jueves, 30 de julio de 2020

El miércoles todos al Congreso y ojo que paso lista


Resulta muy preocupante la actitud de los diputados socialistas, lo de Pedro Sánchez resulta comprensible si partimos de la base que hablamos de un psicópata, incapaz de sentir empatía por el sufrimiento ajeno y que sufre de un narcisismo brutal que consigue que viva en ese mundo paralelo al que este miércoles hacía referencia Pablo Casado.

Por eso no nos puede extrañar que ayer en el Congreso de los Diputados, Pedro Sánchez se adjudicara una buena parte del éxito de la Cumbre Europea, aunque todos vimos las fotografías de las reuniones de la reciente cumbre que dejaban bien a las claras que el narciso socialista había ido de oyente. En las imágenes se veía como los asistentes tenían documentos frente a sí, pero Sánchez recostado indolente en su asiento, sólo tenía el móvil, ni un solo papel, ni un documento.

Hemos conocido, muy a pesar de la Moncloa, la bronca que le montó la primera ministra finlandesa que harta de escucharle le dijo en la cara que él no había hecho nada en la cumbre y cuidado porque, aunque la prensa afín a la zurda anda en estos últimos días maquillando el incidente, lo cierto es que tal y como comentaron algunos de los asistentes, la bronca fue de tal calibre que estuvo a punto de romper el principio de acuerdo al que habían llegado y que estaban celebrando en aquella cena.

Pero quien dejó bien clara la cuestión fue el propio Pedro Sánchez, al que por lo visto no le habían preparado el discurso y en un descuido afirmó que él había adoptado la “escucha activa” como procedimiento de negociación en la Cumbre. Así que todos sabemos perfectamente que quien habló por España y los españoles fue Ángela Merkel, apoyada en esa tarea por Emanuel Macron, mientras Pedrito, encantado de haberse conocido, se limitó a dejar pasar los días.

Por lo tanto no nos puede extrañar que ese personaje manipule la realidad a su conveniencia porque sufre una patología que a ello le empuja, no lo digo yo, que también, lo han dicho unos cuantos especialistas en la materia que nos han hablado de su psicopatía, de su falta de empatía y de su narcisismo, pero lo que no tiene explicación alguna es que un partido como fue el PSOE, sea capaz de alinearse con este orate, porque qué sentido de la ética tienen los 120 diputados del PSOE que hoy han llenado la bancada socialista, acompañados de unos cuantos senadores, que se han saltado el acuerdo de los grupos parlamentarios y además lo del metro y medio de distancia. ¿Lo han hecho porque su presencia era necesaria?, pues no, porque hasta la fecha habían votado telemáticamente y aquí paz y más allá gloria. Simplemente se han bajado los pantalones y han acudido a la llamada de su jefe para aplaudirlo, para vender una imagen de entusiasmo impostado que sólo puede suscitar alguien muy necesitado de algo de lo que presumir.

Qué pensar de esos diputados que hoy aplaudían al de la “escucha activa”, al responsable de los cerca de 50.000 muertos, al presidente de los centenares de miles de contagiados, que salvaron la vida, pero que van a sufrir secuelas severas durante lo que les quede de vida. Aplaudían sumisos al que ha conseguido destruir más de un millón de empleos, sin contar a la gente que está en los ERTES; al tipo que ha puesto en marcha las colas del hambre en nuestro país, al que dice que es doctor en Economía y ha logrado que en España haya siete millones de ciudadanos que quieren trabajar y no pueden porque no hay empleo. Vitoreaban al genio que con el confinamiento nos condenó al hambre y al paro, al presidente de un gobierno que hoy por hoy tiene más de 300 brotes activos del coronavirus en el territorio nacional y no hace nada por combatirlos  y que a cuenta de su inepcia ha conseguido que ocho países nos hayan vetado como destino vacacional y con ello le ha dado definitivamente la puntilla a la industria turística, de la que comen millones de familias.

De verdad, dejen de lado lo de derechas e izquierdas y piensen qué diablos aplaudían esos 120 diputados y porqué lo hacían. No me vale lo del compromiso partidario ni la lealtad a las siglas, porque nadie con dos dedos de frente y un poquito de dignidad aplaudiría semejante disparate, comprendo que se encuentran entre la espada y la pared, porque si dicen la verdad, mientras estén los del narciso en Ferraz, no vuelven a estar en ninguna lista y ese es el problema, que haya tanta gente capaz de venderse por un puesto bien remunerado y en el que no se sufre demasiado.

Habrá quien diga que cuatro años de legislatura es mucho más que el consabido plato de lentejas y es una tentación difícil de rechazar y yo me pregunto si eso es verdad, porque todos los que hoy aplaudían a Pedro Sánchez están engañando a sus votantes, que los mandaron a Madrid a que les solucionaran sus problemas y ahora resulta que los únicos que han solucionado su vida, al menos durante la presente legislatura, son esos payasos que hoy se dejaban la piel aclamando a un fracasado. Francamente entiendo que gente como Simancas, Lastra y alguno más que viven políticamente de prestado traguen con lo que les echen, pero en esa bancada había mucha gente capacitada para ganarse la vida honradamente y sin necesidad de colocar su honestidad en la almoneda de los comités que confeccionan las listas electorales.

Pedro Sánchez se ha permitido unos lujos infumables, ha dicho muy serio que "Me senté a hablar con todos porque Europa y España no podían permitirse un fracaso". Vamos, que suerte tenemos los europeos de que Sánchez haya sacado tiempo para acercarse a Bruselas y poner orden en el concierto europeo. Hay que ser un cínico sideral para afirmar semejante necedad, pero qué me dicen de los botarates que aplaudían entusiasmados, son de una indignidad atroz.

Y tras adjudicarse la salvación del mercado único de la UE, nos ha explicado lo importante que es la unidad de los españoles, lo que es cierto, pero que viniendo del tipo que ha basado su política nacional en la polarización de nuestra sociedad, resulta nauseabundo. Pero a él y a su desdichada claque les da igual la realidad, que por cierto, les ha venido a ver muy rápido, ahí estaban ERC y PNV exigiendo al narciso socialista que primero cumpliera con los compromisos contraídos con ellos y luego ya verían.

Siento muchísimo la falta de dignidad de los diputados socialistas que después del espectáculo que han protagonizado creo que no podrán mirar a los ojos a sus votantes. Alguien debería acercarse a Ferraz y recordarle a esa gente, que en su día formaba parte de un partido serio y hasta casi consecuente, lo que proclamaba Aristóteles hace mucho tiempo: “Amicus Plato sed magis amica veritas” que en castellano y en una traducción libre significa Soy amigo de Platón pero soy más amigo de la verdad.

Pero algo bueno ha tenido el espectáculo, ahora ya sabemos que cuanto más aplaudan los socialistas, es que peor les van las cosas.

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