lunes, 31 de octubre de 2016

Y ahora… ¡a trabajar!


Esto es exactamente lo que dijo Rajoy a los populares que se reunieron en una sala del Congreso para celebrar el “éxito” de la Investidura. Esperó un ratito por ver si se calmaban los aplausos, como no fue así, alzó la mano, les dio las gracias a todos y tras ello cerró su intervención con lo de “Y ahora… a trabajar”. 

La verdad es que les espera a ellos y a todos, una legislatura que si bien se prevé breve, parece que será de las más movidas de nuestra historia y que va a exigir un esfuerzo ímprobo al PP si pretende gobernar de manera eficaz; porque lo que quedó claro como el cristal, es que para obtener la ayuda parlamentaria que necesitarán, van a tener que sudar tinta china.

Nadie, ni siquiera Ciudadanos va a dar nada sin oponer la resistencia más numantina y la más  feroz exigencia de contrapartidas, porque por mucho que se les llene la boca, por fin, hablando del interés general, de España y los españoles, no se engañen, seguimos en campaña electoral. 

Nadie sabe si esto durará más allá de mayo de 2017, fecha en la que reglamentariamente Mariano Rajoy podría disolver Cortes, tal como anunció el sábado, bien que elípticamente y pudiera ser que tanto el PSOE como C,s, en lugar de trabajar para que la legislatura tenga estabilidad y el Gobierno, junto con los partidos constitucionalistas, puedan acometer las reformas que necesitamos como el aire que respiramos, prefieran utilizar el Congreso, no para legislar en nuestro favor, sino como caja de resonancia para ir preparando el camino de las urnas, por si acaso.

El sábado, comprensiblemente, todos dijeron lo que tenían que decir. Rajoy advirtió que no está dispuesto a que el PSOE traslade el bloqueo que ha practicado contra su investidura a su acción de gobierno; por su parte Hernando, tras la penosa experiencia que sufrió días atras defendiendo la abstención, ayer ya pudo hacer lo que mejor, o quizás lo único que sabe hacer y “amenazó” a Mariano Rajoy con los males del infierno democrático y progresista si no se rinde con armas y bagajes ante las exigencias de un PSOE, que está para que lo arrastren las mulillas, pero que intenta gallear aunque no parece que tenga la fuerza ni la determinación para cargarse la legislatura y que los de UP se beneficien de su trabajo.

Por su parte Albert Rivera, salió a explicarnos que si él no existiera, esto sería como lo del valle de lágrimas, pero en peor. A estos chicos, que tienen cosas buenas, les pierde ese afán de protagonismo, que no se compadece con su peso electoral. Pero por mucho que advierta o controle Rivera, los naranjitos estarán atentos a las voces de la demoscopia, que son las que empujarán a Ciudadanos a hacer una cosa u otra.

En mi opinión, en cuanto pasen estos primeros días y haya quién tenga tiempo para sentarse y reflexionar, el PSOE se convencerá de algo que llevo tiempo explicando y que parece que ahora empieza a abrirse camino en los medios y entre los políticos. Los socialistas necesitan tiempo para reorganizarse, si en Ferraz no apuestan por una catarsis de las de verdad, van a volver a las andadas.

Necesitan tiempo para convocar su Congreso, que por mucho que el alcalde de Jun se empeñe, será convocado sólo cuando la Gestora y quiénes la impulsan estén seguros al 120% de ganarlo; pero también necesitan tiempo para establecer un nuevo marco ideológico, que nutra al PSOE de pensamiento político. 

Esta crisis no se soluciona sacando de la manga del abrigo de Iglesias (el fundador) un líder, porque el elegido si no cuenta con una filosofía que emane de ese marco ideológico que reclamo, hará lo que Sánchez y se lanzará al espacio sideral con otra parida parecida a la del “No, en no” y para ese viaje no les hacen falta alforjas, que de eso parece que sí se han enterado los socialistas. Y por fin, necesitan tiempo para llevar a cabo una labor pedagógica entre su militancia que les permita justificar su actuación.

La verdad que en estos días al PSOE se las han puesto han puesto mejor que se las ponían a Fernando VII; entre Pablo Iglesias, Rodea el Congreso y las intervenciones de Rufián y el de Bildu, se lo han puesto a huevo. Tendrán trabajo para hacer llegar el mensaje a su indignada militancia, pero lo tienen ahí, claro y contundente: “Estos que veis ahí, insultando al socialismo y los socialistas son la gentuza con lo que quería pactar el gobierno del Reino de España el ex secretario general Pedro Sánchez”. 

Las fuerzas secesionistas y anti sistema se quitaron la careta y dieron un espectáculo tal, que a fuer de consecuentes, el resto de partidos han tenido que darse por aludidos y percibir que hay que unir esfuerzos contra esta gente, a los que la democracia parlamentaria les importa un bledo, porque ellos persiguen la destrucción del sistema y sanseacabó, que según ellos democracia no hay más que una y es la suya, ya saben popular, transversal, participativa, asamblearia...

Así que el PSOE, en defensa propia, debe procurar que la legislatura dure al menos hasta que  estén preparados. Lo tienen relativamente sencillo, ahí está el PNV que convenientemente tratado puede permitir que se aprueben los Presupuestos, sin el que el PSOE tenga que retratarse y ya después están los 150 puntos del pacto entre PP-C,s – exigencias les llaman los naranjitos – de los que hay 100 que firmó en su momento el PSOE, por lo tanto son asuntos que se pueden negociar sin rubor y si a los “sanchistas” les da por abrir la boca, ahí tienen el pacto que firmaron Pedro y Albert, para darles con él en la boca.

Así que a lo mejor resulta que estando tan difícil la cuestión, las circunstancias permiten bandearse a los tres partidos y sacar esto adelante,con serias dificultades pero sin que tengamos que vernos ante la tesitura de volver a las urnas en junio. Claro que a lo peor, los demonios internos del PSOE prevalecen y se dan el gustazo de torpedear la acción de gobierno de Rajoy, lo que tampoco me iba a extrañar, ya se sabe que son como el escorpión del cuento. Por si las moscas este domingo El País rompía el fuego, advirtiendo que de fracasar la legislatura la responsabilidad sería… de Rajoy, naturalmente.

Yo estoy con Mariano Rajoy, aunque el mensaje lo haga extensivo a todos: Y ahora ¡a trabajar!... Y añado, a ser posible en favor del interés general y de España. 

Por pedir que no quede.


domingo, 30 de octubre de 2016

La liamos en el Alexis Ham Bridge (Segunda parte)

Les presento al Alexis Ham Bridge

Puntual como el vencimiento de una letra, vuelvo hoy a la tarea de publicar en el presente blog. Ya sé que ayer hubo loo que hubo en el Senado, pero hoy es domingo y por eso no hablaremos de política. Hoy pongo a su disposición la segunda parte de "La liamos en el Alexis Ham Bridge", un relato que forma parte de mi libro “Legionario en Bosnia 1993”.

Visto lo sucedido con la perspectiva que da el tiempo, lo que nos sucedió allí aquel día resulta entretenido y en ocasiones hasta gracioso. Puedo entenderlo porque a mí me pasa lo mismo, pero lo cierto es que en vivo y en directo las pasamos canutas. Espero que la lectura de esta entrega les anime a adquirir el libro. Si así fuera les basta con clicar en la imagen de la publicación que se encuentra en la columna a la derecha del texto, exactamente donde dice "Compra Legionario en Bosnia 1993, aquí" el enlace los llevará hasta la página que les permitirá comprarlo en Amazon.

"...Lentamente la columna salió de Mostar y tomó la carretera que nos llevaría a Jablanica, lugar en el que se suponía recogeríamos los doscientos refugiados croatas para llevarlos hasta Mostar. A la cabeza del convoy iba el Nissan del comandante de Estado Mayor que dirigía la “operación”, así al menos la llamaba él. Corrigió a través de la radio que le habíamos prestado, la velocidad del convoy que le parecía se movía demasiado lentamente y  mandó acortar las distancias de seguridad entre vehículos.

No es que fuera cómodo soportar su continua utilización de la radio, hay gente que  como coja un micro no puede evitar saturar las frecuencias pero tampoco valía la pena sufrir demasiado por ello. Cuando todavía no habíamos llegado a Potoci el ANPRC77 que utilizaba tan profusamente el comandante empezó a dar problemas, se le escuchaba con dificultad, tenía interferencias y se cortaba el audio muy frecuentemente. Miré a Guerra, que se encogió de hombros, no sabíamos que pasaba, pero rogué al cielo para que los fallos que se iban encadenando cada vez  con más frecuencia, fuera una de esas cosas transitorias que a veces ocurren con las transmisiones y que tal como vienen, se van.

Pero no llevábamos ni nueve kilómetros recorridos cuando la frecuencia quedó muda, a menos de cincuenta metros vi cómo se encendían las luces de freno del Nissan y avisé a Morales para que estuviera atento. El vehículo se detuvo, el comandante descendió y me hizo señales con los brazos para que me detuviera, definitivamente se había quedado sin transmisiones. Maldije mi suerte, las cosas ya iban mal y ahora con lo de la maldita radio seguro que el humor de mi jefe accidental no iba a mejorar lo más mínimo.

Detuvimos el BMR y como él seguía al pie de su Nissan mirando hacia el blindado con cara de pocos amigos, decidí bajar y ver qué era lo que sucedía. Le dije al 1º Guerra que se quedara en el blindado y que me mandara a un legionario. Rápidamente me acerqué al Nissan.
― A la orden mi comandante ¿qué es lo que sucede?
― Que la radio que me has dado no funciona, me ha dado problemas desde el principio y por fin se ha parado, ni emite, ni recibe.

Oí como el soldado que conducía el Nissan decía  ― Seguro que la pila se ha agotado ―
Es lo que pasa con los soldados que tratan con los mandos - sean conductores, operadores de radio, administrativos o cualquier otra cosa que les haga convivir próximos a los jefes -  al final no saben cuál es su lugar,  cuando deben abrir la boca y cuando deben guardar silencio. Lo miré, tenía cara de listo. Seguro que era el más inteligente de su clase, igual era el más espabilado de su unidad y muy probablemente fuera el más listo del Nissan, pero no tenía ni puñetera idea de lo que estaba hablando.

― Mi comandante, llevaba usted una pila nueva de paquete. Ese 77 funcionaba perfectamente, vamos a ver qué es lo que le puede haber pasado.
Miré a mí derecha― Ascanio, si el conductor puede,  que baje el 77 del Nissan
Lo he dicho hace un momento, tenía cara de listo y lo era, me entendió a la perfección y en unos segundos estaba pie a tierra y bajaba la emisora por la puerta del pasajero.
Comprobé la frecuencia y la conexión del microteléfono, por ahí no había problemas, pero el aparato estaba muerto, no se oía ni ruido de fondo.

Se me estaba ocurriendo una cosa, pero no me la quería creer― Mi comandante  ¿Cuándo ha fallado el 77, le ha quitado usted la antena?
― No ni siquiera se la habíamos puesto, enlazaba perfectamente sin ella. Algo le ha pasado, seguramente estaba averiado.
Metí la mano en la bolsa de respeto y saqué la base de antena.
― Mi comandante, me dice usted que no le han puesto la antena y esto  ― le enseñe la base ― ¿tampoco se lo han puesto?

El de Estado Mayor se estaba empezando a cabrear, supongo que pensaba que lo estaba interrogando gratuitamente y eso de que un teniente hiciera preguntas incómodas no debía venir reflejado en su particular manual. Respondió tajante.
― Ya te he dicho que no, tal como me lo diste lo puse en marcha y no he tocado nada más, empezó a dar problemas enseguida y al final se ha parado.

Respiré dos o tres veces antes de continuar, le eché una mirada mortal de necesidad a Ascanio, que en silencio se estaba gozando la charla y  al que se le escapaba una sonrisita de cachondeo que no podía permitir. Cuando Ascanio volvió a poner la cara de póquer que el manual señala, debe adoptar cualquier subordinado que accidentalmente es testigo de una charla entre  dos superiores, uno de los cuales se va a llevar un corte monumental, le dije a mi comandante con toda la calma que pude recabar.
― Mi comandante ha quemado usted el 77.
― ¿Qué dices?, ¡cómo va a ser eso! ― exclamó ya con mala leche declarada.

 ― Mire usted mi comandante, si usted pone el 77 en marcha sin la base de antena y lo utiliza, se quema el aparato. No me pregunte cómo funciona el mecanismo, pero siempre hay que poner la base de la antena, roscarla sin forzar hasta el tope y tras ello puede usted hablar lo que quiera. Porque el extremo de la rosca hace contacto con una pieza del interior, creo que esférica, que asegura que no suceda lo que ha pasado.
 Me miró con expresión de cálculo, creo que pensaba que lo estaba engañando ― Es la primera vez que escucho eso que me estás contando.

Yo estaba muy cabreado, el comandante se había cargado mi 77 al que cuidábamos con mimo exquisito porque sabíamos que si lo teníamos que utilizar, sería porque las circunstancias nos habrían obligado a echar pie a tierra y en un momento de apuro es fundamental tener enlace. Ahora le tendría que dar otro 77 y ya la sección se queda lista de papeles, sin transmisiones con un único ANPRC operativo y encima el jubiloso padre de la criatura me miraba como si le estuviera intentando colar una milonga.

Sin que pudiera remediarlo, aunque tampoco es que me empeñara demasiado en poner remedio, se me calentó la boca y le espeté ― Claro mi comandante, cuando explicaron eso en la Academia usted debía estar de cuartelero de wáteres ― me arrepentí en cuanto solté la frase. Se hizo un silencio absoluto, todos los presentes, el listillo del conductor, Ascanio, el comandante y yo mismo estábamos francamente incómodos.

Como el asunto ya no tenía solución, me dediqué a hacer lo que debía hacer. Le ordené a Ascanio que se acercara hasta el 1º Arienza y le pidiera su ANPRC77; mientras se lo decía percibí un movimiento en la carretera y cuando me volví, vi al cabo Cisneros que venía al trote con el 77 en la mano y una sonrisa de oreja a oreja. Me asombró la capacidad que tenían mis cabos 1º para anticiparse a mis órdenes.

Tenía que poner aquello en marcha, ya tendría tiempo después para asombrarme todo lo que quisiera. Le di  a Ascanio el  77 que había cantado las diez de últimas hacía unos minutos y le ordené que se fuera al blindado y se quedara allá. Llegó Cisneros, coloqué la base de antena al 77 lo puse en marcha y comprobé su funcionamiento. El Mercurio me dijo que se me oía alto y claro, comprobé que llevaba una pila de repuesto nueva de paquete, como todas las que teníamos en la sección – algún día explicaré cómo las conseguíamos  -  y tal como estaba se lo di al conductor del comandante, que se apresuró a quitármelo de las manos.

El comandante me miró fijamente en silencio, pero entendí perfectamente el mensaje que me estaba mandando. Cuando esto acabe, te vas a enterar de lo que vale un  peine, legionario de los cojones. Fue eso o algo así, que ya saben ustedes que con la telepatía, si no lo tienes muy entrenado, cuesta trabajo entenderse; pero palmo arriba, palmo abajo, eso es lo que pensaba el comandante. Se subió al Nissan y como yo que ya lo tenía todo perdido y me daba igual ocho que ochenta, me quedé inmóvil, mirándole esperando a que me dijera algo, que al fin y a la postre era lo menos que podía hacer. Me dijo silabeando lentamente ― Vámonos.

Nos pusimos en marcha, el 1º Guerra que sabía lo que había ocurrido porque al cabrito de Ascanio le había faltado tiempo para contar el asuntillo del cuartelero de wáteres, me miraba con su mejor cara de comprensión solidaria, sabía que me la había buscado. No iba a comentar nada con él ya habría tiempo, ahora mismo no tenía ganas de hablar con nadie. Seguimos carretera arriba sin que hubiera novedad, el 77 del 1º Arienza con la base de antena puesta funcionaba perfectamente, lo que permitía al comandante llevar un férreo control radiofónico de la columna, quizás no tan férreo porque los cinco autobuses del HVO no tenían radio y además, como buenos croatas, iban a su puto aire.


Ya estábamos a unos diez kilómetros de Jablanica cuando llegamos el puente que permitía pasar de la ribera este a la oeste. Llegabas a la entrada del puente y hacías un giro de casi noventa grados a la izquierda, cruzabas el río, y cuando llegabas al otro lado volvías a girar a la derecha casi en ángulo recto para seguir la carretera que corría entonces entre el río al este y la vía del tren que transcurría paralela a la carretera, pero a unos siete metros de altura sobre el nivel del asfalto.

Era un lugar peligroso porque la Armija tenía en un saliente de la ribera este una serie de fortificaciones que les permitían enfilar de flanco con fuego de armas automáticas y contracarro la recta de la carretera que tenía unos seiscientos metros de largo, por otra parte en la vía del tren aprovechando la existencia de un túnel, tenían instalado un cañón antiaéreo de 20 mm que utilizaban para tiro terrestre y que tenía una enfilada perfecta sobre la maldita recta, en la que, justo a su finalización, tenían colocada la caseta del puesto de control.

Había que tener la precaución de pasar el check point de uno en uno y no entrar en el puente hasta que el vehículo precedente no hubiera cruzado completamente el control. Era el procedimiento establecido y aunque fuera lento te garantizaba no quedarte bloqueado en la recta de la carretera en una situación nada deseable, con un río a tu derecha y el talud de la montaña a tu izquierda quedabas, expuesto a fuego de enfilada y de flanco, en una situación muy vulnerable.

El comandante hizo alto ante tres armijas que se encontraban en la entrada al puente. Conversó con ellos y por radio ordenó de frente. Mis acciones estaban muy bajas, pero por radio le sugerí que me dejara pasar en primer lugar y que cuando yo hubiera superado la caseta al final del check point y sólo entonces que fueran pasando los demás de uno en uno.

Me mandó callar y ordenó de frente. Disciplinados, fuimos de frente a la emboscada más clara que jamás le han montado a nadie..."


Pero eso ya se lo cuento el próximo domingo si a ustedes les parece bien.

miércoles, 26 de octubre de 2016

El progresista derecho al pataleo


Decía ayer cuando comentaba el resultado del Comité Federal del domingo y conste que este comienzo nada tiene que ver con Fray Luis de León y sus jaleos con la Inquisición, que “con el PSOE uno no sabe nunca a qué carta quedarse”. 

Las reacciones no se han hecho esperar y me van a permitir que les diga que los socialistas que la andan montando por las esquinas de las televisiones que aún les dan cobijo, rasgándose las vestiduras y que cual nuevos Mardoqueos, echan ceniza sobre sus cabezas y se visten de saco a cuenta de la abstención, en el fondo están encantadísimos de haberse librado de ir por ahora, a unas nuevas elecciones, quedando además como héroes ante la militancia.

Lo siento pero ya tengo muchos años como para tragarme las milongas que están montando los ayer oficialistas y hoy disidentes. Es cierto que muchos de los que reniegan del acuerdo que democráticamente alcanzó el órgano que estatutariamente en el PSOE es competente para ello, casualmente forman parte de los que se conoce en Ferraz como el “club del 12%”. Pertenecen a ese selecto club, los barones que en su territorio no se comen una rosca, son aquellos que representan electoralmente hablando el 12% de los votos que consigue el PSOE, así que a lo peor entienden estos "fenómenos" que por mal que fueran las elecciones, poco podrían añadir o sustraer al triste panorama de sus repetidos fracasos electorales.

Pero no es lógico que gentes que viven del, por y para el voto, decidan suicidarse propiciando un hara kiri colectivo, acudiendo alegres y dispuestos a unas nuevas elecciones en diciembre que saben van a perder. Estoy convencido que han adoptado una postura que cómodamente les permite nadar y guardar la ropa, mientras ganan tiempo para ver si por fin son capaces de obligar a Javier Fernández a convocar un congreso, con sus primarias y toda la parafernalia caudillista que haga falta y vuelven a hacerse con las riendas del PSOE.

Van a evitar pasar por las horcas caudinas de las urnas y a la vez aparecerán ante la militancia como  los acérrimos defensores  del “No, es no”. Como si no supiéramos que al mantra ese se han apuntado todos en el PSOE, desde Javier Fernández al alcalde de Jun. Que nadie se llame a engaño, en el Comité Federal se votaba si Rajoy gobernaba ahora o en diciembre, nadie puede ignorar que esas eran las únicas alternativas y la menos mala era permitir que Rajoy gobernara ahora, que eso al menos les evitaba comerse con papas el sorpasso que iban a sufrir indefectiblemente a manos de UP.

Todos del primero al último - quizás con la excepción de Pedro Sánchez que es la víctima y César Luena que ya saben ustedes que el pobre es un poco lento para asimilar conceptos complejos - están aliviados con la solución. En el PSOE el debate real está en determinar quién va a quedarse con el bastón de mando. Lo de permitir o no permitir gobernar al PP es un simple y molesto daño colateral que en el fondo les importa realmente un bledo, porque por mucho que galleen, todos sabían que si seguían con el bloqueo, el PSOE iba a cosechar la madre de todos los fracasos electorales.

Y ahí están, cada uno interpretando disciplinadamente el papel que le ha tocado en suerte en la emocionante comedia de enredo con la que nos están obsequiando los de Ferraz. Unos callan, otros hablan, otros permiten que hablen en su nombre y que alguien filtre que este grupo o aquel ha manifestado que no acatarán el mandato del Comité Federal, mientras Pedro Sánchez anda recabando informes de expertos por si al final le toca acudir al Tribunal Constitucional.

Todos sabemos lo de que el hombre es esclavo de sus palabras y amo de sus silencios; pero la verdad es que casi nadie se acuerda del jodido consejo hasta uno se ha ido irremediablemente de la lengua. Es lo que le sucede a Sánchez, se ha hartado de explicar urbi et orbi que abstenerse significa traicionar las esencias socialistas, lo que ahora no le permite la marcha atrás y por otra parte si no obedece y se abstiene, la Gestora lo puede sancionar, lo que con seguridad le impediría presentarse a las primarias, una posibilidad que debe evitar a toda costa.

Bien está respetar el sacrosanto derecho al pataleo, no es que sirva para gran cosa, pero dicen que consuela mucho, pero hay que tener bien presente que el pataleo socialista no es a cuenta de la abstención, el pataleo de verdad, la lucha soterrada que va a ir in crescendo es la que pretende dirimir quién diablos manda en el PSOE. Dicho esto, confesar que da vergüenza ajena ver a dirigentes políticos supuestamente responsables de sus actos, haciendo un ridículo tamaño catedral de Burgos.

Si uno es militante de un partido y la organización toma democráticamente - ya saben ese invento que dice que el que más votos tiene es el que gana - una decisión que no comparte, sea porque no le gusta, sea porque le cae gordo el proponente o porque en conciencia cree que está mal, la acata o coge uno el caminito hasta la secretaría y presenta su baja, no hay otra. 

Por eso ver dirigentes regionales del PSOE advirtiendo que se van a pasar por el mismísimo arco del triunfo lo acordado en el máximo órgano de gobierno del PSOE entre congresos, da pena. Habrá gente que disfrute, pero a mí me da vergüenza ajena ver hasta donde ha llegado el encanallamiento de la política.

Así que ya saben, estén atentos a si los rebeldes son capaces o no de obligar a la Gestora a convocar un congreso, con sus primarias y lo que haga falta, que eso es lo que realmente se discute en el PSOE. 

Lo de la gobernabilidad, el servicio al interés general y otras zarandajas lo dejan de lado, que les consta que estas cosas que tienen que ver con la moral y la ética, los de la diestra siempre las han manejado mejor que ellos.

martes, 25 de octubre de 2016

Desde Ferraz piden socorro a Rajoy

Desde Ferraz piden a Rajoy que les ayude para que la militancia les perdone
En mi opinión, esta gente del PSOE tiene dos características que les diferencia del resto de los ciudadanos. Por un lado me cansan, me aburren, me tienen hasta los pelos de tanta tontería, de tanta demagogia, de tanta cobardía individual y colectiva, de tanta mentira... y lo que quieran ustedes añadir y la segunda es que pese a que los tengo más que vistos, siempre son capaces de sorprenderme con el ejercicio del cinismo más feroz.

La izquierda de este país va a terminar como esos insectos que viven en cuevas y que al  vivir permanentemente en la oscuridad, la evolución los ha convertido en ciegos. El mismo riesgo corren los socialistas que llevan tantos  años negándose a aceptar la realidad que como se descuiden llegará el día, si es que no ha llegado ya, en el que no podrán reconocerla aunque lo pretendan.

Todo el mundo sabe que si la Gestora del PSOE ha trabajado por conseguir que el Comité Federal votara a favor de abstenerse en la investidura, lo ha hecho por evitar al partido el desastre electoral y el sorpasso que iban a sufrir irremisiblemente en las elecciones del próximo mes de diciembre. Bueno todo el mundo no, todo el mundo que nada tenga que ver con el PSOE y sus terminales mediáticas, ahí están los portavoces socialistas explicando que ellos se han sacrificado por desbloquear la situación política, en un alarde de generosidad democrática.

Un caso más del síndrome del “bombero pirómano”. Resulta que todos tenemos que estar agradecidos al PSOE porque después de organizar un bloqueo durante casi un año, ellos que fueron los que esgrimieron el “No, es no” como único argumento, ahora se presentan como los salvadores de la situación. No crean que me lo invento, ayer el editorial de El País decía: “A tan solo ocho días de que España se viera abocada a la celebración de unas terceras elecciones generales (…) el PSOE ha actuado con un sentido de Estado encomiable".

Así que la decisión de la Gestora a la que le han salido callos en la lengua explicando que elegían la abstención como el mal menor para el partido, para El País supone la muestra de un “sentido de Estado encomiable”, dos afirmaciones que sólo pueden cuadrar en una mente socialista. Por eso les digo que son absolutamente incapaces de reconocer la realidad si ésta les perjudica o simplemente les resulta incómoda.

Pero eso es lo de menos, ahora desde la dirección del PSOE comienza a lanzarse una idea sorprendente por el cinismo que destila, pero viniendo como viene de gente del partido socialista, tampoco hay que extrañarse demasiado. Dicen que: “Rajoy puede jugar un papel bastante preciso en el apaciguamiento de nuestras tensiones internas, dejándonos margen para rechazar en el Parlamento las políticas más reaccionarias y promover, al mismo tiempo, reformas que puedan ser bien acogidas por nuestro electorado”.

Así que ese gobierno al que Javier Fernández no está dispuesto a dar la estabilidad necesaria, tiene que servir de salvavidas a la cúpula socialista permitiendo que se luzcan en el Parlamento, de tal manera que “las políticas más reaccionarias” las presente el PP, para que ellos puedan demostrar lo buenos que son, oponiéndose a ellas y tras rechazarlas, implementar las suyas.

Los socialistas señalan algunos de los temas que consideran prioritarios: La contrarreforma laboral, la reforma de las pensiones, un pacto nacional por la educación, la consolidación financiera de la Ley de Dependencia que ellos no hicieron, una “solución” al conflicto catalán, etc., etc. 

Les hago una pregunta ¿todas estas cuestiones no les suenan? ¿No? Pues deberían sonarles, porque formaban parte de la oferta que hizo Mariano Rajoy al PSOE justo después de las elecciones del 20D. Pero lo que son las cosas, entonces el PSOE a aquella propuesta de un gobierno constitucionalista, contestó con lo de “le hemos dicho 17 veces que no” para redondear el disparate con aquella frase que todos debemos recordar cuando el PSOE empieza a presumir de “sentido de Estado” ¿Qué parte del no, no han entendido?

Son incapaces de aceptar el terrible error que cometieron, ahí están los hechos para demostrarlo; lo normal sería que nos explicaran que entonces se equivocaron, pero que nunca es tarde si la dicha es buena, que al fin y a la postre quien tiene boca se equivoca y que rectificar es de sabios, por poner algunas de las excusas que comúnmente se utilizan en casos semejantes, una detrás de otra.

¡Qué va! No hubo error, porque el PSOE jamás se equivoca, a pesar que tienen un historial de errores siderales que justifican aquella maldad que rezaba que los socialistas sólo aciertan cuando rectifican. Llevamos viendo el desastre que se estaba organizando desde hace muchísimo tiempo, hemos asistido a la bronca interna que poco a poco ha ido creciendo, desde que Sánchez proclamaba a los cuatro vientos que jamás pactaría con los populistas y los barones se lo querían comer crudo. Después los dos bandos protagonizaron un sorprendente giro copernicano a cuenta de la defensa de sus particulares intereses.

Y los españoles tenemos que leer que de siempre el PSOE es el que ha demostrado sentido de Estado, por encima del PP. Un partido que tuvo que dar un golpe de mano, porque su Secretario General tenía un acuerdo con los independentistas calanes que le garantizaba alcanzar el gobierno. No porque lo diga yo, lo contaban los de ERC por los pasillos del Congreso a quién quisiera escucharlos.

Por lo visto lo que pretenden es que les estemos sumamente agradecidos por lo de la abstención, bueno por lo de la abstención, por jurar por lo más sagrado que no van a dar estabilidad al gobierno y porque no van a aprobar los Presupuestos, pero eso sí pretenden que el PP, mientras se busca la vida para poder gobernar como buenamente pueda, les ponga las cosas fáciles en el Parlamento para que ellos puedan apaciguar sus “tensiones internas”. Vamos  para que los que están ahora mandando en Ferraz reciban la absolución plenaria y progresista de su  militancia.

La verdad es que además de falaces, resultan insoportables y bastante estúpidos.

lunes, 24 de octubre de 2016

El PSOE vota abstención como mal menor

No es que se pueda decir de manera taxativa que esto se acabó, porque con el PSOE uno no sabe nunca a qué carta quedarse, pero por fin el Comité Federal tomó ayer una decisión, que sin pretender defender al interés general, que ese concepto hace mucho tiempo se abandonó en Ferraz, al menos desbloquea la actual situación política que estaba deviniendo en insostenible.

Tendrá el PSOE que reconocer que su apego al “No, es no”, que inventó Pedro Sánchez, pero que fue aceptado por la inmensa mayoría del partido socialista, creó un problema de tal calibre que estábamos a la puerta de unas terceras elecciones en menos de un año, simple y llanamente por una razón, porque a la izquierda del socialismo había aparecido una nueva fuerza política que podía arrollar al PSOE, que hasta ese momento estaba muy cómodo gestionando la exclusiva que disfrutaba del zurderío nacional de este país, en el que nadie podía hacerle frente.

Todo este espectáculo que al que hemos tenido que asistir los ciudadanos españoles en calidad de rehenes de los problemas del PSOE - unos internos que procedían de la lucha por hacerse con la dirección del partido y otros que  les creaba a los seguidores de Pablo Iglesias Posse,  su cuasi homónimo Pablo Iglesias Turrón, con la proyección como fuerza parlamentaria a nivel nacional de Podemos – no se hubiera producido, si los podemitas no hubieran tenido aquel éxito electoral, inesperado hasta para ellos, en las elecciones europeas, éxito que fueron revalidando en el resto de las elecciones a las que se han presentado, con un PSOE derrotado, incapaz de hacerles frente. 

Y como el PSOE, sin programa ni ideas que ofrecer a los votantes, no sabía, ni sabe cómo parar ese crecimiento, hemos tenido que sufrir todo lo que ha sucedido desde el 20D, hasta la fecha y lo que te rondaré morena.

Está claro que el PSOE no ha sabido resolver ninguno de sus problemas. La lucha interna por el poder originó aquel espeluznante esperpento en el que convirtieron al Comité Federal del día 1 de octubre los “críticos” y los “sanchistas”, un espectáculo desolador que daba vergüenza ajena y que por fin provocó la dimisión de Pedro Sánchez, aunque para ello fue necesario que España y los españoles, pasáramos por dos elecciones, dos debates de Investidura en los que el candidato respectivo fue rechazado y el frenazo económico que por ahora no se nota demasiado, pero que en cuanto tengamos gobierno, nos lo van a explicar, clarito como el agua, desde Bruselas.

El PSOE ha pasado de ganar elecciones o al menos intentarlo a conformarse con que los de Podemos no los desplacen. A nivel nacional lo consiguieron el 26J, pero sabían que si había otras elecciones, los de UP los iban a arrollar sin ningún tipo de duda. Es por eso que ayer decidieron que el PSOE se abstendrá en la segunda vuelta de la próxima investidura de Rajoy. 

La decisión se tomó con 139 votos a favor, 96 en contra y dos abstenciones. El mandato es imperativo dijo Javier Fernández, así que el que se salte la disciplina de voto, dicen que lo pagará, permítanme que lo dude. Iceta sigue a lo suyo y se supone que Pedro Sánchez, que ayer tendría cosas más importantes que hacer y se saltó la sesión del Comité Federal, ya ha advertido que piensa votar que no y además ha lanzado un tuit que se parece más a una declaración de guerra a la Gestora que a un mensaje dirigido a la militancia.

Parece que la idea desde Ferraz es la de aprovechar estos días para que Fernández “confiese” uno a uno a los rebeldes convenciéndoles para que se sometan. Difícil asunto, en el PSOE abundan los dirigentes que ignoran las normas más elementales de la democracia interna y de la otra para qué les cuento. Es absolutamente inaceptable que Iceta acuda al Comité Federal, vote y cuando el resultado no le satisface, afirme que él y los suyos no se abstendrán. Si has ido al órgano, asistido al debate y participado en la votación, debes aceptar el resultado sí o sí, esa es la servidumbre de pertenecer a un partido.

Así que lo de la abstención parece que está solucionado, ciertamente habrá quién se pase lo de la disciplina de voto por el mismísimo arco del triunfo y seguro que no les pasará nada. La gestora no tiene la autoridad bastante como para sancionar a nadie y menos sabiendo que uno de ellos con seguridad será Pedro Sánchez, pero Mariano Rajoy será investido con la abstención de los diputados del PSOE, no de manera unánime pero sí sobradamente suficiente.

Eso parece definitivamente solucionado, pero el problema del PSOE sigue ahí, no hay mensaje político y/o ideológico que lanzar y Pedro Sánchez anuncia que volverá, veremos que sucede ahora que parece que tras la Gestora está la figura de Rubalcaba, que será lo que sea, pero al menos es político, tiene ideología y sabe dónde tiene la mano izquierda, lo que hablando del PSOE no es poco.

Pero tras todo lo que nos ha tocado soportar, con el teatro montado por ambos bandos, las trágicas declaraciones, las heroicas tomas de posición, los sacrificios anunciados, etc., etc, viendo lo sencillo que ha sido hoy ¿No tienen ustedes la impresión que esto podría haberse solucionado con cierta facilidad el 21D del pasado año?

Parafraseando a Tomás de Iriarte, al que le pido perdón por el atrevimiento, creo que la actuación del PSOE queda bien reflejada en unos versos del maestro, que  me he atrevido a “retocar”:
- Tantas idas y venidas; tantas vueltas y revueltas,
quiero, amigos, que me digan: ¿han sido de alguna utilidad?

A mí me parece que no, todo este jaleo sólo ha servido para que el PSOE haya exhibido públicamente sus miserias, que a mí personalmente me importarían bien poco, si no fuera porque las pagamos todos los españoles y hasta aquí podríamos llegar. Ahora se abstendrán en la investidura, pero luego vendrá lo de no dar estabilidad al gobierno resultante, tal y como advirtió Javier Fernández y así evitaremos las elecciones de diciembre, pero las tendremos en junio de 2017, cuando volveremos a ver como renace la fractura socialista y el intento de que entre todos paguemos sus problemas.

No tienen remedio, de eso pueden estar seguros.

domingo, 23 de octubre de 2016

La liamos en el Alexis Ham Bridge (Primera parte)

El puente de Alexis Ham
Hoy es domingo y por mucho que el PSOE haya decidido que hoy es una buena fecha para celebrar su dichoso Comité Federal, no hablaremos de política. Hoy pongo a su disposición la primera parte de "La liamos en el Alexis Ham Bridge", un relato que forma parte de mi libro “Legionario en Bosnia 1993”.

Creo que les puede entretener, yo cuando viví la experiencia que nos tocó pasar, les aseguro que estuve muy, pero que muy entretenido, al igual que mis legionarios. Espero que la lectura de esta entrega les anime a adquirir el libro. Si así fuera les basta con clicar en la imagen de la publicación que se encuentra en la columna a la derecha del texto, exactamente donde dice "Compra Legionario en Bosnia 1993, aquí" el enlace los llevará hasta la página que les permitirá comprarlo en Amazon.

Espero que sea así, aquí les dejo el texto:

"...Quisiera contarles lo que “no sucedió”, al menos oficialmente, en un lugar de Bosnia allá por los primeros días de mayo de 1993. En abril de ese mismo año la AGT Canarias había desplegado en aquel país en la zona de responsabilidad española y nosotros los de la Cía. Austria formábamos parte de esa agrupación. Lo que les voy a contar tuvo que ver como tantos otros sucesos, con un puente. Parece ser que éste, que cruzaba el Neretva al norte de Mostar en la carretera que iba desde esa ciudad a Jablanica, Konjic y Sarajevo se llamaba Alexis Ham y digo parece porque como jamás tuvimos un plano mientras duró la misión resultaba difícil saber los nombres de los accidentes naturales y el de los "artificiales".

A mí me mandaban  de “maleta” por lo que desde el punto de vista del mando, maldita la falta que me hacía saber a dónde iba y mucho menos cómo diablos se llamaba el puñetero puente de las narices. De hecho lo que sucedió y que si Dios no lo remedia les voy a contar, tuvo tan poca importancia a los ojos de mis superiores, que la misión que se me ordenó cumplir ni siquiera aparece reflejada en el Diario de Operaciones de mi compañía. 

Desconozco el motivo, jamás tuve tanta curiosidad como para preguntárselo a mi capitán, hay cosas que es mejor no saber. Probablemente fuera que como la misión  de aquel día era de compañía y la mandaba el capitán Romero, éste - sus motivos tendría digo yo - no reflejó la acción que llevamos a cabo la II sección de su unidad en su informe post misión. Así que les voy a contar algo que oficialmente no sucedió o que a juicio del mando no tuvo la relevancia suficiente como para ser reflejado en el informe correspondiente.

Era casi la hora de comer, estábamos en Mostar y patrullaba con mi sección cuando mi capitán me llamó por radio y me ordenó acudir al lugar en el que él se encontraba, estaba en lo que posteriormente se conoció como plaza España. Cuando llegué  advertí a mi gente para que comieran, porque si Romero me había llamado por radio y no me había explicado nada, seguro que nos iban a mandar a alguna misión delicada y no fuera a ser que después no tuviéramos ocasión de comer, bajé del vehículo, le di las novedades correspondientes y esperé a que me explicara lo que fuera que tuviera que decirme.

Romero me explicó que iba a dar escolta a un comandante de Estado Mayor, un coronel croata y cuatro o cinco autobuses, conducidos por conductores del HVO, en dirección a Jablanica y que allí íbamos a recoger a doscientos refugiados croatas de la zona. No debí poner muy buena cara, porque me dijo la frase que más he temido a lo largo de mi vida ― No te preocupes Miguel que está todo hablado, es ir, recoger a esa gente y volver aquí ―. Y que quieren que les diga, cuando alguien me dice que no me preocupe, sé que me va a caer encima un chaparrón de los que hacen época.

Vivíamos una situación complicada, llevábamos todavía poco tiempo en Bosnia, nos habían preparado para una misión distinta de la que desarrollábamos. Lo de dar protección y escolta a los convoyes humanitarios había pasado a tercera o cuarta prioridad como poco, realmente lo que hacíamos o intentábamos hacer como Dios nos daba a entender, era lo de fuerzas de interposición y control del alto el fuego.

Combatientes de la Armija
Estábamos en una guerra, en la que en teoría no participábamos, aunque como nos dedicábamos a incordiar al bando que ganaba en la zona que estuvieras, te convertías en un testigo incómodo, lo que te convertía en blanco de los unos o de los otros, según estuvieras en la zona en la que ganaban los croatas o en la que los vencedores eran los musulmanes.

El Mando sostenía, desde los tiempos en que estábamos concentrados en Almería preparando la misión, un argumento que pretendía garantizaba nuestra seguridad en la zona. Decían que el ser neutrales nos aseguraba no tener enemigos y esa era una parte importante de nuestra seguridad en Bosnia. No creo que me hiciera muy popular entre los miembros de la selecta PLMM de la AGT, cuando sostuve, una vez metidos en el baile, que la realidad demostraba que nuestra neutralidad por el contrario hacía que no tuviéramos amigos; situación nada deseable en mitad de la ensalada de tiros de la que disfrutábamos todos los días. El tiempo le dio la razón a quién la tenía, pero que quede claro que lo de la neutralidad se respetó porque era nuestra obligación, no porque ayudara a nuestra seguridad.

Uno cuando es militar quiere creer que el mando tiene la situación bajo control. La realidad en Bosnia me decía lo contrario, lo cierto es que la situación era tan fluida y cambiante, que diría uno de EM, que era muy difícil saber con precisión a qué nos exponíamos los que dábamos la cara y ahí incluyo a todos, desde el jefe de la AGT hasta el legionario más moderno. Estoy convencido que en ocasiones las cosas se complicaban a cuenta de las imprevistas mutaciones de la situación y otras veces… y otras veces por cuestiones bien distintas. Vamos a dejarlo ahí, me van a perdonar pero es que todavía me cabreo cuando recuerdo la que liamos en el Alexis Ham Bridge del diablo y cuando me cabreo tiendo a ser algo borde.

Volvamos pues a la plaza en la que mi capitán me había dado las órdenes  correspondientes a mi misión. No eran demasiado complicadas, tenía que ir “de maleta” a buscar refugiados croatas, a las órdenes de un comandante de Estado Mayor, situación que desde mi particular punto de vista se me antojaba muy poco deseable y para redondear mi disgusto me había soltado lo del “no te preocupes” que me sumió automáticamente en la preocupación más desoladora.

Me explicaré, lo de ir a buscar croatas a Jablanica, que quien dice Jablanica, está hablando de Celebici, Konjic, Ostrozak, Costanica etc. etc., suponía de antemano una aventura incierta. En esa zona de Bosnia estaban las cosas al rojo vivo, muchos muertos, cientos  de torturados, innumerables violaciones  figuraban en él debe de ambos bandos. La limpieza étnica sucesiva, conforme los vencedores de ayer tornaban en vencidos de hoy, había originado muchísimas deudas que pagar y los musulmanes de la zona, que eran los que ahora iban ganando, estaban locos por ajustar cuentas con los croatas ayudados por unidades radicales  extremadamente peligrosas. A eso y por si no fuera suficiente lo anteriormente expuesto,  había que añadir que la ARBIH, la Armija para entendernos, tenía poco poder en una zona en la que los jefes locales y sus ocasionales aliados hacían lo que les venía en gana.
Escudo de la Armija

Así que lo de “no te preocupes” me sonaba más a resignado consuelo al que agarrarse que argumento a considerar seriamente. No me entiendan mal, no es que se me hubiera arrugado el ombligo, no era un problema de miedo, sobre todo porque todavía no había tenido ocasión para sentirlo. Pero cuando me mandan ir a un lugar, llámenme caprichoso si se lo parezco, pero me gusta saber a dónde voy y que es lo que me espera conforme a la información que obre en poder de mis superiores.

Puedo estar equivocado, de hecho seguramente lo esté, pero desde el principio la misión me olía a un desesperado deseo del Alto Estado Mayor de Kiseljac de meter cuchara dónde no le correspondía y apuntarse con el “rescate” de los refugiados, unos cuantos positivos. Y no es porque no me caigan bien los de Estado Mayor,  siento una gran admiración intelectual por los “pitufos”, no puedo decir eso de que entre mis mejores amigos cuento con uno de ellos, sobre todo porque no es cierto, pero admiro su inteligencia, cultura  y conocimientos.

Dicho esto debo hacer constar que al igual que un oso polar en el Sáhara no debe representar un peligro demasiado grande, lo mismo sucede con los del EM, que en su hábitat natural son muy buenos, pero sobre el terreno y mandando unidades me daban más miedo que un mono cabreado con un  subfusil en las manos, aunque conozca excepciones brillantísimas a mi afirmación.

Desde Kiseljac nos habían mandado un comandante de EM que era el que iba a mandar y disponer y eso me ponía nervioso, añádanle lo del coronel croata y los cinco o seis HVOS conductores, que lo de ir con esa gente al cogollo de una región en el que el deporte nacional, al menos en esos momentos, era el de despenar croatas no terminaba de alegrarme el día. Romper las cadenas naturales de mando tiene un coste muy caro y es algo que no debería hacerse más que en casos extraordinarios.

Romero me había mirado preocupado en dos o tres ocasiones, comprendo que observar cómo guardaba silencio era poco tranquilizador, debo reconocer que soy del sindicato de los que no callan ni debajo del agua, por lo tanto mi mutismo le tenía que sorprender. Pero como no creo que pudiera decirme nada que me pudiera interesar, también callaba. 
― Mira Miguel ahí están el comandante y los croatas que debes escoltar.

Miré a mi espalda y efectivamente habían entrado en la plaza, dos vehículos ligeros, uno blanco de UNPROFOR y el otro mimetizado que debía ser el del coronel croata, tras ellos venían cinco autobuses azules, de los que se utilizaban antes de la guerra en el transporte público interurbano y que entonces se utilizaban comúnmente para transportar tropas, refugiados o prisioneros.

Acompañé a Romero que se apresuró a acercarse a los vehículos, del de UNPROFOR se apeó un comandante con un casco azul nuevo de paquete, con lo que mis peores sospechas se confirmaban. Romero le saludó y le dio la novedad. La verdad es que el comandante no parecía muy atento a lo que le estaba largando Romero, parecía estar muy ocupado observando como el coronel croata se bajaba de su transporte.

El croata se bajó al fin, tenía aspecto de militar profesional, eso me alegraba, siempre sería mejor que fuera militar de verdad y no un arquitecto o un jefe político metido a soldado. Mientras el comandante le largaba no sé qué, ya saben que de inglés ando peor que mal, el del HVO nos estaba mirando con atención. Me dio la impresión que estaba sopesando la valía de la escolta, era normal se iba a jugar el cogote y nosotros éramos los llamados a evitar que se lo cortaran.

Unidades musulmanes radicales
Mientras, el comandante y Romero se estaban dando la mano, cuando terminaron me acerqué y me presenté reglamentariamente. ― A la orden de usted mi comandante, teniente Rives de la compañía Austria a sus órdenes ―, me miró y en lugar de darme la mano que era lo corriente, me dejó en el primer tiempo del saludo y se acercó hasta el croata. El capitán y yo mismo nos presentamos al croata que nos correspondió en inglés.

Hay gente que sostiene que yo no trago a los de EM, pero les aseguro que no es cierto, me parecen gente muy preparada y además de ello educados, no diré amables, aunque muchos de ellos lo sean, pero todos sin excepción son educados. Bueno, ya no podía decir todos, porque el que me había tocado en suerte me había demostrado que militarmente no lo era, lo que no era bueno, pero a lo peor era que estaba muy nervioso y eso sí que resultaba preocupante.

Supongo que ustedes no saben y por eso se lo explico, que en un convoy durante su trayecto desde el inicio hasta el final, la máxima autoridad la ostenta el jefe de la escolta. Lo que resulta lógico, el que manda la escolta, independientemente de su graduación es el responsable de la seguridad de todos y por lo tanto manda y dispone en el convoy. Ustedes ya lo saben, el comandante en ese momento no lo debía saber, porque se me arrimó y dijo
― Escucha, voy a ir en cabeza y las órdenes las doy yo.

Miré a Romero, que por lo visto había tenido la mala suerte de no escuchar al comandante porque tenía un gesto imperturbable, sería eso o simplemente no quería meterse en camisas de once varas.
Visto lo que había y para que nadie pudiera entender que le estaba poniendo pegas a la misión, me cuadré y dije ―  A la orden de usted mi comandante― mientras en mi fuero interno le maldecía hasta la quinta generación.

― Me tienes que dar con qué mantener el enlace contigo.
― ¿Su vehículo  no monta medios de transmisión mi comandante?
― No.
― Pues le puedo dar un ANPRC 77 y con eso enlazará usted perfectamente.
Le pedí a Guerra que me mandara a alguien con el 77 que llevábamos en mi BMR.
Comprobé el dial de frecuencias ― La frecuencia que lleva es la de la sección mi comandante ¿se lo preparo?
Ni siquiera me miró ― No hace falta, dáselo a mi conductor y ya me ocuparé de ponerlo en marcha.
― A la orden mi comandante.

Le hice un gesto a Valerón que llevó el 77 con su espaldera hasta el vehículo de UN PROFOR.
Los jefazos dejaron de hablar se saludaron y como el comandante español se subió a su vehículo sin decir ni esta boca es mía le dije a Guerra que advirtiera a la sección que primero iría el Nissan del comandante, luego mi BMR, el jeep del croata, el Mercurio de transmisiones, el BMR de Arienza, los autocares y cerrando la procesión el blindado de Ávila.

Me despedí de mi capitán y monté en el blindado. El 1º Guerra que compartía conmigo muchísimas cosas, me dijo en tono amable ― El “comando” ya ha comprobado el enlace, dice que nos pongamos en marcha inmediatamente ―. Mandé de frente y salimos de la plaza lentamente, a mi espalda Ávila había bajado de su blindado y estaba organizando la columna. Al menos por ahí iba bien, mis subordinados eran gente de primera categoría.

Doblamos en la primera calle, me encomendé a San Millán  Astray y comprobé el enlace radio con mi sección  y el Mercurio. No lo sabía pero habíamos comenzado un auténtico viacrucis..."



Pero eso se lo cuento el domingo que vien , si les quedan ganas...