Eguiguren y Patxi López, ayer acusaciones y críticas, hoy sonrisas... Una cosa es una cosa y dos son dos que decía Pero Grullo. Una cosa es la libertad de expresión, la pluralidad de pensamiento y el respeto que exige la sacrosanta libertad individual y otra muy distinta el desconcierto y la falta de una opinión común en un asunto de la importancia de la derrota de ETA y lo peor, la bronca pública que, a cuenta de este asunto, han protagonizado las principales "estrellas" del quehacer socialista en estos días. Porque no sé dónde ha quedado aquella disciplina interna de la que siempre han presumido las organizaciones de izquierdas, supongo que arrumbada en el mismo rincón en que se guardaron los ideales solidarios, la lucha por la clase obrera, la protección al desfavorecido, el internacionalismo de la causa, la defensa por los más débiles; y que, así de triste es la vida, han sido sustituidos por el oportunismo más feroz y ¡lo que son las cosas! por la amista...
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