jueves, 30 de julio de 2020

La moción de censura de Abascal

Lo que no hizo Abascal antes de hablar de la moción de censura, hablar con Casado


Debo reconocer que el asunto de la moción de censura que parece ser presentará Abascal en el mes de septiembre es un tema que me apetecía muy poco comentar. Me consta que muchos de mis lectores no estarán de acuerdo con mi posición y por lo tanto lo prudente hubiera sido buscarme otro asunto menos espinoso para mi parroquia. Pero ya soy muy mayor para que me empiecen a salir pelos en la lengua y que por “prudencia” no me atreva a comentar un tema, siempre me he preciado de escribir lo que pienso, lo que me ha causado algunas satisfacciones y unos cuantos problemas, pero creo firmemente que es lo que uno debe hacer.

Así que vamos a lo que vamos, en primer lugar quiero hacer constar que no soy afiliado ni del PP ni de VOX, pero lo fui de los dos en otros momentos de mi vida. Desde luego soy de derechas, resulta obvio, voto a la derecha y me resulta muy incómodo debatir con gente que piensa lo mismo que yo, pero que por circunstancias de la vida se han alineado al 100% con las tesis de un partido, lo comprendo, he pasado por eso, pero mi incomodidad no me va a impedir decir lo que pienso.

Para no marear más la perdiz, quiero decir que la idea de Abascal me parece un error que va a beneficiar a Pedro Sánchez y perjudicar a la derecha española, si somos capaces de considerarla en su conjunto, que ya sería hora. Entiendo que es una decisión lícita y cada uno es muy libre de hacer lo que mejor le parezca, vaya eso por delante, aunque personalmente creo que es un error que puede costarle muy caro.

Las mociones de censura están hechas para ganarlas, no dejemos que nos engañen, esta herramienta si se utiliza mal, es decir si el censurante no consigue los votos suficientes, lo único que consigue es reforzar al presunto censurado y desde luego no se anuncian, se presentan. Ya sé que cuando no hay razón hay razones, pero no creo que sean lo suficientemente importantes como para que justifiquen la presentación de una moción con la seguridad de ser incapaz de conseguir la mayoría necesaria.

Hay que tener un poco de respeto por los mecanismos institucionales, que no están hechos para que alguien intente sacar provecho propagandístico de su utilización y sobre todo respetar a los ciudadanos a los que no hay que engañar aprovechando su buena fe. Dicen que la política es el arte de lo posible, pensamiento que se atribuye a muchos pensadores, tanto padre putativo me hace suponer que es una reflexión de éxito, porque ya sabemos que la victoria tiene muchos padres y la derrota ninguno. No tendrá un origen claro, pero sí lo es su contenido. Si aceptamos como cierto el pensamiento, habrá que convenir anunciar la presentación de una moción de censura en septiembre, a la vuelta de las vacaciones, sin ninguna posibilidad de conseguir los votos necesarios, habiendo advertido al adversario con dos meses de antelación, resulta una decisión ilógica a todas luces a no ser que se entienda la política como el arte de lo imposible.

¿Qué es que yo no me he enterado de que realmente no se persigue conseguir la censura de Sánchez? Pues sí me he enterado y precisamente por eso opino que es un error emplear una herramienta, de un solo uso además, que persigue una finalidad distinta para la que se creó. Comprendo que el amor por los colores puede cegar a más de uno y a más de mil, pero de verdad creen ustedes que tal y como están repartidos los escaños en el Congreso existe la más mínima posibilidad de conseguir un buen resultado, creo que no, ni con los votos del PP y mucho menos sin ellos.

Supongo que habrá quién sostenga que este es el momento y no me lo parece, de hecho no debe parecérselo al propio Abascal, que de pensar que podía obtener un resultado “honorable”, habría hablado antes de lanzarse al ruedo, con el Partido Popular. Porque está muy mal lanzar una propuesta por sorpresa y exigir a Pablo Casado que se la apruebe, eso es exactamente lo mismo que siempre le he criticado a Sánchez y no me parece de recibo que Abascal actúe como el narciso socialista.

Critico a Sánchez por polarizar a la ciudadanía y ahora me encuentro a Vox haciendo lo mismo con la derecha española, me resulta estomagante leer como si fuera verdad revelada, que el que está con VOX está con España y quien piensa que se equivocan, está con Sánchez o contra España. Personalmente estoy de acuerdo con muchas de las cosas que sostiene VOX pero frecuentemente me molesta la facundia de sus líderes que saben que nada pueden perder y a los que resulta mucho más sencillo predicar que dar trigo. Ya está bien de hablar de la derecha valiente y de la derechita cobarde. ¿Es que alguno de esos políticos que dan la cara, se juegan algo más que su éxito personal; hace falta mucho valor para hablar en el Congreso? Si eso fuera así Rufián, el de ERC, sería un héroe.

¿A quién beneficia la moción de censura?, en primer lugar a Pedro Sánchez que se va a dar un paseo militar en el Congreso y les va a dar la del pulpo a los de VOX, apoyándose en los independentistas, nacionalistas y comunistas y sobre todo apoyado por los medios de comunicación que van a hacer trizas lo que cuente Abascal. Tengo amigos en VOX que me dicen que la finalidad de la propuesta es conseguir la publicidad que les darán las sesiones parlamentarias, como si VOX tuviera la más mínima posibilidad de conseguir que el tema de la moción sea tratado con ecuanimidad ni en la prensa, ni en las teles y mucho menos en las redes sociales.

En realidad, ya se dijo ayer, la verdad es que Abascal va a presentar una moción de censura a Pablo Casado y me parece que quien lo dijo por vez primera estuvo muy acertado. Esta moción está pensada para el consumo interno de la militancia de VOX, no se pretende censurar a Sánchez, porque les resulta imposible, de tal manera que Abascal ni siquiera se presenta como aspirante al título, que ya que está metido en harina me parece que debería afrontar los efectos secundarios de su segura derrota y hacerlo.

Está claro que Pedro Sánchez saldrá reforzado, por otra parte cualquiera que observe con cierta atención el panorama político tiene que darse cuenta de que esto es una copia de la moción presentada por Podemos contra Rajoy en el año 2017 y sorprende que estando tan cercano el ejemplo y considerando que el resultado fue fatal para los podemitas, Abascal haya decidido tragar con lo que venga, empeñado como está en frenar la hemorragia de votos de VOX que las encuestas advierten que pierden y van a parar al PP.

Porque creo que ese es el motivo que le impulsa, la anunciada caída de VOX en las encuestas, lo añado para que quede claro. La derrota perjudicará a VOX y beneficiará a Pedro Sánchez que saldrá reforzado, el único “beneficio” que pudiera obtener el líder de VOX sería el de frenar esa pérdida de votantes, acusando al PP de todo lo que se le ocurra y presumir de ser el único defensor de España, lo que no es cierto.

No se molesten, pero estaría bien que alguien cercano le recordara a Abascal lo que dijo mi paisano Josep M.ª Tarradellas “En política se puede hacer de todo, menos el ridículo”, todavía está a tiempo de rectificar.

Ya se sabe que jugar por necesidad supone perder por obligación.

El miércoles todos al Congreso y ojo que paso lista


Resulta muy preocupante la actitud de los diputados socialistas, lo de Pedro Sánchez resulta comprensible si partimos de la base que hablamos de un psicópata, incapaz de sentir empatía por el sufrimiento ajeno y que sufre de un narcisismo brutal que consigue que viva en ese mundo paralelo al que este miércoles hacía referencia Pablo Casado.

Por eso no nos puede extrañar que ayer en el Congreso de los Diputados, Pedro Sánchez se adjudicara una buena parte del éxito de la Cumbre Europea, aunque todos vimos las fotografías de las reuniones de la reciente cumbre que dejaban bien a las claras que el narciso socialista había ido de oyente. En las imágenes se veía como los asistentes tenían documentos frente a sí, pero Sánchez recostado indolente en su asiento, sólo tenía el móvil, ni un solo papel, ni un documento.

Hemos conocido, muy a pesar de la Moncloa, la bronca que le montó la primera ministra finlandesa que harta de escucharle le dijo en la cara que él no había hecho nada en la cumbre y cuidado porque, aunque la prensa afín a la zurda anda en estos últimos días maquillando el incidente, lo cierto es que tal y como comentaron algunos de los asistentes, la bronca fue de tal calibre que estuvo a punto de romper el principio de acuerdo al que habían llegado y que estaban celebrando en aquella cena.

Pero quien dejó bien clara la cuestión fue el propio Pedro Sánchez, al que por lo visto no le habían preparado el discurso y en un descuido afirmó que él había adoptado la “escucha activa” como procedimiento de negociación en la Cumbre. Así que todos sabemos perfectamente que quien habló por España y los españoles fue Ángela Merkel, apoyada en esa tarea por Emanuel Macron, mientras Pedrito, encantado de haberse conocido, se limitó a dejar pasar los días.

Por lo tanto no nos puede extrañar que ese personaje manipule la realidad a su conveniencia porque sufre una patología que a ello le empuja, no lo digo yo, que también, lo han dicho unos cuantos especialistas en la materia que nos han hablado de su psicopatía, de su falta de empatía y de su narcisismo, pero lo que no tiene explicación alguna es que un partido como fue el PSOE, sea capaz de alinearse con este orate, porque qué sentido de la ética tienen los 120 diputados del PSOE que hoy han llenado la bancada socialista, acompañados de unos cuantos senadores, que se han saltado el acuerdo de los grupos parlamentarios y además lo del metro y medio de distancia. ¿Lo han hecho porque su presencia era necesaria?, pues no, porque hasta la fecha habían votado telemáticamente y aquí paz y más allá gloria. Simplemente se han bajado los pantalones y han acudido a la llamada de su jefe para aplaudirlo, para vender una imagen de entusiasmo impostado que sólo puede suscitar alguien muy necesitado de algo de lo que presumir.

Qué pensar de esos diputados que hoy aplaudían al de la “escucha activa”, al responsable de los cerca de 50.000 muertos, al presidente de los centenares de miles de contagiados, que salvaron la vida, pero que van a sufrir secuelas severas durante lo que les quede de vida. Aplaudían sumisos al que ha conseguido destruir más de un millón de empleos, sin contar a la gente que está en los ERTES; al tipo que ha puesto en marcha las colas del hambre en nuestro país, al que dice que es doctor en Economía y ha logrado que en España haya siete millones de ciudadanos que quieren trabajar y no pueden porque no hay empleo. Vitoreaban al genio que con el confinamiento nos condenó al hambre y al paro, al presidente de un gobierno que hoy por hoy tiene más de 300 brotes activos del coronavirus en el territorio nacional y no hace nada por combatirlos  y que a cuenta de su inepcia ha conseguido que ocho países nos hayan vetado como destino vacacional y con ello le ha dado definitivamente la puntilla a la industria turística, de la que comen millones de familias.

De verdad, dejen de lado lo de derechas e izquierdas y piensen qué diablos aplaudían esos 120 diputados y porqué lo hacían. No me vale lo del compromiso partidario ni la lealtad a las siglas, porque nadie con dos dedos de frente y un poquito de dignidad aplaudiría semejante disparate, comprendo que se encuentran entre la espada y la pared, porque si dicen la verdad, mientras estén los del narciso en Ferraz, no vuelven a estar en ninguna lista y ese es el problema, que haya tanta gente capaz de venderse por un puesto bien remunerado y en el que no se sufre demasiado.

Habrá quien diga que cuatro años de legislatura es mucho más que el consabido plato de lentejas y es una tentación difícil de rechazar y yo me pregunto si eso es verdad, porque todos los que hoy aplaudían a Pedro Sánchez están engañando a sus votantes, que los mandaron a Madrid a que les solucionaran sus problemas y ahora resulta que los únicos que han solucionado su vida, al menos durante la presente legislatura, son esos payasos que hoy se dejaban la piel aclamando a un fracasado. Francamente entiendo que gente como Simancas, Lastra y alguno más que viven políticamente de prestado traguen con lo que les echen, pero en esa bancada había mucha gente capacitada para ganarse la vida honradamente y sin necesidad de colocar su honestidad en la almoneda de los comités que confeccionan las listas electorales.

Pedro Sánchez se ha permitido unos lujos infumables, ha dicho muy serio que "Me senté a hablar con todos porque Europa y España no podían permitirse un fracaso". Vamos, que suerte tenemos los europeos de que Sánchez haya sacado tiempo para acercarse a Bruselas y poner orden en el concierto europeo. Hay que ser un cínico sideral para afirmar semejante necedad, pero qué me dicen de los botarates que aplaudían entusiasmados, son de una indignidad atroz.

Y tras adjudicarse la salvación del mercado único de la UE, nos ha explicado lo importante que es la unidad de los españoles, lo que es cierto, pero que viniendo del tipo que ha basado su política nacional en la polarización de nuestra sociedad, resulta nauseabundo. Pero a él y a su desdichada claque les da igual la realidad, que por cierto, les ha venido a ver muy rápido, ahí estaban ERC y PNV exigiendo al narciso socialista que primero cumpliera con los compromisos contraídos con ellos y luego ya verían.

Siento muchísimo la falta de dignidad de los diputados socialistas que después del espectáculo que han protagonizado creo que no podrán mirar a los ojos a sus votantes. Alguien debería acercarse a Ferraz y recordarle a esa gente, que en su día formaba parte de un partido serio y hasta casi consecuente, lo que proclamaba Aristóteles hace mucho tiempo: “Amicus Plato sed magis amica veritas” que en castellano y en una traducción libre significa Soy amigo de Platón pero soy más amigo de la verdad.

Pero algo bueno ha tenido el espectáculo, ahora ya sabemos que cuanto más aplaudan los socialistas, es que peor les van las cosas.

miércoles, 29 de julio de 2020

Hay que tener fe en la Justicia, los del “procés” vuelven a la cárcel



Parece que podemos tener fe en la Justicia, lo digo porque hace unos días escribía sobre las excarcelaciones de los presos independentistas y de la reacción de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, que fue la que los condenó, que advertía que la última palabra sobre la pena la tenían ellos y no los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria y apercibían a las Juntas de Tratamiento Penitenciario para que bajo ningún concepto  se consideraran una suerte de última instancia con capacidad para reinterpretar el contenido de una sentencia firme.

Me pareció una noticia excelente, que si digo la verdad, fue acogida por muchos de mis lectores con una dosis de escepticismo que me sorprendió, porque al fin y al cabo lo que yo comentaba en mi artículo, no eran las declaraciones de unos políticos sino el contenido de un auto redactado por una Sala del Tribunal Supremo, pero aunque lo ignorara resulta que entre los que me hacen el honor de su lectura existía un grupo muy importante que son devotos de Tomás, aquél apóstol que negaba la resurrección de Cristo y que afirmaba que hasta que no metiera sus dedos en las heridas de Jesús, no aceptaría su resurrección.

Me llegaron muchísimos comentarios advirtiéndome que la noticia era un camelo y que de la Justicia no había que fiarse, al final tuve la sensación de que muchos creían que yo era un iluso, con mucha fe, pero poco conocimiento. Debo confesar que tantos comentarios en ese sentido me crearon una sensación extraña, porque al final uno piensa, coño si tantos te están diciendo que estás comulgando con ruedas de molino, igual es que tienen razón y esto acabará en nada. Volví a leer la información que tenía sobre el asunto y no vi motivo para pensar en que me hubiera engañado, pero créanme si les digo que tampoco es que estuviera demasiado convencido.

Pues bien, tengo la inmensa satisfacción de anunciarles que el 28 de julio de 2020 he podido leer que el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria nº 5 de Cataluña ha suspendido el tercer grado a Oriol Junqueras, Raül Romeva, Jordi Sánchez, Jordi Cuixart y Joaquim Forn y eso en lenguaje llano y castellano significa que esos individuos tienen que volver de inmediato a la cárcel. La misma suerte correrán dentro de unos días Jordi Turull, Josep Rull y Dolors Bassa, cuando el fiscal presente el recurso contra el tercer grado que les concedieron y quedará en libertad Carme Forcadell que fue la primera que accedió a un estado de semilibertad a cuenta de la torticera aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario y ahora, por depender de otro magistrado, será la última en coger el caminito que la llevara otra vez a la cárcel.

Estoy muy satisfecho porque a pesar de estar a punto de pasarme al bando de los de Tomás el apóstol incrédulo, he podido constatar que hoy por hoy podemos confiar en que la Justicia no se deja avasallar por las tensiones políticas y actúa como debe. Como ya se pueden imaginar los independentistas han puesto el grito en el cielo, así que supongo que veremos más manifestaciones con antorchas, espero que también con mascarillas, frente a las cárceles catalanas clamando contra la justicia española, que como española también les alcanza, Por mucho que les incomode son españoles con los mismos derechos y con las mismas obligaciones que el resto de los ciudadanos de este país.

Oriol Junqueras, el orondo líder de ERC se ha puesto como lo haría una pantera hidrófoba con un toque de victimismo a lo Conde de Montecristo, ya se sabe que a los independentistas lo del victimismo les encanta. No sé si el de ERC es un cínico o ha llegado al extremo que cree firmemente las milongas que ellos mismos inventan. Decía el barrigudo Oriol cuanto conoció que la Fiscalía había presentado recurso contra la concesión del tercer grado que “El tercer grado no es ni impunidad ni libertad. Es un derecho penitenciario que tienen todos los presos, menos nosotros. No son justos ni hacen justicia, aplican venganza”.

Vayamos por partes como aconsejaba aquel británico tan famoso. Efectivamente todos los presos tienen derecho al tercer grado, pero también es muy cierto que para acceder a esa situación hay que cumplir con una serie de condiciones que los del “procés” no satisfacen ni de lejos. La pena tiene un carácter punitivo, también es el procedimiento por el que se resarce a la sociedad por el “mal causado” y conviene no olvidar que de acuerdo con nuestra legislación tiene la inexcusable finalidad de rehabilitar al penado y para llevar a cabo esa tarea, fundamental en nuestro ordenamiento, resulta obligado que sea sometido a un tratamiento penitenciario y para que eso pueda llevarse a cabo, hasta el más tonto se dará cuenta de que el delincuente tendrá que estar en la cárcel y no en su casa, por eso los cambios de grado se hacen considerando, entre otros aspectos, el nivel de cumplimiento de la pena.

Y en el caso de los secesionistas resulta que Junqueras, que para botón de muestra puede valer, ha sido condenado creo que a trece años de prisión y no ha cumplido ni una cuarta parte de la pena. Hay que ser un cínico infame para asegurar que el Estado busca la venganza con ellos que, burlando los reglamentos en manos de funcionarios independentistas, han estado más tiempo en casa que en la cárcel y llevan desde el primer día abusando de su condición, porque están convencidos que ellos están por encima de la ley y esto no se puede aceptar. Lo que se me hace difícil de comprender como es que el trato de favor recibido por esta pandilla no haya sido respondido por el resto de los presos, que digo yo se habrán sentido tratados injustamente.

Creo que la Fiscalía debería actuar de oficio y abrir una investigación sobre las decisiones que han tomado Juntas de Tratamiento, Juzgados de Vigilancia, Conselleria de Justicia y Directores de establecimientos penitenciarios por si hubieran tomado decisiones que pudieran estar incursas en el reproche penal, porque esta gentuza que sí politiza a la justicia debe pagar por lo que ha hecho.

Una buena noticia que me da confianza en la independencia de la Justicia, ya sé que habrá habido otros casos que claman al cielo, pero por largo que sea el camino éste comienza con un primer paso. Las decisiones sobre los presos del procés son buenas por dos motivos, se hace cumplir la ley, esa ley ante la que todos debemos ser iguales y le crea un problema del quince a Pedro Sánchez con ERC y el resto de secesionistas, vamos a ver cómo le aplica la geometría variable a Oriol Junqueras, no creo que le sirvan sus conocimientos sobre la geometría euclídea, teniendo presente el barrigón de Junqueras lo suyo será que le aplique la esférica y si se lo pone difícil el independentista, que lo hará, mejor que vaya dándole un buen repaso a la trigonometría esférica, que igual le puede ayudar.

Ojalá la actuación de la Justicia en lo de Junqueras y su gente, sea un anticipo de lo que vaya a suceder con los asuntos que tiene pendientes Pablo Iglesias.



martes, 28 de julio de 2020

¿El gobierno de Pedro Sánchez entra en pánico?



Hago la pregunta porque a pesar de que he leído en la prensa unas cuantas opiniones que afirman lo del presunto pánico gubernamental, personalmente opino que el gobierno social comunista sigue impertérrito un plan perfectamente organizado que únicamente pretende arruinarnos al precio que haga falta. Nada ni nadie puede explicar qué diablos está haciendo nuestro gobierno, ante la angustiosa realidad que vive el pueblo español, aparte de mostrar su satisfacción por el desastroso papel protagonizado por el narciso socialista en la cumbre europea, darse una buena dosis de autobombo y paralelamente atizarle a muerte a la Corona a base de las distintas campañas que han puesto en marcha sus medios afines.

Ya el día 24 de junio pasado advertía en este blog, que esta gente podía estar jugando a lo de cuanto peor, mejor. Carmen Calvo lanzó en esos días un globo sonda, advirtiendo que al gobierno no le iban a doler prendas para ordenar otro confinamiento, una decisión que nos llevaría definitivamente a la ruina más absoluta, que he de decir me parece que más pronto que tarde va a producirse. 

En cuanto el gobierno decidió que había acabado con la epidemia, se desentendió del asunto y pasó su responsabilidad a las CC.AA con el resultado que estamos sufriendo, porque el control de fronteras que es responsabilidad sí o sí del Estado y que debería haber procurado evitar la “importación” del contagio no es que no haya funcionado, es que el gobierno ha decidido pasar del asunto como si éste no tuviera la importancia que tiene y no fuera de su exclusiva competencia.

Los brotes siguen creciendo, hay autonomías que no pueden hacerles frente, como es el caso de Cataluña, que arguye que no tiene la capacidad legal para ordenar confinamientos masivos, pero el gobierno se llama andana. Esto se va a descontrolar otra vez y nos vamos a ver metidos de hoz y coz en una nueva oleada del virus y tendremos que soportar otra vez que Pedro Sánchez nos explique que la culpa del rebrote de la epidemia es de cualquiera menos de él, que ellos hicieron lo imposible en su momento y lograron contenerla, pero la falta de eficacia de las CC. AA y las imprudencias ciudadanas nos han llevado otra vez al desastre.

Resulta increíble que en los aeropuertos españoles el gobierno no haya establecido ningún control digno de ese nombre, que jugándonos lo que nos jugamos con el turismo, que da de comer a millones de familias, no hayamos establecido aquellos pasaportes “free Covid-19” que se propusieron para que los turistas llegaran a nuestro territorio con el test PCR hecho, no se han establecido aquellos “corredores seguros” que se dijo eran primordiales para reactivar la industria turística, seguimos sin tener capacidad para llevar a cabo test fiables de manera masiva y lo peor es que no hay voluntad política de hacerlos, porque somos el único país del mundo cuyo gobierno no quiere hacer test masivos, que es la única manera de controlar la epidemia. Y ya para qué les cuento el peligro en que nos pone la oleada de pateras llegadas a nuestras costas transportando emigrantes contagiados del coronavirus, sin que el gobierno  sea capaz de poner remedio a ese angustioso problema.

El desastre ocasionado por el empeño de quitarse el muerto de encima de Pedro Sánchez y sus cuates, nos ha puesto otra vez en la primera plana de la prensa internacional y si teníamos muy difícil lo de intentar animar al turismo, la incapacidad de nuestro gobierno ha conseguido que los británicos nos hayan dado la puntilla anunciando que los residentes en el Reino Unido que decidan pasar sus vacaciones en España, deberán pasar una cuarentena cuando vuelvan a casa. Y no le echemos la culpa a la “pérfida Albión”, que francamente me parece que ya tienen bastante con lo suyo, para encima permitir que los ciudadanos británicos que hubieran reservado sus vacaciones en Lloret de Mar, Tosa de Mar, Benidorm, Torremolinos o Fuerteventura…, a la vuelta de sus vacaciones además de traerse de España las figuras de toros y bailarinas de siempre, añadieran a su equipaje una buena dosis del Covid-19.

Lo mismo está sucediendo con otros países de la UE que recomiendan a sus nacionales no viajar a España y creo que conviene no engañarnos, esto que nos está sucediendo no se puede hacer tan mal si estos sucesos no formaran parte de un plan perfectamente orquestado y dirigido por nuestro gobierno. Un gobierno que en cuanto tomó posesión comenzó a elaborar un proyecto para convertirnos en una sociedad subsidiada, tenían cuatro años por delante para hacerlo, pero la pandemia se lo puso, como se las ponían a Fernando VII y el confinamiento ayudó muchísimo a esa finalidad. Pero, siempre hay un pero, los social comunistas se han encontrado de frente con una Europa que nos ha concedido 140.000 millones de euros, pero con una condicionalidad que no les permite llevar a cabo sus planes.

Es por eso por lo que necesitan que repunte la epidemia y ante ese repunte volver a aceptar la responsabilidad que no debieran haber abandonado nunca y en cuanto el coronavirus vuelva a apretarnos tal y como está avisando, proclamar la extrema peligrosidad de la situación y consecuentemente aplicar otro confinamiento que acabaría con cualquier posibilidad de “reactivar” nuestra economía, que habría muerto para siempre. Entonces vendría aquello de que Europa no nos puede dejar caer y tendría que venir a rescatarnos, no con el Fondo Europeo que sería inútil, sino con un rescate parecido al que sufrió Grecia en sus malos tiempos.

Naturalmente en ese momento Pedro Sánchez y las terminales mediáticas próximas al gobierno nos explicarán que se ha hecho lo imposible, que Sánchez consiguió de Europa una ayuda mil millonaria que por desgracia no se podrá aplicar porque la epidemia lo ha impedido, una epidemia que volvió por culpa de las CC.AA., el gobierno cumplió, salvó 450.000 vidas, pero los demás fallaron.  En ese momento, desgraciadamente estaremos mucho más cerca de convertirnos en una nación subsidiada, sin capacidad para hacer frente a nuestro destino.

¿Qué eso es un disparate increíble?, pues si no es eso, habrá que convenir que tenemos un gobierno que no sabe qué es lo que tiene que hacer y que además se niega a aceptar el plan sanitario para combatir los rebrotes que le ha presentado el Partido Popular. Un gobierno que a cada día que pasa da muestras más evidentes de que es incapaz de hacer frente a la situación o lo que es peor, que no está realmente interesado en solucionar el problema sanitario, porque si no saben hacerle frente y les preocupa, no parece lógico que se nieguen a aceptar las soluciones que se le ofrecen desde la oposición. Es por lo que creo que los social comunistas en todo caso entrarían en pánico si las cosas mejoraran y tuvieran que ponerse a las órdenes de Bruselas.

Definitivamente son unos desalmados o unos inútiles como la copa de un pino, no hay otra.

lunes, 27 de julio de 2020

La Justicia es ciega pero a Pablo Iglesias le ha mirado un tuerto


Desde hace algo más de seis siglos se representa a la Justicia como una figura femenina con los ojos vendados, con una balanza en una mano y una espada en la otra, con esa representación se pretende significar que la Justicia no sabe a quién juzga y que nada importa quien sea la persona que deba ser juzgada. Y desde hace mucho tiempo, sin que pueda precisar cuánto, en España cuando alguien tiene muy mala suerte se dice que “parece que le ha mirado un tuerto” y eso es lo que parece le está sucediendo a Pablo Iglesias, que hasta la fecha se había librado de unas cuentas querellas, situación de la que siempre ha presumido, de tal manera que ante cualquier denuncia en la prensa o en el Congreso animaba a los denunciantes a acudir a los tribunales de Justicia, pero que hoy por hoy, lleva una temporada  de alivio  en los tribunales y se enfrenta a unos cuantos problemas de muy difícil solución.

No soy de los que se alegran del mal de su vecino, pero mentiría si sostuviera que no me alegra el trago por el que está pasando Pablo Iglesias, creo que es muy bueno para nuestra sociedad que el podemita empiece a sudar sangre ante los problemas por los que ha sido denunciado y que pueden llevarlo a la imputación, entre los que destaca, lo de la presunta financiación iraní a “La Tuerka”, su emisora de televisión, un asunto que huele muy mal. Supongo que convendrán conmigo que extraña la afición que sienten los responsables de la República Islámica de Irán por financiar una emisora de una ideología marxista, que apoya un sistema de vida exactamente contrario al que propugnan los ayatolás iraníes.

Si es cierto que los iraníes le mandaron 9.300.000 euros a Pablo Iglesias o a la Tuerka, que para el caso es algo muy parecido, le va a costar justificar el motivo. Ya me dirán ustedes si parece lógico que una colección de chiitas radicales que ahorcan a los homosexuales, apedrean hasta la muerte a las adúlteras o condenan a ser azotadas a las mujeres que no van cubiertas, se hayan sentido inclinados a financiar a una empresa al servicio de la ideología leninista.

Mal asunto, pero imaginen que se demuestra que los iraníes le mandaron la morterada a los podemitas y a éstos no se les ocurrió declararla a Hacienda, los de la Agencia Tributaria y el Servicio Ejecutivo de Blanqueo de Capitales, que llevan mucho tiempo investigándolos, les van a caer encima con ganas y tendrán que aclarar en que se gastaron la pasta. Malo, si en realidad los 9.300.000 euros eran financiación para el partido, peor, mucho peor, si se han “perdido”.

A Pablo Iglesias le ha podido la sensación de impunidad, conseguido el objetivo de formar parte del Gobierno, se ha sentido todopoderoso y no ha tomado las medidas más elementales para hacer frente a sus problemas. Acostumbrado como estaba a acusar a los elementos de su entorno que le molestaban y cesarlos, tuvo un problema con José Manuel Calvente el abogado que dirigía los asuntos jurídicos de su partido, por un quítame allá una tarjeta telefónica, resolvió cesarlo a finales de 2019 y lo denunció por haber cometido abuso sexual a una compañera del partido, la abogada Marta Flor, otra que tal baila, porque Flor está muy comprometida en el asunto del “caso Dina” de tal manera que el magistrado que dirige la instrucción  le ha prohibido ejercer la defensa de la asesora de Iglesias, por un feo asunto de concomitancia con el fiscal del caso.

No sé si tomó esa decisión por imprudente o porque no sabía lo que estaba haciendo, pero al llevar a los tribunales al abogado, éste dejó de estar obligado por el secreto profesional, por estar incurso en una “reclamación por responsabilidad penal, civil o deontológica”, tal y como dispone la ley. Desde el mismo momento en que Iglesias presentó la denuncia, Calvente fue libre de utilizar todo lo que conocía sobre el partido, gracias a la torpeza sideral del macho alfa. Un gran error, porque el jefe de los servicios jurídicos de un partido conoce en el ejercicio de su cargo infinidad de asuntos que nadie, en su sano juicio, quisiera que se utilizaran ante un tribunal y si el partido es Unidas Podemos pues ya se pueden ustedes figurar.

Titulaba lo del tuerto, porque la financiación iraní es un asunto que UP había eludido tiempo atrás, pero que ahora renace, el error de promover una querella contra Calvente es un asunto que Iglesias podría haber evitado y sin embargo ha permitido que a fecha de hoy estén por empapelarlo por unos cuantos asuntos. Ahí está la denuncia por malversación presentada por José Manuel Calvente y una trabajadora del partido ante la Guardia Civil, denuncia que recoge presuntos desvío de fondos, financiación irregular de las campañas electorales, doble contabilidad y además y para estar a la altura de cualquier partido de lo que ellos denominaban casta, irregularidades en las obras de la nueva sede. Mal asunto porque desde luego los denunciantes conocen perfectamente las interioridades financieras y contables de los podemitas.

El tuerto debía ser un tuerto de categoría, porque la potencia de su mirada ha conseguido que Pablo Iglesias pasara de víctima, en el “caso Dina”, ya saben ustedes el caso de las cloacas del estado y la policía patriótica, a estar a milímetros de la imputación. Y para terminar con las desgracias judiciales que le crecen como hongos a Iglesias, ahora se enfrenta a una denuncia de su propio partido que desde La Rioja le acusa de haber amañado las primarias y no contento con ello haber llevado a cabo un pucherazo tamaño catedral de Burgos. Denuncian los riojanos que desde el año 2019 han detectado y documentado la presunta existencia de ordenadores con votos repetidos, instrucciones en audio de cómo se pueden utilizar códigos de afiliados y votar en su nombre, la utilización irregular del censo electoral y un largo etcétera de “irregularidades”.

La Justicia es ciega y por eso por mucho que sea Pablo Iglesias, el famoso macho alfa, el que esté metido en estos follones, sus órganos jurisdiccionales deben actuar y obligar a la Fiscalía a hacerlo. Claro que a lo peor al final, ya saben ustedes como son estas cosas, el abogado sufre una oportunísima amnesia y enmudece, todos hemos visto como en el asunto de la tarjeta del móvil de  Dina Bousselham, la asesora de Iglesias ha cambiado el sentido de su declaración ante el magistrado, como seis veces, así que tampoco me iba a sorprender si todos estos asuntos repentinamente son cubiertos por un oscuro manto de silencio, olvidados por los medios de comunicación y mandados al cajón de los asuntos delicados que no deben ni mencionarse.  

Decía Quevedo aquello de poderoso caballero es Don Dinero y lo malo es que tenía razón.

viernes, 24 de julio de 2020

El Supremo revocará las excarcelaciones de los condenados del “procés”


Por fin nos alcanza una buena noticia, que teniendo presente la que nos está cayendo y lo que queda por caer, se agradece. Entre el gobierno social comunista, la Fiscalía que ha hecho lo imposible por mirar hacia otro lado y los de la Generalitat que no tienen ni idea de qué diablos significa mesura, han conseguido que por fin se rompiera el cántaro de la paciencia del Tribunal Supremo, que por boca de la Sala que condenó a los independentistas del “procés”, ha revocado la aplicación  del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario a la expresidenta del Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell, a la que se le había permitido un régimen de semilibertad, que entiende el alto tribunal que no se puede aplicar por apreciar “falta de justificación y desconexión con la reinserción”.

La aplicación de ese artículo a la situación de Carme Forcadell que fue aprobada por un juzgado de vigilancia penitenciaria de Lérida ha sido el detonante de una decisión judicial que va a tener consecuencias muy importantes. La decisión del Juez de Vigilancia Penitenciaria de elevar el asunto a la consideración del Tribunal Supremo, ante el recurso presentado por la Fiscalía, ha conseguido que éste reaccionara dejando de lado las presiones políticas y ha advertido que piensa decidir sobre la aplicación de este artículo al resto de presos independentistas que ya han disfrutado de la especial lenidad que para con ellos han tenido los jueces de vigilancia penitenciaria.

La decisión del Supremo no tiene demasiadas consecuencias para los condenados que en la actualidad ya están disfrutando del tercer grado, pero abre la puerta a su intervención ante los recursos que ha elevado la Fiscalía a la concesión de ese grado y que están pendientes de resolver. Mientras sea el juez de vigilancia penitenciaria quien deba resolver el recurso, los condenados seguirán disfrutando del tercer grado, si el juez rechazara el recurso de la Fiscalía, ésta lo elevaría ante el Supremo y en cuanto fuera admitido a trámite, automáticamente todos ellos volverían al segundo grado, lo que traducido al cristiano significa que ingresarían de nuevo en prisión.

El contubernio entre el gobierno de Pedro Sánchez y ERC y la pasividad de la Fiscalía General, ha permitido que las condenas de los presos independentistas se hayan cumplido de una manera escandalosa. La aplicación sesgada del Reglamento Penitenciario por parte de las Juntas de Tratamiento en manos de los independentistas ha constituido una bicoca para los condenados que han disfrutado de un tratamiento muy distinto del que soportan el resto de los reclusos y que decir de la consideración que han tenido para con los presos independentistas los directores de las cárceles en las que han cumplido condena.

Ha llegado un momento que a la Sala Segunda se le ha acabado la paciencia y en el auto reparte con generosidad una serie de reproches que alcanzan a las mencionadas Juntas de Tratamiento a las que advierte que no pueden erigirse en una suerte de última instancia en la que se reinterpreten unos hechos que son objeto de un pronunciamiento firme como lo es una sentencia,  habla de fraude de ley  y señala que no se pueden utilizar las Juntas y sus decisiones para expresar más o menos soterradamente el desacuerdo de los funcionarios con la sentencia.

El auto de la Sala Segunda del Alto Tribunal acaba también con la controversia de que órganos jurisdiccionales son los llamados a decidir sobre el cumplimiento de las penas y advierte a aquellos que entiendan de la resolución de un recurso, que deben actuar conforme “al criterio competencial que ahora definimos". Lo deja más que claro, cristalino, como tribunal sentenciador, el Supremo tiene la última palabra con los presos del "procés".

Eso sí, la Sala se pone el parche antes de la herida, justificando una desgraciada decisión que tomó en el momento de emitir la sentencia, que fue la de no incluir en ella el artículo 36.2 del Código Penal, que hubiera supuesto que los condenados tuvieran que cumplir la mitad de la pena para poder acceder al tercer grado. 

Dice la Sala que esa decisión no puede ser interpretada como un aval para aprobar los programas de flexibilización de las condenas y me parece bien que lo diga, pero me hubiera parecido mucho mejor que, en su momento, hubieran incluido ese artículo en la sentencia, porque ese detalle nos hubiera evitado todo este jaleo que comentamos. Que tampoco hacía falta ser uno de los siete sabios de Grecia, para saber que sin ese artículo, los presos independentistas iban a estar muy poquito tiempo en las cárceles catalanas.

Hasta aquí el asunto judicial, complicado porque ya se sabe que si los independentistas entran en juego, las cosas se complican muchísimo. Pero este asunto tiene otra faceta, el problema político que va a producir, porque la decisión del Supremo le crea a Pedro Sánchez un problema de órdago a la grande. No tenía bastante con la advertencia de ERC y Bildu de que ellos no van a apoyar unos Presupuestos Generales pactados con el PP o C,s y ahora le cae encima el asunto de los presos independentistas, que le va a complicar muchísimo conseguir las mayorías parlamentarias que necesita para gobernar, vamos a ver como utiliza ese ejercicio de geometría variable del que siempre ha presumido.

Las cosas ya pintaban mal porque la “condicionalidad” impuesta a España por Europa, le ponía las cosas muy difíciles a Pedro Sánchez, que tiene al enemigo sentado en el propio Consejo de Ministros, de tal manera que Pablo Iglesias ya ha advertido que Europa puede decir lo que quiera, pero que ellos van a derogar la Reforma Electoral de Rajoy. 

Claro que podrán hacerlo, porque en lo de plagiar Pedro Sánchez es el amo, supongo que se apañarán para plagiar el texto de la reforma, lo maquillarán un poco, añadirán las imposiciones europeas para flexibilizar de verdad el empleo en España y presumirán de su propia reforma laboral, pero eso sólo sirve para la propaganda, porque el resultado no se va a poder maquillar y veremos si sus votantes y los podemitas están dispuestos a tragar.

Ahora se le va a venir encima todo el independentismo catalán que le va a dar del derecho y del revés y no sé qué podrá darles para que se callen, si efectivamente como parece, los presos vuelven a la trena. La verdad es que se lo van a poner difícil, sobre todo si consideramos que ya no tiene la libertad que tenía para aplicar el bálsamo financiero que pudiera aliviar el follón que le van a montar los secesionistas, un follón curioso porque Iglesias muy probablemente les vaya a ayudar. Sabido es lo bien que se lleva con Bildu y con ERC, así que veremos cómo maneja la situación el narciso socialista con una parte de su gobierno pactando con ”sus socios” para llevarle la contraria.

Hablaba ayer de los problemas que debía afrontar Sánchez, quizás la decisión que ha tomado el Supremo de revocar los fallos de los jueces de vigilancia penitenciaria, constituya la primera estación de ese viacrucis que le auguraba al narciso. 

No sé si será la primera estación, pero de lo que estoy seguro es de que no va a ser la última.

jueves, 23 de julio de 2020

El viacrucis de Pedro Sánchez


El PSOE ha decidido ocultar su triste realidad tras un impostado entusiasmo de los ministros social comunistas el pasado martes y de los diputados socialistas hoy miércoles. A falta de mejor remedio han acudido a los aplausos de su gente para afectar un fervor que lance un mensaje positivo a la opinión pública que oculte la derrota que Pedro Sánchez ha sufrido en Europa.

A nadie se le escapa que la posición española fue defendida por los líderes del eje francoalemán que todavía domina Ángela Merkel, con esos apoyos, de centro derecha Macron y conservadora Merkel, fue con los que contó Pedro Sánchez, que vio como los socialdemócratas suecos, daneses y finlandeses se perfilaban como sus más acerbos enemigos.

De hecho el pasado domingo por la noche, en una cena oficial, tuvo que soportar una bronca que le organizó Sanna Martín, la Primera Ministra finlandesa, socialista como Sánchez, que harta de escuchar cómo se quejaba éste de la postura de los “frugales” sobre la distribución del Fondo Europeo, se le enfrentó y le espetó “En esta mesa están sentados distintos gobiernos que han movido sus posiciones para buscar un acuerdo. Hemos pasado de 0 a 350.000 millones de euros (en ayudas a fondo perdido). ¿Y qué has hecho tú? Nosotros nos hemos movido. Ahora es tu turno”. 

Parece que a la finlandesa, que desde luego no tiene pelos en la lengua, no le gustó nada el estilo de nuestro presidente, al que además le echó en cara el que no hubiera negociado nada, supongo que las intervenciones de los aliados del eje franco alemán que defendían la postura española le parecían insuficientes.

Así que lo cierto es que si Pedro Sánchez debe dar las gracias a alguien, por mucho que quiera ocultarlo, lo tendrá que hacer a los conservadores del Partido Popular Europeo, manejados por Merkel, que junto con Emmanuel Macron fueron los que defendieron el fuerte español a lo largo de la negociación. Por mucho que pretenda ocultarse bajo la falsa figura de un triunfador, capaz de trabajar hasta la extenuación, sabe que poco a poco la verdad se abrirá paso y la opinión pública conocerá el triste papel que ha representado en la Cumbre.

Todavía nadie del PSOE ha comentado que Pedro Sánchez firmó un documento que priva al campo español, nada más y nada menos que 5.000 millones de euros que ya no recibirán del PAC. Se le debe haber olvidado comentarlo porque debe estar muy ocupado acusando a Casado de su “inexistente” ayuda en la Cumbre, cuando sabe que el líder popular habló con Ángela Merkel para que ésta se constituyera en la principal defensora de la causa española.

De ahí los aplausos de ayer en el Congreso de los Diputados, aunque poco le van a durar, porque cualquiera que analice lo sucedido entiende que Pedro Sánchez ha aceptado que sea Bruselas la que gobierne nuestra política económica. El narciso socialista ha convertido a España en una nación tutelada de facto por la UE, por poco que le guste deberá aceptar lo que decidan los tecnócratas del Consejo y de la Comisión en Bruselas y lo ha hecho porque era eso o aceptar la quiebra del país, quiebra que por cierto ha sido él quien la ha propiciado.

Pero mientras entraba en el Salón de Plenos del Congreso, como si fuera uno de aquellos generales romanos que entraban en triunfo en Roma y que llevaban un esclavo que les recordaba que sólo eran un hombre - una escena a la que sólo le faltó Simancas murmurando el latinajo aquel de ¡Respice post te. Hominem te esse memento! y Adriana Lastra, llevando una corona de laurel - mientras eso sucedía y los socialistas aplaudían entusiasmados, en Europa manifestaban su inquietud porque el brote de casos de coronavirus en España es el peor de toda la Unión Europea y si eso no se remedia, de nada nos va a valer ni la Cumbre, ni el Fondo, ni nada de nada porque todo el mundo sabe, incluido el narciso socialista, que no aguantaríamos una segunda oleada.

Así que en el mismo momento en que se le recibía como un héroe, comenzaba su particular viacrucis. En cuanto desaparezca el humo mediático de las celebraciones, comenzará su andadura por esa Vía Dolorosa que le espera, cargado con la cruz de la tutela de Bruselas y no creo que vaya a ser capaz de encontrar a un cirineo que le ayude. En el Congreso de los Diputados, empezó a verle las orejitas al lobo, el gobierno social comunista perdía por vez primera una votación en el Congreso, nada más y nada menos que las políticas sociales del Gobierno para la Reconstrucción eran rechazadas y otra se salvaba, la propuesta que contemplaba las medidas sobre Sanidad y Unión Europea, porque el PP decidió apoyarle tras que el PSOE negociara hasta el último momento con los populares.

Tengo lectores que me acusan de que cargo siempre las tintas, que lo veo todo negro, quizás sea porque la situación se presenta realmente tan negra como una noche de luna nueva. Hoy El País, la biblia socialdemócrata, se descolgaba con un artículo de fondo que ponía los pelos de punta. Bastaba leer el título “Cómo ser feliz con menos” para temerse lo peor, desde luego el texto no deja lugar a dudas. 

El País nos advierte con claridad meridiana que pintan bastos, que la cosa va a ir muy mal. Decía el artículo que "Cuando uno necesita aprender a vivir con menos, debe centrarse en lo inmaterial"; queda bien claro que desde la biblia socialista nos están preparando a todos para la llegada de una debacle, de todas maneras intentan ofrecernos consuelo, porque así como quién no quiere la cosa añaden “Cualquier crisis también puede ser una oportunidad si cambiamos nuestra manera de contemplarla”, no es que hayan estado demasiado ingeniosos, pero no se les podrá acusar de ocultar la verdad. Se nos viene encima una crisis descomunal y viene de la mano de Sánchez y su gobierno.

Hoy comenzaba el viacrucis de Pedro Sánchez, parece ser que por desgracia, a nosotros también nos va a tocar sufrir el nuestro.