domingo, 31 de julio de 2016

El alcalde de Celebici la lía (IV Entrega)

Con el Cabo 1º Guerra, tomando un café

Hoy despedimos  al mes de julio y es domingo, vamos a celebrar ambas circunstancias dejando de lado los bloqueos a los pactos de gobierno y demás miserias políticas y les voy a contar un cuento sobre un bloqueo, pero de los de verdad que relato en mi libro "Legionario en Bosnia 1993"  un libro que publiqué ya hace tiempo que se subtitula "Quince relatos cortos de una guerra larga". Cuatrocientas setenta y tres páginas en las que relato a mi manera, una serie de experiencias que tuve la oportunidad de vivir, junto a los hombres de la II sección de la compañía Austria, que encuadrados en la VIII bandera expedicionaria de La Legión, participamos en Bosnia de la misión encomendada a la AGT Canarias.

Para que se hagan una idea de cómo es el libro, les dejo la cuarta y última parte de uno de los relatos, que se titula concretamente  "El alcalde de Celebici la lía",  un  relato que, como decía trata del bloqueo que montó el alcalde de Celebici para cerrar la “Via de los españoles” que permitía que llegara hasta Sarajevo la ayuda humanitaria. El angelito decidió minar el puente y allá que fuimos por ver de solucionar el asunto. Creo que les gustará – yo que voy a decir - y les animará a adquirir el libro. Si así lo desean les basta con clicar en la imagen de la publicación que se encuentra en la columna a la derecha del texto, exactamente donde dice "Compra Legionario en Bosnia 1993, aquí" el enlace los llevará hasta la página que les permitirá comprarlo en Amazón.

Espero que sea así, aquí les dejo el texto:

“…Ahí estábamos, bajo un sol de justicia con el  BMR “aparcado” sobre un puente en el que los musulmanes de la aldea habían colocado unas cargas para volarlo si su jefe así decidía hacerlo. Estábamos esperando al alcalde al que habían ido a buscar por segunda vez. 

Me volví para mirar hacia el BMR de Ávila y vi cómo Usero relevaba en la escotilla trasera al tirador selecto del pelotón. Me pareció bien, Usero era de fiar, un tío grandón, tranquilo, serio, leal y trabajador, de Barcelona creo recordar, muy cumplidor y que además tenía una puntería más que decente. En la 5ª Cía., que era la compañía que estaba a mi mando en la VII Bandera y de la que provenían los cabos y legionarios de mi sección, Usero estaba destinado en la Sección de Reconocimiento y se llevaba francamente bien con Ávila que era su jefe en el Pelotón de Exploradores.

Me di cuenta que debía haber tenido presente ese detalle, llevábamos ya un par de horas a pie firme y Ascanio, Guerra y el intérprete se merecían un descanso. Se lo dije a Guerra que de inmediato pegó dos voces dirigidas al interior del BMR y relevó  al tirador de la escotilla trasera en un santiamén. Con más calma le indiqué al intérprete que se sentara en el interior del vehículo, descansara y comiera algo, si lo necesitaba ya lo llamaría. Me dio las gracias y desapareció ipso facto; se había portado bien y había llevado a cabo la traducción muy eficazmente, lo que era de agradecer.

Guerra apareció a mi lado en la escotilla, traía una botella de agua fresca y me ofreció un pudingo, una especie de yogur, se lo agradecí porque tenía hambre.
― ¿Has comido? ― le pregunté.
― Sí mi teniente, los legías se han traído un montón de cosas del desayuno, el paisano ese de la legión francesa se está comiendo ya su segundo bocata y está encantado de la vida. Todo va bien.

Me miró mientras yo le daba un trago larguísimo a la botella de agua que todavía estaba fresca, a continuación saqué la cuchara del cubierto de campaña y me dispuse a atacar al pudingo que, lo recuerdo perfectamente, era de frutas del bosque. Lo sé porque no me gustaba, tenía un sabor particular que me desagradaba, pero no dejé ni para las hormigas.

Oí a Guerra que me decía ― ¿Cómo ve las cosas mi teniente? 
― No sé qué decirte Guerra, si viene el alcalde será una cosa y si se empeña en tenernos aquí hasta la noche puede ser otra, pero yo creo que les vamos a meter las cabras en el corral, estos bosnios no saben con quien se están jugando los cuartos. Me parece que si las cosas salen como pienso, los vamos a llevar al jardín ―.

Me agaché y dejé el envase del pudingo en una bolsa de basura que llevábamos en cada vehículo para no dejar restos atrás y chupé cuidadosamente la cuchara para limpiarla.
― Pero independientemente de lo que crea ― continué ― ahora mismo hay que tener mucho cuidado y evitar que el personal se relaje, que se ponen a comer y eso les da una falsa sensación de seguridad. La gente sin darse cuenta baja la guardia y eso no es bueno,  que ya sabes que lo que no pasa en un  año pasa en un segundo y esta especie de calma me tiene mosca.

Llamé por radio a la sección para advertir de ese extremo. Miré a mí alrededor, en la otra entrada del puente pude ver al grupo de milicianos, estaban sentados y no daban la impresión de estar preparando nada que nos pudiera preocupar. Se acercaba la hora de comer, así que los civiles que todavía se estaban gozando el espectáculo, se irían pronto a su casa suponiendo que tuvieran algo que llevarse a la boca, que esa era otra. Los tres milicianos bosnios que estaban a cargo de la carretera cuando llegamos, habían desaparecido. Sólo quedaba el vaquero de las narices que agotado, afónico y sudoroso, se había sentado en el bordillo de la carretera  y nos miraba con cara de mala leche, mientras se abanicaba con su sombrero vaquero.

Por mi retaguardia y del lado izquierdo de mi BMR vi llegar a un grupito de gente, venían nuestros viejos conocidos los tres milicianos del puente, el musulmán joven con el que ya había hablado y un tipo de estatura mediana, fuerte, barrigón, de unos 60 años, pelo blanco bien peinado y un bigote sorprendentemente negro, supongo que a juego con el color de su alma y que forzosamente, tenía que ser el alcalde que nos llevaba por la calle de la amargura desde antes de que saliéramos de Jablanica. A la cintura llevaba una Makarov de 9 mm o su copia yugoslava, pero esa era la única arma que yo alcanzaba a ver.

Se acercó por el lado del intérprete carraspeó y saludó. Le contesté al saludo y antes de poder decir algo, el alcalde soltó una parrafada en tono de enfado.
 ― Dice que debemos salir del puente inmediatamente, que con nuestra presencia aquí estamos desobedeciendo a las autoridades de la zona ― me soltó nuestro intérprete. Yo no prestaba mucha atención a lo que me decía, porque mientras me traducía la perorata del musulmán, el ayudante del alcalde se había acercado hasta él y le había dado un dispositivo pirotécnico que a mí me pareció un M-60 americano que servía para encender la mecha que saliendo de su mano se perdía por la barandilla del puente.

Bueno ya sabíamos todos a que jugábamos, el tipo tenía en la mano un encendedor pirotécnico con el que simplemente liberando una anilla provocaría la iniciación de la mecha. No era una buena noticia, pero podía ser peor si el iniciador fuera de los eléctricos, que de usarse provocaría la explosión de las cargas de manera prácticamente instantánea. Con el que tenía en la mano, si prendía la mecha tardaría casi cuatro minutos en provocar la explosión. Claro que, que a lo peor el iniciador que tenía el alcalde en la mano era un bluf y fuera de nuestra vista había un tipo con un iniciador eléctrico listo para volarnos a todos sin previo aviso.

Sobre el iniciador no podía hacer nada y a pesar de que si lo que pretendía era asustarnos, al menos en mi caso lo había conseguido, no tenía otra salida que afectar tranquilidad y dedicarme a convencer al alcalde para que levantara el minado del puente y permitiera el paso a los vehículos. Estaba claro que pretendía atemorizarnos, en su mentalidad de combatiente irregular debía pensar que si lo lograba nos retiraríamos. No sabía que aunque estuviéramos asustados  no nos íbamos a ir de allí. Por mucho miedo que nos diera la posibilidad de la voladura del puente,  íbamos a permanecer en él hasta recibir orden en contrario.

Mientras eso pasaba, Morales por la línea interna me avisó que los milicianos estaban retirando a los civiles del puente y eso era una muy mala señal. Estaba claro que entendían que la cosa podía degenerar en tiroteo y no querían que su gente saliera herida, la verdad se nos estaba amontonando el trabajo. 

Avisé por radio a la sección de la circunstancia, me volví hacia Guerra y tiré de él, para que se me acercara y ni el intérprete pudiera escuchar lo que le dijera. Me incliné y al oído le dije ― Guerra si esto se lía, en cuanto suene el primer disparo te ventilas al alcalde y al tipo ese de las gafitas, esos que no se escapen bajo ningún concepto.

Guerra me miró, mientras una sonrisa beatífica iluminaba su rostro ― ¿De verdad mi teniente?―, me preguntó con la cara de un hombre que con sorpresa ve cómo se hacen realidad sus sueños más queridos.
― De verdad Guerra.
― Eso está hecho mi teniente―. Me desentendí del asunto, sabía que si se complicaban las cosas el alcalde y su ayudante se iban a quedar para siempre en ese maldito puente.

Me volví hacia el intérprete y le expliqué que necesitaba que me tradujera de la manera más precisa. Mientras, oía al segundo del alcalde que estaba dándonos la bronca. Tenía unas ganas locas de echar un trago de agua y fumar un cigarrillo, pero estaba claro que no podía hacerlo.

Le expliqué al alcalde que no veía lo que estaba sucediendo de un modo correcto. Yo estaba allí para ayudarle a deshacer el jaleo que había organizado. Le expliqué que los mandos de UNPROFOR conocían su trabajo como combatiente y sabían que era un hombre  valeroso y por lo tanto respetaban ese valor, por eso estaba yo allí y no habían puesto todavía el asunto en manos de la Armija.

Al oír nombrar a la Armija el alcalde no puedo reprimir una mueca de desagrado, así que la cosa iba por buen camino. Continué pidiéndole que reflexionara sobre las consecuencias de su acción. UNPROFOR lo conocía y sabía de su importancia en la zona como jefe militar y sus mandos estaban dispuestos a hacer lo que pudieran por su hijo, pero debía entender que no se puede negociar con quién te pide un favor mientras  te apunta a la cabeza con una pistola.

Insistió en que hasta que no tuviera noticias sobre su hijo la carretera seguiría cerrada. Le contesté que eso le iba a resultar imposible, porque la Armija estaba muy molesta con la medida adoptada ya que con su decisión impedía la llegada de alimentos y el resto de la ayuda humanitaria a Sarajevo. Nosotros habíamos venido a hablar, pero igual los del IV Cuerpo de Ejército se acercaban hasta Celebici,  hablaban menos y hacían más.

El alcalde y su segundo se miraron, parecía que el camino a seguir era amenazarle con la Armija, insistí en el tema; para rematar hablando de su hijo, un combatiente musulmán que estaba dispuesto a dejar la vida por la causa de los musulmanes de Bosnia, que seguro no estaría de acuerdo en que su padre perjudicara  las expectativas de los combatientes en Sarajevo.

Parecía algo inquieto y encomendándome a todos los santos, gasté el último cartucho que tenía en mente. Le dije que yo era padre y creyente, que como padre entendía lo doloroso  de su situación, pero creía y suponía que él también, que todos estábamos en manos de Dios. Lo de su hijo estaba exclusivamente en las manos de Dios.


El tono de la discusión cambió, le aseguré que UNPROFOR haría lo que estuviera en sus manos para buscar a su hijo, pero únicamente accedería a hacerlo con el puente abierto. Todavía se negaba, pero estaba regateando. Una hora después accedió a levantar el bloqueo de la carretera, pero se negaba a retirar los explosivos del puente, le volví a amenazar con la Armija y por fin cedió y aseguró que retiraría los explosivos.

Hablé con el Mercurio – el vehículo de Transmisiones que nos aseguraba el enlace con Jablanica - para que transmitiera esa noticia al destacamento y que les advirtiera que me quedaba para comprobar in situ, que efectivamente se retiraban las cargas del puente. Al poco rato se me ordenó replegarme de manera inmediata a Jablanica. 

Le dije al alcalde que como gesto de buena voluntad UNPROFOR me ordenaba retirarme,  le di las gracias por su comprensión y le deseé toda la suerte del mundo con lo de su hijo. Me aseguró que iban a comenzar el desminado y en un par de horas la carretera estaría libre.

Personalmente no entendía nada, pero desde luego si se me ordenaba volver a Jablanica no me iba a poner a discutir. Advertí a la sección que volvíamos al destacamento y me encomendé fervorosamente a todos los santos, porque ahora había que ver cómo Morales le daba la media vuelta al BMR sin que cayéramos del puente.

Me despedí del alcalde y mientras Morales nos ponía los pelos de punta con sus maniobras, pude ver al cabrón vestido de vaquero que nos miraba con la misma expresión que tendría un buitre al que por sorpresa le arrebatan el apetitoso cadáver de una cabra.

Nunca supe a qué se debió la orden de retirarnos de la zona, pero el asunto se resolvió bien. La carretera permaneció abierta, la ayuda humanitaria circuló libremente por ella y al poco tiempo al alcalde, que ya sabía que a su hijo se lo habían cargado los croatas, lo engañaron para que fuera a Konjic para hablar de asunto militares con la Armija y jamás se volvió a saber de él, ni de su escolta.

Aliviados - aunque hablo sólo por mí - volvimos al destacamento. Cuando llegamos allí, di las novedades correspondientes y escribí el obligado  informe post misión. No preguntaron nada ni mostraron demasiado interés en conocer detalles sobre la misión y desde luego, no me dijeron  ni que bonitos ojos tienes.

Pero el capitán Romero nos estaba esperando y se había preocupado que nos guardaran la comida. Eso sí era una buena noticia porque en Jablanica, tal y como ya he contado, se comía muy bien…”
 Fotografías:
1.- Encendedor pirotécnico Expal.
2.- Muyaidines que operaban en la Bosnia Central.
3.- Paisaje de los alrededores de Celebici.
4.- Milicianos irregulares musulmanes.
5.- Prisioneros del Campo de Internamiento de Celebici.

sábado, 30 de julio de 2016

Puestos a bloquear, bloqueemos todos

Estuve dudando entre titular el escrito de hoy como aparece o colocar un viejo aforismo jurídico que conoce todo el mundo, aunque parece que en el PSOE y Ciudadanos han jurado ignorar, porque no les conviene reconocer su existencia y que reza así “En derecho todo aquello que no está prohibido, está permitido”.
Una manera coloquial,  clara y precisa de explicar  lo del principio de la seguridad jurídica. Si no hay norma escrita en contrario, uno puede actuar como mejor le acomode y eso es lo que ha insinuado que puede hacer Mariano Rajoy cuando afirmaba que “Estoy dispuesto a gobernar con 137 diputados, que no es lo mismo que ir a la investidura con 137 diputados”.

Yo de Derecho Constitucional ando más que justito, sé lo que sabemos los ciudadanos de a pie, probablemente bastante menos que la media, pero tengo un termómetro infalible para saber si algo es constitucional o no. Se produce un hecho, alguien anuncia que va a hacer algo o por el contrario explica que no lo va a hacer y si inmediatamente el PSOE pone los pies por alto y empieza a montar el escándalo en los medios al grito de ¡¡Vade retro anticonstitucionalidad manifiesta!!  sé con absoluta seguridad que lo que está en tela de juicio se acomoda perfectamente a lo establecido por nuestra Carta Magna.

Así que cuando Mariano Rajoy, con esa retranca gallega que lleva por la calle de la amargura a tantos de sus archienemigos y a algunos de sus amigos, anunció que "Le he dicho al Rey que no cuento con los apoyos pero he aceptado el encargo de seguir intentándolo" y añadió que tras mantener las conversaciones que tenía previstas con los distintos grupos políticos, informará si está en condiciones de ser investido, se armó la mundial.

A Hernando el portavoz parlamentario del PSOE, al que un color se le iba y otro se le venía, tuvieron que abanicarle y darle un par de chupitos de agua del Carmen, para que pudiera salir a los medios a exigir a Rajoy que se presentara y a amenazarlo con las penas del infierno constitucional si no lo hacía.

No puede ser que en los partidos políticos, con sus filas trufadas de juristas, haya portavoces que ignoren que la ley, la norma va siempre por detrás de la realidad social. Las leyes se crean para salvaguardar la sociedad y se acomodan a solucionar los problemas que existen en el momento de su creación, pero la sociedad sigue evolucionando y aparecen las lagunas de la ley ante situaciones no previstas en el momento en que se aprobaron.

Por otra parte si yo ando justito de Constitucional, que es una manera amable de confesar que sufro de una ignorancia enorme, qué decir del PSOE que lleva una temporada al que Mariano Rajoy lo lleva a trancas y barrancas  por el camino de la interpretación de la Carta Magna. Cuando Rajoy pasó de aceptar el encargo de formar gobierno, todos recordaremos a Pedro Sánchez, al que entonces le dejaban hablar, echando espumarajos por la boca y hablando de la anticonstitucionalidad de la decisión de Rajoy. 

Cuando naranjitos y socialistas se empeñaron en obligar al gobierno en funciones a que se sometiera a  sesiones de control, acuerdo que cristalizó gracias al sectarismo de Patxi López y el gobierno se negó, todos ustedes recordarán que las amenazas de llevar a Rajoy y a sus ministros al TC se oían hasta en Pernambuco… y no hubo nada, porque nada había escrito, que obligara al gobierno en funciones a someterse a una Cámara que no tenía razón.

Ahora se escudan en el artículo 99 de la Constitución  que obliga al candidato a presentarse al debate para ganarse la confianza de la Cámara baja. Me parece que el texto deja las cosas bien claras, si el candidato quiere ganarse la confianza de la Cámara, deberá presentarse al debate. De acuerdo, pero si resulta que llegado el momento el candidato sabe que no tiene la confianza de la Cámara, decide no presentarse y comunica a su mandante (SM el Rey) que vista la situación lo lamenta muchísimo, pero se ve obligado a declinar el alto honor que le hizo cuando le encargó formar gobierno ¿Qué es lo que pasa?, pues nada.

¿Qué eso no puede ser?, no se confundan, no es que no pueda ser, es que no ha sucedido nunca que no es lo mismo. A Mariano Rajoy, D. Felipe VI le ha encargado formar gobierno y Rajoy ha aceptado el encargo de manera libérrima y por tanto de igual manera que lo aceptó puede decidir no continuar con el asunto, se lo comunica a SM y él verá con su superior criterio si nombra otro candidato o convoca nuevas elecciones que es lo que tiene en verdad tan preocupados a socialistas y naranjitos.

Rajoy lo ha explicado, acepta gobernar con 137 diputados, pero con un acuerdo previo sobre asuntos de Estado, tales como los Presupuestos, el techo de gasto y las medidas de la UE, entre otros. Hágase y tendremos gobierno; de lo contrario les habrá salido la criada respondona y se encontrarán con esa decisión que no les gusta “Puestos a bloquear, bloqueemos todos”.

En este mundo traidor ya se sabe, dónde las dan, las toman. 

viernes, 29 de julio de 2016

¿Gobernará el PSOE con los de la “desconexión de España”?

Los socios de Pedro Sánchez en el  gobierno de España

Nadie parece ya necesitar careta, bueno nadie salvo Albert Rivera que sigue empeñado en la necedad de una propuesta que sabe imposible y cree que puede vender como hecha desde la buena fe. Ha ido modulando su mensaje pero básicamente éste se reitera en su único contenido real: “Rajoy no”. Nadie puede creer que sea tan tonto como parece, sabe perfectamente lo que hace, ha hecho su trabajo a conciencia y ha bloqueado, al menos por ahora, la posibilidad de que gobierne Rajoy y con eso tiene bastante.

Cómo va a conciliar sus  supuestas ideas sobre la unidad de España, con las consecuencias de este bloqueo, que llevará al gobierno a las gentes que quieren destruir la España que conocemos, será algo que tendrá que explicar hilo por pabilo para que lo entendamos todos, además de los naranjitos que ciegos a cualquier otra cosa que no fuera acabar con Rajoy, le han ido aplaudiendo a lo largo del pestilente camino que han ido abriendo a su socio Pedro Sánchez.

Los demás están a lo que estaban desde las elecciones del 20D, Pedro Sánchez sigue intentando gobernar España con Podemos, ahora con menos diputados y se supone que con el no de PP y C,s, sería para nota alta que llegado el momento Rivera se abstuviera, por lo que va a necesitar del apoyo de todos los grupos políticos presentes en el Congreso, lo que permitirá si Dios no lo remedia, que Pedro Sánchez llegue a Presidente del Gobierno del Reino de España, con el apoyo de los que están protagonizando en estos días un acto sedicioso en toda regla, que pretende romper la unidad de España.

Lo intentarán vender como se les ocurra, todos sabemos que retorcer la semántica es la especialidad de la zurda nacional, pero Pedro Sánchez lo ha dicho bien claro, él va a buscar un pacto que le permita acceder a la Moncloa y para ello necesita la ayuda de los de Compromís, En Mareas, En Comú Podem, ERC, etc., todos ellos decididos partidarios de la secesión y si fueran necesarios se apuntarán a la fiesta del independentismo, los nacionalistas de derechas, sean los de Más que ya no sé cómo se llaman y los del PNV.

Claro que hay gente, entre las que se encuentran votantes del PSOE, que tienen su confianza puesta en el Comité Federal del PSOE y en aquellas ya lejanas y me temo que absolutamente desvaídas líneas rojas. Merece la pena recordar que en la última sesión del máximo órgano de gobierno del PSOE entre congresos, de eso no se dijo ni mu; de hecho no se acordó otra cosa que votar no a Rajoy.

Pedro Sánchez lo tiene claro y fácil, en cuanto haya recontado el valor de las cartas que tenga en su mano y esos naipes le permitan la Investidura, convocará una consulta a la militancia y a quién Dios se la dé que San Pedro se la bendiga. Los del Comité, arrastrarán los piés, murmuraran por bajinis unas excusas pueriles y se apresurarán a desaparecer y hacerse olvidar, poniendo su esperanza en que el triunfador Pedro Sánchez tenga tan corta la memoria, como la paciencia y se olvide de ellos.

Entiendo que Sánchez pretenda llegar a la Moncloa, para eso se presenta uno a unas elecciones, para ganarlas, no para que no le gane Podemos, como ha sido el caso. Cosa distinta es que el secretario general de un partido que se titula como español, haga tabla rasa de la unidad de España tal y como la define la Constitución y acepte gobernar con o gracias a los sediciosos.

Lo que resulta de todo punto inaceptable es el papelón de Albert Rivera al que han convencido que si se carga a Rajoy, va a heredar la jefatura del centro derecha español y a eso se ha dedicado en cuerpo y alma. Para nada, porque en cuanto la izquierda gobierne se van a enterar los naranjitos que no van a valer ni para tacos de escopeta.

Los “amigos” de Sánchez han iniciado su desconexión con España, resulta difícil aceptar que en el PSOE no haya nadie que se atreva a impedir un pacto con estos tipos. Uno se pregunta si hay algún patriota  en el PSOE, me gustaría saberlo ¿Habrá alguien que sea capaz de plantar cara a la maniobra?. Me temo muy mucho que va a pasar los mismo que sucedió con aquellos justos que se buscaban en Sodoma, buscar patriotas en el PSOE va a resultar tarea inútil.

No me hago la misma pregunta sobre Ciudadanos, porque ahí ya sé que estarán muy ocupados justificando su conducta, trabajo difícil que les va a impedir preocuparse de la unidad de España. Toca salvar los muebles, evitar como puedan su responsabilidad y ver si pueden eludir dar las explicaciones que les deben a muchos de sus votantes que están profundamente indignados con las gracias del "niño Rivera".

Estamos en las manos de la Providencia, no quisiera tener que poner mi confianza en esta pandilla de traidores a España

Veremos... Dicen que la esperanza es lo último que se pierde.

jueves, 28 de julio de 2016

La izquierda radical se pone en marcha, mientras Rivera bloquea Rajoy


Mientras Albert Rivera finge meditar si son galgos o podencos y se empeña en vender sus argumentos más pueriles como si fueran excelsas perlas del pensamiento político contemporáneo, en otro sector muy distinto de nuestro escenario político lo han visto claro. En la izquierda radical han entendido con claridad que tal como están las cosas hay que ponerse en marcha mientras el “niño” Rivera siga entreteniendo al inane mundo del centrismo político y de la equidistancia conceptual, con su colección de cuentos políticos infantiles, entre los que sobresalen algunos de gran éxito.

Todos ustedes los conocerán, son relatos que han alcanzado gran popularidad, entre los que sobresalen por su extraordinaria aceptación entre naranjitos y medios afines a Rivera: “Que el Rey le pida a Sánchez que se abstenga”, “Nosotros no sumamos, le toca al PSOE abstenerse”, “Votaremos no, en la primera ocasión y nos abstendremos en la segunda” “No apoyaremos jamás un gobierno de Rajoy” o “Nunca hemos vetado a Rajoy”, hay muchos más pero con esta serie escogida de sus títulos más exitosos, creo que quedan las cosas más que claras, cristalinas.

En la extrema izquierda que estaban entretenidos lamiéndose las heridas de la derrota electoral y preparándose para la “lucha final” entre errejonistas, pablistas y gente de IU, porque no creo que Garzón cuente con garzonistas, al menos por ahora. Digo que mientras estaban a lo suyo, porque en esto de la investidura les constaba que no pintaban un pimiento, un mensaje del brillantísimo joven que tan eficazmente acaudilla las huestes de Ferraz, puso en marcha la maquinaria podemita, que estarán cascados, divididos, peleados, pero huelen una oportunidad a kilómetros de diostancia.

Bastó aquel ¿Y por qué no? de Sánchez, para que Errejón, que tiene cara de niño como Rivera, pero las pilla al vuelo, cuestión de la que no puede presumir el naranjito al que las cosas hay que dárselas muy masticaditas, advirtiera a su jefe de filas, que igual las cosas tenían remedio, parecía que, desde el rincón más oscuro del socialismo acaudillado por Pedro Sánchez, había gente haciendo señas. 

Le faltó tiempo a Íñigo para salir a los medios y afirmar que desde UP estaban dispuestos a “hacer todo lo que haga falta para lograr un Ejecutivo alternativo” y subrayó que si todos mantenían lo que decían en campaña, Rajoy no conseguiría la investidura y "en ese momento se abriría otro escenario”.

Así que por parte de Podemos se ha dado el “recibido” al mensaje de Sánchez y se le abren las puertas para lo que haga falta y en un asunto como este, está claro que Errejón habla por boca de Iglesias, al que le vendría como anillo al dedo recuperar el protagonismo mediático perdido, efectuando una espectacular aparición, casi en los minutos de descuento, para salvar la situación del bloqueo a Rajoy propiciado por Ciudadanos y PSOE y colocarse en un gobierno de coalición con los socialistas, que iba a ser una jaula de grillos, pero que desde luego iba a suponer la salvación personal de Sánchez e Iglesias.

En IU están mal con Podemos, vamos que están que echan las muelas con ellos a cuenta del del fracaso electoral, que los de Garzón entienden se debe a la mala praxis en la elaboración de la campaña electoral impuesta por Iglesias y las veleidades socialdemócratas de los podemitas que pusieron de los nervios a los comunistas a los que, como todo el mundo sabe, repugna más un socialdemócrata que un conservador de derechas. Pero ante la buena nueva, se pusieron en modo “pelillos progresistas a la mar” y de inmediato han salido a la palestra a hacerle los coros a la propuesta de Errejón.

Alberto Garzón se ha apresurado a animar a Pedro Sánchez a que deje de lado la partida de póquer, que por lo visto está jugando con Ciudadanos y el PP y se arrime a la zurda que es donde mejor va a estar. Se ofrece como mediador entre las distintas facciones al objeto de construir un pacto de izquierdas que gobierne este país y recuerda que es Sánchez el que debe animarse a buscar el acuerdo.

Así de mal está el panorama, aunque todavía se puede encontrar por ahí algún ejemplar de una vieja edición de uno de los cuentos políticos de Albert Rivera que tuvo bastante éxito, me refiero a “Con Podemos jamás”.

En Ciudadanos deberían volverlo a leer y tras ello reflexionar muy seriamente. Si no prestan su apoyo al gobierno de Rajoy, pudiéramos encontrarnos con un gobierno de izquierdas con el PSOE, UP y dieciséis o diecisiete partidos más de la izquierda radical e independentista gobernando España y eso se lo deberíamos a Albert Rivera y a su gente, responsabilidad que no van a poder ocultar, aminorar o trasladar, lo que supondría su desaparición.

Ellos verán lo que hacen, que ya está bien de cuentos aunque sean políticos.

miércoles, 27 de julio de 2016

Albert Rivera gallea, mientras Ciudadanos blandea en tablas


Lo he dicho más de una vez, Ciudadanos tiene un problema de base. Ésta es una organización política en la que todo o casi todo se fía al poder de la imagen  pública de su líder. Y eso para los carteles electorales está muy bien, pero para cosas más serias, para cuestiones de enjundia, la imagen por sí sola no soluciona nada.

El problema es que sus votantes, los que les quedan, no quieren reconocer el problema y mucho menos las serias contradicciones que sufre esa organización con ínfulas social demócratas en su dirección y una base social de derechas, que son de muy difícil solución. Y es por eso, además de que la Ley Electoral sea muy injusta, que cuando llegan las elecciones los de Ciudadanos se desinflan como un mal globo de feria y sus resultados nada tienen que ver con las expectativas que tenían al comienzo de la campaña. 

Les pasó el 20D y el 26J; porque por mucho que se empeñe el departamento de propaganda naranjito, que son muy dueños de echarle la culpa de sus fracasos al mismísimo Archipámpano de las Indias, las encuestas dan el tanto % de votos que se esperan y la variación que experimenten nada tiene que ver con la dichosa norma electoral.

Pinchan, porque tras la imagen de Rivera y la de Arrimadas, poca cosa hay y cuando llega el momento de hablar de programas, la fuerza de Rivera se desvanece. Es por lo que entiendo esa postura que ha adoptado de duro de película, inflexible justiciero que busca la desaparición de Rajoy sobre todas las cosas, porque esa imagen es lo único que realmente tienen que vender. 

Tras el 20D se dedicaron al postureo y a engañar a los votantes con el pacto con el PSOE que fracasó estrepitosamente, tan estruendosamente como fracasaron los naranjitos el 26J y ahora incapaz de postularse para formar gobierno, se vende como el duro y rápido pistolero que evitará que haya un gobierno en España.

Mal bagaje el de un pacto, publicitado hasta la náusea y fracasado y un no a Rajoy como todo equipaje para hacerse con el mando del centro derecha español. Lo persecución a Rajoy tiene antecedentes en España, los que tengan edad bastante y memoria recordarán cuando entre el PSOE y Juan Carlos decidieron cargarse a Adolfo Suárez y lo presionaron hasta que éste cedió y dimitió creyendo que así salvaba a su partido. ¿Salvó eso a la UCD? No, por el contrario debilitada por la dimisión de su líder, terminó, como terminó. Pues eso es lo que pretende hacer Albert Rivera con su sí al PP, pero sin Rajoy.

Esa mezquina actitud de poco le va a valer, de hecho se le acumulan los problemas. Se acercan las elecciones autonómicas y a estas alturas el “niño” Rivera no tiene un candidato con ojos y cara que presentar a sus votantes en Galicia. Lo mismo le sucede en el País Vasco, donde el desastre será de los de aúpa, si se cumplen los vaticinios que maneja la cúpula de Ciudadanos, que aseguran se quedarían sin representación parlamentaria en ambas CC.AA.

El fracaso le acompaña, fracasó con el pacto que firmó con Pedro Sánchez, fracasó el 26J y lleva camino de darse ahora una trompada muy severa, con el agravante de que en Ciudadanos, tras Rivera no hay más que un grupo de gente provenientes de otros partidos y con muchas ganas de ocupar uno de esos sillones de los que reniega en público su líder.

Hoy en Libertad Digital, publicación que se caracteriza por el tratamiento hagiográfico que le dispensa a C,s y naturalmente a Albert Rivera, leía una noticia sobre las encuestas de cara a las nuevas elecciones. Nada nuevo, aumentaría la abstención; subiría y volvería a ganar el PP y palmarían, pero poco, PSOE y UP. ¿Y que decían de Ciudadanos? Pues curiosamente nada, no quisiera pensar que los números de Ciudadanos fueran tan malos que aconsejaran olvidarse de ellos.

Así que puedo entender que Albert Rivera, puesto entre la espada y la pared, presuma de duro, pero el papelón que está llevando a cabo no se sostiene y los follones que tiene en sus organizaciones territoriales –por llamarlas de alguna manera- crecen y aunque el día de las elecciones sople viento de poniente o el mercado de la soja muestre una inestabilidad preocupante en la provincia china de Jilin, causas todas que inciden tan directamente en los resultados de % de voto obtenido como la puñetera ley electoral, poco o nada le van a valer las excusas.

Aunque peor sería que nos diera otro mitin electoral como hizo la noche del 26J, que movía a compasión ver al “nen Albert” dándole a la sin hueso en estado de shock, incapaz de comprender que el odiado Rajoy le había propinado un correctivo muy serio y le había quitado ocho diputados.

Alguien debería recordarle que es el cuarto de la lista y en ese puesto tampoco conviene estirar más el brazo que la manga, que luego pasa lo que pasa. Con los mimbres que tiene, pocos cestos puede hacer y mucho menos decidir quién gobierna en España. Como dice un viejo refrán canario: “De quien de servilleta llegó a mantel, Dios me libre de él”. Aunque a decir verdad a Albert Rivera todavía le quedan unos cuantos telediarios para llegar siquiera a mantel.

martes, 26 de julio de 2016

Los tres saben lo que hay que hacer. Dos no quieren

No sé en qué terminarán las reuniones que SM el Rey tiene previstas con los líderes de los partidos políticos con representación parlamentaria, me temo que en un fiasco importante. Ganas de perder el tiempo dirá alguno, pero es lo que tiene vivir en un estado de derecho,  en democracia todos y las instituciones las primeras deben cumplir las normas. 

Puede sonarles raro, porque vivimos en una sociedad en la que parece que exista la decidida voluntad de no respetar las leyes y quiénes eso hacen, son aplaudidos por una pandilla de indocumentados, que para hablar de la democracia, deberían aceptar que para que exista eso que ellos se empeñan en prostituir con los adjetivos que se les ocurren, directa, transversal, participativa, orgánica, popular, resulta imperativo el respeto por la ley. Sin el acatamiento de las normas no existe democracia.

Nos enfrentamos a un problema, lo han dicho todos: Necesitamos un gobierno y no podemos permitirnos ir a otras elecciones. El problema resulta insoluble, no porque no tenga solución, sino porque aquellos que deberían hacer frente al asunto y aplicar los remedios necesarios, han dimitido de sus responsabilidades y se niegan a aplicar los medios que resolverían ipso facto el problema que a todos atañe y que por desgracia a todos alcanzará.

Muchísima gente está harta de las tonterías de Albert Rivera que no quiere pactar con Rajoy, pero mantiene acuerdos con el PP en muchos lugares; resulta ridícula hasta el extremo la ocurrencia infantiloide de voto que no en la primera votación y me abstengo en la segunda. Si realmente quiere un gobierno capaz de gobernar, tendría que votar que sí en la primera votación y si no quiere que haya gobierno, que vote no en las dos ocasiones y cargue con las consecuencias.

Las declaraciones en las que explicaba que le iba a pedir al rey que convenciera a Pedro Sánchez para que se abstuviera, son de una tontería tan descomunal, que estremece pensar que en las manos de este individuo pueda estar nuestro porvenir. Entre otras cosas, me parece una impertinencia inadmisible que se atreva a encargarle “deberes para casa” a D. Felipe VI.

Estamos ante un clima tal de depauperación intelectual que la frase colocada en el estado del WhatsApp de Pedro Sánchez que reza: ¿Y por qué no?, tiene revolucionada a la izquierda de este país, que están que mean y no echan gota, intentando desentrañar el mensaje oculto en la cabalística frase, fruto de la mente prodigiosa del cerebral líder del PSOE, que va a obligar a los hermeneutas zurdos a llevar a cabo un inefable esfuerzo intelectual.

Nos estamos jugando el pan de mucha gente y los supuestos responsables de poner solución al asunto, juegan a sus cositas y se ríen muchísimo porque les divierte que Mariano Rajoy pase estérilmente por las horcas caudinas de una Investidura fallida y si eso no sucede, estarán encantados con la posibilidad de conseguir investir a un gobierno perfectamente inviable.

Y habrá gente que diga que con sus votos son muy dueños de hacer lo que mejor les parezca y yo digo que no. En una situación tan grave, hay que estar por encima de niñerías y borderías y ceder en favor del interés general de España y los españoles, que para eso han sido elegidos, dónde se elige a los que tienen que defender los intereses de sus partidos es en los congresos, no en las elecciones.

Vamos por muy mal camino, todo el esfuerzo de Rivera y Sánchez está puesto en negar el pan y la sal a quién ganó las elecciones y buscar la manera de eliminar a Rajoy como sea, porque en las urnas no son capaces. Si el PP cumple lo que ha anunciado, es decir que si no puede conseguir un “gobierno que pueda gobernar” iremos a otras elecciones, la culpa será de Albert Rivera y su cúpula trufada de resentidos y como es lógico, de Pedro Sánchez y del Comité Federal del PSOE, que en Ferraz nadie quiere cargar con la responsabilidad de apoyar a un gobierno de Rajoy.

Harto estoy de la irresponsabilidad manifiesta, casi dolosa diría yo, de dos supuestos líderes que lo único que han hecho desde el 26J ha sido decir que no habrá terceras elecciones, a la vez que se quitaban de encima cualquier tipo de responsabilidad y hacían lo imposible para que se produjera precisamente lo que decían no podemos permitirnos.


Darían pena, sino fuera porque estas chorradas las vamos a pagar los de siempre. Si creen que exagero, reflexionen sobre la frase del whatsapp de Pedro Sánchez ¿Y por qué no?, dice el líder en ignorado paradero y la izquierda española se alborota como si fuera un mensaje proveniente del más allá.

lunes, 25 de julio de 2016

A todos les van mal las cosas… a Pablo Iglesias peor



Las cosas le iban muy bien a Pablo Iglesias y su indisciplinada y bulliciosa horda de transversales, los resultados de las elecciones del 20D les dieron una relevancia inusitada. Él y su gente se paseaban por los medios con una energía arrolladora, le lavaron la cara a Pedro Sánchez una y otra vez, mientras el bronco líder del PSOE se limitaba a tragar saliva y afectar que la cosa no iba con él. 

Se sintieron ganadores y decidieron forzar la mano haciendo todo lo posible por darle dos revolcones de aquí te espero a Sánchez, poniendo su fe en las elecciones del 26J, que estaban seguros les iban a permitir derrotar al PSOE, en su particular contienda por acaudillar a la zurda de este país. 
Tenían unas cartas magníficas que jugar y en un momento de esos que después se recuerdan con extraordinaria amargura, al flamante líder podemita se le ocurrió la idea que a la postre iba a terminar con la fulgurante carrera electoral de Podemos. Nada podía fallar, el asunto estaba claro, todo era cuestión de acoger a IU en una coalición electoral y con el millón doscientos mil votos de los comunistas, iban a darle un palizón histórico a los socialistas.

La cúpula podemita, sonrió con suficiencia cuando desde Ferraz les recordaban que en política dos más dos no dan siempre cuatro, los demoscópicos de cámara de Iglesias, tranquilizaron al líder, iban a arrollar al PSOE, darle un susto de consideración al PP y tras el 26J, no habría más que recoger lo que quedara de las huestes derrotadas de Ferraz y dejarlas pactar con ellos para hacerse con la Moncloa. 
Había posibilidades, insistían los sociólogos y politólogos que estaban más cerca del líder, sin que Bescansa, una reconocida experta en estas lides dijera nada en contra, al menos que se sepa.

Todos sabemos, no lo que pasó, porque en Podemos todavía no han sido capaces de hacer un análisis medianamente presentable sobre la brutal derrota que cosecharon la noche del 26J. En IU hubo gente que no aceptó el pacto con los leninistas de Podemos y parece ser que en muchas organizaciones locales de IU se advirtió de la conveniencia de no votar a las listas de UP y en el Senado, que tiene listas abiertas, se pidió a sus militantes que votaran únicamente a los candidatos presentados por los de Garzón.

Pero fuera por lo que fuera que eso ya no importa, el 26J UP perdió 1,2 millones de votos, una cifra muy parecida a los votos que habían conseguido los comunistas en las anteriores elecciones y a día de hoy todavía anda Alberto Garzón advirtiendo que va a abrir una investigación que aclare que sucedió con aquellos votos misteriosamente desaparecidos. 

Lo de IU fue grave, pero lo fue mucho más, que tras el papelón protagonizado por Pedro Sánchez durante el espacio de tiempo que medió entre las dos elecciones, Pablo Iglesias y sus mariachis no fueran capaces de captar el voto descontento del PSOE, una cuestión muy grave si consideramos que hasta el PP consiguió votos provenientes de las filas socialistas.

Así que tras quedar como Cagancho en Almagro, se reunieron en petit comité y nos dieron la explicación que les pareció mejor darnos, que nada tenía que ver con la realidad, pero ya sabemos que estos “triunfadores” tienen muy mal perder, así que tampoco extrañó la ausencia de un análisis medianamente presentable y para qué vamos a hablar de autocrítica y cosas de esas.

Por mucho que uno intente poner al mal tiempo buena cara, dónde no hay harina todo es mohína y el pacto con Garzón y la administración de la campaña electoral tuvieron numerosos detractores desde el principio, cuando finalmente los números fueron los que fueron, las quejas y críticas se agravaron, hasta tal punto que Echenique se erigió en garante de la voluntad del líder y advirtió que si había que cortar cabezas, por él no iba a quedar.

Puestas así las cosas, las quejas y las acciones de indisciplina pasaron al terreno de lo subterráneo, que a todo el mundo le gusta estar en las listas. Los enfrentamientos de los errejonistas, con los nuevos amiguetes del jefe, nada más y nada menos que los de IAA, con Teresa Rodríguez y Echenique a la cabeza, han ido abriendo la fractura existente.

Por otra parte los movimientos para la investidura, han dejado de lado totalmente a UP que nada pinta en las distintas maniobras que se efectúan. La opinión pública permanece atenta a los movimientos del PP, PSOE y C,s, que por ahora y así debiera seguir siendo, son los únicos protagonistas.  

Por intentar volver al foco mediático y político desde la cúpula de Podemos se intentó una maniobra, que cosechó un sonoro fracaso. La idea no es que fuera descabellada, Iglesias decidió presentar a Xavier Domènech, líder de En Comú Podem, como candidato a la Presidencia al Congreso, en un claro guiño a los nacionalistas y al PSOE, con el que entendía podría negociar una postura común de izquierdas, frente al candidato presentado por PP y C´s.

La maniobra terminó en el enésimo fracaso cosechado por Iglesias, que de rey Midas de la política, que transmutaba en oro todo lo que tocaba, ha pasado a convertir en cenizas cualquier propuesta política que toca. Eso seguirá siendo así, a no ser que al final Sánchez se empecine en su no a Rajoy y protagonice otro intento por llegar a la Moncloa, maniobra que ya ha comenzado con la campaña socialista denunciando el “pacto” del PP con los nacionalistas, que persigue, quitar hierro al acuerdo que prepara Sánchez con Podemos y toda la zurda radical de este país.

Así que por ahora a Iglesias le van muy mal las cosas y algo tendrá que hacer para frenar el desgaste y el peligro de escisión. Les parecerá imposible pero igual Pedro Sánchez es tan torpe que ofrece en bandeja la solución al enemigo más peligroso del PSOE. 

domingo, 24 de julio de 2016

El alcalde de Celebici la lía (III Entrega)



Hoy víspera de la festividad de Santiago, Patrón de España y de la Caballería española, es domingo y por tanto toca hablar  de "Legionario en Bosnia 1993"  un libro que publiqué ya hace tiempo que se subtitula "Quince relatos cortos de una guerra larga". Cuatrocientas setenta y tres páginas en las que relato a mi manera, una serie de experiencias que tuve la oportunidad de vivir, junto a los hombres de la II sección de la compañía Austria, que encuadrados en la VIII bandera expedicionaria de La Legión, participamos en Bosnia de la misión encomendada a la AGT Canarias.

Para que se hagan una idea de cómo es el libro, les dejo la tercera parte de uno de los relatos, que se titula concretamente  "El alcalde de Celebici la lía", creo que les gustará – yo que voy a decir - y les animará a adquirir el libro. Si así lo desean les basta con clicar en la imagen de la publicación que se encuentra en la columna a la derecha del texto, exactamente donde dice "Compra Legionario en Bosnia 1993, aquí" el enlace los llevará hasta la página que les permitirá comprarlo en Amazón.

Espero que sea así, aquí les dejo el texto:

“…El domingo pasado les dejaba a ustedes cuando estábamos ya a la vista de Celebici, nos quedaban muy pocos minutos para llegar hasta el puente de la discordia. Le pedí a Guerra que comprobara el enlace de los 77 con el resto de la columna y que cuando acabara, ocupara su posición en la escotilla trasera del BMR; mientras el cabo 1º llevaba a cabo su labor, ordené a la columna aminorar la marcha y dejar algo más de distancia entre vehículos. El intérprete permanecía atento a lo que sucedía y parecía estar tranquilo. Personalmente notaba como la adrenalina comenzaba a invadir mi torrente sanguíneo, mis pulsaciones no se habían acelerado, pero mi cuerpo advertía mejor que yo mismo que me enfrentaba a un peligro inminente y se estaba preparando.

Enseguida estuvimos muy cerca del puente, extrañamente se veía bastante gente sobre él y entre ellos destacaba el “comité de bienvenida” que se encontraban en la misma entrada del puente, cuyos componentes desde lejos nos hacían señas para que nos detuviéramos. Me encomendé a todos los santos del cielo, a los que rogué que no permitieran que Morales se llevara a ninguno de ellos por delante y a través de la línea interna le indiqué lo que teníamos que hacer.

― Morales vete aflojando como si fueras a parar delante de los tres payasos que están ahí delante en el centro de la carretera, acércate a ellos aminorando la velocidad, ojo que tenemos que hacerlo muy lentamente. Tienen que creer que nos vamos a detener  y cuando llegues hasta ellos sigues, sin acelerar, pero sigues muy despacio y te detienes unos cinco metros más adelante. Montas el numerito, como si fuera uno de esos despistes tuyos que tan famoso te han hecho en Bosnia, pero hay que hacerlo de manera que parezca que queríamos detenernos y que nos hemos ido un poco largos accidentalmente.

Me contestó que estuviera tranquilo y efectivamente llevó la maniobra a cabo con una perfección absoluta. Los tres bosnios que vieron que aminorábamos la velocidad hasta casi detenernos se confiaron y cuando vieron que el BMR se los llevaba puestos, se apartaron sobresaltados, mientras que muy cabreados nos gritaban que nos detuviéramos, lo que hicimos cuando ya estábamos dentro del puente. Mientras venían a la carrera hacia nosotros, oí como Guerra ordenaba a Ascanio, nuestro tirador selecto, que estuviera al loro y vigilara la retaguardia y la zona de la  izquierda de la carretera.

Los tres musulmanes venían como tiros, haciéndonos gestos de que echáramos marcha atrás. Me volví y les saludé con la mano sonriendo como si no pasara nada. Saqué mi paquete de tabaco del bolsillo y mientras ya los teníamos prácticamente encima le ofrecí un cigarrillo al intérprete que me miraba entre sorprendido e interrogante, pero que lo aceptó y nos pusimos a fumar plácidamente, mientras los tres milicianos se acercaban hasta el costado en el que me encontraba para exigirme muy excitados que saliera del puente.

Me encogí de hombros mientras les decía “jednostavno, nema problema”, que en croata significa más o menos que tranquilos que no hay problema y le pedí al intérprete que los llamara para que  pasaran a su costado. Como insistían en darme la bronca, saqué a relucir el poco croata que conocía y añadí, mientras me encogía de hombros, “ne razumijem” lo que venía a decir que no les entendía. Para reforzar la actuación les volví la espalda y me agaché un poco como si estuviera haciendo algo dentro del vehículo.

Dos picaron y pasaron frente al BMR para hablar con el intérprete, pero el otro se quedó pegado al costado del BMR. De inmediato Guerra le advirtió a Ascanio de la circunstancia para que estuviera atento y lo controlara por si la cosa se liaba. Entretanto los bosnios le estaban metiendo una bronca del quince al intérprete. Me acerqué al costado izquierdo de la escotilla para poderlos ver y para que me vieran, mientras levantaba la mano pidiendo silencio.

El intérprete me advirtió que estaban muy cabreados y que querían que retrocediéramos inmediatamente hasta salir del puente. ― Ni caso ― dije ―diles que traigo un mensaje del jefe supremo de UNPROFOR para su alcalde y que es urgente que hable con él. Que vayan a avisarle porque es  muy importante, insísteles en que nos manda el jefe de UNPROFOR.

Trasladó lo que yo le había dicho y escuchó a los bosnios que contestaron rápidamente ― Que les demos el mensaje  y ellos se encargarán de trasladárselo―. Me dijo el intérprete.
Miré al traductor con fingido asombro y le dije muy lentamente ― Diles que no saben con quién están hablando. Que los mensajes del jefe de las fuerzas de UN, sólo se dan al interesado, así que el alcalde haga el favor de venir urgentemente, porque lo que tengo que decirle le interesa mucho a su jefe.

Los dos milicianos se apartaron del vehículo y en voz baja discutieron animadamente, al final uno de ellos se dirigió hacia la salida del puente y el otro nos dijo que iban a dar el recado a su jefe, pero que por favor que nos retiráramos del puente.

Le contesté a través de nuestro traductor que de allí no me movía ni un milímetro, hasta que hablara con el alcalde y que esperaría. Para demostrar que no tenía prisa me senté en la parte exterior del vehículo sobre la tapa de la escotilla, puse los pies en el borde delantero de la misma y me puse a admirar el paisaje humano que podía ver sobre el puente mientras fumaba afectando una tranquilidad que no tenía. Al bosnio le sentó el gesto como una patada en el hígado y nos soltó una retahíla bastante larga. 

Yo ni miraba al tipo, pero  pregunté ― ¿Qué dice?
No sé yo si el intérprete habría leído a nuestros clásicos del Siglo de Oro, pero me contestó con una brevedad, que irremediablemente me recordó aquello de Baltasar Gracián de “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Se limitó a decir ― Nos insulta.

Mientras esperaba al alcalde estaba echándole un vistazo al puente y a la gente que se veía en él. Parecía una romería, no sé cómo serán las romerías musulmanas, pero en el puente había de todo. Sentados en el bordillo había mujeres, niños y ancianos observando interesados el espectáculo, en mitad de la calzada se podía ver alguna pareja  compuesta de mujer joven con bebé en brazos y miliciano con kalashnikov, había niños corriendo a su aire, tres o cuatro jovencitas en estado de merecer  y más al fondo pude ver cómo iba llegando gente armada. Me volví hacia mi gente y pude ver a Ávila que nos observaba, me agaché y por el 77 le dije que todo andaba bien, pero que había que estar atento a lo que sucediera, que ahora era cuando podían complicarse las cosas.

Mientras esperábamos al puñetero alcalde se nos acercó de frente un tipo vestido totalmente de negro disfrazado de sheriff de spaguetti western, con su sombrero vaquero y su kalashnikov, que se dedicó a gritarnos y hacernos gestos para que nos fuéramos. No le pregunté qué decía al intérprete ni él consideró necesario decírmelo, estaba tan claro que estaba repasando las supuestas costumbres sexuales de nuestras señoras madres, que no merecía la pena saberlo. Además y para no faltar a alguna costumbre ancestral que practicaban entusiasmados croatas y musulmanes, me encañonaba de vez en cuando, a la vez que hacía gestos de que nos iba a disparar.

La voz de un  legía desde el interior del BMR me advirtió que Ávila avisaba que al final del puente estaban desplegando unos veinte milicianos, pero que no avanzaban. Por la línea interna llamé al Metralla y le pregunté si los veía. ― Afirmativo mi teniente ― me dijo.

― Metralla, en cuanto te dé la orden de fuego quiero que me barras del puente a esa gente, que no quede ni uno, pero antes le metes una ráfaga de 12,70 al  payaso ese  vestido de vaquero. Ese por lo que más quieras que no se escape.

― Tranquilo mi teniente que el cabrón ese no se me va, que a mí también me tiene hasta los mismísimos cojones ― me contestó el cabo bastante más rotundo que yo.
Cabeceé mientras reprimía una sonrisa ― No es eso Metralla o no es solo eso, si te fijas verás que el tipo debajo de su chaleco lleva dos granadas de mano. Si se lía no quiero a un tipo con granadas de mano tan cerca del BMR.
― Recibido mi teniente― contestó el Metralla  al que repentinamente le había dado por respetar la disciplina de transmisiones.

Más tranquilo, que estos detalles consuelan mucho aunque suenen regular, por la red de sección le pregunté a  Arienza si tenía gente armada cerca de su vehículo, me contestó que no había novedad, por allí no había aparecido miliciano alguno y estaban tranquilos y alerta.

Hacía calor y tenía sed, eché mano de la cantimplora y se la ofrecí al intérprete que sudaba bajo el sol y el casco azul. Sonrió y se dio un buen par de tragos de agua, tras él bebí yo. Noté algo raro a mi espalda y al volverme vi a Ascanio que con cara de cachondeo me hacía señas moviendo levemente la bocacha del fusil arriba y abajo. Como vio que no me enteraba, me señaló con la barbilla a mi costado, me asomé con precaución y allí estaba el tercero de los musulmanes apoyado en el BMR con los ojos cerrados. O estaba meditando, cuestión que se me hacía cuesta arriba creer o haciendo la siesta del carnero, que la del canónigo estaba claro que no podía ser, por aquello de la falta de sintonía religiosa.

Miré a Ascanio y le sonreí, me asomé por el costado del BMR a la vez que daba una palmada sobre la chapa del blindaje. El pobre musulmán dio un bote espectacular, miró a su alrededor algo desorientado y cuando se recuperó me miró con rabia. Yo muy serio le ofrecí un cigarrillo. Fue mano de santo, musulmán, que por eso no vamos a discutir, pero como digo fue mano de santo, de la ira pasó a la sonrisa y se hizo con el cigarrillo a una velocidad de vértigo y con la misma prontitud lo hizo desaparecer en un bolsillo de su chaleco mimetizado.

Vi llegar hasta nosotros al musulmán que había ido a dar el recado, acompañado por un tipo que no podía ser el alcalde,  porque si éste era padre de un joven con edad para combatir, el que venía no pasaba de treinta y cinco años.  Se acercó hasta el costado del blindado y saludó educadamente, siguió hablando y ahí ya me perdí, pero el tono parecía cortés y nada amenazador.

El intérprete miró hacia mí y le dijo ― Dice que es el segundo en el mando, que en este momento al jefe le resulta imposible venir tal y como sería su deseo y por eso lo ha mandado a él para recoger el mensaje. Miré al joven - que aunque educado, mirado de cerca tenía cara de malo de película, me recordaba uno de esos oficiales malísimos de las SS, con las gafas redondas, el pelo muy corto cortado al cepillo y los ojos claros - mientras decía ― Dile al gafitas que no tenemos prisa, que tengo orden del jefe supremo de UNPROFOR de dar el mensaje personalmente al alcalde de Celebici y eso es lo que voy a hacer ―

El intérprete asintió, levanté la mano para indicarle que no había terminado ―. Que le diga a su jefe que me parece una muy mala medida ignorarnos y que si tarda mucho en venir,  el asunto puede pasar de las manos de UNPROFOR a las del IV Cuerpo de Ejército de la Armija y eso no le iba a gustar a nadie. El musulmán con cara de nazi escuchó atentamente la traducción, puso mala cara, dio media vuelta y volvió por donde había venido.

Oí a Guerra que se reía ― Los tiene usted cuadrados mi teniente, le ha metido un ascenso al comandante Cora de no te menees, nada menos que jefe supremo de UNPROFOR, se va a alegrar mucho cuando se entere. 
― Tranquilo Guerra que jamás un ascenso aunque sea imaginario, ha matado a alguien y además el comandante no se va a enterar de este detalle. Lo importante es que estos se lo crean y venga el alcalde de una vez, a ver si acabamos, que ya estoy un poco harto de aguantar al capullo ese del sombrero vaquero a quien Dios confunda.

Guerra que era un pragmático de manual me contestó ― Coño mi teniente si le mosquea tanto, no lo mire y ya está.
 Me reí ―  Tienes razón Guerra, ahora viene lo difícil, toca esperar…”


Estaba convencido que el presente relato iba a constar de tres entregas, pero no he sabido hacerlo, así que el domingo que viene lo remataremos con la cuarta entrega. Espero que a ustedes  les quede paciencia y sobre todo ganas de leer.

Fotografías:

1.- Un carro de combate que se utilizó en los combates de la zona.
2.- El paisaje en las cercanías de Celebici.
3.- Una campesina violada durante los combates.
4.- Prisioneros del Campo de Prisioneros de Celebici.