Lleva cuatro días con pasado mañana Trinidad Jiménez como responsable del Ministerio de Asuntos Exteriores y lo cierto es que a no ser que comparta con la etnia gitana aquella vieja filosofía que afirma que los gitanos no quieren hijos con buenos principios o sienta admiración por algún entrenador de fútbol de los que afirman estólidamente hasta que los echan, “esto no es como empieza sino como acaba” digo que no podrá estar muy satisfecha de cómo lleva los asuntos que le competen, aunque pudiera ser que esté convencida que “progresa adecuadamente” que por optimismo desaforado no ha de quedar. Si además de la opinión de la propia ministra analizamos la de los administrados, la cosa va por barrios: unos están indignados, otros sienten vergüenza propia o ajena -que hay para todo el mundo- y los más se parten la caja con las cosas de nuestra dilecta amiga, dueña de una esplendorosa y amplia sonrisa, lo que no es malo para lo de las relaciones públicas, pero que habrá que reconocer que co...
Cajón de sastre en el quiero guardar mis comentarios sobre novela negra, gastronomía, mis libros, la actualidad política y vaya uno a saber.