domingo, 12 de julio de 2020

Europa nos espera y vamos a sudar sangre


Tras la derrota de la candidata presentada por Pedro Sánchez, el gobierno español ha decidido negar la mayor, dicen que la derrota de Nadia Calviño no ha debilitado la posición española en la UE. No creo que haya nadie que tenga dos dedos de frente que no entienda que la visita que se dispone a efectuar a Holanda Pedro Sánchez, va a ser mucho más difícil para el narciso socialista ahora cuando preside el Eurogrupo el candidato que votó Holanda y que derrotó a Nadia Calviño. Es lo que tiene este gobierno, es incapaz de aceptar la realidad y reconocer un problema, deben creer en el efecto taumatúrgico de la palabra, parece que piensan que si se niega el problema y se insiste lo suficiente, éste termina desapareciendo.

Lo cierto es que el triunfo de la Nueva Liga Hanseática ha demostrado que no hay enemigo pequeño y que debieran haber sido tenidos muy en cuenta en cuenta por el gobierno de Pedro Sánchez a la hora de defender a su candidata, por otra parte los frugales han hecho bueno lo de que la unión hace la fuerza y han sido capaces de imponer la voluntad de unos países que representan el 20% del PIB europeo, frente al resto de naciones, fenómeno que me recordó algo de lo que muchos no querrán acordarse.

No voy a pedir a los votantes socialistas que hagan memoria, porque después del invento de la Memoria Histórica, resultaría inútil, pero el triunfo de los hanseáticos trajo a mi mente aquel proyecto que estaba construyendo en Europa José María Aznar, que muchos de ustedes recordarán. Aznar decidió que la única manera de hacer frente al pacto franco alemán era buscar acuerdos con una serie de naciones pequeñas encabezadas por España. Comenzó su labor diplomática con Polonia y la cosa marchaba bien porque despertó el interés de bastantes países miembros de la UE. 

Inevitablemente en nuestro país, la zurda ridiculizó el proyecto que sólo el 11S y el subsiguiente vuelco electoral impidió que se consolidara y en cuanto ZP terminó de destruir los trenes antes de que nadie pudiera hacer un análisis de explosivos, anunció urbi et orbi que habíamos vuelto al corazón de Europa, es decir volvimos de mano de los socialistas para rendir vasallaje, sumisos y contritos, a los franceses y alemanes que desde siempre han hecho en Europa lo que les ha dado la gana.

A estas alturas no merece la pena llorar sobre la leche derramada, pero sí resulta importante recordar que en ese momento quién volcó la lechera fue el socialismo español, que es incapaz de ver más allá de sus propias narices. El tiempo no le ha dado la razón a Aznar, se la ha dado la realidad, ese proyecto nos hubiera permitido intervenir en la política de la UE de manera decisiva y cambiar el equilibrio de poderes en Europa y si alguien tiene dudas, ahí tienen ustedes a los hanseáticos que nos van a poner las cosas extraordinariamente difíciles, porque esto desgraciadamente no ha acabado con la elección del candidato irlandés.

Está claro que la visión que tenía Aznar de Europa y cuál debía ser el puesto que ocupara España en el concierto europeo era la acertada y el procedimiento de pactar con una serie de países pequeños para unir fuerzas era el adecuado, un procedimiento llamado a evitar los abusos de las dos potencias preponderantes, que nos hubiera permitido adquirir una posición de muchísima responsabilidad pero también ejercer un alto grado de influencia internacional.

Ahora Pedro Sánchez tiene que ir a Holanda a pedir árnica y supongo que cuando tenga el cara a cara con Mark Rutte, que nos tiene muchas ganas desde hace tiempo, no por lo del Duque de Alba y esas cosas de la historia, sino porque está harto de poner dinero para arreglar los estropicios que montan los socialistas en España, lo va a pasar muy mal. 

Supongo a Sánchez preocupado y arrepentido de aquellas declaraciones suyas en las que señalaba que no entendía de qué se quejaba Holanda porque  “España aportaría al Fondo de Recuperación Europeo un 9%, por encima del 6% con el que contribuye Países Bajos”; se le olvidó señalar que el tanto por ciento de aportación lo calcula la UE en relación con el PIB de cada país. Por tanto hubiera estado, entonces, mucho más guapo con el pico cerrado y ahora que le toca ir a Holanda con el rabo entre las piernas, mucho más.

La división en Europa crece y Francia y Alemania que se habían repartido el papel de poli bueno, poli malo, defendiendo teóricamente Alemania a los países del norte y Francia a los del sur, han visto que sus deseos ya no son órdenes en Bruselas. Lo del Fondo de Recuperación está todavía por aprobar y aunque Sánchez opina que lo tiene solucionado, habrá que recordar que lo de Nadia Calviño también estaba hecho.

La verdad es que en Europa ya no reina la Merkel y nos están esperando con muchas ganas, no sé yo hasta donde llegarán, pero desde luego van a exigirnos condiciones muy duras y ya han advertido que las partidas llegarán en cómodos plazos, para evitar incumplimientos por parte de los social comunistas. 

Lo dijeron ya hace tiempo,  el Ingreso Mínimo Vital, tal como está definido por nuestro gobierno, no lo van a pagar con su dinero.  Nos darán dinero, mucho a fondo perdido, pero nos van a exigir las reformas estructurales que tanta falta nos hacen, el respeto a la reforma laboral de Rajoy, unos Presupuestos Generales con el gasto público recortado a tope y que en septiembre se reduzca el número de ministerios como demostración de la intención de Sánchez de recortar gastos superfluos.

Por cierto, hay que ver la verdad que encierra el dicho que reza de que “todo se pega menos la hermosura”, escuchar a Nadia Calviño, con la categoría intelectual que se le supone, hablando de traición para justificar su derrota y afirmando que el hecho de ser la única mujer le había perjudicado notoriamente, me pareció desolador. Aquí en España no pasa nada porque la opinión pública está narcotizada a cuanta de ese feminismo que nada respeta, pero Europa es cosa distinta, creo que la Calviño ha liquidado su brillante carrera en Bruselas para siempre jamás, no por su derrota sino por las infelices excusas con las intentó justificarse.

Es muy cierto que había una serie de cuestiones objetivas que se lo ponían muy difícil, socialista como el presidente saliente, también de un país del sur; por otro lado en Europa tienen muy fichado a Pedro Sánchez, ser la candidata del narciso socialista era un hándicap muy importante y habrá que recordar que Calviño en España recibió el apoyo del PP, de VOX, de C, s y sólo se descolgó de ese apoyo Unidas Podemos, el partido que precisamente gobierna en coalición con el PSOE y eso en Europa no se entendió, pero no porque sean muy raros, es que lo de Iglesias y sus cuates era y es absolutamente impresentable.

Y si  es cierto que Sánchez hubiera estado más guapo callado con lo de la aportación de Holanda al Fondo de Recuperación Europea, Calviño tendría que haberse mordido la lengua cuando, comentando la oposición a su candidatura de los frugales, los definió como países pequeños con muy poco peso, porque esa gente pequeña y de poco peso son los que la han derrotado.

Lo vamos a pasar francamente mal, pero no se preocupen ustedes que la culpa no será del Gobierno, para algo tienen que servir  a Pedro Sánchez, Pablo Casado y el PP

1 comentario:

  1. Sr. Sanchez, cuando salga del despacho holandés, cierre la puerta. Que se note que usted tiene vergüenza, la misma que todos los españoles, la sentimos por usted y sus secuaces. Holanda y la UE no son Venezuela ni Bolivia, ni Cuba ni Irán, ni nadie le lame las botas.

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