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¡Qué poco dura la alegría en la casa del pobre!


Cuesta creerlo pero en España muchísima gente tiene puesta su esperanza en que Europa consiga frenar el plan que quieren llevar a cabo los social comunistas, que aprovechando la oportunidad que les brindó la epidemia y la posibilidad de declarar el Estado de Alarma, están acelerando las medidas que les van a permitir dar un auto golpe, modificando la Constitución ignorando los procedimientos que la norma fija para hacerlo y así acabar con la Monarquía y el Régimen del 78.

Y esa confianza que ponen muchos en la Comunidad Europea, no es otra cosa que la otra cara de la desesperación de muchos ciudadanos que no ven cómo se pueden oponer a los planes de Sánchez e Iglesias dentro de los márgenes que fija la Carta Magna. Parecía que las cosas pintaban bien porque la candidatura de la vicepresidenta Nadia Calviño para presidir el Eurogrupo parecía que tenía muy buena pinta y esa presidencia nos iba a garantizar a los españoles, que al fin y a la postre somos los que vamos a pagar la inmensa deuda que contraiga Pedro Sánchez, digo que la presidencia de Calviño nos iba a garantizar que el dinero que viniera de Europa se gastaría bajo el férreo control de Bruselas, lo que frenaría muchos de los planes del  gobierno.

Lo que suponía un alivio por dos motivos, en primer lugar se iba a impedir el despilfarro del dinero público, tal y como Sánchez hizo en el tiempo que gobernaba en funciones, en el que el narciso socialista se gastó 20.000 millones de euros en una serie de gastos “sociales” que para nada sirvieron, más allá de nutrir de manera importante a su campaña electoral, fueron los tiempos gloriosos de aquellos viernes sociales que todavía no hemos pagado y en segundo lugar la presencia de Calviño como presidenta del Eurogrupo iba a poner freno a las devastadoras ideas podemitas sobre el gasto público y nos aseguraba que ya no iba a haber más “errores” en las cuentas o gastos injustificados, lo que no está nada mal, teniendo presente con quien nos jugamos los cuartos.

Porque ya que tenemos que acudir a Europa para que nos saquen del apuro, hay que evitar que el dinero que llegue se gaste mal, tal y como se está haciendo ahora. El dinero europeo debe servir para apoyar a las empresas y a los autónomos para que se pongan en marcha y con ello creen empleo y riqueza y no en construir un estado subvencionado, con unos ciudadanos dependientes del Estado, porque eso resulta insostenible, crea pobreza y al final lleva  a la ruina.

Por eso digo que la idea de que la vicepresidenta llegara a la presidencia del Eurogrupo gustaba a muchísima gente, podía ser la respuesta a nuestra oraciones para que este gobierno actuara en el plano económico dentro de la ortodoxia y el sentido común. Pero claro está, si nos gustaba a muchos, estaba claro que al que no le iba a gustar era a Pedro Sánchez, que lo que quiere es que le den muchísimo dinero, le dejen gastarlo como mejor le parezca y de pagar ya hablaremos. De hecho Sánchez todavía no ha dicho ni que sí, ni que no, sobre la candidatura de Calviño, a pesar de que en La Moncloa, en la cercanía del presidente, hay quien opina que mejor que nos apriete las tuercas una socialista española que un alemán.

Pero ni a Pedro Sánchez ni al sector podemita les convence la idea de presidir un gobierno en el que el gasto esté perfectamente definido y controlado y parece que Pedro Sánchez ha puesto en marcha su afición por la geometría variable y, tal y como hace en España con sus socios de Moción de Censura, está subastando la candidatura de Nadia Calviño. Ya ha hecho llegar su propuesta a algunos interesados, si le garantizan que le dan 140.000 millones del fondo de reconstrucción europeo, con una proporción mayor de transferencias que de créditos y si el dinero le llega pronto, él está dispuesto a no presentar la candidatura de la ministra de Asuntos Económicos.

Por eso este escrito se titula “¡Qué poco dura la alegría en casa del pobre!”, porque lo de contar con Nadia Calviño controlando a todos los ministros europeos de Economía, garantizaba que su control sobre las cuentas españolas iba a ser extraordinariamente estricto y eso, que a algunos botarates de la zurda les parece mal, era la única manera de afrontar nuestro problema económico, financiero y laboral con alguna posibilidad de salir de este infierno al que nos han llevado Sánchez e Iglesias y por otra parte nos aseguraba la confección de unos Presupuesto Generales técnicos y ajustados a nuestra realidad y necesidades.

Era lo mejor para España y por eso es lo peor para Sánchez que no ha dudado en poner a la venta la presidencia del Eurogrupo, alegando que nuestro país aspira a otros dos puestos internacionales de gran categoría, se refiere a las candidaturas de la ministra de Exteriores a presidir la Organización Mundial del Comercio y la del ministro de Ciencia a la Agencia Espacial Europea, que por lo visto le van a servir de coartada para no presentar la candidatura de Nadia Calviño.

Espero que en Europa donde tienen ya muy visto a Pedro Sánchez, no haya nadie que le haga demasiado caso y si alguno se interesa por la “compraventa”, espero que Alemania ponga pie en pared, porque en la CE tienen muy claro que a Sánchez en cuestiones que tengan que ver con el gasto público, el déficit y la deuda hay que tenerlo atado muy corto.

Nos ha colocado en una posición de la que no podemos salir sin la ayuda de la Comunidad Europea, no creo que sea pedir demasiado que ya que nos ha endeudado a cuenta de sus errores, porque fue el confinamiento que tuvo que imponer al no saber controlar la pandemia, el que nos arruinó, digo que ya que vamos a tener que pagar con nuestros impuestos esa deuda creada por el gobierno social comunista, que menos que exigir el máximo rigor y la mayor de las vigilancias para que ese dinero se gaste en impulsar a nuestro tejido económico para que sea capaz de crear empleo y no en los caprichos populistas de los  ministros podemitas.

¿Será capaz Sánchez de no presentar la candidatura de Nadia Calviño, para beneficiarse de un menor control de la UE? No tengan la menor duda, si puede lo hará. 

A nosotros, creo que sólo nos queda rezar.

Posdata: Tras una larga charla con mi psicólogo, éste me ha recomendado que en pro de la salud mental de mis lectores les permita descansar los sábados y domingos. Reconociendo el sacrificio de todos ustedes y lo acertado de la medida, tengo el placer de comunicarles que a partir de esta fecha, el blog se publicará sólamente de lunes a viernes (a.i)

Comentarios

  1. Estamos en el horno,lo bueno hubiera sido prevenir,ojalá se pueda salir pronto de este atolladero, el problema está en que hay demasiada gente que cree más en las mentiras que en las verdades, si no se pone fuera de la ley a los partidos antisistema
    esto seguirá sucediendo,además un político debe probar su honestidad y capacidad.

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