Esto de colgar un post todos los días, en esta cosa que unos llaman blog y otros bitácora, a veces da más trabajo de lo que uno desearía. El problema, muchas veces, reside en la dificultad para encontrar el tema sobre el que escribir. No es el caso desde que empezó este síndrome de la cita electoral. Los candidatos ¡benditas almas de Dios! se empeñan, cada uno a su nivel y dan a quien quiera usarlos, todos los argumentos del mundo para el comentario. Hoy quisiera comentarles un caso paradigmático, les voy a explicar cómo se puede decir en el mismo mitin una cosa y la contraria y que la gente aplauda enfervorizada, y como, en tiempo electoral, se puede afirmar lo que se ha negado hasta hace cinco minutos sin la menor consecuencia práctica. Vamos a ello. Zapatero, que sigue impertérrito su Vía Dolorosa particular, dando mítines donde se lo permiten y, salvo el que hoy comento, sin conseguir llenar el aforo, llegó a Valencia ayer para insistir en la necesidad que tenemos los españoles y...
Cajón de sastre en el quiero guardar mis comentarios sobre novela negra, gastronomía, mis libros, la actualidad política y vaya uno a saber.