domingo, 17 de octubre de 2010

¿Trabajar más y ganar menos? Pues hemos hecho un pan como unas h.....s

Como en este mundo traidor todo o casi todo el mundo tiene acceso a los medios de comunicación, véase el curioso caso de este blog, no pasa día sin que la sufrida parroquia se lleve una “agradable” sorpresa.
Y el proemio viene a cuento porque hace unos días el inefable representante de los empresarios españoles, se abrió paso entre las toneladas de papel impagado, en su mayoría nóminas de sus empleados y deudas a sus proveedores para, tras llegar a la superficie, explicarnos cómo se puede salir de la crisis.
Una solución sencilla sin duda, se trata de “trabajar más y ganar menos”, no tengo la menor duda que el Sr. Díaz Ferrán no ha necesitado estrujarse mucho la mollera para salir a estos mundos de Dios con una parida de este tamaño, otra cosa es saber que contenido guarda en esa cabeza privilegiada el prócer financiero.
Suerte hemos tenido de que algún asesor, ingeniero financiero o jurista a sueldo le haya recordado, a tiempo, que la esclavitud ya no está permitida. Porque ya puestos, y metidos en faena podría habernos sorprendido con otra propuesta del mismo estilo que la anterior, por ejemplo, ustedes me trabajan gratis cinco o seis años y yo les doy alojamiento y comida de manera gratuita y todos contentos, porque de esta crisis hemos de salir juntos, bla bla bla.... y seguro que se hubiera quedado igual de tranquilo.
No me extraña que el Díaz Ferrán de marras se haya arruinado, no puede tener muchas luces, porque lo que nos propone,  sin anestesia, es la reinstauración de un modelo de esclavitud: la esclavitud baja en calorías. Ese no es el camino, es más, precisamente ese camino nos ha conducido al agujero en el que nos encontramos. De lo que se trata en este mundo traidor es de  rendir más y que el producto cueste menos y les aseguro que eso nada tiene que ver con el enunciado de este empresario.
No es aceptable que si nuestras industrias adolecen de falta de competitividad la carga de la solución se la tenga que comer el de siempre, el asalariado de turno. Debemos buscar y encontrar el procedimiento para que nuestra industria sea capaz de producir más, reduciendo costes y desde luego sin timar al obrero, que deberá cobrar más, pues más produce y respetando la jornada laboral de 40 horas, que por costar, hasta sangre costó su implantación.
Se impone la creación de una clase empresarial moderna, valiente, trabajadora y capaz de liderar proyectos exitosos y sólo cuando exista esa clase, estaré de acuerdo en que ésta se constituya en el motor de esta sociedad.
Necesitamos emprendedores pero emprendedor no es sinónimo de empresario, para nada nos sirven aquellos que fían su fortuna a sus relaciones o a las subvenciones o a los créditos blandos, eso no son emprendedores son sanguijuelas que acaban con la poca energía que esta sociedad tiene.
Y esto lo digo precisamente porque creo en el liberalismo económico, en la capacidad de los mejores, que no son los que mejor se llevan con el poder político y porque honradamente creo que este es el único camino que nos conducirá al final de este túnel que se antoja interminable, pero que como todo en este mundo, es finito. La cuestión está en si ayudamos a que esto acabe lo antes posible. Son los empresarios los llamados a crear trabajo y consiguientemente riqueza, claro está que el Estado debe promover las condiciones objetivas, que diría un marxista, para que esto se produzca.
Modernidad, competitividad, rentabilidad, formación profesional de primera clase, honradez,empuje, inversión privada y en todo caso ya hablaremos de bonificar ciertas actividades, pero subvenciones para nadie, bajo ningún concepto. Nuestra experiencia avala mis afirmaciones.

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