Llegamos a Dracevo, lugar infecto donde los haya... Las fotografías que ilustran el presente post las debo a la amabilidad de mi buen amigo Juan Francisco Bordes Benítez, que también estuvo allí y se comió lo que hubo que comerse. Me van a perdonar pero hoy he cedido a una costumbre que muchos de mi edad tenemos, me refiero a la afición por contar batallitas. Espero que sepan excusarme, son cosas de la edad y del carácter, porque conozco a gente de mi quinta que en lugar de “batallear” a diestro y siniestro, prefieren guardar silencio sobre las aventuras y desventuras de su particular experiencia en este mundo de nuestros pecados. Que cada uno es como es y en estas cosas siempre es mejor no meterse, que si alguien se empeña en trincar el pico alguna razón tendrá, digo yo. Viene el proemio a cuento porque hoy 20 de abril se cumplen veintiún años de una experiencia que me tocó en suerte vivir y que tuvo su aquel. Así que si continúan ustedes con la lectura,...
Cajón de sastre en el quiero guardar mis comentarios sobre novela negra, gastronomía, mis libros, la actualidad política y vaya uno a saber.