domingo, 5 de abril de 2020

Pedro Sánchez, sí se lava las manos.

 124.736 contagiados, 11.744 muertos y 34.219 recuperados

Ayer tomé la determinación de no ver la comparecencia y supuesta rueda de prensa de Pedro Sánchez, que como me temía consumió más de una hora frente a las cámaras de televisión - el segundo juguete preferido de Pedro después del Falcon - cuando la comparecencia daba para quince minutos a todo tirar. 

Hoy quería hablarles del fin del confinamiento y ante la demostrada incapacidad de Pedro Sánchez y sus ministros, que en el comienzo de la epidemia se negaron a reconocer que lo que se nos venía encima era muy peligroso e ignoraron las advertencias de Europa y las alertas de la OMS, siento el temor de que, preocupados por la tensión social y sobre todo por la repercusión electoral de la epidemia y el confinamiento, tomen medidas precipitadas.

Hoy Sánchez ha anunciado el levantamiento del permiso retribuido. El día 10 de abril volverán a sus puestos de trabajo aquellos a los que se les aplicó la medida, cuando el gobierno, bueno el gobierno y los números, decidieron que el confinamiento que decretó en un primer momento era insuficiente. Parece que las cifras han evolucionado favorablemente y de un crecimiento de los contagios estimado en un 20%, estamos en un 6%, lo que está muy bien y demuestra que el segundo confinamiento ha tenido su efecto. 

Repito, los números son favorables, pero tengo una duda que me gustaría que alguien me aclarara. A partir del día 10 ponemos en la calle a millones de ciudadanos, si cuando los enviamos a sus domicilios la tasa de contagios bajó notablemente, por qué ahora que los reactivamos no estamos expuestos a un repunte de la tasa de infección. 

De corazón, ojalá me equivoque, pero creo que el número de nuevos infectados remontará y lo hará porque entre los millones de trabajadores que vuelven a sus tareas se encuentran un número muy alto de infectados, es una cuestión estadística, entre los que se encontrarán los que estarán incubando el virus y desarrollarán síntomas y otros que estando en el mismo proceso lo harán manera asintomática, pero unos y otros seguirán contagiando y la tasa de infectados, me temo que crecerá.

Comprendo que ante la expansión de la epidemia se imponía este confinamiento extra que ha tenido un coste altísimo que no podremos afrontar. Las medidas económicas del gobierno han ocasionado un desastre brutal al paralizar gran parte de nuestra actividad económica, pretendiendo que las pérdidas las asuman los empresarios, a los que se les ha ofrecido como única compensación unos créditos que deberán devolver. La misma jugada que a los autónomos a los que se obligó cerrar y a pesar de ello tuvieron y tendrán que pagar sus cuotas, porque, lo dijo la ministra de Economía, tenían que pagar porque el Estado tiene sus gastos.

El segundo confinamiento, permiso retribuido según el gobierno, ha sido una medida desesperada que no se podía prorrogar y no estoy justificando a Pedro Sánchez, porque si hubiera hecho caso a las autoridades sanitarias europeas y a la OMS, si se hubieran provisto de test, respiradores, EPI,s, etc. etc., hubieran podido hacer lo que hizo Corea, a los coreanos les bastó hacerles test, desde el minuto uno, hasta las estatuas de los parques y monitorizar a los positivos a los que medicaban durante su obligada cuarentena.  No han tenido necesitar de confinar a sus ciudadanos y han conseguido vencer a la epidemia. 

Nosotros tuvimos y tenemos que sufrir el confinamiento, porque a cuenta de la imprevisión de Pedro Sánchez y compañía, no se tomaron las medidas apropiadas en el momento oportuno y así estamos como estamos. Es por eso por lo que temía y temo que el gobierno ceda a la tensión social y a su mala conciencia - porque los social-comunistas contarán lo que quieran contar, pero saben perfectamente que se equivocaron de plano y que la gestión de la crisis sanitaria ha sido un auténtico desastre a causa de su imprevisión - y tiendan a abrir la mano a destiempo.

Veremos qué efecto tiene la vuelta a la calle de los ciudadanos que retornan a su puesto de trabajo - el que lo tenga, porque muchos se van a encontrar con la empresa cerrada y ellos en un limbo administrativo - decía que en pocos días veremos si el cese del segundo confinamiento produce un repunte en la tasa de infectados, espero y deseo que el gobierno tome buena nota de lo que suceda y el levantamiento del confinamiento general se haga gradualmente, tal y como ha anunciado hoy el presidente, pero que se haga sin prisas y si tienen dudas al respecto, más vale que tomen la decisión con retraso, que en eso son especialistas. Ni la sanidad ni la economía  pueden soportar un repunte del Covid19.

Hay quien me acusa de haber desarrollado una fobia a cuenta de Pedro Sánchez, pero lo cierto es que el presidente hace lo imposible por caer en el ridículo; entiendo que como se lía a hablar y no tiene gran cosa que decir, se le escapen tonterías. La de hoy, antológica, se la ha dedicado a la infancia; por lo visto el presidente tiene la impresión de que los niños españoles eran unos guarros que no se lavaban las manos y ahora, gracias a nuestro líder carismático de figura inmarcesible, han aprendido a hacerlo. Que sienta la irresistible necesidad de lanzar sandeces de este calibre lo define. 

Se lo dije cuando parafraseó a Churchill y se lo digo hoy, que lo ha hecho con Kennedy, da vergüenza ajena el empeño que tiene en ponerse al nivel de estadistas de talla mundial que tienen un lugar destacado en la Historia.

Presidente recuerde: "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda", hágame caso y ahórrese el ridículo.


NOTA: Éste escrito se publica también en el digital El Diestro. Aquí les dejo el enlace a ese medio, que merece la pena leer.


https://www.eldiestro.es/



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