Una vista aérea de la estación de autobuses de Mostar Acompañado por el cabo 1º Guerra, comprobé que todos los BMR tuvieran montada su propia seguridad, un centinela por vehículo hasta que amaneciera. Los blindados estaban separados y aparcados bajo la inmensa marquesina de la estación de autobuses, una instalación bastante grande, en la que estaban preparados los aparcamientos para los autobuses, que facilitaban su utilización en tiempos de paz. Al fondo, bajo la marquesina se encontraban las taquillas, oficinas, tiendas y en el extremo más al sur, el bar en el que nos estaban asando los dos corderos. No pude por menos que pensar que el bosnio que había aparecido de la nada con dos corderos bajo el brazo, estaba repitiendo una jugada bastante habitual. Personalmente no me había quedado nunca en la estación de autobuses de la zona musulmana a pasar la noche, pero me daba la impresión que el joven tenía montado un buen negocio – pagábamos en marcos – con las unidades que f...
Cajón de sastre en el quiero guardar mis comentarios sobre novela negra, gastronomía, mis libros, la actualidad política y vaya uno a saber.