Hay asuntos como los del paro que resultan extremadamente delicados de tratar. La situación de tantas familias españolas que sufren hasta límites insoportables la falta de empleo, obliga a afrontar este tema con toda la delicadeza posible. El paro, sus cifras y evolución forman parte de un territorio en el que el denominador común lo forman, el dolor, la angustia y la necesidad extrema, por lo tanto toda precaución es poca. Lo sé porque mi familia no es distinta a tantas otras que ven como sus miembros más jóvenes sufren esa lacra. Gracias a Dios nuestra situación no es tan angustiosa como la de otros, pero lo cierto es que soy pensionista y en mi casa tengo a mi hijo mayor sin trabajo y sin prácticamente expectativa alguna de conseguirlo en un plazo más o menos razonable, mientras que mi hija tuvo que irse a trabajar, primero a Bruselas y ahora a Costa Rica para poder desarrollar una actividad laboral. Era la emigración, el desarraigo, la separación o conformarse con sue...
Cajón de sastre en el quiero guardar mis comentarios sobre novela negra, gastronomía, mis libros, la actualidad política y vaya uno a saber.