martes, 14 de agosto de 2018

Otra vez toca Pedro Sánchez



Felices y contentos. ¡Que suerte tienen!

Me decía el otro día un buen amigo que se me notaba mucho que Pedro Sánchez me caía como una patada en el hígado, lo cual es cierto, pero no por eso escribo sobre él. Sin ir muy lejos me basta contemplar la lista de los miembros de su sobredimensionado gobierno para que se me ocurran tres o cuatro ministros que me caen igual de mal o peor que el flamante presidente y por ahora no he dicho gran cosa sobre ellos. Por citar alguno Carmen Calvo, Ábalos o Margarita Robles, por ejemplo.

Mi problema con Pedro Sánchez no es que sea un individuo bronco y mal encarado, con aspecto y conductas de matón tabernario, que lo es, el problema real radica en que sea presidente de un gobierno, que no gobierna y que únicamente se dedica a intentar captar votantes a base de gestos y medidas publicitarias que pagamos con nuestros impuestos y a devolver los favores recibidos en la moción de censura que le llevó al poder.

No vayan a caer en la trampa saducea de pensar que el pobre Pedrito tiene muy buenas intenciones, pero muy mala puntería. Sánchez es un tipo frío y calculador y para empezar ha amordazado a la ejecutiva socialista, haciendo bueno eso que reza “Por el pan baila el can” y ha colocado en puestos muy bien remunerados a muchos de los miembros de esa ejecutiva. 

Mudo el partido y ante la gélida recepción que tuvo en el Consejo de Europa ahora busca la amistad de Ángela Merkel, que hay que tener tragaderas porque todos recordamos lo que opinaba el PSOE sobre la canciller alemana.


Toca tragar nudos y buscar una amistad de relumbrón, aunque la alemana pasa por muy malos momentos con un gobierno de coalición que la lleva por la calle de la amargura. Merkel, ya no es lo que era y su poder en Europa ha bajado muchísimos enteros, está muy débil; pero peor está Sánchez que depende del favor de los votos de sus supuestos socios, que en cada ocasión tiene que comprar con dinero y/o favores políticos. 

Decía que había amordazado al PSOE, lo que no resulta tan difícil porque ya conocemos a los de Ferraz y parece que le cogió gusto y le metió un cerrojazo al Coronel Jefe de la UCO que tuvo el atrevimiento de molestarse cuando le cerraron el crédito para investigar setenta y siete casos, que, por cosas de la vida tenían que ver con cargos socialistas y por lo visto eso no lo podía consentir. 

A pesar del esfuerzo propagandístico y el apoyo de los medios de comunicación con TVE a la cabeza, Pedro Sánchez comienza a percibir que la criada le ha salido respondona y que todos los globos sonda que ha lanzado para captar votos y contentar a independentistas, Bildu etarras y podemitas, le están fallando. 

No puede cumplir sus promesas. Llegó a La Moncloa y prometió por el abrigo de Pablo Iglesias el “Tipógrafo” que  exhumaría a Franco, iba a ser para el mes de julio, luego fue agosto y ahora lo dejan para después del verano, pero sin precisar fecha. Lo mismo cabe decir con la promesa que hizo sobre la lista de los 700 amnistiados fiscales de Montoro que prometía iba a publicar. Ojo que llevaba el mozo dando la carga con la dichosa lista desde 2014; pues fue tomar posesión y en lugar de revelar ipso facto el contenido de “la lista de la vergüenza” se fue al Congreso y anunció que no la iban a publicar, con el cabreo de sus amigos podemitas y demás ralea.

Podría seguir con el cambio de opinión sobre los refugiados, lo de agotar la Legislatura, aunque hubiera prometido que convocaría elecciones, los dos etarras que han vuelto a casa a la salud del PNV y que son la avanzadilla de lo que se nos viene encima o los independentistas catalanes en cárceles de lujo en las que se trasladaron presos para que los del lazo amarillo estuvieran más cómodos; la incapacidad que parece tiene para que le aprueben el techo de gasto si no paga más a sus presuntos socios, el aquelarre de TVE, las maniobras para perdonar a la Generalidad 4.500 millones de euros que asumiríamos el resto de españoles, a lo que hay que sumar lo de restituir in continenti a la Generalidad el control de su consejería de Hacienda y un largo etcétera de asuntos, que parece mentira la que ha liado este irresponsable en sesenta y pico días.

Pero todo tiene su lado positivo ¿recuerdan ustedes cuándo les decía que no creyeran que la subida de impuestos la iba a pagar la banca? Pues durante la primera semana de agosto la banca le ha dicho a Sánchez que verdes las has segado. No van a pagar ese impuesto y si Pedro Sánchez se pone rebenque están dispuestos a colocar sus sedes fuera de España. Se lo dejaron más que claro, cristalino: “Estamos en condiciones de abandonar España en 24 horas.

Ni que decir tiene que a Sánchez le ha faltado tiempo para informar a los principales ejecutivos financieros de nuestro país que el impuesto a la banca ya no es una prioridad para el gobierno socialista. Así que, si no paga la banca los gastos de nuevo rico de Sánchez, vayan preparando su bolsillo, porque las medidas que hacen que el gasto público se dispare no van a parar, el presidente socialista necesita dinero para contentar a sus socios y proseguir con su particular campaña electoral, que su gobierno no es otra cosa que un comité de campaña y una empresa de contratación para parientes, amiguetes y correligionarios. 

Se quiso lucir con la visita de la Merkel y todos los españoles– menos los que vean la transparente y democrática TVE- hemos tenido la oportunidad de ver como los andaluces hartos de tanta tontería –como decía la canción- abucheaban al presidente.

Muchos frentes abiertos y sólo 84 diputados, mucho arroz para tan poco pollo.




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