Presuntos ciudadanos, más bien súbditos, entretenidos en lo que creen una manifestación En este país de nuestros pecados y también de nuestras virtudes que alguna tendremos, digo yo, parece que todo el mundo hace una aplicación equivocada de la ética aristotélica. Decía Aristóteles que la virtud consistía en un término medio, es decir que a mitad del camino, entre los dos extremos se halla la virtud. Y añadía el griego que el hombre no nace justo. El ser humano –según Aristóteles- no es justo por naturaleza y tampoco lo será por aprendizaje, sino por la repetición de los actos que generan el correspondiente hábito y éste es el que nos pondrá en el camino, el difícil camino, diría yo, a través del cual alcanzaremos la virtud. Decía que en este país, muchos, cogiendo el rábano por las hojas entienden que la posición justa ante los problemas es la de la equidistancia y eso, hay que hacerlo constar, nada tiene que ver con la ética aristotélica, es más ni siquiera tiene que ver ni de le...
Cajón de sastre en el quiero guardar mis comentarios sobre novela negra, gastronomía, mis libros, la actualidad política y vaya uno a saber.