jueves, 30 de abril de 2020

Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad



Ayer los del gobierno social comunista nos colocaron la milonga de lo del Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad, un nombre rebuscado y que suena bonito como dije, pero que no tiene un pase. No es un plan porque no fija el qué, ni el cómo, ni el cuándo, en todo caso y siendo muy generosos podríamos conceder que es una declaración de intenciones, que parece escrita con la idea que las cosas no queden muy claras  y que en nada compromete al gobierno en cuestión de fechas ni territorios, supongo que achacarán la falta de claridad y concreción a que la pandemia es un fenómeno dinámico y con esas cosas tan cambiantes no hay manera de prever nada.

No puedo menos que preguntarme si los meteorólogos tienen una bola de cristal milagrosa porque si de lo que estamos hablando es de fenómenos dinámicos, la meteorología brega con bastante éxito con una fenomenología de las más inestables que yo conozca y no los he oído quejarse de ello. 

El excusarse por el dinamismo de la pandemia es una estupidez de primera, porque en este mundo traidor casi todo se puede definir como un fenómeno dinámico, la vida sin ir más lejos lo es. Claro que puestos a buscar excusas estúpidas, ahí está la de la ministra María Jesús Montero, que se quejaba muy seria de que la epidemia “había llegado sin avisar” Ninguna de las dos supone justificación para la falta de previsión y la incapacidad del gobierno. Basta para desmontar el argumento, considerar que todos los países de este mundo traidor se han enfrentado a ese fenómeno dinámico que llega por sorpresa, que otros conocemos como pandemia y todos o la inmensa mayoría de ellos lo han hecho mucho mejor que nosotros.

El gobierno lleva desde que comenzó lo del coronavirus, buscando la manera de evitar la responsabilidad de un asunto que intuían como difícil, peligroso y capaz de llevarse por delante al gobierno que no anduviera listo. Pedro Sánchez al grito de …, no sean malos por favor. Decía que al grito de "el presidente, las mujeres y los niños primero", cogió el olivo a toda prisa, aunque le dio tiempo para nombrar a Carmen Calvo” “la desaparecida” como jefa del cotarro y colocó a Salvador Illa y Fernando Simón de parachoques, mientras el de Sanidad les colocaba el muerto a las CC.AA.

Cuando la “hábil solución” demostró que no era hábil y mucho menos solución, Pedro Sánchez tuvo que reaparecer y desde el minuto uno comenzó a buscar culpables. Lo encontró rápidamente, era de manual, la culpa era del PP de Casado y los recortes de Rajoy. La izquierda empezó a corear la consigna ¡Los culpables son los peperos!, a pesar de que Casado le mostró más lealtad y sentido de estado que sus socios de investidura dándole el apoyo parlamentario que necesitaban.

Trabajo inútil, porque a pesar del apoyo concedido, Sánchez siguió tratándolos a patadas, hasta que Casado le dijo aquello de que hasta aquí hemos llegado y que apoyaría las medidas que considerara que sirvieran al interés de la Nación y que de las demás se fuera olvidando. Lo malo es que con lo Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad, se le ha revuelto todo el mundo. ERC y el PNV han puesto pie en pared y anuncian noes para la próxima petición de apoyo para alargar el Estado de Alarma, el Partido Popular parece que se abstendrá harto de que, como si fueran socialistas, enterarse por la prensa de las propuestas para las que piden su apoyo parlamentario.

Habrá quien diga que los de derechas son así, pero lo cierto es que en la reunión con las CC.AA, los Presidentes Autonómicos le han montado a Sánchez un carajal de los de alivio; lo han hecho los presidentes de las Comunidades populares, las socialistas, las mixtas, Urkullu, Torra y así hasta el final de la lista y todos se han quejado de lo mismo que se quejaba Casado, que no se comunican ni se consultan las medidas que pretende imponer el gobierno.

Urkullu y Torras estaban que echaban las muelas por aquello de dividir el territorio por provincias que es una cosa viejuna, dijo Urkullu, y que iba contra el sentimiento de la independencia de Torra, que no aguanta que le impongan divisiones administrativas iguales al resto de los españoles porque ellos ya se han inventado otras. Otro al que lo de las provincias le sentó como una patada en el hígado fue al socialista Ximo Puig que se opuso porque "Para nosotros el marco provincial no es el idóneo, es el de los departamentos de salud". El popular Juan Manuel Moreno, criticó que el Plan era “confuso” y demasiado “complejo” para aplicarlo sin la información y claridad suficiente desde el Gobierno de la nación. Como pueden ver todo un éxito de público y crítica.

Pero lo que es para nota alta es que la misma queja se expresa en el seno del Consejo de Ministros, dónde todos andan más bien revueltos, porque se enteraron del contenido del Plan porque tuvieron la "delicadeza" de ponerles el escrito sobre la mesa del Consejo y se quejan porque una medida de esa importancia merece unas cuantas lecturas, sobre todo si se tiene presente la oscuridad del texto y su falta de concreción, para poder hacer aportaciones con sentido.

Así que no es Pablo Casado, ni los nacionalistas vascos y catalanes, ni los ministros, son todos ellos los que se quejan de lo mismo, de las maneras de dictadorzuelo de tercera de Pedro Sánchez al que la soberbia y la falta de empatía le inhabilitan para gobernar algo más allá de una república bananera y de las pequeñas.

Pero les digo una cosa, me tiene preocupado lo de la “nueva normalidad”, porque Pedro Sánchez será muy torpe para gobernar como la democracia y Dios mandan, pero no da puntada sin hilo y a mí lo de la “nueva normalidad” se me atravesó desde el primer momento. No porque sea un concepto que pueda parecer peligroso, pero esa inconcreción y eso de adjetivar a la normalidad me da el mismo miedo que cuando alguien le añade un adjetivo a la  democracia, porque cuando eso sucede la democracia no es tal y lo mismo nos puede suceder con lo de la normalidad. 

Me echo a temblar pensando en lo que pueda significar nueva normalidad para Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Mientras tanto el número de contagiados vuelve a subir 2.144 nuevos casos en 24 horas y las muertes “oficiales” suman 325 en el mismo plazo.

Que Dios nos coja confesados estemos en la fase que estemos.

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