Dentro de pocas horas Zapatero culminará, al menos por este año, una de sus más caras aspiraciones; nuestro Presidente es uno de los cinco líderes invitados como observadores a la cumbre del G-20 de Seúl los días 11 y 12 de este mes. La invitación responde al hecho de que España se encuentra entre las primeras diez economías en cuanto a tamaño de su Producto Interior Bruto, pero que no los engañen los titulares progubernamentales, éramos la octava economía y estamos en el décimo puesto, así que nos movemos para atrás, como los cangrejos. Muchos ciudadanos españoles habrán pensado que el hecho de acudir, aunque sea como invitado y no como miembro de pleno derecho, era una buena oportunidad para que nuestro Presidente, aquel al que alguien le iba a explicar lo de la economía en dos tardes, escuchara con atención y se trajera para aquí algunas ideas que aplicar a nuestra situación que está empeorando; que no les engañe la nueva política de “comunicación” del gobierno. Coincidiendo con...
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