martes, 23 de junio de 2020

Los 100 economistas de Sánchez

Los inventores de los 100 economistas de Sánchez
El otro día leía un titular que hablaba de los cien economistas del presidente y lo primero que hice fue preguntarme para qué diablos quería Pedro Sánchez nada más y nada menos que cien economistas. Para salir de dudas me leí el artículo y enseguida me di cuenta de que el titular respondía a una de las campañas de marketing de Iván Redondo, porque en el cuerpo de la noticia se desmentía el contenido del titular, costumbre que está muy de moda en las terminales mediáticas cercanas al Gobierno.

Ni eran cien los elegidos, ni eran todos economistas, había más expertos de otras disciplinas y al final nada quedaba demasiado claro, ni el número de los elegidos, ni las especialidades, ni para qué los querían los social comunistas, más allá de alimentar a su agit prop con una noticia nueva. Y es que cien economistas son muchos economistas, sobre todo si nos acordamos de aquello que se dice sobre ellos: Si preguntas a tres economistas por una misma cuestión, obtendrás cinco respuestas distintas.

Parece que el motivo de Pedro Sánchez para formar ese grupo de trabajo responde al deseo de que "imaginen" la España post-Covid y elaboren un documento en tres meses que la describa. Personalmente me sucede lo que a muchísimos ciudadanos, la economía me parece que no es una ciencia y la verdad es que sus sacerdotes yerran más que aciertan, habrá quien diga que no, pero quizás les sea útil, a los creyentes y a los agnósticos, el dato que les ofrezco, que para estas cosas se inventó lo de Google.

De las ciento treinta y cuatro crisis y recesiones en el mundo en desarrollo entre 1991 y 2001, el Fondo Monetario Internacional sólo predijo quince, que desde luego es un dato algo desalentador, porque me parece que hay que tener la fe del carbonero para aceptar que un grupo de cien individuos, que seguro que profesan el sacerdocio de la Economía, desde distintas confesiones y que tienen por definición una incapacidad manifiesta para acertar en sus pronósticos, nos vayan a explicar cómo debemos imaginar la España post Covid.

No sabemos quiénes nos van a explicar cómo seremos, igual serán los economistas marxistas o quizás los estructuralistas o por ventura los monetaristas o los keynesianos, así que me sentí aliviado porque no fueran cien los profetas que se tenían que poner de acuerdo para contarnos su particular milonga y además porque la medida de formar ese grupo, estaba claro que en realidad no iba más allá de conseguir unas opiniones que favorecieran la maltrecha posición del gobierno social comunista en relación con la economía, a la que prácticamente ha liquidado con el cerrojazo del confinamiento, que como no venga Europa a hacernos el boca a boca, lo tenemos francamente negro.

Tenemos un problema y no podemos siquiera llamar a Houston para que nos busquen una solución, quizás sí podamos musitar algo a Bruselas, pero tendremos que esperar a la decisión europea sobre el reparto de los fondos para aminorar el resultado de la epidemia sobre las economías de los países miembros de la UE. Decía que tenemos un problema, pero en realidad el que tiene el problema es Pedro Sánchez que es el sujeto activo de la situación y nosotros somos los sumisos sujetos pasivos del desaguisado y sus consecuencias.

Sánchez parece tener un problema con el tamaño, no puede ser otra cosa la que le impulse a sobreactuar cada vez que habla de la magnitud de las medidas que adopta, la crisis era la más grande, el plan del gobierno para combatirla era inmenso, nuestro confinamiento ha sido el más largo y el más duro de toda Europa, íbamos a sufrir la ola más dura y debíamos prepararnos para una cuarentena larga y dura; todo es lo más largo, lo más grande y lo más duro…seré muy raro, pero da que pensar. 

Como probablemente sufra de ese problema, ya que quería escuchar la opinión de algún economista, alguien pensó que puestos a reunir adivinos, lo mejor sería trabajar a lo grande y convocar a cien que es un número muy redondo y que suena bonito y además así se garantizaban que no surgiera un informe cuya univocidad contradijera las intenciones de Sánchez y le pusiera en un compromiso.

Y que conste que la idea no es mala, pero teniendo presente quién la publicita, llámenme desconfiado, pero no soy capaz de pensar que se haya hecho con buena intención. Por otra parte debo reconocer que no le tengo demasiada fe a los economistas. Decía un sabio que “la economía es el estudio del dinero y de la razón por la cual éste es bueno” pero el que eso dijo era un sabio pero de la comunicación cinematográfica, porque lo dijo Woody Allen, pero lo mismo podría haberlo dicho cualquier economista de pro.

De hecho y lo cuento para tranquilidad de aquellos que compartan conmigo la desconfianza sobre la sapiencia de los economistas, parece que ya algunos de los “sabios” convocados están por confirmar que todo el asunto no es más que una operación de marketing de la Moncloa. Iván Redondo ha ido formando unos grupos de trabajo para que se pongan a parir informes a toda velocidad y cuando acaben, será él o su “Oficina de Prospectiva y Estrategia” la que se encargue de redactar el documento final. Es lo que parece que va a suceder si hacemos caso a las declaraciones de varios de esos “sabios” que se quejan de que desde el gobierno se limitan a pedirles su opinión sobre asuntos muy concretos.

Esta comisión de sabios, supongo que tiene por finalidad la de crear una coartada para Pedro Sánchez y sus cuates, que a la hora de la verdad nos explicarán que ellos habrán hecho exactamente lo que le dijeron los expertos, lo mismo que la comisión de “sabios” para el Covid 19, que ustedes recordarán. Nadie puede creer que en un gobierno en el que reina la enorme desconfianza que les produce lo privado frente a lo público, se busque una solución que se deba a la sapiencia de gente que no tiene nada que ver con la política ni el Gobierno.

Una operación de propaganda que pretendía hacerle la competencia a la hoja de ruta para la reconstrucción de España que está llevando a cabo la CEOE tras su cumbre, que fue el acto que puso nervioso a este gobierno, empeñado en demostrar que sólo lo público es capaz de salvar a España, lo que supone una estupidez demencial, nacida de la ideología de izquierdas de Sánchez y los suyos.

Así que los que tuvieran puestas sus esperanzas en los 100 de Pedro Sánchez, abandonen la idea porque de lo dicho a lo que está sucediendo realmente, no es que haya un trecho es que hay una diferencia abismal y los que, como yo, sufrían pensando en la incapacidad de los economistas para trabajar a medio y largo plazo, pueden estar ustedes tranquilos, sólo van a tener que soportar las ocurrencias de Sánchez e Iglesias, lo que no es poco, pero tenemos lo que nos merecemos.

Esperemos que los gobiernos de los estados miembros de la UE, que también tienen sus sabios, le pongan un bocado de castigo al narciso socialista y a su colega el podemita y les aten bien corto en todo lo que se refiera a las reformas estructurales que nos permitan crear empleo y riqueza.

Al fin y al cabo Europa empieza por E, como Esperanza. ¿Optimista? A la fuerza ahorcan, amigos míos.


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