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Cien años de valor, el valor de cien años


Hoy La Legión cumple cien años. Se podrían llenar muchas páginas explicando qué es y que representa La Legión. Pero si con Gracián pensamos que lo bueno, si breve, dos veces bueno, me parece que los 9.722 muertos, 35.000 heridos y mil desaparecidos que La Legión ha ofrendado a España en el cumplimiento de su deber, más las siete cruces laureadas de San Fernando y las doce medallas militares colectivas que adornan su bandera, a las que hay que sumar  las veintitrés laureadas de San Fernando y 211 medallas militares individuales que supieron ganar los hombres que bajo los guiones legionarios sirvieron, sirven y servirán a España, expresan claramente la genialidad del hombre que la fundó.

Muchos podrían haber tenido la idea pero solo el teniente coronel José Millán Astray, con el convencimiento de la supremacía de lo espiritual sobre lo material, supo crear el Credo Legionario. Ideario que sostiene y conforma a La Legión y a lo legionario desde hace 100 años. Cien años han pasado y sigue rabiosamente vivo y eficaz; los doce espíritus del credo tienen la misma vigencia hoy que ayer y guían a los legionarios que actualmente sirven en la filas de La Legión, como lo hicieron desde la fundación. Esa fue y es la genialidad de Millán Astray, en unas pocas líneas supo resumir toda una filosofía apta para el combate y también para la vida.

Es el credo el que mantiene a La Legión en la punta de lanza del ejército español, porque los espíritus de ese credo se siguen aprendiendo, recitando y practicando en las unidades legionarias. Constituyen la filosofía y la norma de vida de miles de hombres y mujeres que siguen luciendo orgullosos el chapiri legionario y de muchísimos más que habiendo servido en las filas legionarias siguen teniéndolo presente en sus vidas.

Todo ha cambiado y La Legión lo ha hecho también, ha sido un camino duro. Conviene no olvidar que en bastantes ocasiones hemos estado al borde de la disolución. "Hay gente que no nos camela...", reza la vieja canción legionaria y esa es una verdad como un templo. Ha habido mucha gente que ha intentado que La Legión desapareciera y lo han hecho desde muchos ámbitos de esta sociedad, algunos muy próximos a nosotros. Tengo que reconocer que en ocasiones les hemos facilitado el trabajo, pero finalmente la valía de los legionarios nos ha puesto en nuestro lugar.

Fuimos a Bosnia con el decreto de disolución de La Legión, escrito y guardado en un cajón de un despacho del ministerio de defensa. Siempre pensé que junto a quien peleó a muerte para que se nos asignara la misión a los legionarios, en el ministerio había gente que esperaba que fracasáramos y así justificar la desaparición de La Legión. 

Primero fueron los de la AGT. Málaga y después los de la AGT. Canarias los que pusimos las cosas en su lugar y demostramos que La Legión era una unidad perfectamente entrenada y apta para desenvolverse en cualquier situación. Recuerdo como en el puerto de Málaga, a la finalización de la misión, el ministro de Defensa nos dijo que “éramos el principal activo de la política internacional española”, un giro copernicano en la opinión del gobierno, basado en el esfuerzo y el sacrificio desarrollado en el cumplimiento de la misión.

Así ha sido la vida de La Legión desde su fundación, primero fuimos aquellos soldados con sus bonitos sombreros que rellenaban sacos terreros porque el Mando no confiaba demasiado en ellos para mandarlos a combatir. Cuando no hubo más remedio, las unidades de La Legión demostraron su valía asumiendo un papel preponderante en aquella guerra. Nunca hemos tenido un camino fácil, ni siquiera para celebrar el Centenario que ha coincidido con la maldita epidemia que nos asola. Pero hoy, con menos fastos, con menos fiestas, el Centenario se celebrará en los acuartelamientos legionarios respetando las medidas que la epidemia impone, pero también se celebrará en miles de hogares en los que el “día de La Legión” se conmemora y celebra, porque es tan fuerte la impronta con la que marca el Credo a los legionarios, que tras abandonar las filas de las unidades legionarias, siguen sintiendo que lo de ser legionario es una filosofía, una forma de entender y vivir la vida,  que siguen ejerciendo practicando esos espíritus .

El Credo Legionario ha sido el garante de la de vitalidad de La Legión, lo fue en su momento, lo es ahora y lo será mientras exista. Es por eso por lo que, orgulloso y convencido de lo que digo, afirmo que nuestra raza no ha muerto aún, ni lo hará mientras sea el Credo Legionario la filosofía que guíe a los hombre y mujeres que forman en La Legión.

Feliz Centenario a todos.



¡Viva España! ¡Viva el Rey!  ¡Viva La Legión!

 

 

Comentarios

  1. Felicidades a todos los legionarios, los que lo son y los que fueron. Felicidades a todos sus tercios y banderas. 100 años no se cumplen todos los dias y aquellas personas que han pertenecido a tan glorioso cuerpo durante todos estos años, hoy estan de cumpleaños y esta onomastica tan importante hay que felicitarles y darles la enhorabuena. ¡Viva La Legión!.

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