viernes, 11 de abril de 2014

El Congreso ha dicho no

Los defensores de lo indefendible
Voy a hablar sobre un tema que siempre he procurado evitar, aunque no sé si hice bien callando o por el contrario, pequé de prudente. Me refiero a lo que sucede con Cataluña y con aquellos de sus ciudadanos que desean independizarse de España, un asunto que he como digo he esquivado porque me toca muy de cerca y por lo tanto me duele. Como algunos de ustedes saben, soy catalán, muy catalán diría yo y por tanto muy español. Por ello me hiere lo de la independencia, pero hoy me resulta ineludible hablar sobre este problema y comentar lo que sucedió el pasado martes en el Congreso de los Diputados.

Allí,  en la Carrera de S. Jerónimo, el pleno de la cámara rechazó por 299 votos en contra, 47 votos a favor y una abstención, la proposición del Parlamento de Cataluña que pedía delegar en la Generalidad la competencia para convocar la consulta separatista prevista para el próximo 9 de noviembre.

Vivimos unos momentos muy difíciles, la crisis ha hecho muy sencillo a los de CiU, ERC y demás satélites, utilizar esa falacia de que España nos roba, aceptada ciegamente por mucho indocumentado. La propaganda y la educación recibida durante el largo reinado nacionalista han permitido la creación de una masa de jóvenes educados en el desprecio, cuando no en el odio a España. El victimismo, sin el que el nacionalismo se desarrolla muy mal, ha crecido de manera exponencial y en Cataluña se puede hablar con total naturalidad de siglos de opresión y persecución a Cataluña, los catalanes y “lo catalán” sin que nadie o muy pocos se atrevan a hacer frente a semejante falsedad. 

Los representantes del Parlament acudieron al Congreso presumiendo de una condición que no tienen, al menos tal y como la contaban. Cuando cualquiera de los que intervinieron dijeron que eran ellos los  que hablaban y representaban a los ciudadanos de Cataluña, no decían verdad. Ellos fueron elegidos en Cataluña y por los catalanes para que los representaran en su parlamento. Para representar a los ciudadanos de Cataluña en el Congreso de los Diputados, se eligieron en Cataluña a cuarenta siete diputados que allí estaban en sus escaños representando a sus ciudadanos en la sede de la soberanía nacional y que por cierto votaron mayoritariamente por el no, 22 votos a favor del sí y 25 a favor del no, ese fue el resultado de esa particular votación, que  también perdieron los del Parlament.

En el debate que se produjo durante la sesión parlamentaria se les explicó a los secesionistas amable, tranquila y hasta didácticamente que se les podía atender y escuchar pero que no se les podía dar la razón, sencillamente porque no la tenían. Porque pedir que se les cediera una competencia indelegable del Estado era una sinrazón. La titularidad de las competencias exclusivas no se puede delegar, les explicó en tono amable el presidente del gobierno, pero no porque faltara voluntad política tal y como dicen algunos, simplemente no podía ser, porque así lo dispone la Constitución. Y se les señaló que el "derecho a decidir", si existiera como tal, deberían ejercerlo todos los españoles y no una parte de ellos como pretenden los independentistas.

Claro que cuando los partidarios de la secesión hablan de falta de “voluntad política”, lo que están pidiendo realmente es  que el Congreso de los Diputados  se salte la Constitución a la torera. Supongo que creían que sí ya se hizo con el Estatut, con el visto bueno del orate leonés y la complacida complicidad del Tribunal Constitucional, no tenía porque haber obstáculo alguno para hacerlo otra vez y las que hicieran falta.

Se les explicó que lo que piden no puede hacerse en el marco de la Constitución y que si no están de acuerdo con la Carta Magna se les dejó claro que el único camino legal que les queda es la reforma del texto legal, quehacer para el que encontrarían en Madrid buena voluntad. Creo que fue una buena respuesta explicada con un talante constructivo y civilizado, aunque estoy seguro que a los secesionistas lo que ha dicho y diga el Congreso les va a resbalar y seguirán imperturbables su camino. 

Aprobarán una ley en el Parlament para poder hacer el referéndum por su cuenta, ley que el Tribunal Constitucional les echará para atrás y automáticamente Más convocará esas elecciones plebiscitarias en las que volverá a perseguir la imposible consecución, por ilegal, de una "nueva legitimidad”.

Mas y los suyos pueden hacer lo que mejor les parezca en tanto en cuanto no quebranten la ley. Ahora hay que aplicar el contenido de los discursos de Rajoy y Rubalcaba, creo firmemente que ha llegado la hora de no ceder ni un milímetro al chantaje nacionalista, tan aficionado a esconder la extorsión bajo el manto del diálogo. Ni un milímetro, ni siquiera una micra y si pasan de las advertencias amenazadoras a los hechos, que caiga sobre ellos todo el peso de la ley. ¿Diálogo? El que quieran, pero que no haya el más mínimo espacio para el pasteleo, la componenda o el amable contubernio a los que nos tienen tan acostumbrados.

El Congreso dijo no y a eso deben atenerse tirios y troyanos y al que se patine o extralimite lo más mínimo, que la ley se lo lleve por delante.



1 comentario:

  1. Todos los españoles tenemos el derecho y el deber de defender a España. Si alguien pone una aduana donde no puede ni debe estar, si no actúan los poderes del estado, el pueblo español actuará subsidiariamente.

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