Parece que el archivo de la causa del 8M ha tenido un efecto tónico en José Manuel Franco, probablemente la sensación de alivio del Delegado del Gobierno en Madrid - que tampoco es que las tuviera todas consigo, porque dependía de que unos cuantos funcionarios se desdijeran de la declaración que hicieron ante la Guardia Civil – le ha animado a hablar más de la cuenta, lo que no es extraño porque Franco de toda la vida ha sido más bien suelto de boca y más ahora que goza de la amistad y confianza de Pedro Sánchez. La verdad es que tuvo que hacer un papelón ante la magistrada, porque la explicación que se vio obligado a dar lo puso a los pies de los caballos. Saltaba a la vista que era más falsa que un billete de tres euros marroquí, pero jugaba forzado y con las cartas que llevaba, no tuvo más remedio que afirmar que él nada sabía sobre la peligrosidad de la epidemia y que no se le había ocurrido preguntar sobre el asunto a ninguna autoridad sanitaria. Como es un tipo...
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