Por quién doblan las campanas, Ernest Hemingway novela nuestra Guerra Civil


Estuve dándole vueltas por ver si me decidía a comentar esta novela de Hemingway, porque “Por quién doblan las campanas” no me pareció ni me parece una novela extraordinaria. Sé que estoy hablando de un relato escrito por un Nobel, pero no me terminó de convencer ninguna de las dos veces que la he leído, ya se sabe que para gustos se hicieron colores. 

Antes de que algunos se escandalicen quiero hacer constar que el autor nunca fue santo de mi devoción, y no hablo de su calidad literaria, hablo de su persona, siempre me pareció un individuo bastante insoportable que construyó un personaje que al final devoró al hombre que lo había creado y que acabó con él. Y por otra parte alguno de los protagonistas de la novela me parecieron, si me permiten ustedes la expresión, algo “sobreactuados”. Descritos desde el estereotipo que nos persigue a los españoles. ¿Entonces por qué comento el relato en el blog? Lo hago porque la novela está bien escrita y trata de un asunto muy importante de nuestra historia.

Ernest Miller Hemingway nació en Oak Park, un suburbio de Chicago, el 21 de julio de 1899 y murió en Ketchum, Idaho, el 2 de julio de 1961, a causa de las heridas que le produjo un disparo de la escopeta que supuestamente limpiaba, pero muy probablemente se suicidó. Nuestro autor estudió en el instituto de su ciudad natal. Desde pequeño su vida estuvo marcada por una relación muy conflictiva con su padre, un médico que se suicidó en 1928 debido a una enfermedad incurable. Su padre pretendía que Ernest siguiera su carrera y su madre, Grace Hall, que tenía aficiones artísticas, quería que fuera músico y le obligaba a practicar en el violoncelo por largas horas, durante las cuales, por el solo hecho de "permanecer sentado pensando", se desarrolló en él su vocación de escritor.

Al acabar la enseñanza media en 1917, renunció a entrar en la universidad y consiguió trabajo como periodista en el Star de Kansas City hasta la Primera Guerra Mundial, en la que participó como conductor de ambulancias, siendo herido en el frente austro italiano. En 1924 trabajó de corresponsal del Toronto Star en París. Durante nuestra guerra civil trabajó como corresponsal de guerra en Madrid y esa experiencia inspiró la novela que hoy vamos a comentar. Al finalizar la II Guerra Mundial se instaló en Cuba, donde trabajó, junto a exiliados de la Guerra Civil española para el contraespionaje americano.

En 1960 después de que Fidel Castro tomara el poder en Cuba, abandonó su casa Finca Vigía y cambió su residencia a Idaho. Sufrió distintos procesos depresivos graves, que le hicieron ser hospitalizado hasta dos veces, y un año después moría, y como ya he señalado existen fundadas razones para suponer que el accidente que le causó la muerte, en realidad fue un suicidio.

Hemingway es uno de los escritores más importantes entre las dos guerras mundiales; describió en sus primeros libros la vida de dos tipos de personas. Por un lado, hombres y mujeres despojados por la II Guerra Mundial de su fe en los valores morales en los que antes creían que viven despreciando todo, de forma cínica, excepto sus propias necesidades afectivas y por otra parte nuestro autor dio un extraordinario protagonismo a hombres sicológicamente poseedores de un carácter simple y de emociones primitivas, como los boxeadores profesionales y los toreros, de los que describe sus valientes y a menudo inútiles batallas contra las que les resulta inútil luchar.

El título de la novela que comentamos se debe a un párrafo de una obra del poeta inglés John Donne que dice: “Nadie es una isla completa en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca te preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti.”

Hemingway en su novela nos cuenta una historia inscrita en la guerra civil española. Robert Jordan un americano experto en demolición al servicio de la II República es mandado a una zona en la que debe volar un puente, para evitar la llegada de refuerzos nacionales ante una ofensiva que se prepara. Para ello el general soviético que organiza la ofensiva manda al protagonista en compañía de un guía al refugio de unos guerrilleros españoles que operan en una sierra, próxima al puente que atraviesa el desfiladero.

La llegada de Robert Jordan va a desencadenar varios problemas en el seno del grupo, ya que los guerrilleros que lo componen están viviendo una serie de tensiones importantes. La propia mujer del jefe de la guerrilla acusa a éste de haberse aburguesado, opinión que apoyan los críticos del grupo. Pablo que así se llama el jefe de la partida ha perdido parte muy importante del valor y del arrojo que le habían caracterizado al comienzo de las hostilidades.

Hemingway en su relato nos va a presentar a los guerrilleros que conforman el grupo comandado por Pablo, personas muy diversas que la guerra civil ha unido en esa sierra. Por una parte Pilar, la mujer de Pablo, y María una joven que fue ultrajada por los fascistas, que está bajo la protección ferocísima de Pilar, y por otra una serie de tipos, muy distintos que combaten desde la sierra.

Hemingway va a relatarnos las dudas y preocupaciones que asaltan al experto en explosivos, el grupo no termina de gustarle y además va a necesitar refuerzos que le permitan atacar al pequeño destacamento que custodia ese puente que debe volar en cuanto comience la ofensiva republicana, lo que le obligará a unir dos grupos guerrilleros con los problemas consiguientes. A todos sus problemas hay que unir la historia de amor que surge entre él y María que añade tensiones al clima crispado que vive la partida

La novela tuvo como ya he dicho un gran éxito, de hecho al libro siguió una película en la que el dinamitero estaba protagonizada por Gary Cooper, María era Ingrid Bermann; Akim Tamiroff fue el jefe de la partida y a Pilar la encarnaba Irene Papas. Una película que fue prohibida en España durante mucho tiempo, prohibición que alcanzó durante bastantes años a cualquier película protagonizada por Gary Cooper que era el actor que encarnaba al protagonista. Les aconsejo que, de no haber visto la película, lean antes la novela. En la novela algo hay de españolada, parece que Hemingway no pudo evitar esa visión un poco distorsionada que tienen los anglosajones de lo español, desde mi punto de vista los españoles no somos tal y como nos presenta el autor,  pero está bien escrita, Hemingway crea con una prosa muy potente y resulta curiosa.

Así que ya saben, recuperen este relato de un Premio Nóbel, uno de los mejores novelistas norteamericanos de la primera mitad del siglo XX, un relato que seguramente les va a gustar y emocionar, que duerme el sueño de los justos en algún estante de alguna librería.

Hasta aquí hemos llegado, espero que si Dios quiere nos encontremos aquí el próximo jueves, que yo también voy a hacer puente. Cuídense mucho.

Un abrazo.

Como probablemente sepan ustedes he publicado una novela negra "Al madero no le gusta la ropa vieja" cuyo escenario es Fuerteventura y su capital, Puerto del Rosario. Sus protagonistas, dos guardiaciviles que investigarán un homicidio. Por si estuvieran interesados en adquirir un ejemplar aquí les dejo el enlace que les permitirá hacerlo. ¡Feliz lectura!

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