Vista aérea de Dracevo Los que de ustedes me leen con cierta frecuencia, ya saben que le tengo cierta alergia a las guardias. A las que me tocó hacer en Bosnia y a todas las que he hecho en infinidad de lugares. Hay servicios que a uno se le atraviesan más de la cuenta y en mi caso particular las guardias eran mi auténtica debilidad. Unan ustedes a esa antipatía natural la cantidad de guardias que nos tocó hacer en Bosnia, unas cuarenta en seis meses, guardia arriba, guardia abajo y convendrán conmigo en que efectivamente está justificado afirmar que lo de las guardias no era plato de gusto para casi nadie, aunque ya se sabe que para gustos, colores. Viene a cuenta el proemio, porque lo que les voy a contar sucedió un domingo que estábamos de guardia. No es que tuviera importancia lo del día festivo, durante los seis meses de misión, entramos todos o casi todos los que allí estábamos en un espacio temporal en el que no había días festivos y mucho menos eso tan británico, al me...
Cajón de sastre en el quiero guardar mis comentarios sobre novela negra, gastronomía, mis libros, la actualidad política y vaya uno a saber.