jueves, 19 de marzo de 2020

Conviviendo con un psicópata, como en las películas de miedo.

Si es cierto eso de que la cara es el espejo del alma...


El conocimiento que tenemos la mayoría de los españoles sobre la psicopatía proviene en gran parte de las películas americanas y sobre todo de las series policiacas. Parece que cuando llega el momento de plantear el contenido de una teleserie, los guionistas son incapaces de resistirse a la tentación de colocar como elemento principal de la trama a un buen asesino en serie y con eso el guion tiene mucho adelantado.

Comprendo a los profesionales, es un recurso baratito, de mucho lucimiento y que además gusta a los espectadores. Reconozco que he disfrutado con algunos psicópatas de ficción que han aparecido en películas y series que me han entretenido muchísimo. Pero lo que está bien en la gran pantalla o en la tele, cambia mucho cuando sin saber cómo ni cuándo, el psicópata irrumpe en tu vida y el peligro deja de ser producto de la ficción, para pasar a ser una estremecedora parte de tu experiencia vital.

Hoy me ha dado por hablar de psicópatas, ya saben los más fieles de mis lectores que soy un poco raro, veamos pues cuáles son los síntomas que conforman el perfil de estos individuos tal y como lo he encontrado en Google; que no siendo profesional, cuando no sé algo hago lo que todo el mundo, acudo a la Wikipedia o consulto a San Google Bendito.

Dicen los que dicen saber de estas cosas que el psicópata entre otros rasgos resulta impasible, muestra una llamativa frialdad ante los problemas ajenos. Acusa un déficit muy alto de empatía. Es un hábil manipulador, posee normalmente encanto personal y es capaz de conseguir lo que quiera de los demás. 

Llámenme retorcido, pero esta especie de definición me ha recordado de manera automática - ruego me excusen los votantes socialistas y naturalmente los afiliados al PSOE que todavía no se hayan dado de baja - decía que ha sido leer el conjunto de síntomas, para que en mi mente surgiera la imagen de Pedro Sánchez, sentado hoy en el Congreso de los Diputados con un aspecto de amulado (1) que quitaba el sentido.

Siempre me ha repateado la execrable conducta que observa nuestro presidente en el Congreso de los Diputados que, cuando Pablo Casado le contesta, evita siquiera mirarlo a la cara. Hoy lo ha vuelto a hacer, un titular de la prensa señalaba: "El presidente recibe el mayor apoyo visto por un jefe de la oposición desde 1978 y, pese a ello, el líder socialista no fue capaz de mirar a los ojos ni una vez a su rival y ahora aliado", una buena muestra de impasibilidad y desprecio a los sentimientos de los demás.

Y qué decir de su actitud con los autónomos a los que fríamente ha sacrificado con un Decreto que perseguía conseguir que en esta crisis nadie se quedara atrás. Ha mandado a la ruina a más de 3.000.000 de españoles y le ha dado exactamente igual. Ayer Pedro Sánchez comparecía para explicar a la Nación el Plan de Choque que había aprobado el Consejo de Ministros y aprovechó una y otra vez para explicarnos el descomunal esfuerzo que iba a hacer el Gobierno y no dijo aquello de que era la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros, que decía D. Miguel de Cervantes de la batalla de Lepanto, porque seguramente no conocía la frase, pero le faltó poco. Según Sánchez presentaba el plan más ambicioso y enorme que cualquier gobierno hubiera llevado a cabo. Hoy los expertos nos advertían que anduviéramos con cuidado que del dicho al hecho hay mucho trecho.

Lo dije ayer de manera distinta pero lo dije. El Decreto sonaba muy bien en la tele, entendía que se vería peor en el BOE y cuando se conociera la “letra pequeña” de su aplicación no lo iba a conocer ni la madre que lo parió. Hoy los expertos, que también los hay fuera del ámbito gubernamental, nos explicaban que lo que prometió Pedro Sánchez no es otra cosa que un timo como una catedral de grande. Ya nos tienen acostumbrados los presidentes socialistas a promesas incumplidas, recuerden aquellos maravillosos 400.000 empleos que iba a conseguir Felipe González o los brotes verdes de ZP, así que nada nuevo bajo el sol, un presidente socialista en apuros, saliendo del embolado contando una milonga descomunal.

De los 200.000 millones de euros que nos prometía Sánchez, 100.000 millones avalarán los préstamos que conceda la banca, el gobierno no desembolsa ni un euro. A estos 100.000 millones hay que sumar 83.000 millones de euros, que aportará el sector privado. 

Así que si no me fallan las cuentas de los 200.000 millones  de euros prometidos llevamos ya 183.000 millones y el gobierno todavía no ha aportado ni un solo euro. Nos quedan 17.000 millones, estas sí van a ser las ayudas directas del Estado hacia la economía, naturalmente generarán más deuda pública que pagaremos con nuestros impuestos. Queda meridianamente clara la manipulación de Pedro Sánchez.

Podría seguir, pero mejor citar a Rufián, su socio de moción de censura y de la investidura, que para definir nuestra situación le decía "Tenemos al país en la UCI y el médico se acaba de enterar". Sánchez había explicado una vez más su historia reiterando contumaz todas las mentiras que he señalado y naturalmente no faltó lo de que el gobierno se ha limitado a seguir el consejo de los “expertos”. Velázquez era el pintor de cámara de Felipe IV, en aquellos tiempos los reyes tenían pintores de cámara, el gobierno de Sánchez no tiene pintores de cámara que se sepa, pero sin duda utilizan "expertos de cámara" que dicen lo que el gobierno quiere que digan. 

Como sea que hay más expertos que los que pagan los socialcomunistas del gobierno hoy leía unas declaraciones de Oriol Mitjá, prestigioso investigador de la Fundación Lucha contra el Sida, especialista en epidemias. Decía el Doctor Mitjá: “Ha habido falta de anticipación e incapacidad para hacer previsiones y predicciones epidemiológicas de una epidemia evitable. El no evitarla ha conllevado unas consecuencias en la salud pública y esa, en términos médicos, es la definición de negligencia". 

Vamos de cabeza al desastre y ese sí que va a ser la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros y lo peor es que la oposición juega obligada, no tiene más remedio que dar un cheque en blanco a Pedro Sánchez, para que éste no dependa exclusivamente del apoyo de Podemos y esperar a que lleguen mejores tiempos.

Hay que ser prudentes, porque el extraño poder que tiene Pablo Iglesias sobre Sánchez llega a niveles muy difíciles de justificar. Hoy nos enteramos que Pedro Sánchez, sin explicarlo en su intervención, ha aprovechado el Real Decreto dirigido a mitigar la crisis sanitaria y económica para colar por la gatera a Pablo Iglesias en la Comisión Delegada del CNI, ya está el lobo en el gallinero, miedo me da.

Por eso les digo que estamos conviviendo con un psicópata, que para más INRI dirige nuestro destino y no es una película de miedo, lo estamos viviendo en vivo y en directo.

Puede que alguno piense que está feo que haya llamado psicópata a Pedro Sánchez, personalmente creo que he estado hasta contenido... Saben lo que les digo, que al que no le guste que le eche azúcar.




(1) Amular: 3. prnl. Can. y Sal. Enfadarse, enojarse.













NOTA: Éste escrito se publica también en el digital El Diestro. Aquí les dejo el enlace a ese medio, que merece la pena leer.


https://www.eldiestro.es/




No hay comentarios:

Publicar un comentario