viernes, 10 de julio de 2020

Iglesias anima a “naturalizar” los insultos. ¿Será la violencia lo siguiente?


Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se han repartido el trabajo para dominar a los medios de comunicación, Pedro presiona  a los medios y Pablo se dedica a amenazar a los periodistas independientes y en esa tarea el podemita ha llevado a cabo una exhibición que asusta. Y asusta porque la barbaridad que soltó Pablo Iglesias el pasado martes, no se hizo en un mitin político, ni fue una opinión vertida en la barra de un bar o un comentario que algún periodista hubiera escuchado por casualidad. Lo que soltó Iglesias por esa bocaza que Dios le ha dado, lo hizo el Vicepresidente del Gobierno de España en una rueda de prensa acompañado por tres ministros, realizada en La Moncloa sede de la presidencia de este gobierno que a cada día que pasa, no sé yo si da más miedo que vergüenza o viceversa.

Estoy convencido, los hechos así lo demuestran, que los social comunistas han decidido llevar a cabo su política de comunicación con la intención de saturar a la opinión pública, utilizando para ello una táctica a la que yo llamo la tabla de quesos. Muchos de ustedes sabrán que si les sirven una fabulosa tabla de quesos deben ir con mucho cuidado en el orden que en que los prueban, hay que huir de la tentación de comenzar a degustar los quesos azules o los más curados, porque el fuerte sabor de esos productos saturarían sus papilas gustativas lo que les impediría apreciar los sutiles aromas de los quesos más frescos y menos curados.

Pues precisamente eso es lo que están haciendo Pedro, Pablo y el resto de sus cuates, pero justamente al revés, en ese plan la idea que subyace es generar un escándalo tras otro, llevar a cabo declaraciones que escandalicen muchísimo o creen debate y hacerlo sin descanso, para que la opinión pública pierda el sentido de la medida y al final asuntos muy gruesos pasen por ser algo normal. Eso es lo que sucede cuando uno está expuesto a una sobre exposición de “información” teledirigida, sin querer, se pierden las referencias, se deforma la escala de valores y se atenúa o desaparece el sentido crítico.

Pablo Iglesias que tiene la lengua muy larga para los demás y la piel muy fina para soportar las críticas, afirmó en ese tono melifluo que utiliza cuando le conviene que: “Creo que hay que naturalizar que cualquiera que tenga presencia pública o cualquiera que tenga responsabilidades en una empresa de comunicación o en política” estén sometidos “tanto a la crítica como al insulto en las redes sociales”.

Vayamos por partes como decía aquel británico tan famoso, yo creo que el Vice no acertó en la elección del verbo porque naturalizar en todo caso significa según recoge el DRAE - por buscarle un significado que justifique su utilización - Introducir y emplear en un país, como si fueran naturales o propias de él, cosas de otros países. Aunque no creo que se equivocara, simplemente quería decir que había que “normalizar” el insulto, pero como ese verbo se entiende muy bien y lo de naturalizar suena como más leve, más ecológico y más bonito, decidió utilizar el que no significa lo que él pretendía señalar, porque lo que Iglesias buscaba era que los insultos dirigidos a periodistas o directores de los medios de comunicación, entraran en los parámetros de la normalidad.

Partamos de la base que insultar está mal, independientemente de a quién vaya dirigido el insulto, a nadie le debe parecer normal – de normalidad o si eres podemita de naturalizar – que se insulte a  periodistas, a políticos o a ese cuñado tan pelma e insoportable que casi todos tenemos. Por otra parte y aunque a los podemitas les moleste, el insulto es una forma de violencia, verbal si se quiere, pero en definitiva violencia y por tanto debe ser desechado del debate político y desde luego de las relaciones personales.

Llama la atención que Pablo Iglesias haya decidido que lo mejor para España y los españoles sea que a partir de la fecha de su intervención - porque por mucho que quieran no van a poder llevar semejante disparate al BOE y lo saben, que son malos pero no tontos - decía que a Iglesias le parece que lo mejor para el interés general es que a partir de ese momento mágico que protagonizó el martes pasado, todos podamos insultar con total libertad al periodista que nos caiga mal.

Claro está que aunque usted y yo caigamos en el vicio de insultar a los periodistas que no sean de nuestra cuerda, lo nuestro pasará desapercibido, todo lo contrario sucederá cuando la “naturalización” la ponga en marcha un Vicepresidente con el inmenso poder que atesora y me parece horroroso que Pablo Iglesias en el momento en el que  tiene un jaleo de aúpa con la prensa a cuenta del móvil de Dina, de la tarjeta y de sus contenidos, un lío muy complicado porque nadie entiende que Iglesias se quedara con la dichosa tarjeta, que no era suya y no la devolviera de inmediato a su legítima dueña. 

Aunque parece que le repatea el hígado que unos cuantos periodistas independientes, cuatro y el cabo decía yo hace unos días, estén poniendo en conocimiento de la opinión pública los oscuros detalles del follón de la tarjeta opinando libremente sobre el asunto y precisamente ahora, tras montarles la correspondiente campaña en las redes sociales parece ser que con poco éxito, justo ahora, decide que lo mejor para solucionar estas cosas es que se naturalicen los insultos a los profesionales de los medios de comunicación.

Está claro que el señalamiento de los críticos y los ataques a su integridad profesional no han bastado y Pablo Iglesias ha decidido darle un par de vueltas a la tuerca – nada que ver con su programa televisivo – y si tras aceptar la naturalización del insulto, los independientes siguen ejerciendo su derecho a la libertad de expresión y comunicación, libertades que no deben tener más límites que los que señala la ley, decía que si cuando sean “convenientemente” insultados siguen dando la matraca ¿Qué será lo próximo? ¿Naturalizar la violencia física?

Igual no hará falta "naturalizar" la violencia, tras las declaraciones de Iglesias y el señalamiento que él y Monedero - su “escolá d’amén” (1) de cámara - han llevado a cabo a los profesionales que tozudamente mantienen su amor por la libertad y defienden la integridad de su profesión dando la cara, probablemente esperen que la presión popular crezca y si desgraciadamente sucediera algo parecido a una agresión, la zurda unánime se apresuraría a justificarla tildando de provocadores a las víctimas.

Así estamos, normalmente dan asco, con frecuencia vergüenza y en ocasiones miedo, lo malo es que son los que deberían velar por el interés general de los españoles.



(1)   Ser Escolá d’amén, Enc. Cat: Acomodarse en todo a la voluntad de otro

jueves, 9 de julio de 2020

Pedro Sánchez I "El Cínico"


El DRAE en su primera acepción dice refiriéndose al adjetivo cínico. Dicho de una persona: Que actúa con falsedad o desvergüenza descaradas. Creo que la definición le viene como anillo al dedo al narciso socialista que todos los días nos demuestra que pertenece al sindicato de los que no le dicen la verdad ni al médico.

Todos hemos tenido que soportar sus homilías televisivas en las que predicaba la necesidad de unidad y se la exigía al PP, pues ya sabrán ustedes que de lo dicho nada de nada, porque en una entrevista concedida al Corriere della Sera ha afirmado que jamás ha pensado en pactar con el Partido Popular, parece imposible después de todas las acusaciones vertidas contra los populares acusándolos falsamente de no colaborar con el Gobierno y de despreciarlos hasta el punto de negarse a hablar con Pablo Casado, que es el jefe de la oposición. Lo ha dejado perfectamente claro, jamás de los jamases había pensado en pactar con el Partido Popular.

De hecho Pablo Casado se queja con razón de esta circunstancia dice: "En España nos acusa falsamente de no pactar, de crispar y de ser antipatriotas por criticarle fuera. Justo lo que hace él". Y añade que "eso es practicar la hipocresía diplomática y el cinismo institucional".

La entrevista con el medio italiano forma parte de la campaña que ha iniciado para intentar formar un frente común con Italia al objeto de “ablandar” la voluntad de los países del Norte que se niegan a apoyar a España, sobre todo en las condiciones que desea Pedro Sánchez, que pretende que le den 140.000 millones de euros, en su mayor parte en dinero no reembolsable y que no se le apliquen las medidas de control que muchos países reclaman. En Europa no se fían un pelo del gobierno español regido por esa coalición social comunista que ya ha demostrado su incapacidad para proteger la economía de nuestro país.

A la espera de la visita del primer ministro Giuseppe Conte, se dedicó a dorarle la píldora a los italianos. Se me revuelven las tripas cuando dice que la “pandemia no fue culpa de nadie”, un argumento que utiliza para intentar tapar su desastrosa gestión sanitaria. Puede ser cierto que la pandemia no sea culpa de nadie, pero lo que interesa es la capacidad de gestión demostrada por cada país para combatirla y ahí, por mucho que utilice esa muletilla, no engaña a nadie salvo a los que desean ser engañados. Nadie le culpa de la pandemia, faltaría más, pero muchos le culpamos de su incapacidad e imprevisión que nos ha llevado hasta el desastre en el que estamos.

La pandemia no es culpa de nadie, pero el desastre económico originado por el confinamiento que él impuso si tiene un responsable, Pedro Sánchez, que cuando vio que la situación se le escapaba de las manos, tuvo que confinarnos a todos, por no haber hecho caso a las advertencias y alarmas que le llegaron a finales de enero y principios de febrero de este año y que ignoró. De eso sí es culpable Pedro Sánchez, por mucho que toree de salón con el periodista italiano y encima traslade la responsabilidad a Europa cuando dice, “que ahora Europa debe estar a la altura de los pueblos” (se refiere a Italia y España).

Volvió a hacer política ficción utilizando un argumento que ya le hemos escuchado, dice Pedro Sánchez que “Si hubiéramos sabido a finales de febrero lo que sabemos ahora, habríamos actuado antes. Pero si hubiera tomado esas decisiones entonces, la ciudadanía y el Parlamento no me hubieran seguido”. Decir que sobre el desarrollo y peligrosidad de la epidemia saben ahora lo mismo que sabían en enero, Europa y la OMS les advirtieron entonces de la gravedad de la epidemia. Información que ocultaron a la opinión pública, para poder llevar a cabo la manifestación del 8M y hablo de política ficción porque no puede afirmar que la ciudadanía y el Parlamento no le hubieran seguido, sencillamente porque no lo sabe. Si su gobierno en lugar de ocultar la información de la peligrosidad de la epidemia, se la hubiera ofrecido al pueblo español como era su obligación, no hubiera tenido ningún problema.

No conoce la vergüenza, manifestó al Corriere della Sera un argumento que le he escuchado dos veces, afirma que el estado de alarma se extendía cada 15 días; “y cada 15 días me sometí al debate y votación del Parlamento". Y lo dice como si hubiera sido algo que él hubiera decidido voluntariamente. Si tenía que pedir las prórrogas cada quince días era porque la Constitución le obligaba a ello, o es que hay alguien que dude de que si la Constitución le hubiera permitido declarar un Estado de Alarma de seis meses de duración, estaríamos todavía sufriendo esa medida extraordinaria.

No tiene remedio porque su soberbia le impide reconocer públicamente sus errores, que son muchos y muy graves y los conoce perfectamente porque bien que se excusa de ellos con sus mentiras. Ahora busca una muleta con Italia a ver si así le hacen más caso y en Europa llorará lo que haga falta pero aquí le traslada la responsabilidad de lo que va a pasar a la Unión Europea. Dice “si fallamos” es decir, si Europa no cede y le aprieta las clavijas, “nuestros propios pueblos nos pasarán factura”. “Ahora bien si tenemos éxito”, es decir si se pliegan a sus peticiones “podemos dar un salto adelante en la construcción de Europa".

Es lo de siempre, mentiras, demagogia, medias verdades y echarle la culpa al que haga falta, lo que sea con tal de no reconocer sus gravísimos errores. Si la cuestión europea le sale mal, la culpa la tendrán Europa y el PP que ha envenenado las mentes de los europeos en contra de España. Si los rebrotes crecen y se extienden la culpa será de las CC. AA y si mañana - escribo en la tarde del día 8 - la presidencia del Eurogrupo se la lleva el irlandés, el fracaso no será de Sánchez que fue quien propuso la candidatura española, fracasará Nadia Calviño.

Y llegó al culmen cuando se empeñó en darle una mano de blanco de España a los comunistas para justificar la presencia podemita en su gobierno asegurando que "se asientan en el comunismo”, pero aceptan plenamente la Constitución, incluido el reconocimiento del Rey como Jefe del Estado. Y sin ponerse colorado afirmó que la relación entre su gobierno y la Corona era “muy estrecha”, cuando todos sabemos que lo que están haciendo los social comunistas con el Jefe del Estado, no tiene nombre.

Está empeñado en que todo le salga gratis, lo que ha hecho con nosotros, los terribles errores cometidos, la quiebra de nuestra economía y el mercado laboral, el desprecio al Poder Judicial y al Legislativo, las compras sin control del material sanitario, los casi 50.000 muertos y ahora los 140.000 millones de euros para tunear ese escudo social que de nada nos defiende, pero que serviría para meternos de hoz y coz en un régimen bolivariano. Pretende que todo le salga gratis y que además españoles y europeos aplaudan entusiasmados a su inmarcesible figura.

Espero que se la pegue, aunque nos arrastre a todos nosotros con él.


miércoles, 8 de julio de 2020

Una canallada más del narciso socialista


Comprendo que algún lector pueda pensar que el título del presente escrito resulta irrespetuoso, pero aunque no acostumbro a ponerme el parche antes que la herida, hoy con su permiso haré una excepción. 

Entiendo que Pedro Sánchez no merece respeto alguno porque el pasado lunes demostró con su ausencia en el funeral que se celebró en la Almudena en honor de todos los fallecidos durante la epidemia, que no respeta el cargo que ostenta, Presidente del Gobierno del Reino de España, en el que debe representar a todos los españoles, a los de un color y también a los del otro y si llevado por su soberbia no es capaz de presentar sus respetos a las víctimas del coronavirus - sean 27.000, 43.000 o 50.000 que ya sería hora de que alguien nos dijera oficialmente los fallecimientos que hemos sufrido - debiera recordar aquello tan viejo y tan cierto de  “respeta y te respetarán”.

No conozco personalmente a Pedro Sánchez, por lo tanto doy por supuesto que debe estar en posesión de algunas virtudes, que de antemano les confieso soy incapaz de percibir, pero en un plano puramente teórico debo reconocer la existencia de esa posibilidad. No sé pues que virtudes puedan adornar ese carácter bronco, frío, soberbio, incapaz de empatizar con el dolor ajeno que le horroriza, pero desde luego estoy convencido que ni la humildad ni el valor personal se cuentan entre ellas. 

Cada vez que se ha encontrado ante una situación difícil, en la que hubiera ciudadanos por medio, ha evitado hacerle frente; durante la pandemia no visitó ningún hospital, mucho menos se acercó a una morgue o acudió a consolar a los parientes de los fallecidos, miedo al contagio y a la reacción de los ciudadanos y sanitarios, supongo que a partes iguales, le impidieron llevar a cabo unas acciones que son de manual en situaciones parecidas.

No creo que haya excusa que puedan esgrimir sus seguidores, porque lo cierto es que no fue al funeral por esa soberbia que tiñe todo lo que hace y además porque es un gallina. Parece ser que sus asesores le recomendaron no asistir para evitar los abucheos y naturalmente un abucheo público es algo que Pedro Sánchez no puede soportar. 

En este mundo traidor en el que la virtud del valor escasea mucho más de lo que ustedes puedan suponer, hay gente que goza de valor personal y otros que no, así de sencillo; sé de lo que hablo, por desgracia tuve la oportunidad de asistir al terrible momento en el que alguien, por sorpresa, descubría que era un cobarde y les aseguro que es una experiencia durísima para el interesado y muy desagradable para el espectador.

Por poner un ejemplo, cuando sucedió lo del 11 M, Aznar asistió a pie firme al funeral por las víctimas de los atentados, a pesar de saber que iba a pasar por unos momentos muy duros y estuvo cumpliendo con su deber soportando los abucheos y los insultos que lo tildaban de asesino. Hay gente que entiende que el cumplimiento de sus obligaciones está por encima de consideraciones personales, como es el caso del líder popular y otros a los que se les arruga el ombligo ante la posibilidad de un abucheo. 

Habrá quien quiera excusar a Sánchez explicando que no era un funeral de estado, excusas de mal pagador que no voy a discutir, era un funeral al que asistía, como era su obligación moral, el Jefe del Estado y si SM el Rey estaba allí de manera pública y oficial, él como presidente del Gobierno tenía que estar presente por muchos nudos que le tocara tragar.

Por eso  Pedro Sánchez y su gente debieran dejar de buscar excusas que no tienen sentido, se alega que el presidente no quiso asistir por el carácter religioso del acto. Resulta ridícula la excusa porque recuerdo perfectamente como Pedro Sánchez asistió como presidente del Gobierno, en octubre de 2018, al funeral de mi paisana Montserrat Caballé y si es el caso de Pablo Iglesias, que en lugar de irse a darse un garbeo por Portugal, decidió buscarse un mitin y no acudir, tampoco puede excusarse con el carácter religioso del funeral porque en el 2017 asistió al funeral que se celebró en la Almudena por las víctimas del terremoto del Ecuador.

En la decisión de Sánchez creo que pesaron varios elementos, por una parte la decisión de hacerle un feo al Rey, uno más porque la actitud de este gobierno y su presidente con el Jefe del Estado está resultando escandalosa, por otra parte lo del abucheo, que supongo influyó bastante, porque a pesar de esas maneras de matoncillo de taberna que exhibe, su currículo acredita que es un pusilánime de libro y por fin, los últimos serán los primeros, no quiso acudir a un acto en homenaje de las víctimas de su desastrosa gestión, porque el acto de la Almudena se celebraba en honor de los fallecidos y lo que él prepara, acuérdense ustedes de lo que les digo, será un acto en el que se homenajeará a los “héroes” de la epidemia y de paso, como no les quedará más remedio, a los fallecidos. Todo sea por evitar el indeseado y dolorosísimo protagonismo de los muertos y sus familiares.

Lo de irse a Portugal, es de una frivolidad difícil de soportar, no hacía ni una semana que había estado con Antonio Conte, así que no creo que tuvieran asuntos de una urgencia que justificara su ausencia, pero es que en ese viaje, la agenda presidencial quedaba libre toda la tarde a partir de las 16,00 horas. Estaba en Portugal, no en Helsinki, a una hora de vuelo desde Lisboa y si ponemos a su disposición un Falcon, podía haber llegado con total tranquilidad a la ceremonia en la Almudena. 

No quiso, no le hacía ninguna gracia asistir a un funeral impulsado por la Conferencia Episcopal en el que el protagonismo iba a ser para el Rey, su familia y naturalmente los fallecidos, llámenme retorcido pero creo que si dejó libre su agenda a partir de las cuatro de la tarde es porque estaba considerando la posibilidad de asistir por sorpresa al funeral, pero al final la advertencia de Moncloa  de que le iban a liar una buena le echó para atrás, por una razón evidente, porque es un apocado y un soberbio que no es capaz de hacer frente a los ciudadanos cuando suceden tragedias. 

¿Qué no? Recuerden lo que hizo en Canarias con los incendios forestales, no se bajó del helicóptero y evitó hablar con los ciudadanos que habían sufrido duramente la acción del fuego, lo mismo hizo en las inundaciones en Murcia, evitó cualquier posibilidad de hablar con los ciudadanos que habían sufrido pérdidas muy importantes.

Cobra como Presidente del Gobierno y eso le obliga a estar por encima de sus problemas personales, aunque ya se sabe que nadie puede dar lo que no tiene y si no tiene el valor para hacer frente a las situaciones que producen las tragedias personales, debería dimitir y a otra cosa mariposa, porque con esa conducta está ensuciando a la presidencia del gobierno español.

Eso sí, asistió Carmen Calvo que por lo visto es la que carga con todos los marrones en este gobierno, el resto del Consejo de Ministros ni estaba ni se le esperaba. Espero que sepamos hacerles pagar la canallada, porque los muertos no tienen ideología y sus familiares merecían la consideración ya que no el consuelo de sus gobernantes.

De TVE hablamos otro día, por hoy ya vamos sobrados de miseria moral



martes, 7 de julio de 2020

La intolerancia de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias a la verdad


Estamos viviendo un fenómeno peligrosísimo, nuestro destino está en manos de un gobierno que es incapaz de aceptar la menor crítica y que sufren de una grave intolerancia a la verdad. Pedro Sánchez y sus cuates han decidido que no pueden permitirse la menor disensión, la existencia de la menor crítica parece que pone en peligro su continuidad en La Moncloa, tienen tantas cosas que tapar, tantas mentiras que inventar, que viven permanentemente en una situación de alarma absoluta.

Nada que se separe lo más mínimo del monolítico discurso sanchista, resulta aceptable. Por no aceptar, no son capaces de aceptar la labor de la oposición, no aceptan la independencia del Poder Judicial y le están metiendo mano a lo poco que queda de prensa independiente en este país. Están dispuestos a llegar hasta donde haga falta para que nadie ose alzar su voz para expresar una opinión que no coincida con la suya, son totalitarios en estado puro.

Empecemos por el final, no creo que haya habido ningún gobierno en la historia de España, salvando los de Francisco Franco, que haya tenido más apoyo mediático que el presente, de eso se han ocupado de una manera muy eficaz, porque cuando les conviene saben serlo. Los medios de comunicación han claudicado en su mayoría ante el dinero público que llega generoso a sus cuentas siempre y cuando no se aparten ni un milímetro de la versión oficial que les llega a diario desde La Moncloa. Esa era la teoría que testó Tezanos en su momento, había que convertir la versión oficial en la verdad única, supongo que recordarán la pregunta de la encuesta que originó en aquel momento cierto escándalo.

Pero por lo visto no es suficiente, parecería lógico que lo fuera, al fin y al cabo quedan muy pocos periodistas independientes en este país y mucho menos, medios que mantengan una línea editorial basada en la veracidad, a pesar de eso ha bastado que se alzaran algunas voces, pocas, para comentar la obscena historia de esa tarjeta de teléfono móvil que estaba en poder de Pablo Iglesias, aunque no era su propietario y que guardó mientras organizaba una causa general contra las “cloacas del estado” al objeto de sacar rédito electoral, para que Pablo Iglesias furibundo advirtiera que estaba dispuesto a llevar a esos periodistas – cuatro y el cabo – al Congreso de los Diputados para machacarlos en una comisión de investigación.

No es que me extrañe, estoy convencido que lo de la libertad de prensa es algo que no han aceptado jamás los social comunistas, nuestra historia reciente está trufada de hechos que así lo demuestran, pero de ahí a amenazar públicamente a los que en el ejercicio de su profesión, opinan distinto a ellos va un trecho muy grande. 

No se atreverán a llevarlos ante la Comisión vistiendo corozas y capirotes para que abjuren de sus pecados de lesa libertad de prensa y muestren su arrepentimiento, como les gustaría a los zurdos y también al resto de plumíferos vendidos al oro social comunista, porque de hacerlo la Unión Europea iba a intervenir sancionando a nuestro Gobierno y dependen de la buena voluntad de Bruselas para remediar la crisis económica que han creado, pero la amenaza está lanzada.

Qué decir de la incomodidad que les producen los mecanismos constitucionales que garantizan el equilibrio de poderes, han humillado en numerosas ocasiones al Poder Judicial aprovechando el Estado de Alarma y no han dudado en machacar a aquellos magistrados que osaron admitir a trámite una denuncia. Los magistrados independientes han sido acusados en los medios de comunicación y en las redes sociales de intentar derrocar al gobierno en contubernio con la Guardia Civil y la oposición. Lo de la Fiscalía General es un escándalo mayúsculo, un disparate imposible de concebir en un estado de derecho como el nuestro y supone una impudicia que nos va a marcar durante muchísimo tiempo.

Advirtieron pública y falazmente que la oposición estaba intentando dar un golpe de Estado, recortaron todo lo que pudieron el control que debe ejercer el Legislativo sobre el Ejecutivo aprovechando el Estado de Alarma y con la connivencia de Meritxell Batet - presidenta del Congreso de los Diputados - evitaron en muchísimas ocasiones ese control. Aprovecharon la pandemia y el Estado de Alarma para gobernar a decretazos sobre asuntos que nada tenían que ver con la lucha contra el virus; ahí están por ejemplo las reformas de Educación que coló por la gatera la inefable Celaá.

Bastó que una magistrada imputara al delegado del Gobierno en Madrid, para que el Gobierno intentara que la Policía Judicial de la Guardia Civil les pasara los informes a los que sólo tenía derecho a acceder la propia Magistrada. La injerencia del Ejecutivo supuso un ataque en toda regla a la independencia judicial. Como la cosa se estaba poniendo tensa Grande-Marlaska tomó por la calle de en medio y llevó a cabo una purga brutal en la cúpula de la Guardia Civil a la que dejó tiritando en apenas unos días.

Si hablamos de purgas ahí está Rosa María Mateo, administradora única de TVE, que lleva desde el año 2018 en el cargo, eso sí con carácter provisional, que ha cortado cabezas en la televisión pública hasta decir basta y que se ha cargado a profesionales porque usaban corbata, por poner un ejemplo. Mateo ha “ideologizado” a su conveniencia y a la del gobierno la televisión que debiera ser de todos.

Han implementado sistemas de control para los que disentimos, lo dijo un general de la Guardia Civil en una rueda de prensa. El ministro del Interior ha amenazado en repetidas ocasiones a los disidentes, advirtiendo de que aquellos que se opusieran activamente o sostuvieran opiniones que no gustaran al gobierno, podrían tener problemas serios. Se multa por llevar la bandera de España por la calle, se cierran vías públicas de manera permanente para que Iglesias y señora no reciban aquel jarabe democrático que tan bueno era cuando lo administraban ellos.

Así que tomen nota los toletes que están de acuerdo con este gobierno y que todavía creen que todas esas ideas y acciones liberticidas, protegen su libertad y que no saben que cuando llegue el momento, cuando en otoño la cuestión económica empeore y muchas más familias tengan que acudir a las colas del hambre para poder dar de comer a su familia y en ese triste momento quieran expresar su descontento, les van a acusar de antipatriotas, de crispar la situación  y de ser unos puñeteros fachas y entonces será cuando verán las cosas mucho más claras, pero entonces amigos míos, será tarde, muy tarde... 

Como nos descuidemos, en ese momento no habrá más verdad que la que predique el Gobierno.

lunes, 6 de julio de 2020

De esta nadie va a quedar atrás, nos van a freír a impuestos

El dúo de los Impuestos

No es que lo diga yo, lo dijo Pedro Sánchez, hay que aumentar la recaudación fiscal porque las cuentas no cuadran y el Estado necesita dinero. No hace falta saber nada de economía, como le sucede al presidente, para comprender que ante la crisis que estamos sufriendo hace falta reducir el gasto público, que ha sufrido un aumento desbocado y aumentar la recaudación fiscal. Es cierto, el Estado está canino y necesita más dinero procedente de nuestros impuestos.

Pero no se dejen engañar porque hay dos maneras de recaudar más, crear empleo para que sean más los ciudadanos que consuman y paguen impuestos y así aumente la recaudación fiscal por la vía de los impuestos indirectos y el IRPF o seguir la suicida política de subvenciones y freír a impuestos a los que trabajan. ¿Qué cómo es eso? por si no me he explicado con claridad se lo cuento, coger el dinero de la gente que trabaja para dársela a la que no trabaja, que supongo que explicado así queda meridianamente claro, que es una política suicida imposible de sostener.

A pesar de la campaña emprendida por Pedro Sánchez, no es cierto que la crisis sanitaria que sufrimos atacara por igual a todo el mundo, la epidemia no se comportó simétricamente, quien hizo los deberes sufrió el coronavirus de una manera y nosotros, que tuvimos alrededor de 44.000 muertos la hemos sufrido de otra, el hecho de que nuestro Gobierno reaccionara tarde y mal consiguió que nuestra mortalidad fuera la más alta del mundo, creo que no puede haber argumentación en contra. 

Tampoco la crisis económica ha afectado por igual a todas las economías, no es cierto que Europa haya sufrido por igual esta crisis, nosotros sufriremos una crisis brutal a cuenta del descabellado confinamiento que llevó a cabo Pedro Sánchez cuando, al no poder controlar la epidemia, nos encerró a todos, sanos y enfermos y con ese encierro condenó a muerte a nuestra economía; por el contrario otros países saldrán bastante bien de esta situación.

Lo que me preocupa es que parece que en lo único en lo que está empeñado el gobierno social comunista es en subir los impuestos, una medida irracional porque somos el único país de la UE que ha decidido hacer eso, los demás están por bajarlos para impulsar la creación de empleo, pero no de empleo público, que es el único que sabe crear este gobierno, el resto de Europa prefiere que sean los empresarios los que generen empleo y habría que pensar que igual tienen razón, sobre todo si comparamos los resultados.

El problema es que este gobierno no tiene ni idea de lo que hay que hacer y toma medidas que nos conducen al desastre y deben de saberlo, porque incansables nos mandan mensajes para justificar su actitud. Por ahí anda la mitad del gobierno de Sánchez explicando que tenemos un margen de unos 72.000 millones de euros y que por tanto nos pueden subir los impuestos y aquí no pasa nada porque cuando lo hagan, simplemente estaremos en la media europea. Y lo que hace Sánchez es jugar con la semántica y la economía para intentar engañarnos, confunde a propósito la recaudación fiscal en proporción al PIB con la presión impositiva que no son la misma cosa.

Se lo explico, la recaudación fiscal en España es menor porque en nuestro país “disfrutamos” de un fenómeno, la economía sumergida, que está casi en el doble de la media europea y por lo tanto los ingresos fiscales son menores, porque aquí hay un 25% de gente que gana dinero en B y no paga impuestos. En realidad los contribuyentes españoles, los que pagamos todos los años, los que declaramos, soportamos una presión fiscal siete puntos por encima de la media de Europa.  Esa cifra se da cuando se calcula la presión fiscal normativa, que es la carga del gravamen que el sistema tributario introduce en las economías al margen de la recaudación, porque digo yo qué culpa tendremos los que pagamos impuestos, de que el Gobierno sea incapaz de solucionar lo del empleo sumergido.

Nos van a freír a impuestos y no me va a escandalizar que apenas hace unos días la ministra de Hacienda con ese estilo comunicativo que le caracteriza jurara por sus muertos  - es una manera de hablar – que no le iban a subir los impuestos ni a la clase media, ni a los trabajadores o de que desde la campaña electoral que por fin llevó al poder a los socialistas, todos aseguraran que iban a subir impuestos, pero que estuviéramos tranquilos que los iban a pagar los que más tuvieran. 

Por ahí no me van a coger, porque llevo media vida advirtiendo que cuando un zurdo les diga que van a subir los impuestos, pero tranqui colega que eso lo van a pagar los ricos, deben prepararse de inmediato para que les sacudan un hachazo fiscal de primera categoría. Aunque inexplicablemente haya mucha gente, sobre todo la que navega amurada a babor, que a pesar de anteriores experiencias muy amargas y recientes se nieguen a aceptarlo.

Ahí están las subidas anunciadas, aunque sea por bajini, la del IVA, que de esa no nos va a librar ni la caridad, que ahí Europa nos va a crucificar, los impuestos especiales, los verdes... y a pesar de lo que cuenten los social comunistas les advierto que la mayor parte de la nueva carga tributaria la vamos a pagar la clase media y los asalariados y vayan olvidando la milonga de que las corporaciones y los ricos son los que van a pagar esos impuestos. 

Pero dejemos de lado estas cosas  que ya debiera saber todo el mundo, ¿saben lo que realmente me preocupa, saben lo que me asquea? Se lo cuento, estamos fritos, no hemos quebrado gracias a las compras masivas de deuda española por parte del BCE, tenemos el gobierno más caro de la historia de nuestra democracia, nos sobran ministros, secretarios de estado y directores generales a porrillo, hemos creado una Administración del Estado cara, hipertrofiada y además inútil, tenemos el mayor déficit público de la Unión Europea,  Sánchez sabe que con las subidas de impuestos que prepara no va a recaudar ni siquiera un 10% del déficit de 2.020 y a pesar de todo ello, yo no he oído ni una sola palabra proveniente del Gobierno que se refiriera a recortar el gasto público, es más a Sánchez le preguntaron si se iban a bajar los sueldos los ministros  y dijo casi escandalizado que no y María Jesús Montero, "la farruquita" se descolgó afirmando que el Gobierno considera "populismo" bajar los sueldos de los ministros o reducir ministerios para afrontar la pandemia.

Así que el Estado necesita dinero porque se ha disparado sin medida el gasto público y al Gobierno lo único que se le ocurre es aumentar la presión fiscal normativa que sufrimos los españoles que ya está siete puntos por encima de la media europea.

Francamente creo que son unos inútiles como la copa de un pino, lo están demostrando día a día, pero que cínicamente decidan que el esfuerzo para reducir el déficit lo hagamos únicamente los ciudadanos, nos dice bien a las claras que además de unos ineptos son unos sinvergüenzas de tomo y lomo.

viernes, 3 de julio de 2020

Pedro Sánchez y sus fantasías animadas de ayer hoy y mañana


Tengo que reconocer que como muchos de mis lectores procuro ver lo menos posible al narciso socialista y la entrevista que concedió a La Sexta no fue una excepción, me obligué a no verla por varias razones y entre ellas por una que a mí me parece muy importante, pero que a Sánchez, a la Sexta y a la Junta Electoral Central les parece peccata minuta. Me refiero al hecho de que la entrevista se realizara en La Moncloa a pesar de estar en campaña electoral, lo que no está permitido, pero como las sanciones son tan leves, a Sánchez le da igual y repite la infracción pues hace siete meses ya le multaron por llevar a cabo una entrevista en la sede del Ejecutivo en plena campaña electoral. Llámenme raro o iluso pero a mí me parece sumamente gravísimo que el Presidente del Gobierno del Reino de España demuestre públicamente su desprecio por las normas que rigen este país.

La entrevista fue de órdago a la grande, con las facilidades que le dio un Ferreras que si no llegó a la genuflexión poco le faltó, Sánchez se sintió cómodo y pontificó para su parroquia, todo lo que le vino en gana. Y digo que habló exclusivamente para su parroquia, porque sólo los muy convencidos son capaces de tragarse la cantidad de falsedades y manipulaciones que soltó por esa boca que Dios le ha dado.

A muchísima gente le sorprende que Sánchez mienta una y otra vez sobre asuntos que ya han demostrado su absoluta falsedad y lo haga sin el menor empacho. Y si eso sucede, no es porque los de la Moncloa sean una colección de seres elementales con una mentalidad lineal, servida por dos o tres neuronas, sino porque los que sufren esos déficits son sus seguidores que aceptan que todo lo que venga de la izquierda es cierto, además de bueno y consecuentemente han abandonado cualquier capacidad para el análisis o la crítica, si es que alguna vez la tuvieron.

Por eso Pedro Sánchez puede decir con absoluta tranquilidad que si “entonces” hubieran sabido lo que saben ahora, hubieran intervenido antes. Algo que es imposible sostener porque para su desgracia las recomendaciones de la OMS y de Europa tienen fecha y la declaración de la pandemia por parte de la OMS también, así que hoy saben lo mismo que sabían a primeros de año, lo que sucedió es que entonces decidieron hacer caso omiso de los avisos y ahora que ya no pueden decir que ni ellos ni nadie podía saber lo que se nos venía encima, porque todo el mundo sabe que en enero ya tenían conocimiento de la peligrosidad del virus, por lo visto reconocen difusamente la existencia de una información, que lo que son las cosas, al gobierno de España no le llegó a tiempo y con eso cumple con sus parroquianos.

Hay que tener una confianza absoluta en las tragaderas de tus votantes para atreverte, con casi 50.000 muertos sobre tu conciencia, afirmar que todas las decisiones se tomaron “en base a criterios científicos y no a supercherías como en otros lugares”. ¿Por ventura se aplicaron supercherías en Grecia, Portugal, Alemania, Austria, Holanda, Suecia y Dinamarca? No se puede sostener que aquí se aplicaron criterios científicos y en otros lugares no, sobre todo porque las estadísticas internacionales nos colocan como el país que peor ha gestionado la pandemia. Pero lo hace, porque sabe que la zurda aplaudirá con las orejas todo lo que él sostenga.

Y por eso cuando llega el momento de hablar del vidrioso asunto de los fallecidos afirma que: “El Gobierno es transparente con las cifras. Todos hemos aprendido algo de pandemias. Solamente seremos capaces de saber el número de fallecidos cuando pase la pandemia y se pueda hacer un estudio sosegado, riguroso” y dice semejante estupidez porque sabe que Ferreras no le va a señalar que somos el único país de este mundo que no sabe cuántos muertos ha tenido durante la pandemia. Debe ser que somos un país muy raro, pero lo único raro que sucede en este país es que tenemos un gobierno que ha obtenido unos resultados catastróficos en la crisis sanitaria y nos ha mandado a la ruina con el confinamiento y que a pesar de eso afirma que son los que mejor lo han hecho. 

Deberían morirse de vergüenza aquellos ciudadanos que todavía los defienden, todo el mundo sabe que hemos sufrido cerca de 50.000 muertos y que el primero que lo sabe es el gobierno, que está empeñado en negar la realidad, amparándose en la incapacidad analítica de su electorado y en sus tragaderas.

Con la prensa en el bolsillo, nunca mejor dicho, la mayoría de sus votantes aplaudiendo los disparates que se le ocurran y aquellos algo más críticos, guardando un silencio absoluto, cuando llegó el momento de repartir culpas fue generoso, la culpa del desastre de la pandemia la repartió entre las Comunidades Autónomas, los turistas y los recortes de Rajoy y se quedó tan tranquilo, incluso afirmó que con la “información que teníamos entonces, actuamos a tiempo, incluso antes que muchos otros países”

Desde luego Ferreras debe tener un estómago de hierro para aguantar sin inmutarse tanta falacia, a no ser que se le haya olvidado que alguna vez fue periodista. El hecho de que la ley determine que las epidemias en España son responsabilidad del Ministerio de Sanidad y por tanto desde el momento que la OMS declaró su existencia, la responsabilidad era suya y de Salvador Illa, no parece importar a ningún zurdo, la culpa es de las CC. AA, sobre todo de las gobernadas por el PP y lo que diga la ley se ignora y a otra cosa mariposa.

Toreó de salón, con la complacencia de Ferreras, sobre la subida de impuestos que calificó de “inevitable”, así que vayan preparándose para que les metan la mano en el bolsillo, sea rico, clase media o pobre, empezaremos con las subidas  previstas del IVA que pagaremos todos y luego Dos dirá. Si algo bueno tuvo la entrevista fue ver como Pedro Sánchez se negaba a hablar del asunto de Iglesias y la tarjeta del teléfono, perdida y hallada nadie sabe bien donde, acogiéndose a la inefable excusa de no querer comentar asuntos que se encuentren sub iudice, que es una sobrada de las que hacen historia, teniendo presente que la zurda ha ignorado desde siempre este precepto.

¿Hasta dónde va a llegar la capacidad de sus seguidores para tragar carros y carretones? Pues seguramente las flores de hoy, se marchitarán en cuanto los ciudadanos se den cuenta que esa crisis económica que preocupa a muy pocos ya está instalada entre nosotros, cuando el PIB baje escandalosamente, suba nuestra deuda, el déficit se dispare y se acabe la pasta para pagar los ERTES, los que hayan pagado, que esa es otra; cuando las colas del hambre crezcan sin control, cuando suban los impuestos y baje la capacidad adquisitiva de las familias, cuando se enteren que lo del Salario Mínimo Vital es un cuento que nada tiene que ver con lo que prometieron y por fin cuando el narciso socialista tenga que salir a explicar que él quería hacer otra cosa pero que Europa no le deja, en ese momento seguramente habrá muchos que recobren el sentido y con él su capacidad para la crítica.

Mi enhorabuena a los que le votaron, desgraciadamente el paro, el empobrecimiento y el hambre no entiende de ideologías, por muy zurdos que sean van a disfrutar del tratamiento completo. 

miércoles, 1 de julio de 2020

Hay que olvidar la pandemia y hablar de lo que le que le interesa a Sánchez.

Ilustración de Ulises Culebro
Hay que reconocerle a Pedro Sánchez la perversa habilidad que posee para ir tapando un escándalo con otro y la facilidad que tiene para desviar la atención de la opinión pública sobre asuntos que no le interesa que estén en el candelero. Claro que a esa habilidad colabora y no en grado menor la cantidad de dinero que tiene a su disposición para engrasar la voluntad de los medios de comunicación. 

Se habló muchísimo de los quince millones de euros que regaló a unas empresas televisivas, pero se habla muy poco de los mil millones, han leído bien, mil millones de euros, de los que dispone para “publicidad institucional” y con eso y algo de ingenio maneja a la opinión pública a su antojo, con la colaboración de las redes sociales, en las que, grupos nutridos intelectual y financieramente por el PSOE, ponen en marcha lo que interesa en cada momento al narciso socialista.

De todas maneras hay cosas que no ha podido tapar a pesar de los ímprobos esfuerzos llevados a cabo por los social comunistas, una es la terrible carga negativa que arrastran a cuenta de la manifestación feminista del 8 M, lo han intentado todo, pero no han podido ganar esa batalla porque entre los ciudadanos sigue permeando la impresión que lo del 8M fue una imprudencia temeraria del gobierno que además del evento feminista permitió una serie de actos para crearse una coartada para autorizar y promover la funesta manifestación. 

Otro dato les incomoda, los muertos por coronavirus, lo han intentado por activa y por pasiva, han embarrado los datos, todo con tal de que nadie sepa con exactitud el número de ciudadanos a los que su imprudencia y su posterior ineficacia en la gestión mandaron al otro mundo.

Tienen un flanco muy importante al descubierto, que saben que no pueden cubrir, el asunto de las compras de material sanitario sin control alguno, que supusieron un fracaso descomunal, los lleva por la calle de la amargura, aunque se acerca el momento en que se produzcan las primeras denuncias que pongan de relieve todo lo que se ha ocultado de un asunto que hiede a kilómetros de distancia. 

Por mucho dinero que gasten en los medios de comunicación, no pueden controlar lo que se dice fuera de España, ni pueden impedir que se amontonen las denuncias, las querellas, que poco a poco van aportando documentación que prueba que mienten cuando afirman que nada sabían de la epidemia, aunque su esfuerzo está puesto en ocultar a la opinión pública española todas esas cosas.

En definitiva Pedro Sánchez quiere que nos olvidemos de la pandemia, ya se ocupó de mostrarnos en las televisiones a sueldo, el confinamiento como una historia rosa que nada tenía que ver con la realidad y ahora pretende que hablemos, que opinemos, sobre lo que a él le interesa y para ello recurrirá al viejo truco de la polarización, divide y vencerás y eso es lo que están haciendo los social comunistas, dividen a los ciudadanos entre buenos y malos, partidarios y críticos y en eso andan. 

Ya tiene preparados los temas que los obedientes medios de comunicación nos van a servir en primera plana a mayor honra y gloria de este gobierno que no ha dado una a derechas, salvo en la agitación y propaganda. Para ello va a poner en marcha la mesa de negociación con los independentistas, supongo que inevitablemente nos encontraremos con el indulto de los golpistas y volverá a sacar a pasear a Franco con la nueva Ley de Memoria Democrática, en la que aparecerá otra vez al Valle de los Caídos, dice Carmen Calvo que pretenden la "resignificación del Valle de los Caídos", a eso añadan una serie de medidas de carácter ideológico que contribuirán al debate y de paso al olvido de los que nos interesa, que no es otra cosa que este Gobierno haga frente a sus responsabilidades por su demostrada incapacidad y por las mentiras que han vertido intentando ocultarlo.

De todas maneras, cada día salen noticias que prueban que Pedro Sánchez y su gente hacen bien en estar preocupados porque no parece que vayan a poder tapar tanto escándalo, tanta mentira, tanto despilfarro. El director de la prestigiosa revista médica "The Lancet" y profesor de la University College of London, Richard Horton ya había señalado que permitir el 8 M en Madrid fue "un error y una grave imprudencia" "Hubo gente que resultó infectada por el virus y murió como resultado de eso" y ahora abunda en el tema y afirma, lo que muchos sabemos pero que el gobierno se niega a reconocer, dice Horton que "Si España hubiera ordenado el confinamiento a finales de febrero, la mayoría de las vidas se habrían salvado".

Y añade algo importantísimo, "En todos los países que se han visto gravemente afectados por esta pandemia tendría que haber una investigación oficial", pueden imaginarse la incomodidad en la Moncloa lugar en el que se está intentando precisamente lo contrario. Todos hemos oído a Sánchez decirnos que no hay que mirar hacia atrás que lo importante es el porvenir, la reconstrucción y la nueva normalidad. 

En Francia la Fiscalía ha abierto de oficio una investigación sobre las decisiones de su gobierno y aquí se pretende que pasemos de puntillas y nos olvidemos del sufrimiento, la enfermedad, la muerte, el paro y el hambre porque a Sánchez no le conviene que se hable se esas cosas. Aunque también en España van saliendo cosas que demuestran la mendacidad de Sánchez. Dos peritos que trabajan para La Asociación de Consumidores y Usuarios José María Mena, han elaborado un estudio que determina que 1500 personas se contagiaron en la manifestación del 8M.

Supongo que recordarán ustedes cómo decía Sánchez, al principio del desastre, que no era la ocasión para verter críticas, que ya llegaría el momento de hacerlas y ese momento ha llegado pero resulta que ahora nos dicen que no hay que mirar hacia atrás y que obedientemente debemos ignorar la mayor masacre de nuestra historia, mientras ellos nos explican que van a "resignificar" el Valle de los Caídos, que es algo que tiene a la ciudadanía que si la pinchan no sangra.

Son unos cínicos arrogantes a los que acompañan una manada muy nutrida de borregos, pero no nos dejemos engañar, no dejemos que nos distraigan con otros temas. Lo de la pandemia no se puede olvidar y alguien tiene que pagar por las muertes producidas y por todo lo que nos ha sucedido a cuenta de que unos fanáticos decidieron que era más importante llevar a cabo una manifestación y que después ya habría tiempo para ocuparse de los enfermos y de los muertos.

No podemos traicionarnos y mucho menos traicionar a nuestros muertos.