miércoles, 1 de mayo de 2013

La difícil sucesión de Rubalcaba

Eran otros tiempos
"No están estos tiempos, amigo Sancho, para pesimistas y añorantes, así que mira al frente, espolea y cabalga..."

 
Decía hace bien pocos días que había sido El País el que había publicado los resultados de una encuesta  que suponía el certificado de defunción política de Rubalcaba. Se ofrecía a la opinión pública la opinión de los ciudadanos sobre la valía de una serie de líderes, presentes, pasados y futuros y el resultado obtenido por el Secretario General del PSOE demostraba bien a las claras que nadie lo quiere, ni siquiera los votantes socialistas. Tiene que ser muy duro de aceptar que, con la que está cayendo, Rajoy saque mejores resultados que Rubalcaba.


Él sabe que no tiene futuro, o quizás sí, que diría otro, porque a pesar de conocer con precisión meridiana su actitud se empecina en seguir aferrado al poder y alarga los tiempos para la sucesión, por ver si surge el milagro que lo mantenga en la Secretaría General. Eso es lo que han dicho algunos de los que han hablado con él sobre el tema y que han faltado alegremente a la confidencialidad de la charla. Sabe cuál es la realidad pero seguro que recuerda que en política quién resiste gana y a ello se dedica en cuerpo y alma.

Nada le importan los estatutos del partido o la coherencia. Lleva dando bandazos en la política interna del PSOE desde que ganó el congreso en Sevilla.  Ahora ha decidido apostar por ese vidrioso asunto de que el secretario general del PSOE sea elegido por la militancia a través del procedimiento de las primarias. Ha pasado de la oposición frontal a ese asunto, alegando que el 80% de los delegados  asistentes al congreso sevillano estaba en contra de esa decisión, a ponerla en marcha urgentemente y por sorpresa.

El pasado miércoles comunicaba a unos cuantos de los secretarios regionales de organización lo que había decidido y con una celeridad injustificada, a la mañana siguiente el amigo Óscar López, el prodigio “responsable” de lo de Ponferrada procedió hacer pública esa decisión en un desayuno de los que monta el Fórum Europa.

Esa celeridad provocó que muchos barones regionales se enteraran de la decisión rubalcabiana por la prensa. Habrá quién sostenga que ese es el procedimiento oficial por el que siempre se han enterado los dirigentes del PSOE cuando se trata de noticias desagradables, pero lo cierto es que llama la atención que Rubalcaba decidiera aceptar el trágala gallego y darle el visto bueno con la condición de un cambio de fechas y su aprobación  por el Comité Federal sin antes comentarlo con los barones regionales. Y lo que ya es para nota alta, que lo mismo le sucediera a Griñán, que a su condición de barón regional une la de ser presidente del partido que, naturalmente, se puso como una fiera cuando alguien le comentó lo que había anunciado López durante el desayuno de marras.

Aunque nadie en la organización parece oponerse, al menos públicamente, a un sistema que rompe con lo que disponen los estatutos del PSOE, lo cierto es que la decisión de no aceptar las primarias como procedimiento para elegir al Sc. Gral. se tomó en un Congreso y de acuerdo a esos estatutos lo que allí se decide no puede ser enmendado ni por el Comité Federal ni por la Conferencia Política. En teoría se debería convocar un congreso extraordinario para cambiar la decisión adoptada en el congreso sevillano, en el que se negó tal posibilidad.

Pero existen muchos más problemas, uno y no menor es la deriva asamblearia que tomaría el PSOE con la aprobación de las dichosas primarias, un peligro mucho más real de lo que algunos piensan. Ítem más, la elección del Secretario General a través de las primarias plantea un problema de muy difícil solución que no es otro que el de la doble legitimidad. La Ejecutiva se elige en un congreso y esa Ejecutiva debe cohabitar con un Secretario General que ha elegido la militancia. 

Naturalmente que todos los problemas tienen solución, pero para eso se necesita tiempo para encontrarla y… la convocatoria de un congreso extraordinario. Eso si  se quiere cumplir con la legalidad interna socialista, porque la decisión de llevar a cabo  las primarias, deja a los estatutos del PSOE convertidos en papel mojado, con los peligros que se derivan de romper la legalidad estatutaria, más allá del propio pecado de cometerla.

Griñán, que sabe muy bien eso de que al mal tiempo, buena cara, sobre todo porque lo lleva practicando de manera intensiva en los últimos tiempos, ha decidido tirar balones fuera y ha manifestado tres cosas. En primer lugar ha subrayado la inconmensurable profundidad del banquillo socialista, dice Griñán  - que a cada día que pasa demuestra más que no reconocería a la realidad aunque se la encontrara en un plato de sopa -  que existen  "muchísimos más nombres posibles, capaces, con inteligencia y capacidad suficiente"  que los de Madina, López o Chacón para suceder a Rubalcaba al que por lo dicho considera  amortizado

Debe ser el único que conoce esa lista de “secretariables”, aunque cuando habla de la supuesta capacidad de esos aspirantes hasta miedo me da, si recuerdo que Griñán apoyó a ZP y a Rubalcaba en lo de las elecciones y adujo la extraordinaria capacidad de ambos para justificar ese apoyo y a Chacón en el Congreso, aunque lo hiciera escondiendo la bolita como un trilero. Lo cierto es que, últimamente Griñán sólo ha apoyado a perdedores.

En segundo lugar  y para  frenar en lo posible, al menos hasta el 2015, la celebración de las primarias argumenta que estos "fuegos de artificio" no hacen más que dañar la imagen del PSOE al que los ciudadanos perciben más preocupados de sus asuntos internos que en los problemas de los ciudadanos y que tiempo habrá para discutir con calma estos asuntos. Y tiene razón porque lo cierto y verdad es que sorprende que el día que se publican los desoladores resultados de la EPA, las cifras de paro para los más despistados, el PSOE ande en sus asuntos y deje para mejor ocasión hablar del paro y sobre todo de sus soluciones.

Habrá quien diga que no entiende ni comparte la preocupación que expreso porque al fin y a la postre lo de las primarias es un asunto interno del PSOE. Pues no, no lo es tanto, toda vez que afirma Griñán que estas cosas hay que hacerlas con muchísimo cuidado porque en las primarias se elige el próximo presidente del gobierno de España y francamente si eso es cierto a mí me preocupa muchísimo. Sólo de pensar en la posibilidad, por muy lejana que ésta sea, de ver a Madina, Patxi López o Chacón en la Moncloa se me ponen los pelos de punta.

Rubalcaba está muy débil y su debilidad la comparte necesariamente su Ejecutiva y su partido, muchos nos preguntamos hasta dónde va a ceder al objeto de permanecer el máximo tiempo posible en el poder. Ha cedido al chantaje gallego, se comerá con papas  lo que Pere Navarro le imponga y mientras tanto la labor de oposición parlamentaria queda en las insolventes manos de Soraya PSOE, de la otra no merece la pena hablar. La última ocurrencia sobre los billetes de 500, se la copió Alfredito a Cayo Lara. Cuando alguien tiene que copiar ideas de Cayo Lara es señal evidente que su encefalograma político advierte que no hay actividad cerebral.

Rubalcaba no resulta creíble ni como aspirante a un nuevo mandato en el PSOE y mucho menos como presunto jefe de la oposición a Rajoy. 

Mal asunto para los socialistas y su credibilidad.

lunes, 29 de abril de 2013

Unos perseveran, otros dudan




"No están estos tiempos, amigo Sancho, para pesimistas y añorantes, así que mira al frente, espolea y cabalga..."



Poco a poco, muy lentamente la crisis y su desarrollo, aunque quizás sería más exacto hablar de su permanencia, influye en el comportamiento de los que hoy por hoy son los únicos partidos políticos que razonablemente tienen expectativas de poder gobernar España. Efectivamente la crisis permanece y su permanencia en nuestro país viene dada por lo mal que lo está pasando también la economía europea.


El gobierno ha tenido que revisar a la baja sus previsiones económicas, pero  en esa situación tan negativa y preocupante no estamos solos. Lo de revisar a la baja no es algo exclusivo de nuestra castigadísima economía, ya comentaba hace unos días que paralelamente a nuestra retracción la vecina Francia que preveía un crecimiento del 0,8% ha tenido que reducir esa cifra a un 0,1, lo mismo sucede en el Reino Unido que se ve obligado a pasar de un  1,8% de crecimiento previsto a un más modesto 0,6%. Por su parte la todopoderosísima Alemania se ve obligada a retroceder sus previsiones y del 1,6% previsto, pasar al 0,4%.

No es que sea algo que vaya a consolar a demasiada gente, pero el fenómeno que nos castiga puede encuadrase en un problema genérico de la economía europea, que lo está pasando mal, lo que hace que nosotros suframos más acerbamente nuestra particular situación.

Pero como decía, esa permanencia del problema y el frenazo en su solución, hace que tanto el PP como el PSOE estén cambiando conductas y actitudes. Creo honradamente que el ejecutivo está haciendo un esfuerzo muy importante para cambiar aquella especie de autismo que dominaba su política de comunicación. Otra cosa es que este cambio sea reconocido por una mayoría que está empeñada en no aceptar como positivo nada que venga de este gobierno.

Rajoy explicó qué es lo que nos estaba sucediendo y se mostró muy firme en una postura que a mí me parece buena y que a otros no gustará nada. Dio un mensaje de firmeza y de responsabilidad. Ya sé que decir esto de Rajoy me gana automáticamente el monumental cabreo de esa gente que está empeñada en insistir en que Rajoy es un cobarde interesado que no se atreve a tomar las medidas que nos sacarían de la crisis, pero si alguien analiza las palabras de Rajoy deberá reconocer conmigo en que el presidente se mostró firme y dio las explicaciones que correspondían.

Dijo que  se ratificaba en su política económica y que desde luego no tenía previsto cambio alguno en su gobierno, a la vez que pedía al pueblo español paciencia ante la mala situación y ponderaba la virtud de la perseverancia como la herramienta que nos ayudará a salir del problema. Seguro que eso quedó clarísimo a todos, los que escuchan y los que no. Los que están por negar todo lo que haga o diga Rajoy se escandalizarán de lo dicho y  lo atribuirán a la falta de ideas del presidente, otra de las acusaciones genéricas que más se utilizan en su contra, para descalificar su contenido.

Seguro que pocos hablarán de otras cuestiones que el presidente señaló de manera muy explícita. Dijo Rajoy, que las medidas que se adoptaron el viernes eran exactamente las que requería la UE y que a España le convenía dejar muy claro ante Bruselas cual era nuestra situación en términos de crecimiento, porque  y aquí viene lo  más importante de lo que dijo Rajoy en Granada, si no hay avances internos en la UE ni ayudas específicas, no vamos a salir con bien de nuestro problema.

Pésele a quien le pese, el mensaje ese que dicen sus críticos que no da Rajoy, ha llegado a Bruselas. El mensaje manifiesta que la sociedad española no va a salir de ésta solamente con recortes y reformas. Ambas cosas son esenciales en los cambios que hay que implementar pero deben ir acompañadas de medidas que nos ayuden a la creación de empleo. Reclamó Rajoy la asistencia de la UE para dar solución a nuestro gravísimo problema de paro y señaló que el Banco Europeo de Inversiones “podría hacer más”, para facilitar el crédito a las pequeñas y medianas empresas.

Rajoy señaló un aspecto muy importante de esta situación y que a muchos interesa ignorar. España y consecuentemente su gobierno hace lo que la UE le deja o “sugiere” y ese es un asunto que nos afecta desde que necesitamos que el BCE comprara deuda española que nadie quería. Seguro que muchos recordarán aquellos tiempos – mayo del 2010 -  en los que Zapatero fue llamado a capítulo a Bruselas y tuvo que volver a Madrid y recortar el sueldo a los funcionarios, congelar las pensiones y colocar el techo de gasto en la Constitución para que la UE permitiera aquellas compras del BCE que nos sacaran de la quiebra.

Hay gente que no entiende la posición del gobierno, pero Rajoy lo ha dejado bien claro, es mejor insistir en que todavía queda mucho por hacer, que vender aquellos brotes verdes tan zapateriles y que el PSOE aplaudía con entusiasmo inigualable.

El presidente del Gobierno manifestó que entendía la terrible frustración de los millones de parados ante las pobres expectativas que ofrecen nuestros datos económicos, pero afirmó que “es mejor decir la verdad”. Hay que ser realistas, insistió y explicar que para mejorar esas expectativas hay que perseverar en las reformas y los ajustes.

Bueno a mí me parece que se percibe claramente un cambio de actitud en los populares, por otra parte la “comprensión de la UE” para con nuestros problemas ha crecido, nos van a dar el aplazamiento sobre el objetivo de reducción del déficit, lo que evitará recortes y van a tener que poner en marcha un plan de ayuda para que podamos solucionar nuestro principal problema, el paro.

El PSOE también está cambiando, no de actitud ni de mensajes ya saben, lo de las peras y el olmo, siguen instalados en negar sus responsabilidades y en su ataque a las medidas del gobierno, pero han decidido cambiar... de Secretario General. El País publicó una encuesta sobre “nuevos líderes”, que constituye el acta de defunción política de Rubalcaba. Ante la nueva situación, los aspirantes están comenzando a colocarse en la línea de salida y consecuentemente poco escucharemos de soluciones o propuestas. Tampoco es que me extrañe, al PSOE siempre le ha interesado mucho más el interés partidista que el de España y los españoles.

Por ahí dicen que yo le tengo mucha fe a este gobierno, más fe tenían los que se tragaban las bolas de Zapatero sin pestañear y no señalo a nadie, que tampoco hace falta ser demasiado cruel. 

Así están las cosas y además es lunes ¡qué le vamos a hacer!

domingo, 28 de abril de 2013

Los islandeses como los socialistas ¿sólo aciertan solo cuando rectifican?

 
Johánna Sigurdardóttir perdió las elecciones



"No están estos tiempos, amigo Sancho, para pesimistas y añorantes, así que mira al frente, espolea y cabalga..."



Tengo que reconocer que hasta hace bien poco estaba hasta los pelos de Islandia y sus soluciones económicas. Todos ustedes recordarán  aquellos tiempos en los que el pueblo islandés con su izquierda a la cabeza, “solucionó” sus problemas económicos, empapeló y encarceló a los políticos y banqueros a los que consideraban culpables de los problemas que les acuciaban y aquello fue vendido como el paradigma de actuación para hacer frente a nuestra crisis.


Eran los tiempos en los que en Facebook, la red social por excelencia al menos entonces, todos los días se colgaban cientos de enlaces en los que se nos explicaba cómo los islandeses habían terminado con sus problemas y proponían hacer lo mismo en nuestro país. La verdad es que siempre me han molestado aquellos que utilizan las dudosa auctoritas de unos enlaces que provienen de orígenes inimaginables y arropados por las afirmaciones que en ellos se encuentran defienden su verdad.

Hasta que lo dejé harto de dar explicaciones que nadie atendía, intentaba explicar con mucho trabajo, que de paciencia ando algo justito, que dando por buena la “solución” islandesa lo que pudiera ser de aplicación en ese país, no lo era en España. Simplemente pensaba y pienso, que las soluciones que pudieran resolver el problema que afectaba a la economía de unos trescientos treinta mil  islandeses, que esos son los que son, no podían aplicarse a nuestro caso concreto por un problema de escalas. Y les explicaba aquello de la física cuántica que hubo que inventarse cuando los físicos de este mundo se dieron cuenta que los mismos fenómenos si se producían en escalas distintas ofrecían resultados distintos.  

Pero no hubo manera que entendieran, o yo me expliqué fatal que será lo más probable, que un país de unos 330.000 habitantes, que vive de  una economía muy simple, en la que la pesca, las exportaciones de aluminio y el ferrosilicio, una incipiente actividad manufacturera y algo de turismo, protagonizan su actividad económica, no podía compararse con la nuestra, por tamaño y  complejidad.

La izquierda islandesa se hizo con el poder en el año 2008  y hasta hoy ha gobernado de una manera que a mí me parece muy eficiente. Ha obtenido unos números que ya los quisiera yo para España. El paro en Islandia está situado hoy por hoy en un 6% y la economía crece por encima del 2%. Me parecía a mí que esas cuestiones garantizaban la reelección de los zurdos islandeses, pero no ha sido así. Los votantes islandeses, mutans mutandis, han decidido devolver el poder a aquellos que los llevaron a la ruina y lo han hecho, porque a pesar de salir de la crisis, están en contra de las medidas adoptadas para hacerlo.

Tengo que reconocer que conozco poco a los islandeses. De hecho los conozco muy superficialmente a través de tres vías. Los conocí hace muchísimo tiempo como turistas en un verano que recuerdo muy largo y placentero. La verdad es que no había muchos islandeses que por aquel entonces pasaran sus vacaciones en España, porque Islandia era uno de los países más pobres de Europa. Los varones eran gente alta, fuerte, más que silenciosa, taciturna, aunque en cuanto engrasaban su voluntad con una buena dosis de alcohol, tornaban en ruidosos y violentos, con una sorprendente facilidad para echar mano del cuchillo para solucionar las broncas a las que eran muy proclives.

Ellas eran también altas y fuertes, muy guapas y bastante menos silenciosas que ellos y hay que decirlo, muy receptivas a las atenciones de los españolitos, cualidad que muy frecuentemente constituía el detonante de las peleas que se organizaban por un quítame allá las atenciones de la Brynhildur de turno. Llamaba la atención el empeño que ponían en  preservar su virginidad, cuestión que poco o nada preocupaba al resto de las turistas nórdicas que por allí vacacionaban y para ello utilizaban un curioso, o a mí me lo parecía, procedimiento para preservarla pero que les permitía disfrutar de las atenciones sexuales que tan ardorosamente buscaban. Procedimiento que no voy a detallar porque los supongo a ustedes gente de experiencia y ya me habrán entendido.

La segunda vía de mi conocimiento islandés me viene de la lectura de las novelas de un tal Arnaldur Indridason, autor islandés, cuyas novelas les recomiendo y en las que describe muy bien, entre otras cosas, la transformación de Islandia tras la segunda guerra mundial, que pasó en un plazo brevísimo de una sociedad pobre de granjeros y pescadores a una sociedad moderna y desarrollada, con las consecuencias fáciles de suponer. Y ya por finalizar la tercera vía de mi “conocimiento” islandés me viene dado por los santísimos enlaces sobre las soluciones económicas islandesas que he comentado antes.

Alguno dirá, pues no tiene usted ni idea y tendrá razón, pero con muchísimos menos conocimientos sobre el asunto, ustedes y yo conocemos a muchos que son capaces de escribir un libro o acudir como expertos en el asunto a cualquier tertulia de tronío.

Bien, el pueblo islandés tiene características que lo diferencian de nosotros, obtuvieron su independencia en el año 1944, eran entonces un país misérrimo y se convirtieron en muy poco tiempo en la séptima economía de Europa. Hasta el año 1000 eran paganos y cuentan jocosamente que se convirtieron al cristianismo por no soportar más a los misioneros suecos que eran, dicen los islandeses, unos pelmas insoportables y además han sido de derechas de toda la vida. Desde 1944 hasta el 2008 gobernaron Islandia partidos políticos de derecha. Ahora en el 2013 tras el ínterin progresista, soprendentemente vuelven a poder.

¿Cuáles han sido los motivos para este vuelco electoral? Pues la izquierda subió más de un centenar de impuestos, implementó un  “corralito”, que impide la libre circulación de capitales y las hipotecas se han disparado tras la devaluación de la corona, ya que muchos islandeses habían negociado préstamos en moneda extranjera y la devaluación ha multiplicado casi en un 100%,  su deuda, llevando a muchas familias a la ruina. Entre estas cositas, que por otra parte demuestran que no era oro todo lo que relucía en Islandia, por mucho que les pese a los progres que aquí anunciaban el evangelio económico según San Hámundur como sagrada solución a nuestros problemas y el hecho de que la izquierda ha sido incapaz de modificar la Constitución, asunto percibido como fundamental por los ciudadanos islandeses, los votos han vuelto a los de siempre.

A mí me parece curioso, no sé si habrán acertado en Islandia o por el contrario los islandeses se han equivocado, pero me parece que con todas las prevenciones que ustedes quieran este es un asunto sobre el que se puede reflexionar. Que observar problemas ajenos a veces inspira soluciones para los propios.

Por eso y porque no me gusta un pelo el PSOE he parafraseado la frase de Fraga de Iribarne que da título al presente artículo: Los islandeses como los socialistas ¿sólo aciertan cuando rectifican?

No lo sé, espero que ustedes me aporten sus opiniones.