miércoles, 27 de mayo de 2020

El honor es mi divisa

El autor de la viñeta es  José Manuel Puebla Ros, humorista gráfico e ilustrador, conocido como PUEBLA.

Si por casualidad prefieren ustedes escuchar el texto del post de hoy en lugar de leerlo, lo pueden hacer en el enlace que pongo a su disposición. Ya me dirán lo que les parece y les ruego que perdonen los errores.


Dar por supuesto que este gobierno social comunista sea capaz de entender lo que significa la frase que da título al presente comentario, me parece imposible. Que a gentes que en estos momentos están inmersos en la repugnante tarea de resucitar administrativamente a los muertos por el Covid 19, con el cuento de que han cambiado de metodología, se les pida que entiendan qué significa el honor, es como pedirle peras al olmo. 

Resulta imposible justificar el empeño que han puesto desde el primer día, Pedro Sánchez y sus cuates, en intentar ocultar el número de fallecimientos producidos por el coronavirus. Han hecho todo lo que han podido, pero que en un país en el que sólo se testan con cierta frecuencia a los ministros del gobierno, se explique que los muertos de verdad sólo son aquellos a los que se les ha hecho un test PCR y han dado positivo, resultaría ridículo si no fuera por lo doloroso  que resulta el tema.

Han mentido cada vez que les ha hecho falta esconder la realidad a los ciudadanos. Hace bien poco Fernando Simón con un cinismo espeluznante, reconocía que se dijo que las mascarillas no hacían falta, porque el gobierno no era capaz de proporcionarlas y así ha sucedido con todo. Este gobierno es incapaz de reconocer errores y por eso ensucia con la mentira todo aquello que toca. 

Da igual si habla de muertos, de número de parados, de control de desafectos, de si las ayudas prometidas han sido abonadas o no a los trabajadores o de qué criterios se aplican para determinar las fases de la desescalada. Mienten una y mil veces, todo sea por intentar embarrar la realidad, para huir de su responsabilidad. Son de los que dicen aquello tan cínico de que el honor es como el tambor, si se rompe se le pone un parche y suena mejor.

Grande Marlaska que parecía otra cosa, nos ha salido un liberticida de primera categoría, de él surgieron las primeras amenazas, advirtiendo que ojito con lo que se decía en las redes, que el que anduviera demasiado suelto igual se llevaba un disgusto. Y no quedó la cosa en la amenaza de un individuo que ha sido tocar el poder y sacar toda la podredumbre moral que guardaba en su interior, porque él mismo no dudó en salir a los medios y explicar que nos estaban monitorizando; para entendernos como lo que explicaba Orwell en 1984, pero en moderno.

Hay que ver lo cierto que es el dicho que reza:  Del agua mansa líbreme Dios, que de la brava me libraré yo, lo de Marlaska es la demostración de su veracidad, estos mosquitas muertas en cuanto tocan poder, tienen más peligro que un Miura de siete hierbas. Mientras fue un simple magistrado se relacionó con absoluta normalidad con la Benemérita, pero fue llegar al ministerio y comenzaron las madres mías.

Apenas llevaba dos meses en el cargo, cuando le cerró la bolsa a la UCO y la dejó sin un céntimo para que no pudiera proseguir con unas investigaciones sobre corrupción cuyo desarrollo le debió alarmar. El coronel jefe de la UCO, al que imagino que la alcaldada del ministro no le debió gustar ni un pelo, se limitó remitir una orden interna en la que informaba a los agentes que quedaba "temporalmente suspendida cualquier actividad" dentro de la unidad al carecer de los fondos económicos necesarios para llevarlas a cabo.

Como pasan estas cosas, el escrito se filtró a la prensa y Marlaska se puso como una pantera hidrófoba y cesó de manera inmediata al coronel Manuel Sánchez Corbí, que como casi todos los guardias civiles, era un profesional como la copa de un pino. En la Guardia Civil no gustó ni un pelo que no se renovara la partida de fondos reservados que desde siempre se facilitaba a la UCO para la investigación de los grandes casos de corrupción y ya para qué les cuento el cese del coronel, pero en estas instituciones se tiene asumido que quien manda, manda y cartuchos al cañón, así que tascaron el freno y se dedicaron a lo suyo.

Tuvo Marlaska un problema muy parecido al que acaba de organizar, cuando se enteró de que la Guardia Civil, en tareas de Policía Judicial, había llevado a cabo en Cataluña una operación contra unos CDR, de la que nadie le informó. Hubo follón, desde el ministerio del Interior se filtraron algunas noticias que añadieron dificultades a la investigación de los guardias civiles y ahí quedó la cosa.

Hace un par de días decidió cargarse al coronel Pérez Cobos, Jefe de la Guardia Civil en Madrid, porque subordinados del coronel habían remitido a la magistrada Carmen Rodríguez-Medel un informe sobre Fernando Simón, en el que se decía que "manejaba al menos tres días antes de la manifestación del Día de la Mujer datos que evidenciaban la gravedad de la crisis" de la covid-19. 

Marlaska haciendo bueno eso de que quien hace un cesto hace ciento, montó el mismo cuadro flamenco que organizó con lo de la investigación de los CDR y esta vez decidió hacer carne. A pesar de que los guardias estaban ejerciendo su trabajo como Policía Judicial y por lo tanto no tenían dependencia orgánica con el ministerio del Interior, decidió cargarse al Coronel Pérez Cobos por “pérdida de confianza”.

Así que nos encontramos con un ministro, que además es magistrado, que decide cesar a un coronel que se limitó a cumplir estrictamente con su obligación y se escuda en el cajón de sastre que supone lo de la “pérdida de confianza”. Pero en este mundo traidor hay que tener mucho cuidado con quién se juega uno los cuartos, porque la Directora General de la Guardia Civil, que permaneció oculta durante toda la pandemia, le confió a un amigo del alma que Marlaska se había cargado a Cobos por el asunto del informe sobre el 8M y allí ardió Troya.

El cese del coronel Pérez Cobos supone un ataque directo a la independencia del poder judicial y así lo ha sentido la magistrada que ha advertido que investigará lo sucedido y si se demostrara que Marlaska ha intentado amedrentar a los investigadores del caso 8M, tomará medidas. Pero al ministro se le amontona el trabajo, porque el teniente general D. Laurentino Ceña, Director Adjunto Operativo de la Guardia Civil, ha dimitido como protesta por el fulminante cese de Pérez Cobos.

Grande Marlaska debería recibir unas cuantas clases particulares sobre ética y honorabilidad a ver si así comprendía que en la Guardia Civil lo de “El honor es mi divisa” no es una frase vacía de contenido, sino un estilo de vida y a lo mejor incluso tenía suerte y se le pegaba algo.

Me extrañaría, ya se sabe que en este mundo, todo se pega menos la hermosura.

1 comentario:

  1. Esta gentuza no compartirá nunca El Honor del que siente orgullo La Guardia Civil y lo emplea en su divisa, pues la de ellos, la de la mayoría de la izquierda, pasa por esa otra que dice: Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.

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