miércoles, 18 de abril de 2012

Educación: ¿Pérdida de derechos y calidad?

Manifestación por la inexistente calidad de la educación


Decía el otro día que nadie puede perder lo que no tiene, así como ningún ser humano puede dar lo que no posee, resulta imposible quitarle a alguien aquello de lo que no disfruta. Por tanto a la hora de hablar de la pérdida de calidad de cualquier servicio habrá que empezar por considerar si ese servicio acredita un nivel de excelencia que le pueda ser arrebatado o disminuido.

Sé que ésta es una afirmación de las que le gustan a  mi querido amigo Pero Grullo, pero desgraciadamente hace falta recordar algunas cuestiones que muchos se empeñan en olvidar. Por eso cada vez que escucho a alguien hablar de la posible pérdida de la calidad de la enseñanza en España, sé que estoy escuchando a un mentiroso o a un tonto - útil o inútil que esa es otra cuestión - pero así es. Sólo se puede mantener que nuestro sistema de educación pública puede perder calidad desde la falacia  o  si uno resulta ser más tonto que Abundio, un primo de Pero Grullo que cuando iba a vendimiar se llevaba de casa unas uvitas para desayunar.

Para cualquiera que tenga cierta sensibilidad e interés real por el tema de la educación pública la lectura del Informe Pisa supone un trance difícil de sobrellevar y es que ver en que puestos andamos los españoles en Educación da vergüenza a cualquiera que no sea sindicalista o zurdo, que por lo visto a éstos les da exactamente igual, porque a ese subgénero de compatriotas, lo que realmente les interesa es la calidad de vida y los derechos de los … docentes, compañero, que con las cosas de comer no se juega.

Resulta que los profesores de la educación pública en España, una vez aplicada la corrección que evita el desequilibrio de los distintos niveles de vida, son los mejor pagados de Europa y, hay que ver lo dura que es la realidad, estos señores y señoras tan bien pagados y medianamente exigidos consiguen que sus alumnos obtengan unos resultados deleznables. Y digo que están medianamente exigidos porque en la empresa privada un colectivo que obtuviera de su trabajo un rendimiento tan pobre, estaría en la calle formando parte de la cola del paro y discutiendo sobre el sexo de los ángeles, la cuadratura del círculo o la utilidad real para los trabajadores que se deriva de la existencia de UGT y CC.OO, misterios insondables y eternos que preocupan o debieran preocupar a la Humanidad desde siempre.

Y como habrá quien se moleste por  lo anteriormente expuesto, podemos añadir las vacaciones de los esforzados educadores públicos, que como se dejan la piel en su empeño diario tienen más vacaciones que ningún gremio conocido, un horario francamente cómodo y para que no sufran demasiado,  sus horas de trabajo se dividen en presenciales (las que tienen  que cumplir en su lugar de trabajo) y las no presenciales (las que supuestamente utilizan en trabajar pero curiosamente lo hacen fuera del centro escolar), que la verdad me parece un chollo difícilmente justificable, pero sin duda  de primerísima categoría.

Claro que si uno habla con ellos y dejas que te lo expliquen igual te echas a llorar. Porque si les echas en cara que llega el verano y desde finales de junio hasta mediados de septiembre no dan golpe a no ser que sea en un campo de golf o en una pelea, te cuentan que en el mes de julio no disfrutan realmente de vacaciones porque están a “disposición del centro”, en las Maldivas, Benidorm, Tarrasa o en su pueblo de procedencia pero a “disposición del centro”, lo que objetivamente supone un trabajo que para sí quisieran unos cuantos que yo conozco.

Bueno, pues estos trabajadores de la educación pública están que echan las muelas  a cuenta de una serie de medidas de ahorro que el Gobierno ha decidido aplicar al sistema. Ya las conocerán ustedes, pero vamos a repasarlas: Un 20% más de alumnos por aula, más horas lectivas para los profesores (25 horas en infantil y 20 en secundaria), menos oferta obligatoria de ramas de bachillerato, bajas cubiertas por los propios centros durante los diez primeros días y la anulación de unos complementos retributivos del profesorado con carácter coyuntural.

De estas medidas se deriva un ahorro de 3.000 millones de euros, comprendo que supondrá más esfuerzo para los docentes, pero por mucho que me empeñe no he encontrado en estas medidas un recorte apreciable de derechos para los alumnos y aquí hay que señalar una cuestión que se olvida frecuentemente, los derechos que deben primar son los de los discentes y el principal derecho que tiene cualquier alumno es a recibir una educación de calidad, que está claro no reciben, así que lo que deben hacer los trabajadores de la educación pública es esforzarse al máximo para que la educación en España sea lo que debe ser.

Y conste que conozco a docentes de primerísima categoría que a pesar del sistema y del ambiente consiguen hacer valer su calidad profesional, su entrega, su amor por el oficio y sus alumnos, pero también habrá que reconocer que son la excepción que confirma la mediocridad general de nuestra educación pública; el que sea cofrade que coja su vela.

Porque - lo que son las cosas - los trabajadores de la educación concertada están de acuerdo con las medidas propuestas, eso que cobran menos que los de la pública, trabajan más horas lectivas que las que se proponen para sus ”colegas”, consiguen mejores resultados y hacen menos vacaciones.

Así que no se trata de un recorte de la calidad de la enseñanza ni de la pérdida de derechos de nadie, solo se trata de que algunos sigan viviendo muy bien, lo que me parece extraordinario, pero si para ello tengo que aportar, con el resto de ciudadanos, 3.000 millones de euros al año, francamente estoy en contra.

A ver si el colectivo de docentes, sus sindicatos, portavoces, organizaciones gremiales y prójimos más cercanos se enteran de una vez y, una vez enterados del asunto, enseñan a sus alumnos que no existe derecho posible sin que nazca de manera automática la obligación correspondiente, que los derechos que priman en la educación son los de los alumnos y que por encima de cualquier derecho particular está el interés general.

Aunque como no merece la pena que me ponga solemne decir simplemente que se apliquen en su trabajo, que ya se sabe  que estamos en crisis y cuando toca, toca.



6 comentarios:

  1. Yo aplaudo, la ley de la enseñanza, es aberrante,como tenemos que pagar, curso tras curso, por personas que no quieren estudiar, y pasan el tiempo, en las cafeterías de las universidades, y otro año, y así, y eso no lo tenemos que permitir ya esta bien, y ha pesar de que nos gastamos mucho, en educación, no hemos mejorado, pero si tirar el dinero, y ahora ya no hay , ni gorad, así que aplaudo esta medida, y subir las tasas es lógico, por que como es barato, por eso se degrada tanto las <universidades, un aplauso, para el Gobierno,

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  2. Te vas a echar más de una enemistad con tu respetable opinión, y si es cierto que es necesario ajustes, pero a veces la forma y los modos de plasmarlos no son los más idóneos al igual que algún desafortunado comentario por parte de alguno en las altas esferas.
    Saludos…

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  3. A partir de ahora todos los blogs pertenecientes al Grupo Rebuznómetro están en el siguiente enlace: http://gruporebuznometro.blogspot.com.es/
    Un abrazo.

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  4. Son tantos los desmanes que a costa de un falso "Estado de Bienestar" se han dado en España, que ahora, a la hora de corregir tan deleznable y carísimo Estado, toca sacar miserias y mas miserias. Y es que nada es para siempre, todo cambia y se modifica y todos tenemos que adaptarnos, si bien aún queda por adpatar el sistema politicastro, que las CCAA están sobrando tiempo ha y en ellas aún no se han fijado ni mariasno ni los inútiles, o tontos útiles, que tiene debajo.

    Un saludazo.

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  5. Gracias por un blog interesante!
    Cordiales saludos desde Suecia!

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  6. A mi me has ayudado mucho con tu informacion, Saludos

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