Bueno, se está acabando Fitur, al menos las jornadas profesionales. Hay que reconocer que la célebre feria nos sale cara, aunque el evento turístico por excelencia tiene una virtualidad; consigue que la casta política local inicie una hégira hasta los madriles, a la salud del presupuesto, eso sí. Empeñados en una trashumancia que año tras año se produce con la regularidad de un cronómetro, sale caro pero se agradece la tranquilidad en la que nos dejan. Aún cuando los políticos y esas organizaciones -que son suyas- pero que nos cuentan que están a nuestro servicio: los partidos políticos, se están ya desperezando ya, tras la tregua navideña, preparándose para el año electoral que nos va a tocar vivir de manera irremisible. Que aburrido es un año electoral, todos y todas ofreciendo lo que ya han ofrecido en otras ocasiones, a sabiendas de que no van a cumplir, con la obscena tranquilidad que da el hecho de que la ciudadanía está afectada, al parecer, de amnesia electoral. Que abu...
Cajón de sastre en el quiero guardar mis comentarios sobre novela negra, gastronomía, mis libros, la actualidad política y vaya uno a saber.