miércoles, 6 de mayo de 2020

La imposible mano del tahúr de La Moncloa



En este mundo traidor hay gente que está dispuesta a hacer lo que haga falta con tal de ganar una partida de cartas. Algunos hemos tenido curiosas experiencias con individuos que saben marcar primorosamente una baraja, son capaces de repartir por abajo sin que nadie o casi nadie se dé cuenta de la jugada y otras muchas fullerías. 

Hay que reconocer que en el mundo de la baraja se mueve gente muy hábil, pero por muy hábil que sea el fullero resultará imposible que pretenda ganar una mano con un repóquer de ases, sobre todo porque en la baraja sólo hay cuatro palos y por tanto cuatro ases. Esa certeza no parece que influya demasiado al más prestigioso de nuestros tahúres patrios, que si de lo que se trata es de jugar con cartas marcadas es un auténtico fenómeno, me refiero como habrán adivinado ustedes a Pedro Sánchez, que esta vez creo que se ha pasado intentándonos colar un repóquer de ases, acuciado digo yo por esa gran verdad que reza que quien juega por necesidad, pierde por obligación.

Hay que reconocer, que desde que comenzó allá por enero el asunto del coronavirus nuestro dilecto presidente no ha dado una. Quizás no tuviera unas cartas demasiado buenas, pero fue incapaz de jugarlas y al final decidió ir a por todas y buscando apuntarse algún tanto comenzó a presumir de que España había llevado a cabo el confinamiento más severo del mundo, excluyendo a la República Popular China.

Como tiene un equipo de propaganda endiabladamente bueno y a los medios de comunicación bien controlados, lo de la severidad del confinamiento se comenzó a vender como elemento positivo y en las RR SS he visto progres y podemitas defendiendo el tema con un ardor digno de mejor causa.

Lo del confinamiento es el quinto as de ese repóquer que buscaba el narciso socialista y que nadie que tenga algo de sentido común puede admitir. Ante una epidemia, las primeras medidas que se tomen deben ser las preventivas y esas en nuestro país brillaron por su ausencia. Ni hicimos los test que debiéramos haber hecho, ni controlamos a los "activos" que así llamaban a los infectados, ni averiguamos cómo se comportaba el coronavirus, porque nos faltaba la información que nos hubieran dado los test, ni adquirimos el material sanitario que no teníamos.

No merece la pena insistir en que la acción preventiva del gobierno social comunista ante la epidemia fue inexistente, poco a poco se fueron poniendo en marcha ante la rápida expansión del virus y al final hubo que decretar el Estado de Alarma y a través de ese mecanismo establecer el confinamiento de la mayor parte de la población de este país. 

Comprendo que la búsqueda de noticias positivas les tuviera muy estresados, porque lo cierto es que no las había. Las cifras de infectados y muertos ponían los pelos de punta, de tal manera que se dedicaron a maquillarlas, además cada vez que Pedro Sánchez explicaba impasible que España era la nación que mejor llevaba lo de la epidemia y se agarraba a un informe o a un titular de la prensa internacional, la verdad les daba un disgusto a las pocas horas, porque las cifras favorables demostraban ser bulos creados por el propio gobierno.

Así que entiendo que las cosas no iban bien en La Moncloa y con los podemitas agazapados esperando su ocasión, me imagino que alguien a la desesperada sacó a colación el funesto récord de que éramos la nación con el confinamiento más duro y le parecería a la cúpula que de perdidos al río y que ya era hora que algunas televisiones se ganaran los quince millones que se habían embolsado.

En primer lugar lo del confinamiento no es un invento del que se pueda presumir, su aplicación nos retrotrae a la Edad Media cuando allá por el año 1.347 llegó lo que se conocería como Peste Negra a las costas de Crimea y se llevó por delante aproximadamente sobre 25.000.000 de habitantes de lo que hoy es Europa. En aquellos tiempos, a mediados del siglo XIV cuando la epidemia se descontrolaba ya se aplicaba el confinamiento. Aquí no hemos llegado todavía a lo de clavar ventanas y puertas en los domicilios de los infectados para que no pudieran salir, pero si esto dura lo suficiente o se produce un repunte ya se aplicará una medida parecida aunque algo modernizada.

Por otra parte no creo que se le escape a nadie, salvo si es votante del PSOE o de Unidas Podemos, que el confinamiento lo único que hace es consagrar el fracaso absoluto del gobierno social comunista en su lucha contra la pandemia. Otros países no han confinado a su población y han conseguido triunfar sobre el Covid-19. Ahí está Corea, Suecia, Dinamarca, Suiza y muchos más que se limitaron a hacer test masivos, confinaron a los infectados y sus familias y los que estaban sanos siguieron trabajando y haciendo su vida casi normal, aplicando las medidas lógicas de higiene y distanciamiento social.

Aquí nuestro brillante gobierno derrotado por el crecimiento exponencial de la pandemia, se lio la manta a la cabeza y de un decretazo se cargó la mayor parte del tejido económico de nuestro país, compuesto en un 80% por PYMES, Micro PYMES y autónomos. Una medida brutal que se vio obligado a tomar por su incapacidad para hacer frente a la epidemia y que nos pone ante una crisis económica que será mucho más dura y profunda en nuestro país.

Recordarán ustedes a Sánchez predicando que la epidemia era simétrica porque llegaba a todos los países y es cierto que llegó a todos, pero la que no es simétrica es la incidencia real en enfermos y fallecidos. El coronavirus llegó a España y también a Portugal, Suecia, Dinamarca, Noruega, Grecia, pero la cifra de fallecidos por millón no es simétrica, todo lo contrario y habrá que preguntar por qué mueren más españoles que daneses, suecos, suizos, portugueses o noruegos, la respuesta es muy triste pero muy sencilla, porque en esos países hicieron los deberes y aquí no. Y esa diferencia es la terrible responsabilidad que no quiere admitir el Gobierno.

Lo mismo sucede con la crisis económica, habrá países que pasarán por la V que nos vendía Nadia Calviño, es decir una crisis dura de efectos muy rápidos y profundos pero con una recuperación muy rápida también. Eso sólo sucederá en los países que se hayan preparado convenientemente, nosotros vamos de cabeza a una hecatombe económica y los socialistas todavía se atreven a chantajear a los trabajadores con la amenaza de permitir que decaigan los ERTES.

Amenazan con que si no se prorroga el Estado de Alarma será el caos, no se engañen ya estamos en el caos. Lo mejor que podría hacer Pedro Sánchez sería disolver el gobierno y que se creara un ejecutivo de concentración para que Europa comenzara a escucharnos.

Sería una medida patriótica, por lo tanto no creo que quepa esperar que se produzca; pero que por pedir no quede.

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