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Mostrando entradas de 2021

¡A la rica receta negra! II

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Hacía tiempo que quería escribir una entrada que hablara de alguna receta gastronómica, a finales del año 2020 publiqué la primera de lo que pretendo sea una serie, en ella recogía una receta de las muchísimas que Manuel Vázquez Montalbán incluía en su famosísima serie de Pepe Calvalho. En aquella entrada recordaba la importancia que para la novela negra mediterránea tiene la gastronomía como expresión de una cultura popular que, para que vamos a engañarnos, se encontraba entonces y se encuentra ahora en franca retirada. Hoy quiero hacerles llegar una receta de un plato que aparece reflejado en más de una ocasión en la serie que Georges Simenon creó con el comisario Jules Maigret como protagonista, En las novelas de Maigret no aparecen las recetas, tal y como sucede en las aventuras de Pepe Carvalho, en las que algunas veces asumía el papel de cocinero el propio protagonista; en otras los platos venían de la buena mano de Biscuter, aquel factótum que cuidaba del apetito gastronómico

William McIlvanney el padrino del "Tartan Noir"

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Llevaba tiempo queriendo hablarles de un autor, William McIlvanney, un escritor que, entre otros méritos, cuenta con ser el que colocó a Escocia en el mapa literario del género negro. Fue - murió en Glasgow en 2105 - un gran escritor, cultivó distintos géneros, el periodismo, la poesía, la novela y la novela negra. Como tantos otros de los maestros del género procedía del periodismo, ideológicamente  era un hombre de izquierdas, aunque como muchos de sus ilustres colegas nutriera las filas de los desencantados y cultivó con éxito la poesía. Supongo que existirán otros paralelismos que lo asemejen a otros autores negros, pero creo que con los que he señalado me parece que quedan claras las concomitancias de tantos escritores que decidieron pasarse al género negro con la idea de utilizar una herramienta que les permitía ejercer la crítica social y moral con una libertad que aprovecharon muy bien para retratar los problemas éticos de las sociedades en las que les tocó vivir. En ese sent

Volvemos a mi novela … y a otras cuestiones

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  Entre unas cosas y otras llevaba desde el 29 de marzo sin publicar nada en el blog, publiqué en ese día y después decidí que, ya que estábamos en plena Semana Santa, no sería mala idea darles un descanso a ustedes y de paso, no quiero engañarles, darme unas vacaciones que no sé yo si serían merecidas o no, pero me apetecían mucho. Hoy vuelvo a la carga aunque no voy a hablar de ningún autor de novela negra, conste que tenía uno preparado, un escritor alemán que se llama Friedich Ani,  que no recordaba conocer y del que encontré dos novelas en una de las estanterías de mi casa mientras buscaba un relato de Don Winslow, concretamente   “La Frontera” el último de la trilogía que, sobre la guerra mantenida por los USA contra los narcotraficantes mejicanos,  escribió el autor del “Poder del Perro” y que ustedes sin duda recordarán porque hace relativamente poco publiqué una entrada sobre este escritor. No encontré lo que buscaba, será otro de los muchos libros que han desaparecido de

Cornell Woolrich un perdedor, injustamente olvidado

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En el género negro es común que los autores escriban en muchísimas ocasiones de perdedores, forman parte del paisaje habitual que podemos encontrar en las páginas de la novela negra. Lo que no es tan normal es que los autores entren en esa calificación como es el caso del que  hoy quiero comentar para ustedes, me refiero a Cornell Woolrich, un norteamericano nacido en Nueva York, el 4 de diciembre de 1903 y que falleció en la misma ciudad, el 25 de septiembre de 1968. No nació como un perdedor, pero la vida poco a poco, lo llevó a esa situación. Probablemente su nombre no les dirá gran cosa a pesar de que fue el autor que consiguió  ser el más adaptado al cine o la televisión, creo que consiguió que setenta de sus relatos fueran adaptados al cine. Pudiera ser que tampoco les suenen demasiado los dos seudónimos bajo los que publicó gran parte de su abundante obra, William Irish y George Hopley, aunque sea el primero por el que es más conocido. Vamos a ver si modestamente ponemos un gran

Chester Himes el primer autor negro del género

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  Dice la Wikipedia: “Chester Bomar Himes (Jefferson City, Missouri, Estados Unidos de América; 29 de julio de 1909 – Moraira, Alicante, España; 12 de noviembre de 1984) fue un escritor afroamericano, conocido sobre todo por sus novelas de serie negra, aunque también practicó otros géneros.” Como resumen está bien, pero habrá que convenir que Chester Himes fue mucho más que eso, en primer lugar fue el primer autor negro que escribió, o al menos publicó, género negro, hasta ese momento habían existido protagonistas negros en el género, pero ningún autor de esa raza había escrito novela negra. Tampoco parecía que ese iba a ser el camino que tomaría nuestro autor, que tras ingresar en prisión con una condena de veinte años en el año 1928, comenzó a escribir relatos cortos y a publicarlos en revistas. El primero de esos cuentos apareció en 1934. Un año después es puesto en libertad, desempeña varios trabajos, pero sigue escribiendo hasta que en 1945 publica su primera novela “Si grita, d

El extraño caso de Alexis Ravelo, un canario negro

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Dicen que la distancia es el olvido…, reza la letra de un viejo bolero y es una frase que  creo define perfectamente la situación de los escritores que pretenden publicar sus obras y que éstas tengan una distribución adecuada y resulta que escriben en las Islas Canarias. Es cierto que existen editoriales canarias, pero a pesar de ello, la distribución de su producción en la Península deja mucho que desear. No es lo mismo estar cerca de Madrid o Barcelona que vivir en cualquiera de las islas del Archipiélago Ese es el caso de Alexis Ravelo un autor canario nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1971, un escritor especialmente destacado en el campo de la novela negra, el cuento y el microrrelato. No tengo noticia sobre sus estudios, seguramente porque no existieron. Trabajó como camarero y fue alumno en talleres de narrativa impartidos por Mario Merlino, Augusto Monterroso y Alfredo Bryce Echenique, desde muy joven sintió una clara vocación por la creación literaria. Alexis Ravelo l

Marc Behm, un autor poco apreciado.

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  Un detective fracasado y solitario, obsesionado con una hija a la que busca desde hace años, es contratado por unos padres preocupados para que investigue a la pareja de su hijo…   Resulta bastante común escuchar a personas que afirman no creer en la casualidad y se inclinan a pensar que en este mundo traidor hay bastante más de causalidad que de casualidad. No digo yo que en ocasiones, esa afirmación no sea cierta, pero les puedo asegurar que el pasado miércoles, cuando estaba buscando el ejemplar de “El Poder del Perro” de Don Winslow, cuya lectura voy a aconsejar el próximo sábado en la tertulia “La Quebrada de Galt”, al poner en su lugar uno de los libros de la Serie Negra de RBA que tenía sobre una mesa, me topé con “La mirada del observador” de Marc Behm, un autor poco conocido, que con esta obra, escribió una de las mejores novelas negras de la historia y con ella en las manos decidí que iba a hablar a ustedes de la novela y del autor. Este jueves mientras me disponía a escrib

Sophie Hénaff un soplo de aire fresco en el "noir" francés

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La semana pasada les solicitaba que me echaran un mano y aportaran los nombres de algunos autores de novela negra que les gustaran para que yo escribiera un comentario sobre ellos. Lo hacía porque tenía dudas si realmente los autores que yo escojo les parecen bien a ustedes y creo que su opinión enriquecería la propuesta que presento en estos escritos. El lunes de esta semana he recibido la primera aportación, me la ha mandado una lectora con la que mantengo vínculos de amistad desde nuestra juventud, buena lectora y aficionada al género negro, me sugería que escribiera una entrada que versara sobre la vida y la obra de Sophie Hénaff. Me ha parecido una proposición muy acertada porque con ella consigo reducir dos déficits de los que hablaba en el post de la semana pasada. Les contaba que algunos lectores me habían señalado que escribo sobre pocas escritoras, mientras que otros entendían que el cupo de autores franceses en esta serie era menor del que merecían los autores galos. Como

Rematando la tarea

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Cuando ustedes lean esto que escribo el domingo, ya habré mandado en un mail a la editorial que va a publicar mi libro, tres archivos: El  del texto de la novela y los que contienen la dedicatoria y el capítulo de agradecimientos que aparecerán en el libro. Así que, tal y como refleja el título, habré rematado mi tarea; aunque todavía tenga que remitir el prólogo, que aún no obra en mi poder, si bien espero que mi prologuista me lo mande en un plazo razonablemente breve. Comprendo que les puede sonar raro, porque la empresa ya tiene el texto de mi relato, fue lo primero que mandé, junto a esa sinopsis que ustedes han tenido la oportunidad de leer y una presentación personal. Pero resulta que a lo largo de una charla telefónica con mi editor, este me pidió que volviera a corregir el escrito y se lo mandara, yo le repliqué que en su momento ya se lo había remitido y que entonces ya estaba corregido. E n un tono risueño me explicó cuál era el motivo por el que me pedía que acometiera la

Tengo más dudas de las que quisiera

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Cuando empecé a pensar en el título de la presente entrada pensé en escribir “Tengo una duda”, pero francamente si sólo tuviera una duda para qué iba a molestarles a ustedes con mis problemas. No sé quién dijo que la vida no era otra cosa que una continua toma de decisiones. Igual no lo dijo nadie, pero la frase me suena y si no se ha dicho, lo cierto es que me parece que describe muy bien lo que nos sucede a todos o a casi todos. El ser humano vive tomando continuamente decisiones, unas nimias, otras complicadas, unos las toman con sin demasiados problemas y otros  tienden  de manera natural  a la duda. Creo que pertenezco al segundo grupo, vivimos en un mundo cambiante que nos obliga constantemente a adaptarnos a nuevas situaciones y en ocasiones no podemos acudir ni a San Google Bendito ni a la Wikipedia para que nos solucionen el problema que sufrimos, porque la solución a nuestra incertidumbre no se encuentra por allí. Dicen los que dicen saber de estas cosas que dudar es bueno,

Carlos Pérez Merinero, uno de los malditos del género negro español

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Hoy quisiera hablarles de un autor del que si digo la verdad, hasta hace algún tiempo no recordaba su existencia. Hará ya unos meses, hablando con un amigo muy aficionado a la novela negra que debe ser, año arriba o año abajo, de mi quinta, sin saber cómo salió a relucir. Al principio no caía en quien era Pérez Merinero hasta que mi amigo me recordó el título de su primera novela “Días de guardar”, y entonces automáticamente lo recordé. Carlos Pérez Merinero es uno de los más desgarrados escritores del género negro en España, dueño de un estilo directo, utilizaba un lenguaje sin florituras recogido de la calle, que empleaba para describir la violencia más explícita, aunque también fuera capaz de deslizar en sus relatos un humor muy particular. La obra de Carlos Pérez Merinero, olvidada en su momento, hoy podría servir perfectamente como el testigo de los problemas sociales que sufría la sociedad española a lo largo del período de la Transición. De todas maneras nuestro autor no se prod