martes, 30 de junio de 2020

Iglesias no quiere a Calviño en la presidencia del Eurogrupo



Desde hace unos días la figura de Nadia Calviño ha estado muy presente en los medios de comunicación, la coloca en el candelero su candidatura a presidir el Eurogrupo, un organismo informal que sin embargo tiene una importancia destacadísima en el desarrollo de las medidas económicas que toma la Unión Europea. El día 9 de julio sabremos por fin si la española es elegida presidenta o si, por el contrario, le gana la partida el irlandés Paschal Donohoe que por ahora compite muy duramente con ella.

En el blog he explicado que en mi opinión, el que Calviño fuera elegida presidenta era una decisión muy importante y positiva para España, su presencia garantizaría el control sobre las partidas económicas, sean transferencias o préstamos que se hicieran a nuestro país desde Europa. El principal escollo para su elección es la oposición que le hacen los países que conocíamos como “los frugales”, es decir Austria, Holanda, Suecia y Dinamarca, un grupo que nació de una alianza que se había producido en el año 2018 y que dio en llamarse la Nueva Liga Hanseática, que agrupaba también a Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania, aunque no a Austria. Pero tanto los Hanseáticos, como "los frugales" nacen del enfrentamiento norte-sur que lleva produciéndose hace tiempo en la Unión Europea y que a cuenta de la presente crisis se está agravando mucho más.

Dije en su momento y sigo manteniéndolo que Nadia Calviño podría ser un auténtico seguro de vida para nuestra economía, Calviño ha sido siempre amiga de la ortodoxia económica y en ese sentido habla el mismo idioma que habla Bruselas y desde la presidencia iba a vigilar para que el dinero europeo que llegara a España se invirtiera en crear empleo y por lo tanto riqueza. 

Sin embargo algunos de mis lectores, a los que agradezco desde aquí su lectura, su interés y sus opiniones, disentían y la mayoría argumentaban que al fin y a la postre Nadia Calviño era miembro del gobierno de Pedro Sánchez y por lo tanto responsable solidaria de todos los disparates que los social comunistas están llevando a cabo con nuestra economía.

Lo que es cierto, efectivamente Calviño es vicepresidenta económica del gobierno de Sánchez, pero habrá que recordar que en el momento en que el PSOE firmó el pacto con Bildu y Unidas Podemos que pretendía derogar en su totalidad la reforma laboral, puso pie en pared y afirmó públicamente que ella no podría estar en un gobierno que derogara la reforma laboral de Rajoy. Por otra parte es público y notorio el mal rollo existente entre ella y los miembros podemitas del Gobierno.

Pero ahora que estamos ya en vísperas de ver en que queda la carrera de Calviño hacia la presidencia del Eurogrupo, sucede una cosa muy curiosa que creo va a tener la eficacia del bálsamo de Fierabrás para eliminar muchísimas de esas desconfianzas que su pertenencia al Gobierno crean entre mis lectores. 

Resulta que Pablo Iglesias no quiere hacer campaña a favor de ella y eso, amigos míos, es un dato que creo que demuestra sin lugar a duda que Nadia Calviño llevaría a cabo una política económica de la que Iglesias y su gente abominan. Ya saben ustedes que los enemigos de mis enemigos son mis amigos y creo que el dicho es de aplicación a esta situación y que la negativa de Iglesias convencerá a muchos de los dubitativos.

Si Pablo Iglesias está en contra de Nadia Calviño, no diré que me voy a apuntar al club de fans de la vicepresidenta, pero desde luego sí que me sentiré muy aliviado viéndola presidir el grupo que va a ordenar el dinero europeo que se utilice en España para intentar sacarnos de la ruina a la que nos han llevado los social comunistas. Por otra parte, el hecho de que obligatoriamente tenga que seguir siendo miembro del gobierno, me garantiza que a la hora de crear los Presupuestos Generales del Estado, me voy a encontrar con un instrumento económico técnico, austero y eficaz que ajustará ingresos y gastos sin las “fantasías contables” a las que es tan aficionado Pedro Sánchez.

Resulta llamativo que un Gobierno que a través de su portavoz, se quejaba hace tres días de la falta de lealtad de la oposición,  se encuentre con una situación que a mí se me antoja escandalosa. Ciudadanos ya ha declarado que apoya sin fisuras el nombramiento de Calviño y lo considera una buena noticia para España y el conjunto de Europa, El PP no se ha quedado atrás, ha apoyado la candidatura en el Senado y los eurodiputados populares están haciendo el trabajo de zapa correspondiente, hasta VOX ha celebrado la designación. Suponemos que el PSOE estará haciendo lo mismo, pero resulta que a una parte de ese gobierno de coalición, los podemitas, no les gusta nada de nada la candidatura propuesta por Pedro Sánchez y no parece que estén dispuestos a apoyarla.

Desde la cúpula del PSOE ya se está criticando esa falta de apoyo, nadie de Unidas Podemos ha apoyado la designación y estamos hablando de un partido que gobierna en coalición con el PSOE, no de una organización política que apoya al gobierno en el Congreso de los Diputados. 

Le están haciendo un flaco favor a Sánchez y a Calviño, porque es tradicional que el gobierno que propone una candidatura la apoye sin el menor resquicio y con el mayor entusiasmo. Desde el rincón podemita se ha lanzado un argumento que los define, han dicho que no les gusta apoyar a la vicepresidenta para liderar el Eurogrupo “por el mero hecho de ser española”.

Así que insisto, creo que si el enemigo declarado de la candidatura de Nadia Calviño es Pablo Iglesias y por el contrario Ciudadanos, PP y VOX, apoyan la designación, me parece que puede ser cierto lo que siempre he sostenido, que la economía española, tal y como están las cosas, no puede estar en mejores manos y que si alcanza la presidencia del Eurogrupo, el dinero que llegue de Europa será utilizado como debe ser.

Lo he dicho antes, el enemigo de mis enemigos es mi amigo. De todas maneras el tiempo dirá lo que tenga que decir.

lunes, 29 de junio de 2020

El Gobierno acusa al PP de hablar mal de España



En ocasiones uno no puede por menos que escandalizarse y es que lo del gobierno social comunista tiene muy mal arreglo. Arrastran un problema que los incapacita para gobernar, no son capaces de reconocer la realidad y si quieres solucionar un problema lo primero que hay que hacer es reconocer su existencia. Pero han mentido tanto, han engañado tanto, han ocultado tanta información, que creo empiezan a creerse sus propias mentiras, lo que resulta extraordinariamente peligroso, para ellos y para nosotros.

María Jesús Montero decidió que el viernes pasado era un buen día - otro motivo no parecía que hubiera - para machacar al Partido Popular y lo cierto es que les propinó un repaso de los que hacen época. Parece ser que lo que más molestó a la Montero fue que el PP apoyara con sus votos a la convalidación del real decreto ley de nueva normalidad, una acción que invalidaba ese empeño que tienen los social comunistas por presentar al Partido Popular como una organización que siempre se niega a apoyar a este Gobierno.

Todos hemos oído quejarse a miembros del gobierno y al propio Pedro Sánchez de que el PP no arrima el hombro cuando hace falta su apoyo y cada vez que he oído esa queja, honradamente, no he encontrado el motivo que la justificara. Porque cuando ante el espantoso fracaso sanitario, Sánchez se vio obligado a proclamar el Estado de Alarma para poder confinar a todos los ciudadanos, a los sanos y a los enfermos y con ese confinamiento condenar a la ruina a las empresas, los autónomos y mandar al paro a millones de españoles, cuando todo eso sucedió, el Partido Popular votó a favor de lo que solicitaba Sánchez sin que éste hubiera tenido siquiera la decencia de llamar a Casado para informarle de lo que iba a hacer y solicitar su apoyo.

Casado colaboró con Sánchez ante la desesperada situación sanitaria a la que nos había conducido la inepcia del gobierno, pero dejó bien claro que no firmaba un cheque en blanco, había cosas que no podía aceptar y advirtió que cuando llegara el momento habría que discutir sobre muchos asuntos, entre ellos lo que estaba haciendo Pedro Sánchez, aprovechando los poderes especiales que le dotaba el Estado de Alarma, utilizándolos para asuntos que nada tenían que ver con la pandemia y la lucha contra ella.

Sánchez no llamó a Casado, siquiera para solicitar su ayuda, sin embargo sí llamó, negoció y pasteleó con todo el que necesitó y mientras pudo contar con los votos suficientes no se dignó a hablar con el jefe de la oposición. Sí lo hizo, cuando necesitó de los votos populares para lo de la Comisión de la Reconstrucción y gracias a ello Casado pudo obligarle a que esa comisión se llevara a cabo en el ámbito parlamentario.

Nunca han pedido nada al PP; reconocen que no les han llamado, por consiguiente nada se les ha podido negar. El problema real está en que el PSOE ha decidido que del PP no quiere ayuda, simplemente exige sumisión, silencio o lo que es peor, complicidad.

Vuelve la burra al trigo y la lleva de la brida María Jesús Montero que ayer decía desde la soberbia más repugnante que no es importante si Sánchez descuelga el teléfono y llama a Casado, sino si los conservadores han hecho una "reflexión profunda" sobre si van a cambiar su estilo de oposición, mientras afirmaba en el mismo acto que los ministros del Gobierno están dispuestos al 100% para negociar y cabe preguntarse si están tan dispuestos, cuál es el motivo que les impide hacerlo.

Así que un gobierno que ha sido capaz de firmar un pacto con Bildu para liquidar la reforma laboral de Rajoy, que ha llegado a acuerdos inconfesables con ellos, inconfesables puesto que se niegan a confesarlos, pero visibles para todo aquel que quiera ver. Un Gobierno que está dispuesto a humillar a España acudiendo a una mesa para dialogar de igual a igual sobre el derecho de autodeterminación que propugna ERC, cuyo líder ya ha advertido que si tuviera la oportunidad volvería a proclamar la República de Cataluña. Un Gobierno que tiene comprometido el indulto de los golpistas, un Gobierno que se ha bajado los pantalones con el PNV todas las veces que los vascos han querido, opina por boca de su ministra portavoz que lo verdaderamente importante en este momento es si el PP ha decidido cambiar o no su estilo de oposición.

Montero dice que el PP tiene que hablar bien de España y vuelve contumaz a la manipulación semántica, porque hablar mal del gobierno no es hablar mal de España y criticar la política económica del gobierno, no es hablar mal del gobierno, simplemente es contar lo que está sucediendo.

El Gobierno pretende que el Partido Popular defienda en Europa que no haya condicionalidad en los fondos que nos tiene que mandar la UE y eso no se puede hacer y no se puede hacer porque en primer lugar poner en manos de Sánchez y de Iglesias 140.000 millones de euros sin condición alguna, supone un auténtico suicidio, económico, político, laboral y social. El dinero de Europa debe utilizarse para crear empleo y no en subvencionar a aquellos que el Gobierno ha mandado al paro y que con el dinero europeo pretende eternizarlos en esa situación.

Por otra parte María Jesús Montero sabe perfectamente que, aunque Pablo Casado hablara con Merkel y compañía hasta que se le cayera la lengua, Europa no nos va a dar un euro sin aplicar eso que se ha dado en llamar condicionalidad, está claro pues que los social comunistas, como de costumbre. sólo están buscando una excusa que salve su imagen.

Necesitan un pretexto que oculte el fracaso de Sánchez, un fracaso fruto de su incapacidad para convencer a los socialistas europeos para que defiendan su posición. Un fracaso anunciado, porque ni siquiera los socialdemócratas europeos están por apoyar tal barbaridad, ahí están Suecia y Dinamarca, gobernadas por socialistas, que son los países que acaudillan la negativa. A pesar de ello o precisamente por ello, la culpa tiene que ser del PP, que ha “hablado mal de España” y por eso los de la CE nos dirán lo de verdes las habéis segado.

El PSOE sabe perfectamente lo que va a suceder y en clave electoral – conste que las elecciones las sacó a pasear la ministra- está buscando un chivo expiatorio y para eso está el PP al que, ya en pleno delirio, Montero acusó de antidemocrático por pretender salvaguardar la reforma laboral, la única reforma estructural española que ha sido bien acogida por la CE. Afirma la portavoz que el gobierno tiene otras recetas distintas y por lo visto eso impide defender lo que uno crea justo.

Claro que lo que no dice es que fue Europa la primera que advirtió, a cuenta del pacto con Bildu, que ojito con la reforma laboral y de ahí el cambio de rumbo inmediato de Pedro Sánchez que batió el récord de velocidad en lo de incumplir pactos, le bastaron unas horas y el toque de atención de la CE, para convertir el flamante pacto en un puñado de papel mojado.

Debieran considerar que lo del culpar al PP de todo lo malo ya no cuela y además cansa, lo dicen todas las encuestas, bueno todas no, la de Tezanos, por el pan baila el can, sigue diciendo que Sánchez va a ganar.

Es cierto que dos no se pelean si uno no quiere, pero también es muy cierto que dos no pactan si uno - el PSOE- no quiere. Todo lo demás milongas, postureo y excusas de mal pagador.

viernes, 26 de junio de 2020

Nadia Calviño dispuesta a acabar con la influencia podemita desde el Eurogrupo


Parece que las cosas que tienen que ver con la fiscalidad empiezan a cambiar en el seno de la coalición social comunista. En la propuesta que el PSOE y Unidas Podemos elevan a la Comisión de Reconstrucción, no aparece el “impuesto a los ricos”, parece ser que ese tributo que pretendía gravar a los patrimonios superiores a un millón de euros y que era una de las figuras fiscales que con más empeño defendían los podemitas, milagrosamente ha desaparecido.

No pretendo sostener que Nadia Calviño gane batallas antes de que siquiera sepa si va a ser nombrada presidenta del Eurogrupo o no, pero me parece que Pedro Sánchez ha querido dar una muestra que garantice lo que puede suceder si Calviño llega a la presidencia del Eurogrupo, cargo que ostentaría durante dos años y medio, un tiempo muy complicado que los organismos económicos internacionales estiman es el plazo mínimo en el que se puede recuperar la crisis europea. Hay que considerar por tanto que la figura de Calviño, como presidenta del Eurogrupo, va a ser muy importante para que la economía europea se recupere lo más rápidamente posible del desplome que está sufriendo.

Será el 9 de julio el día en el que se llevará a cabo la votación que decidirá quién presidirá el Eurogrupo, existen una serie de mecanismos creados a través de la costumbre que nos dicen que de los tres candidatos que se presentan al cargo, el que menos posibilidades tenga de salir elegido, tras las conversaciones que ya han tenido lugar y las que se llevarán a cabo hasta el 9 del mes que viene, renunciará para dejar libre el camino a los dos aspirantes con más posibilidades de alcanzar la presidencia y también es costumbre que llegado el momento y tras comprobar ambos candidatos con que apoyos cuentan, el que sepa que no va a salir elegido, renunciará para permitir que el triunfador sea elegido por unanimidad de los 19 ministros de Economía o Hacienda de la Zona Euro.

Nadia Calviño, se supone que cuenta con el apoyo del PSOE, el de Francia, Alemania y recibirá el apoyo del PP que desea sobre todas las cosas que Calviño garantice la ortodoxia en todo lo que haga referencia a las medidas a adoptar para hacer frente a la pavorosa crisis que ya sufrimos, pero que va a empeorar a pasos agigantados de cara al mes de septiembre.

Todos sabemos, excepción hecha de algunos votantes de la zurda, que a Europa no le gusta lo más mínimo Pablo Iglesias ni sus ocurrencias fiscales y económicas. Quizás por eso se entiende que el camino que lleva a la presidencia a Nadia Calviño está bastante expedito. La UE sabe que no puede dejar caer a España, a cuenta del peso específico de nuestro PIB, pero también entiende de que no puede entregar el dinero de las ayudas y del rescate si no hay alguien que garantice el rigor presupuestario y la ortodoxia económica y ese alguien es Nadia Calviño. Porque resulta duro decirlo pero es que en estos momentos España está tomando una serie de medidas que se oponen frontalmente a las recomendaciones de la Unión Europea.

Es lo mismo que sucedió con los test, todo el mundo reconoció la importancia que para la lucha contra el coronavirus tenían los test, todo el mundo hizo test masivos, salvo España, que decidió que no hacía falta y así nos lució el pelo. Y ahora con la política fiscal estamos haciendo otra vez justo lo contrario que llevan a cabo el resto de los socios de la Unión Europea, por eso en Bruselas necesitan a alguien con la que puedan hablar en el mismo idioma y que abomine de las fatales ocurrencias del populismo bolivariano y que les permita estar razonablemente tranquilos con el rescate a España.

Supongo que será una tarea que acometerá Nadia Calviño con muchísimo gusto, la Vicepresidenta económica ha mantenido una lucha sin cuartel dentro del gobierno con Pablo Iglesias y los ministros podemitas, lo que le ha ocasionado serios problemas y algún disgusto morrocotudo. De hecho aquel acuerdo del PSOE, propiciado por Podemos, firmado con Bildu, le obligó a ponerse seria y advertir que si se llevaba a cabo la derogación de la Reforma Laboral de Rajoy, ella cogía los bártulos y se iba con la música a otra parte.

Supongo que Pedro Sánchez, que ya sabe que la UE nos va a tener que rescatar y eso significa que automáticamente nos va a intervenir, prefiere que quién lleve la política económica de España, que a partir del rescate, se definirá en Bruselas, sea su propia Vicepresidenta Económica y no el irlandés que se presenta, supongo que por ahí Calviño tiene asegurado el apoyo de su partido. Por otra parte el PP y el PPE están encantados con que sea ella la que maneje la recuperación europea, sobre todo en lo que atañe a la economía española.

Así que parece que el nombramiento tiene muchas posibilidades para que recaiga sobre el buen hacer de Nadia Calviño, que cuenta con un currículo muy importante como funcionaria europea y que parece es la única persona que puede garantizar que la economía española y las medidas que haya que adoptar en lo que hace referencia al gasto y a los recortes, estén de acuerdo con la postura europea, que dice que dinero sí, pero con todas las condiciones, control  y garantías de este mundo.

¿Eso significa que Pablo Iglesias se vaya a poner digno y abandone el Gobierno?, pues la verdad es que creo que no. Si para muestra bien vale un botón, ahí tienen ustedes la conformidad de eliminar de la propuesta del PSOE y Podemos a la Comisión de Reconstrucción el impuesto que se ha dado en llamar de los ricos y que según Iglesias le iba a permitir al estado recaudar unos once mil millones de euros. Me temo que los podemitas le han cogido gusto al ejercicio del poder y a la dulcísima miel de los presupuestos de los respectivos ministerios, que supuestamente administran y no los van a poder despegar del Consejo de Ministros ni con agua caliente.

Supongo que harán todo el ruido que puedan de cara a su parroquia y aprovecharán el tiempo y el dinero de nuestros impuestos - sea poco o mucho, siempre es mejor que nada -para ir preparando su campaña electoral. Y de vez en cuando se pondrán ternes en algún asunto concreto y Pedro Sánchez se verá obligado a practicar lo de la geometría variable para pedir el apoyo del PP, al objeto de ganar la votación correspondiente en el Parlamento.

Veremos que sucede en estas dos semanas que nos separan del 9 de julio. Personalmente creo que Nadia Calviño se llevará el gato al agua y después nos tocará observar qué es lo que sucede, porque ya sabemos todos o casi todos que de Pedro Sánchez se puede esperar cualquier cosa, sobre todo si es mala.



jueves, 25 de junio de 2020

Carmen Calvo se columpia y sin darse cuenta dice la verdad



Nadie y mucho menos Carmen Calvo esperaba gran cosa de la sesión de control al Gobierno que se llevó a cabo el día de ayer en el Congreso de los Diputados. Otro día en la oficina, pasen días, caigan panes. La oposición iba a hacer unas preguntas de las que no espera contestación y como todos los miércoles aprovecharían la ocasión para desahogarse y darle toda la cera posible al Gobierno.

Como a la vuelta lo venden tinto, los portavoces del Ejecutivo estarían dispuestos a contestar lo que mejor les pareciera, porque el reglamento es tan laxo que se pueden escapar por un millón de agujeros y aprovechando la ventaja que da estar en el poder, devolverían el repaso a la oposición a ser posible corregido y aumentado. Lo vemos todos los miércoles y salvo rarísimas excepciones poco o muy poco se saca en limpio de esas sesiones en las que se supone se controla la acción del Ejecutivo, pero habrá que reconocer que salvo el personal lucimiento de algunos portavoces que dominan mejor que la gran mayoría, las técnicas de comunicación parlamentaria, cuyas intervenciones acabarán en los medios de comunicación o en las RRSS, nadie espera gran cosa.

Así que para la mayoría de los diputados que acuden de oyentes a la sesión, porque no les queda otro remedio, resultan unas sesiones monótonas y aburridas, aunque a veces la vida te da sorpresas,  sorpresas te da la vida, como decía la letra de una canción, que advertía también que quien a hierro mata, a hierro termina y eso es lo que le sucedió a Carmen Calvo que ayer no sé si le traicionó el subconsciente o simplemente cuando tomó la palabra, su atención estaba dividida entre la contestación que le daba al portavoz de VOX,  mientras interiormente se acordaba hasta la quinta generación de los progenitores de Espinosa de los Monteros, que simplemente le había preguntado “si el Gobierno piensa hacer algo por restituir la credibilidad de las instituciones del Estado”.

Puedo asegurarles porque lo sé, que los intervinientes saben lo que les van a preguntar, aunque naturalmente desconozcan el exordio que a veces antecede a la pregunta concreta, conocen la pregunta y llevan por escrito la respuesta que les ha preparado su equipo de asesores, pero lo cierto es que a Dª Carmen Calvo, doctora en derecho, profesora universitaria en Derecho Constitucional, Vicepresidenta primera, ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática del Gobierno de España, le están dando muy mala vida entre Espinosa de los Monteros y Cayetana Álvarez de Toledo, que todos los miércoles sin falta la ponen a escurrir y si digo lo que pienso, pese a su evidente veteranía la vice lo pasa bastante mal, porque siempre ha sido una mujer con mucho carácter que aguanta muy mal las críticas y en esto de la esgrima parlamentaría hay que tener la mente muy fría, el ingenio rápido y desde luego la lengua muy afilada y una cosa es que montes el numerito y afectes indignación, que eso entra en el oficio y otra muy distinta es permitir que los adversarios te saquen de tus casillas y te cabreen de verdad.

Y eso es lo que le está pasando miércoles tras miércoles a Carmen Calvo que a pesar de su oficio, se enciende y eso es tan malo que hoy cuando comenzó su intervención se notaba claramente que estaba muy molesta con Espinosa y con una cara que denotaba su profundo cabreo soltó “No hay que restituir lo que no ha existido”.

Está claro que no quería decir eso, salvo que alguien le hubiera organizado un viaje a Damasco y cuál Saulo redivivo, hubiera caído del caballo, visto la luz y abjurado de sus errores, supongo que lo que pretendía decir es que “no se puede restituir lo que no se ha perdido nunca” o algo así, pero dijo lo que dijo y aunque la Batet es más del gobierno que Pedro Sánchez, eso queda reflejado en las actas para siempre jamás.

Se equivocó, quien tiene boca se equivoca, sólo se equivocan los que hacen cosas y si ustedes saben alguna frase más de esas que se utilizan cuando alguien mete la pata hasta el corvejón, añádanla al texto. Pero no nos engañemos, resulta inadmisible que Dª Carmen Calvo con los trienios que lleva en política, se deje llevar por sus instintos primarios y no sea capaz de dominar su carácter, porque la pregunta es obligada ¿si no es capaz de gobernarse a sí misma, cómo puede pretender gobernar a los 47 millones de españoles?

Ha dejado claro que no está a la altura de las circunstancias, es cierto que el estilo parlamentario ha cambiado y hoy es mucho más duro y directo que en otras épocas, pero quede claro que en el Congreso jamás se han hecho prisioneros, así que no vale echarle la culpa al estilo de Espinosa de los Monteros o al de Álvarez de Toledo, porque teniendo en la bancada socialista a Lastra y en el banco azul a Iglesias y a Montero, está claro que el “estilo directo” se da por ambas partes y aquí toca eso de que a quién Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.

Ahora bien lo que me ha resultado absolutamente ridículo ha sido la reacción de la bancada socialista, primero fueron unos segundos de silencio estupefacto y después una cerrada ovación, a la que por cierto no colaboró Pedro Sánchez, que creo que fue el único que tuvo la dignidad de no aplaudir una equivocación tan rotunda. Hoy los diputados de la zurda han demostrado que son simples muñecos que aplauden cuando les dicen que lo hagan, independientemente de si están aplaudiendo una intervención de mérito o una inmensa cagada como la de la Vicepresidenta y perdonen ustedes la manera de señalar.

Vamos a ver lo que da de sí la próxima sesión de control al Gobierno, que supongo levantará muchas expectativas. El posible choque entre la de Cabra y Cayetana puede hacer saltar chispas, estaremos atentos a la pantalla.

Hay que reconocer que la vida a veces es muy injusta, porque para una vez que Carmen Calvo dice una verdad como un templo en el Salón de Plenos del Congreso, resulta que lo hace por error.

miércoles, 24 de junio de 2020

¿El Gobierno juega a cuánto peor, mejor?



El contenido del presente escrito nace de un pensamiento que se me vino a la cabeza cuando leía una noticia que comentaba las declaraciones de Carmen Calvo sobre la posibilidad de que el Gobierno volviera a instaurar el Estado de Alarma. Les voy a describir la sensación que tuve y que desde luego no se apoya en datos o cifras, simplemente es un pálpito que refleja lo que pienso y quiero transmitirles porque lo cierto es que me preocupa y mucho.

Lo que quiero contarles no es imposible, porque en este mundo traidor de la política todo o casi todo es posible, aunque pueda ser improbable. Decía la Vicepresidenta Carmen Calvo que si los rebrotes se agravan, Moncloa se plantea volver al Estado de Alarma. Para ser preciso afirmó Dª Carmen que el gobierno se plantea “decretar la alarma en una parte del territorio, sino en todo". Una afirmación muy rotunda que supongo necesitaría de la aprobación del Congreso de los Diputados y que me dio la impresión de que Carmen Calvo no la percibía como una posibilidad remota.

Lo cierto es que los distintos focos de infección que han ido apareciendo en España dan que pensar, a pesar de la urgencia que tiene Pedro Sánchez en trasladar la responsabilidad de la lucha contra el coronavirus a las CC.AA, no parece que la realidad acompañe a esas prisas, porque estamos hablando a día de hoy de 12 focos activos que afirma el gobierno tener controlados, claro que fiar de la palabra de este gobierno y sobre todo de su ministro de Sanidad, me parece una imprudencia temeraria dada la facilidad con la que nos mienten. Mientras Calvo avisaba de la posibilidad de volver a decretar el Estado de Alarma, se permitía el lujo de adornarse y afirmar que el gobierno en cuanto la OMS declaró la pandemia actuó responsablemente y con contundencia: "Fuimos a la medida más severa, que era confinar, y dijimos que era así porque no había otra manera".

Lo que es una mentira monumental porque desde que la OMS advirtió de la peligrosidad de la pandemia, hasta que Pedro Sánchez y sus cuates reaccionaron, pasó bastante tiempo y si tuvieron que ir al confinamiento fue porque no habían adoptado las medidas oportunas en el momento preciso y debido a su inepcia la epidemia crecía exponencialmente y no podían pararla y de eso hay constancia documental. Es una desgracia, pero siguen presumiendo de haber adoptado la medida del confinamiento como si por ello les tuvieran que otorgar el premio Nobel de Medicina, cuando en realidad el confinamiento fue una medida desesperada que tuvieron que adoptar porque eran incapaces de controlar la epidemia.

Como no hicieron test, porque no tenían el material necesario, ya que habían hecho oídos sordos a las advertencias de la OMS y de Europa que ya en enero advertían que se adquiriera material sanitario que pintaban bastos pero bastos de los de verdad, tuvieron que tratarnos a todos como enfermos porque no podían saber quiénes estaban infectados y quien no y esa medida desesperada acabó con nuestra economía y ha mandado al paro a millones de españoles.

Ahora nos animan a acudir a los centros sanitarios, decía la vicepresidenta que "Tengo que decir que va a haber brotes. Lo importante es que los tengamos controlados lo más rápido posible y que todos los que tengan síntomas reaccionen muy rápido yendo a los centros sanitarios. Lo importante es la rapidez". Resulta curioso  porque lo que recomienda la vicepresidenta es exactamente lo contrario que nos aconsejaron cuando la epidemia se extendía por nuestro territorio. Lo recordarán ustedes, decían que nadie fuera a un centro sanitario, que el que se encontrara mal llamara a unos teléfonos, normalmente colapsados, y que esperaran a que los fueran a atender en su domicilio. Así murieron un número importante de españoles, esperando al médico que nunca llegó.

Por otra lado el gobierno social comunista que está festejando la llegada de la “nueva normalidad”, no está adoptando las medidas que sí se toman en otros países para evitar que la infección llegue a través de nuestras fronteras. Llama la atención la lucha desesperada de Ayuso pidiendo que se adopten medidas de protección en el aeropuerto de Barajas, un lugar por el que entró sin duda el virus y que vive en el limbo que ha creado este Gobierno al que parece que no le asuste lo más mínimo que empecemos a recibir a ciudadanos infectados provenientes de otros países.

La verdad es que  los social comunistas nos han mentido en infinidad de ocasiones, desde el presidente al último de los ministros, creo que todos nos han engañado o al menos lo han intentado. Recordarán a Sánchez proclamando sin rubor que España era la nación que más test hacía del mundo o citando datos de estudios científicos que no existían y podría seguir pero no hace falta, el Gobierno en pleno sostiene que nada sabían de la epidemia antes del 8 de marzo, lo que supone una afirmación absolutamente demencial porque existen documentos que prueban que sí conocían de la peligrosidad del coronavirus. 

Teniendo presente esos antecedentes y que la propia Carmen Calvo nos ha largado una inefable milonga sobre la rapidez y la contundencia con la que se empleó el gobierno social comunista, llámenme raro, atravesado o lo que mejor les parezca pero tuve la impresión de que en el fondo Carmen Calvo estaba lanzando un globo sonda para averiguar cómo reaccionábamos ante la posibilidad de repetir el confinamiento.

Y no pude evitar pensar que igual esta gente ha decidido jugar al cuánto peor, mejor. Porque está clarísimo que otro confinamiento, iba a hundir en la miseria más absoluta a la economía española y a lo peor eso es lo que buscan los social comunistas. Tendrían la coartada perfecta, ellos habrían trabajado incansablemente hasta conseguir el éxito, dicen haber salvado 450.000 vidas y dominada la epidemia,  las CCAA habrían sido incapaces de controlar a los ciudadanos y se había producido por su culpa el temido repunte.

¿Y la economía, no se da usted cuenta que terminaríamos sin ninguna posibilidad de recuperarla? Claro que me doy cuenta, estaríamos exactamente dónde nos quiere el gobierno, a pesar del encomiable esfuerzo de Pedro Sánchez y sus gente se habría producido el repunte tan temido y se verían en la obligación de declarar el Estado de Alarma, para seguir gobernando a golpe de Real Decreto, sin control alguno, con los ciudadanos nuevamente confinados y la oposición amordazada. 

Mientras tanto Europa, que no nos puede dejar caer, se vería obligada a rescatarnos al precio que hiciera falta, pero no por culpa de Sánchez - que habría reaccionado heroicamente ante el problema, con los ERTES, el Salario Mínimo Vital, el escudo social, etc, etc - sino por las imprudencias ciudadanas y la incapacidad de las CC. AA, especialmente las gobernadas por el PP.

Punto, set y partido. ¿Imposible? no, quizás improbable pero imposible no.


martes, 23 de junio de 2020

Los 100 economistas de Sánchez

Los inventores de los 100 economistas de Sánchez
El otro día leía un titular que hablaba de los cien economistas del presidente y lo primero que hice fue preguntarme para qué diablos quería Pedro Sánchez nada más y nada menos que cien economistas. Para salir de dudas me leí el artículo y enseguida me di cuenta de que el titular respondía a una de las campañas de marketing de Iván Redondo, porque en el cuerpo de la noticia se desmentía el contenido del titular, costumbre que está muy de moda en las terminales mediáticas cercanas al Gobierno.

Ni eran cien los elegidos, ni eran todos economistas, había más expertos de otras disciplinas y al final nada quedaba demasiado claro, ni el número de los elegidos, ni las especialidades, ni para qué los querían los social comunistas, más allá de alimentar a su agit prop con una noticia nueva. Y es que cien economistas son muchos economistas, sobre todo si nos acordamos de aquello que se dice sobre ellos: Si preguntas a tres economistas por una misma cuestión, obtendrás cinco respuestas distintas.

Parece que el motivo de Pedro Sánchez para formar ese grupo de trabajo responde al deseo de que "imaginen" la España post-Covid y elaboren un documento en tres meses que la describa. Personalmente me sucede lo que a muchísimos ciudadanos, la economía me parece que no es una ciencia y la verdad es que sus sacerdotes yerran más que aciertan, habrá quien diga que no, pero quizás les sea útil, a los creyentes y a los agnósticos, el dato que les ofrezco, que para estas cosas se inventó lo de Google.

De las ciento treinta y cuatro crisis y recesiones en el mundo en desarrollo entre 1991 y 2001, el Fondo Monetario Internacional sólo predijo quince, que desde luego es un dato algo desalentador, porque me parece que hay que tener la fe del carbonero para aceptar que un grupo de cien individuos, que seguro que profesan el sacerdocio de la Economía, desde distintas confesiones y que tienen por definición una incapacidad manifiesta para acertar en sus pronósticos, nos vayan a explicar cómo debemos imaginar la España post Covid.

No sabemos quiénes nos van a explicar cómo seremos, igual serán los economistas marxistas o quizás los estructuralistas o por ventura los monetaristas o los keynesianos, así que me sentí aliviado porque no fueran cien los profetas que se tenían que poner de acuerdo para contarnos su particular milonga y además porque la medida de formar ese grupo, estaba claro que en realidad no iba más allá de conseguir unas opiniones que favorecieran la maltrecha posición del gobierno social comunista en relación con la economía, a la que prácticamente ha liquidado con el cerrojazo del confinamiento, que como no venga Europa a hacernos el boca a boca, lo tenemos francamente negro.

Tenemos un problema y no podemos siquiera llamar a Houston para que nos busquen una solución, quizás sí podamos musitar algo a Bruselas, pero tendremos que esperar a la decisión europea sobre el reparto de los fondos para aminorar el resultado de la epidemia sobre las economías de los países miembros de la UE. Decía que tenemos un problema, pero en realidad el que tiene el problema es Pedro Sánchez que es el sujeto activo de la situación y nosotros somos los sumisos sujetos pasivos del desaguisado y sus consecuencias.

Sánchez parece tener un problema con el tamaño, no puede ser otra cosa la que le impulse a sobreactuar cada vez que habla de la magnitud de las medidas que adopta, la crisis era la más grande, el plan del gobierno para combatirla era inmenso, nuestro confinamiento ha sido el más largo y el más duro de toda Europa, íbamos a sufrir la ola más dura y debíamos prepararnos para una cuarentena larga y dura; todo es lo más largo, lo más grande y lo más duro…seré muy raro, pero da que pensar. 

Como probablemente sufra de ese problema, ya que quería escuchar la opinión de algún economista, alguien pensó que puestos a reunir adivinos, lo mejor sería trabajar a lo grande y convocar a cien que es un número muy redondo y que suena bonito y además así se garantizaban que no surgiera un informe cuya univocidad contradijera las intenciones de Sánchez y le pusiera en un compromiso.

Y que conste que la idea no es mala, pero teniendo presente quién la publicita, llámenme desconfiado, pero no soy capaz de pensar que se haya hecho con buena intención. Por otra parte debo reconocer que no le tengo demasiada fe a los economistas. Decía un sabio que “la economía es el estudio del dinero y de la razón por la cual éste es bueno” pero el que eso dijo era un sabio pero de la comunicación cinematográfica, porque lo dijo Woody Allen, pero lo mismo podría haberlo dicho cualquier economista de pro.

De hecho y lo cuento para tranquilidad de aquellos que compartan conmigo la desconfianza sobre la sapiencia de los economistas, parece que ya algunos de los “sabios” convocados están por confirmar que todo el asunto no es más que una operación de marketing de la Moncloa. Iván Redondo ha ido formando unos grupos de trabajo para que se pongan a parir informes a toda velocidad y cuando acaben, será él o su “Oficina de Prospectiva y Estrategia” la que se encargue de redactar el documento final. Es lo que parece que va a suceder si hacemos caso a las declaraciones de varios de esos “sabios” que se quejan de que desde el gobierno se limitan a pedirles su opinión sobre asuntos muy concretos.

Esta comisión de sabios, supongo que tiene por finalidad la de crear una coartada para Pedro Sánchez y sus cuates, que a la hora de la verdad nos explicarán que ellos habrán hecho exactamente lo que le dijeron los expertos, lo mismo que la comisión de “sabios” para el Covid 19, que ustedes recordarán. Nadie puede creer que en un gobierno en el que reina la enorme desconfianza que les produce lo privado frente a lo público, se busque una solución que se deba a la sapiencia de gente que no tiene nada que ver con la política ni el Gobierno.

Una operación de propaganda que pretendía hacerle la competencia a la hoja de ruta para la reconstrucción de España que está llevando a cabo la CEOE tras su cumbre, que fue el acto que puso nervioso a este gobierno, empeñado en demostrar que sólo lo público es capaz de salvar a España, lo que supone una estupidez demencial, nacida de la ideología de izquierdas de Sánchez y los suyos.

Así que los que tuvieran puestas sus esperanzas en los 100 de Pedro Sánchez, abandonen la idea porque de lo dicho a lo que está sucediendo realmente, no es que haya un trecho es que hay una diferencia abismal y los que, como yo, sufrían pensando en la incapacidad de los economistas para trabajar a medio y largo plazo, pueden estar ustedes tranquilos, sólo van a tener que soportar las ocurrencias de Sánchez e Iglesias, lo que no es poco, pero tenemos lo que nos merecemos.

Esperemos que los gobiernos de los estados miembros de la UE, que también tienen sus sabios, le pongan un bocado de castigo al narciso socialista y a su colega el podemita y les aten bien corto en todo lo que se refiera a las reformas estructurales que nos permitan crear empleo y riqueza.

Al fin y al cabo Europa empieza por E, como Esperanza. ¿Optimista? A la fuerza ahorcan, amigos míos.


domingo, 21 de junio de 2020

La Unión Europea se lo pone difícil a Sánchez e Iglesias


El pasado viernes los Jefes de Estado y de Gobierno de la UE no llegaron a un acuerdo sobre el plan para la recuperación económica tras la crisis sanitaria; un fracaso para Pedro Sánchez y sus cuates que tenían la esperanza de que Europa aceptara un plan que facilitara a España 140.000 millones de euros de los que la mayor parte fueran “transferencias”, es decir que les salieran gratis y que no les exigieran unas condiciones demasiadas estrictas. 

Pese a la existencia de una voluntad política de llegar a un acuerdo, que decía la Presidenta de la Comisión Europea, éste no cristalizó porque los países duros del norte, “los frugales”, Suecia, Dinamarca, Austria y Holanda, no quieren financiar medidas económicas populistas teñidas de ideología, en eso está también de acuerdo el PPE que afirma que “hay evitar que el dinero se use para financiar proyectos ideológicos” en una clarísima alusión a Podemos.

En realidad lo de la voluntad política para llegar a un acuerdo, lo único que significa es que todos los estados miembros están de acuerdo en que hay que financiar una serie de medidas que les ayuden a recuperarse de la crisis económica producida por el coronavirus, el desacuerdo se produce en cómo se va a repartir el fondo de rescate y que garantías se van a exigir para que el dinero que se invierta se utilice para llevar a cabo las reformas estructurales necesarias para impulsar la economía europea.

El fracaso del viernes anticipa la lucha abierta que enfrentará a los países del norte contra los del sur, mientras Alemania intenta templar gaitas porque al fin y a la postre su principal mercado es la UE y debe protegerlo para que no se produzcan tensiones que pongan en riesgo su continuidad. 

El falaz argumento que usan los italianos y Pedro Sánchez de que, como hemos sido los países que más han sufrido el embate de la epidemia, somos los que debemos recibir una mayor ayuda y en mejores condiciones que los demás, no sirve en Europa, allí se ha analizado objetivamente la gestión de la epidemia tanto en Italia como en España y desgraciadamente la opinión pública y los gobiernos coinciden en que los culpables de lo que ha sucedido son los respectivos gobiernos, que no supieron estar a la altura de las circunstancias.

Así que el Gobierno lo tiene difícil porque no parece que Europa vaya a picar, desde hace tiempo tienen fichado a Pablo Iglesias, que pecó de imprudente en alguna de sus declaraciones a la prensa internacional y los países del norte no lo quieren en el Gobierno y por mucho que pese Merkel en Europa, como la cosa se ponga medio mal podemos asistir a una crisis en el seno de la propia Unión. 

Lo de la “solidaridad” con los países del Sur, tiene hasta las narices al Norte, porque saben que el dinero que está gastando el BCE en comprar deuda española no se utiliza para llevar a cabo las imprescindibles reformas estructurales que modernicen nuestra economía y la hagan viable sino que se utiliza en medidas populistas que pretenden crear una sociedad subvencionada y dependiente del estado y no están dispuestos a regalar dinero a quién no sabe administrarlo.

De Nadia Calviño y su candidatura para presidir el Eurogrupo nada se sabe y faltan muy pocos días para que se lleve a cabo la votación que decida quién va a presidirlo. Una pena porque la Unión Europea veía con buenos ojos a Calviño, que tiene un acreditado currículo como funcionaria europea y su presidencia daría un plus de confianza a la UE sobre el control del gasto en España y garantizaría unos Presupuestos Generales ajustados a nuestra realidad y técnicamente correctos.

En el próximo mes de julio se llevará a cabo otra reunión, esta vez presencial, y ahí es donde Sánchez se la va a jugar, porque Europa quiere cerrar lo del Fondo de Recuperación cuanto antes, veremos quien impone sus ideas en esa reunión, pero no parece que Merkel tenga suficiente poder como para que “los frugales” rebajen sus expectativas.

Porque a la mala gestión de la crisis sanitaria, al disparate que supuso confinar a toda la población ante la expansión descontrolada de la epidemia, que dio un golpe mortal a la economía nacional; a las medidas populistas del escudo social que todos saben que son pan para hoy y hambre para mañana, a la ineptitud demostrada en lo económico, lo financiero y lo laboral, a todo eso hay que añadir la debilidad  parlamentaria de nuestro gobierno que a cada día que pasa le queda menos espacio para aplicar la geometría variable que lleva ejerciendo irresponsablemente y que nadie sabe hasta donde lo ve a llevar.

Está claro que el pacto con Ciudadanos le viene muy bien a Pedro Sánchez para presumir de una transversalidad que le permitiría ganar puntos en Europa, pero no sé yo si será capaz de convencer a ERC y a Cs para que juntos formen parte de ese pacto transversal que parece que es lo que pretende el narciso socialista. El tiempo juega en su contra porque ERC le va a obligar a hacer frente a una serie de asuntos muy difíciles de manejar, por ejemplo ahí están  los independentistas esperando los indultos prometidos a su gente, que no llegan. Por otro lado el pacto con Bildu, le pone difícil las cosas con el PNV y con Bruselas que no quiere que se lleve a cabo la derogación de la Reforma Laboral de Rajoy.

Por ahora Pedro Sánchez está dedicado a lo que le gusta, se dio un hartazgo de autobombo en la televisión y se dedica a marear la perdiz, pero son muchas perdices a las que marear y aunque haya mandado emisarios para que hablen con Casado, no creo que nadie piense que el PP va a apoyar unos presupuestos que no respondan a los criterios de ortodoxia que exige Bruselas. Por otra parte lo de la Comisión de Investigación sobre el GAL ha sido una puñalada trapera a su autoridad en ese gobierno de coalición que, a cada día que pasa, resulta más podemita en sus modos y maneras.

Va a sobrevivir al verano como buenamente pueda, pero cuando llegue septiembre, no será todo maravilloso como decía la canción, por el contrario se le van a amontonar los problemas. Veremos que hace Europa, que si aprueba los 140.000 millones que nos corresponderían en el reparto de los fondos del Plan de Recuperación, exigirá que al menos 105.000 millones estén sujetos a la aprobación de las reformas estructurales que nos exija Bruselas y que garanticen la inversión en nuestra economía.

Así que con Europa va a sudar tinta china y sobre los Presupuestos no sé yo si le alcanzará lo de la geometría variable, aunque tal y como se le están poniendo las cosas, creo que le iría mejor algo de “magia potagia”.

Eso suponiendo que no suframos un rebrote del coronavirus, que me van a perdonar ustedes, pero me parece que es mucho suponer.



viernes, 19 de junio de 2020

El PSOE pide a sus alcaldes que “retuerzan” el asunto de las residencias


Parece que el archivo de la causa del 8M ha tenido un efecto tónico en José Manuel Franco, probablemente la sensación de alivio del Delegado del Gobierno en Madrid - que tampoco es que las tuviera todas consigo, porque dependía de que unos cuantos funcionarios se desdijeran de la declaración que hicieron ante la Guardia Civil – le ha animado a hablar más de la cuenta, lo que no es extraño porque Franco de toda la vida ha sido más bien suelto de boca y más ahora que goza de la amistad y confianza de Pedro Sánchez.

La verdad es que tuvo que hacer un papelón ante la magistrada, porque la explicación que se vio obligado a dar lo puso a los pies de los caballos. Saltaba a la vista que era más falsa que un billete de tres euros marroquí, pero jugaba forzado y con las cartas que llevaba, no tuvo más remedio que afirmar que él nada sabía sobre la peligrosidad de la epidemia y que no se le había ocurrido preguntar sobre el asunto a ninguna autoridad sanitaria. 

Como es un tipo fachento, supongo que le costaría tragar unos cuantos nudos quedar como un inútil, porque resulta increíble que un Delegado del Gobierno no supiera de la peligrosidad de la epidemia, pero aunque le concedamos el beneficio de la duda, lo que le deja como un absoluto inepto, es la afirmación que hizo de que no preguntó a nadie sobre un asunto que ponía en riesgo tantas vidas, como el tiempo se ha encargado de poner de manifiesto.

Tiene, está muy claro, una altísima opinión sobre sí mismo y le molestó que lo imputaran y a pesar de salir con bien del jaleo, aunque se dejara algún pelo en la gatera, está claro que quiere ajustar cuentas con los que entiende que le pusieron ante la magistrada. Ahora Franco, que ya demostró ante en su declaración que es un mentiroso, ha revelado la medida de su miseria moral, el pasado miércoles en un chat virtual con alcaldes socialistas organizado por el PSOE de Galapagar decía a los corregidores: “Entendedme, tenemos que retorcer el tema de las residencias y que no busquen responsabilidades en el Gobierno de la nación porque las competencias son autonómicas.”

Ya dije que peca de bocazas y lo ha hecho en esta ocasión gravemente, porque la petición de “retorcer” el tema de las residencias deja bien a las claras que el tema no es como lo presenta el PSOE y por eso es necesario retorcerlo. Por si hubiera dudas el DRAE dice que retorcer es “Interpretar siniestramente algo, dándole un sentido diferente del que tiene”, así que más claro, agua. Hay que ser un miserable de tomo y lomo para animar a los alcaldes socialistas, que tampoco necesitan que los animen mucho, para que retuerzan el “asunto de las residencias”.

Mal está intentar sacar ventaja política de una tragedia de la dimensión que vivieron los ancianos recluidos en sus residencias, ante su indefensión frente al contagio, pero mucho peor está solicitar que se retuerza el asunto, para intentar echar la culpa a quién no la tiene, porque por mucho empeño que pongan las terminales socialistas en negarlo, las residencias de mayores estaban a cargo del Estado en el mismo momento en el que las “medicalizaron”.

No contento con su petición de retorcer, tergiversar o distorsionar lo ocurrido, explicaba cuál era la finalidad perseguida, decía “Hay que capitalizar el descontento del personal sanitario y de los pacientes. Tienen que notar nuestro aliento. Os pido que seáis más activos en redes sociales.” 

O sea que los socialistas están en la labor de capitalizar el dolor y el sufrimiento del personal sanitario, al que el Gobierno, único responsable de combatir la epidemia como Autoridad Única, mandó a la lucha contra el virus sin los elementos mínimos de protección y naturalmente hay que aprovechar el dolor de los familiares de los fallecidos, que se encuentran en una situación que les hace fácilmente manipulables y para ello anima a los alcaldes a utilizar las RRSS, un medio que les va muy bien, porque no sé qué sucede pero los bulos de izquierdas tienen una mejor aceptación en las redes de la que debieran merecer.

Que un individuo que demuestra con absoluta comodidad su falta de escrúpulos y su miseria moral ocupe un cargo de la importancia de la Delegación del Gobierno en Madrid, resulta inaceptable. En cualquier país civilizado, José Manuel Franco, a los cinco minutos de hacerse pública su miserable forma de entender la política, hubiera sido cesado. El que no haya sucedido lo único que demuestra es que el Gobierno y su Delegado comparten una deleznable manera de hacer política. Va siendo hora  de que la ciudadanía le diga a la zurda que no todo vale en política, que el fin no justifica los medios y que la crisis moral que sufre el PSOE necesita de una intervención quirúrgica importante e inmediata.

José Manuel Franco se ha encargado de demostrar que la campaña contra Ayuso no es un invento del PP, van a por ella utilizando todos los medios a su alcance y si para ello hace falta retorcer la realidad, se hace y tal día hizo un año. El PSOE va a por Ayuso con la intención de presentarle una moción de censura y de ahí nacen las falaces acusaciones de las muertes en las residencias o el alojamiento de la presidenta y se busca romper la coalición de gobierno buscando los puntos flacos de Ciudadanos y ya de paso se deja con el culo al aire a Arrimadas de la que dice el bocazas de Franco que “Inés Arrimadas no tiene todo el control del partido y sí estaría dispuesta a cambiar gobiernos autonómicos.” Me extraña que la naranjita no haya salido a los medios para desmentir lo que de ella afirma Franco, a ver si alguien le recuerda aquello de que quien calla, otorga.

Nada nuevo bajo el sol, el PSOE acusa al Partido Popular de Madrid de lo que en realidad hicieron ellos, no se ocuparon de los ancianos, no lo hizo Sanidad ni el Vicepresidente podemita que salió a los medios de comunicación anunciando que se hacía cargo de las residencias, ni dotaron, como era su obligación, a los sanitarios de los medios adecuados y durante el Estado de Alarma, han atacado por activa y por pasiva al Gobierno de la Comunidad de Madrid, en lo más duro de la pandemia y también durante la desescalada.  

Por resumir, un alto cargo del PSOE que llevado por su soberbia ha demostrado dos cosas, en primer lugar que es un miserable y de paso ha dejado una cosa bien clara, si él entiende que es necesario “retorcer lo de las residencias” es por qué lo que mantiene la zurda sobre ese asunto es mentira.

Espero que en Ferraz le den el repaso que merece, no por su miseria moral, no voy a pedir peras al olmo, pero al menos que le den la bronca que merece por dejar en pelota picada al PSOE frente a la opinión pública.

jueves, 18 de junio de 2020

El misterio de las compras de Salvador Illa

Arancha González Laya y Salvador Illa
Tengo que reconocer que a Salvador Illa le tocó bailar con la más fea, nada le hacía presagiar aquel 13 de enero en el que tomaba posesión como nuevo ministro de Sanidad, lo que le esperaba a la vuelta de la esquina. Todo el mundo sabía que él era el hombre que representaba la cuota del PSC en el gobierno y llegaba al Consejo de Ministros porque era un hombre de la confianza de Miguel Iceta al que se le reconocía una gran capacidad para la negociación.

Y por esa cualidad y por su reconocida lealtad al partido entró en el equipo de Pedro Sánchez, iba a ser uno de los protagonistas en la “Mesa de Negociación” con los independistas catalanes, de hecho Illa no acudió a una reunión de ministros de Sanidad de la Unión Europea porque coincidía con una de las sesiones de la Mesa de Negociación y acudió a ella porque ese era su trabajo, no el del ministerio. En su toma de posesión se limitó  a largar un discurso de apaño en el que afirmó que durante su mandato estaba dispuesto a "escuchar y resolver" y mostró su "firme voluntad" de trabajar de "inmediato" con todo el sector en las cuestiones "pendientes y los desafíos" que afronta actualmente el Sistema Nacional de Salud.

Le quedó bonito y tampoco se comprometió demasiado, dijo lo que se esperaba que dijera y cuidó muy mucho de no comprometerse con los problemas concretos de un ministerio, que no iban a ser de su incumbencia. Al fin y al cabo, él como todos, sabía que el Ministerio de Sanidad era una cáscara de huevo vacía, un ministerio sin competencias, porque la Sanidad Pública en España la administran las CC.AA y por eso lo nombraron para ese puesto, para que trabajara en otra cosa y no molestara en el Consejo de Ministros, lo suyo sería torear de la mejor manera posible a la gente de ERC y sobre todo a Torra y seguir las instrucciones que le diera Sánchez al respecto.

Pero lo que cuenta ahora este gobierno social comunista de que nadie podía prever lo de la pandemia, era cierto aquel 13 de enero de 2020, pero muy poco después dejó de ser cierto porque a los pocos días de la toma de posesión, la OMS advertía de la existencia de una pandemia y recomendaba que todo el mundo se preparara para lo que se nos venía encima, cuestión que a Pedro Sánchez y a sus cuates, muy ocupados en sus cosas, les entró por un oído y les salió por el otro.

Pero el trece de marzo llega lo del Estado de Alarma, con el gobierno absolutamente desbordado y se nombra a Salvador Illa como la única “Autoridad Delegada” en este país. Muy probablemente Salvador Illa sea un licenciado en Filosofía y Letras con un profundo conocimiento de la filosofía, pero de Sanidad no sabía nada, ni siquiera de cómo se administra un ministerio. A pesar de ello Sánchez lo puso al frente de la lucha contra el coronavirus para que entre él y Simón le tranquilizaran al rebaño.  El gobierno se enfrentaba a un problema de muy difícil solución, tenían que comprar todo lo que no habían comprado en el mes de febrero cuando la UE y la OMS advertían a los estados para que se aprovisionaran de aquello que les pudiera faltar y aquí a pesar de que se nos advirtió, no hicimos ni puñetero caso.

Veamos, en los días 3 y 11 de febrero la OMS instó a los gobiernos de la CE a que adquirieran el equipamiento necesario para hacer frente al coronavirus, el 12 de febrero la CE pedía lo mismo. Salvador Illa contestó "España tiene suficiente suministro y equipos personales de emergencia en este momento" y para que no cupiera duda alguna, añadía "Tenemos un Sistema Nacional de Salud muy potente, robusto, con grandes profesionales y estamos preparados para hacer frente a la situación".

Después vino lo que todos sabemos, los muertos, los infectados, la epidemia creciendo exponencialmente, las mascarillas que no servían, los test que no funcionaban, los sanitarios sin la protección adecuada, unos intermediarios a los que nadie conocía, empresas a las que se les concedían contratos muy importantes y de las que ni siquiera se conocía su dirección, aquél intermediario de confianza que Salvador Illa se negó a identificar y un largo etcétera de disparates. 

Pero hay una cosa que me llama la atención, Illa será filósofo, no sabrá ni jota de Sanidad, del coronavirus sabe lo que cualquier ciudadano medio que lea la prensa, pero sin embargo tenía relaciones con mucha gente que se movía en el oscuro mercado internacional sanitario, porque llama la atención que muchas de las empresas raras que han intervenido en la compra de material sanitario y también algunos intermediarios, sean catalanes. Que esto es, o que Salvador Illa tiene muy mala suerte y miren ustedes qué casualidades tiene la vida que todos son catalanes, o es otra cosa y ahí hay que ponerse serio.

Hemos comprado tarde, hemos comprado mal, nos han timado y hemos pagado unos sobreprecios de escándalo y decía la Ministra de Exteriores que es que no se conocía el mercado y aquí es donde mi capacidad de comprensión se agota. El nombramiento de Dª Arancha González Laya como ministra de Exteriores, sorprendió en su momento porque a lo largo de su carrera tuvo escasa vinculación con la diplomacia y la Administración española, en realidad González Laya es una experta en comercio mundial. Fue directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional y subsecretaria general de la Organización de las Naciones Unidas y también fue jefa de gabinete del antiguo director general de la Organización Mundial del Comercio.

Y ahora viene la pregunta, no del millón de dólares que dicen los yanquis, sino de los mil millones de euros que hemos despilfarrado en material de tercera a precio de material de lujo. ¿Teniendo en el Consejo de Ministros a una especialista en comercio internacional, con gran experiencia y mejores contactos, no hubiera sido más lógico que fuera ella la que se encargara de la adquisición del material sanitario, en lugar de dejar a Salvador Illa, que no tenía ni idea, cometer disparate tras disparate?

¿Les parece raro verdad? Pues más raro sonará cuando empiecen a caer querellas por lo que se hizo con nuestro dinero, que se gastó de manera opaca y sin que nadie haya justificado cómo fue lo de elegir a gentes raras, pero muy raras, que como único mérito exhibían en su currículo algún que otro trienio en la banda de Alí Baba. Todo se justificó por la falta de experiencia en los mercados internacionales y eso lo hacía un gobierno que contaba en el Consejo de Ministros con una especialista de primera categoría en comercio mundial y no es que no lo supieran porque ahora resulta que Arancha González Laya puede ser la candidata de la CE para ocupar la dirección de la Organización Mundial del Comercio.

Es cierto que a Salvador Illa le tocó bailar con la más fea, pero este asunto suena mal y huele peor. ¿Qué se hizo de nuestro dinero? ¿A qué precios compramos? ¿A cuánto ascendían las comisiones de los intermediarios? ¿Quién los presentó al Ministerio? Y podría seguir haciendo preguntas, que este gobierno se negaría a contestar. Esperemos que los tribunales entren por derecho en este asunto.

¿Dicen que no sabían? Me parece que, por el contrario, “sabían” demasiado.