así me llamaban. Me encantó la pulsera y la guardé, aunque la guardé tan bien que no la he vuelto a encontrar y todavía me pesa su pérdida.

Terminamos con el desayuno y repartimos lo que había que repartir en la alambrada, me acerqué hasta el sargento 1º Ávila y le ordené que apresurara a la gente y que se prepararan para formar y pasar revista. Así lo hizo Ávila y al poco tiempo la sección estaba formada en las cercanías del puesto de mando. Recibí novedades y pasé revista. Mi gente lucía perfecta así que tras consultar el reloj y ver que estábamos en hora, me dirigí al Puesto de Mando, donde di las novedades correspondientes al capitán de servicio, el comandante Cora no estaba por allí y solicité el permiso para llevar a cabo el relevo.

Relevamos y nos hicimos cargo de la guardia. Tras despedir a la saliente nos preparamos para pasar la guardia de la mejor manera posible. El cuerpo de guardia lo componían cuatro paredes de sacos terreros, una mesa larga ocupaba casi la mitad del habitáculo, dos o tres sillas de jardín algo maltrechas en la parte más cercana al hueco que hacía las funciones de puerta, dos bancos de madera de una dureza e incomodidad como sólo se pueden encontrar en un cuerpo de guardia, añadan ustedes la instalación telefónica que me permitía ponerme en contacto con las garitas y el puesto de mando y dos carpetas con documentación y ya estaba completo el inventario del más que austero equipamiento.

Una vez finalizado el relevo de los puestos, colocamos los BMR,s, en la proximidad de los puestos que tenían ese apoyo señalado en el plan de seguridad del destacamento y mandamos traer el hornillo con el que hacíamos café.

Una de las principales funciones de la guardia, además de dar seguridad al destacamento, era controlar el flujo de visitantes que querían entrar en el mismo. Para ello se les pedía la documentación que se llevaba a Mando, donde algunas se fotocopiaban, mientras que a los visitantes se les colocaba, para que esperaran el permiso correspondiente, en una zona pegada a la alambrada que permitía fotografiarlos discretamente desde la edificación de Mando, si los responsables de Inteligencia lo consideraban oportuno.

Teníamos un centinela en la puerta principal que estaba cerrada por la típica barrera oscilante, una de cuyas misiones era advertir de la presencia de algún visitante y evitar, en la medida de lo posible, que los chavales se acercaran demasiado a la puerta y que ésta permaneciera “libre y despejada”. Un cabo sentado en un taburete en el exterior del cuerpo de guardia, controlaba esa barrera, aunque en ocasiones la labor la llevaba a cabo alguno de los cabos 1º o el propio suboficial.

La mañana iba transcurriendo sin novedad, no había visitantes y las horas iban transcurriendo plácidamente. Harto de tomar café, fumar y de machacarme los glúteos con el banco, salí a estirar las piernas por las cercanías del cuerpo de guardia.
Frente a la barrera, una señora y un anciano me miraban fijamente, me acerqué hasta el centinela y le pregunté qué hacía esa gente allí. El legionario Ascanio, que era un tío currante, cumplidor y además sobrino mío, puso cara de apuro, encogió los hombros, hizo una mueca y con la barbilla señaló al lugar en el que se encontraba el cabo “Metralla” que teóricamente debía ocuparse del control de los visitantes.

Me volví. El cabo, al que conocíamos como el “Metralla” era un firma de cuidado, de hecho su mote real era “el Metralleta” y lo traía con él cuando se vino a La Legión, se lo ganó en el barrio de San Cosme, en Barcelona, sabría él por qué. Conmigo tenía poco margen y procuraba cumplir a tope; en su tiempo lo pillé en dos renuncios consecutivos, tuvimos una charla constructiva, llegamos a un acuerdo y desde entonces procuraba comportarse conmigo como si de un santo se tratara, en justo pago a mi bondadosa comprensión.

Aunque resulte difícil de creer, el cabo se encontraba disfrutando de su game boy, una maldición bíblica para la concentración de los legionarios, que habían descubierto en Bosnia  la maquinita y el encanto sublime del Tetris, lo que ocasionó que prácticamente todos los legionarios, algún sargento de la básica y tenientes de infantería jovencitos se compraran la puñetera máquina y en cuanto te descuidabas se olvidaban del mundo y se concentraban en el juego de las narices.

Maldiciendo por lo bajo, me excusé con la pareja que esperaba y llamé al Metralla, el cabo absorto en la partida levantó una mano pidiéndome paciencia y continuó a lo suyo. Me sorprendió tanto que me apoyé en los sacos terreros mientras boqueaba. No me lo podía creer, que en La Legión un cabo pidiera que esperara a un teniente era algo impensable, pero que el Metralla me lo hiciera a mí, era absolutamente imposible. Aunque por muy imposible que fuera, me lo acababa de hacer.

Le di un bocinazo al Metralleta que esta vez dio el salto que yo esperaba la primera vez y a la carrera se acercó a la barrera,  al llegar a mi altura, mientras me saludaba, musitó lo que supuse sería una excusa. Ya en dos o tres ocasiones el uso indebido de la dichosa maquinita había ocasionado alguna disfunción, que diría un moderno, entre los usuarios del cacharrito y un servidor. Llevaba tiempo buscando la manera de que los legionarios utilizaran la dichosa máquina sólo en sus horas libres y de pronto me llegó la inspiración, lo tuve meridianamente claro, sabía ya cómo darles un escarmiento definitivo. Sólo conocía a alguien que tuviera una afición mayor por la game boy que los legionarios y esos eran los niños de Jablanica que literalmente babeaban a la vista de una de esas máquinas del diablo.

 Así que decidí llevar a cabo una acción que combinaba la solución a mi problema con el cabreo de los legionarios a los que ya había “advertido” seriamente y la alegría de los niños.

Me acerqué hasta el cuerpo de guardia, eran las 10,30 horas de la mañana y le dije al sargento 1º: Paco a las 11,00 quiero todas las game boys de los legionarios y cabos de la sección, en la mesa del cuerpo de guardia y ojo que ésta es una orden de las del rollo ese de “sin excusa ni pretexto”, así que el que tenga la desgracia de que la máquina no tenga pilas que se vaya preparando, porque no cuela. Ávila me miró entre pensativo y resignado, se levantó, saludó y  fue a cumplimentar la orden.

Me acerqué a la barrera que el Metralla había abierto para que pasara la pareja y salí a la calle. En la acera de enfrente cuatro chavales me miraban, les hice una señal para que se acercaran y hablé unos momentos con ellos, los chavales rieron felices y se desperdigaron.

Volví al interior del destacamento mientras Ascanio y el Metralla me miraban fijamente con aspecto preocupado. Me crucé con ellos, me saludaron, les contesté al saludo sin siquiera mirarlos y me acerqué al cuerpo de guardia para ponerme un café. Pensaba que me lo había ganado, encendí un cigarrillo y me dispuse a esperar acontecimientos mientras sonreía y el 1º Arienza me observaba con expresión inescrutable.

En pocos minutos comenzaron a aparecer game boy sobre la mesa del Cuerpo de Guardia, el infeliz propietario pedía permiso para entrar, dejaba sobre la mesa el cacharro y se despedía muy reglamentariamente; resultaba claro que se había corrido la voz de que estaba de mala leche, así que no hubo ningún intento de hablar conmigo. Cuando ya había aproximadamente veinte máquinas sobre la mesa le pedí a Arienza que formara la guardia. En cinco segundos la cosa estaba hecha y Arienza me daba la novedad correspondiente, le dije que estuvieran a discreción pero sin fumar ni hablar, los dejé unos minutos para que se cocieran en su propio jugo y salí a darles la charla.

Les expliqué cuál era el problema, no era una manía mía. El asunto del Tetris y las game boy distraía de tal modo a los legionarios que en ocasiones la puñetera máquina podía poner en peligro al jugador, al propio grupo y lo que es peor al cumplimiento de alguna misión. Puse como ejemplo al Metralla que estaba tan absorto jugando, que había pasado del centinela y para rematar había ignorado mis órdenes. Eso tenía que terminar y ya lo había advertido con antelación, más de dos y más de tres veces. Vista la reincidencia, ahora pondrían “voluntariamente” las máquinas a disposición de los chavales que ya se agrupaban en las cercanías de la puerta y que entrarían por turno para jugar al Tetris hasta la una de la tarde.

Advertí que era un aviso, pero que era el último. El siguiente problema con las máquinas y el tetris, le costaría al pringado el abandono de la misión, lo mandaría a España en el primer avión y su jefe directo me tendría que dar las explicaciones pertinentes y naturalmente añadí que si alguno tenía algún problema o quería opinar algo sobre su voluntario sacrificio, podían discutirlo con el Metralla que era el padre de la criatura. Sabía que le iban a maldecir los huesos, pero algo tenía que pagar mi colega de San Cosme.

Ordené que los niños se pusieran en fila y que fuera el propio Metralla, ayudado por el cabo Cayetano, un canarión que conducía el BMR de Ávila, los que se  encargaran de controlar los turnos. Al principio mi gente estaba un poco mosca, me constaba que en el destacamento, a veces había problemas para encontrar pilas y eso les preocupaba; pero poco a poco la alegría de los chavales fue impregnando el desolado Cuerpo de Guardia. No sé quién fue, pero alguien se ocupó y al poco rato había agua, zumos y pastelillos para los chavales, que entusiasmados le daban a las teclas con una concentración digna de mejor causa.

Fueron cambiando los turnos, las sonrisas infantiles resplandecían y sin darme cuenta llegaron las 13,00 horas y con la hora, la finalización del juego y la retirada de máquinas y jugadores. Miré hacia la salida y tuve la satisfacción de ver, mientras salía el último chiquillo dándonos las gracias, como una sonrisa iluminaba la fea cara del Metralla...

El próximo domingo seguiremos con la Guardia de Jablanica. Advierto a los lectores madridistas que estén atentos, el equipo de sus amores va a tener un papel muy importante en el desarrollo de la guardia y consecuentemente en el del relato. Si les quedan ganas, el domingo la tercera entrega del relato.