"El bolígrafo de gel verde" una novela de Eloy Moreno que nos hará reflexionar


Hoy quiero comentar para ustedes una novela que en su momento llamó mi atención sobre todo por la historia de su génesis. Independientemente de su buena calidad literaria y lo acertado del tema” El bolígrafo de gel verde” que así tituló Eloy Moreno la primera novela que decidió escribir, me interesó muchísimo el empeño y el trabajo que desarrolló al objeto de comercializar su relato. En el momento en el que comenté su obra en el programa de televisión que presentaba, no fui capaz de encontrar dato alguno de su autor. Hoy tengo más datos, Eloy Moreno nació en Castellón de la Plana el 12 de enero de 1976. Cursó los estudios primarios y el bachillerato en esa ciudad. Posteriormente en la Universidad Jaume I se tituló en Ingeniería Técnica Informática. Tras finalizar sus estudios trabajó en distintas empresas hasta que consiguió una plaza de informático en el ayuntamiento de su ciudad natal.

Ha escrito además de la obra que hoy comentamos un par de novelas con las que consiguió una cifra de ventas muy considerable, me refiero a “Lo que me encontré en el sofá” (2013) y “El regalo” (2015). Hoy quisiera explicarles cómo se lanzó “El bolígrafo de gel verde”, pues es una historia curiosa y que retrata muy bien la fe que tenía su autor en la calidad de su relato, Eloy Moreno escribió esta novela y la editó el mismo; pasó por la difícil situación que conocen aquellos que se atreven a escribir, editar y distribuir su obra. Las redes comerciales no están preparadas para atender a estos outsiders de la edición, por lo que resulta una tarea más que difícil, prácticamente imposible.

De hecho Eloy Moreno llenaba un carrito de la compra con ejemplares de su novela y se dedicaba a venderla en las instalaciones del FNAC. Desde luego es un buen escritor y debe ser un magnífico vendedor, había días en los que conseguía colocar hasta 72 ejemplares de sus novelas. Suplió la falta de un canal de distribución decente con el boca a boca, las redes sociales y la ayuda que le prestó su familia.

Lo cierto es que Eloy Moreno escribió y publicó su novela y ya había conseguido vender la nada despreciable cifra de tres mil ejemplares, cuando algún responsable de la editorial Espasa conoció el texto y la editorial se puso de acuerdo con él para editarla conforme a los usos y costumbres de la industria editorial y consiguieron que la novela vendiera cerca de trescientos mil ejemplares y que fuera traducida al italiano, inglés, holandés y chino.

En una entrevista que encontré cuando buscaba información para mi programa la periodista le hacía esa pregunta que por lo visto todo el mundo hace a los escritores, le preguntaba que si “El bolígrafo de gel verde” era una obra muy autobiográfica. Dejando aparte lo manido de la pregunta, el autor contestó: “No, no es para nada autobiográfica, de hecho el personaje y yo somos muy distintos, pero sí que es cierto que me fijo mucho en las personas, en sus sentimientos, sus estados de ánimo y creo que todo eso me permite ponerme en su lugar para poder escribir a través de ellos. Realmente no sé qué hay de mí en el protagonista, pero seguro que algo, porque creo que refleja muy bien los miedos de cualquier persona depende en qué circunstancias.”

¿Qué nos cuenta en este relato Eloy Moreno?, la historia de un hombre joven, normal y corriente que se va a ver aplastado por la monotonía de su vida, por la falta de tiempo y espacio que dedicar al ocio y por el estrés de un trabajo monótono sin demasiados horizontes. Nos la cuenta en primera persona, es el propio protagonista el que nos va a explicar cuál es su problema vital. Con estos mimbres el autor crea una línea argumental llena de sorpresas, no es que el relato se mueva en escenarios variados o sorprendentes, lo que cambia el ritmo de la narración y le da variedad es el estado de ánimo del protagonista.

Un hombre joven casado felizmente, con un hijo pequeño que como tantos matrimonios jóvenes levanta a su hijos pequeño, lo viste y lo lleva a casa de los abuelos para que se lo cuiden. Las exigencias de la vida moderna acaban con la vida familiar, pero también con la vida de los que en ella vivimos. ¿No han tenido ustedes alguna vez la sensación que su vida se reduce a dormir, comer, trabajar sin que tengan tiempo alguno para dedicarlo a ustedes mismos, a sus aficiones, a su formación o incluso para tener tiempo para disfrutar de su familia?

Ese es el problema de nuestro protagonista, que va a tomar conciencia de que su vida se ha convertido en algo vacío de contenido y sobre todo de sentido. Se da cuenta que el amor que siente por su mujer se está, sino acabando, si transformando; la pasión muere a manos del cansancio, de la monotonía y la cotidianeidad. La manera de vivir que esta sociedad nos impone hace que nuestro mundo se haga cada vez más pequeño porque sólo tenemos tiempo para cumplir con las rutinas que nos impone nuestras obligaciones.

En la modernidad los fines se han confundido con los medios hasta tal punto que es imposible desenredar esa maraña sin dejarse la piel en el empeño y eso mismo es lo que va a hacer el protagonista con el pretexto de un bolígrafo de gel verde, o de un pijama de topos azules. El pretexto, por supuesto, es lo de menos. Escrita de manera que atrapa la atención del lector, en primera persona, con los capítulos titulados con las fechas y las horas en las que suceden las vicisitudes de nuestro protagonista, asistiremos al derrumbe interior de este hombre que se da cuenta que la vida lo ha llevado a una situación que se le antoja imposible de solucionar. Los problemas familiares, los de la pareja, los problemas laborales, los jefes que por todo título ostentan el de yerno o cuñado, están acabando con él.

Todos estos problemas los conocen ustedes, los han vivido y convendrán conmigo que alguna vez habrán reflexionado sobre cómo se va la vida sin sentir y que el poco tiempo libre que tenemos apenas lo hemos disfrutado realmente. Esta es la vivencia que se nos cuenta y esta es la reflexión, hay un momento para hacer alto y reflexionar si es bueno que la vida nos lleve del ronzal o por el contrario si no sería mejor que fuéramos dueños de nuestro tiempo y consecuentemente de nuestro destino. La recomiendo sin temor a equivocarme, léanla es una novela que hace una reflexión que nos va a servir a muchos, de nada vale vivir sin que la vida nos produzca alguna satisfacción.

Hasta aquí hemos llegado, espero que si Dios quiere nos encontremos por aquí el próximo sábado. Hasta ese momento cuídense mucho.

Como probablemente sepan ustedes he publicado una novela negra "Al madero no le gusta la ropa vieja" cuyo escenario es Fuerteventura y su capital, Puerto del Rosario. Sus protagonistas, dos guardiaciviles que investigarán un homicidio. Por si estuvieran interesados en adquirir un ejemplar aquí les dejo el enlace que les permitirá hacerlo. ¡Feliz lectura!

Clique aquí



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"La velocidad de la Luz". Javier Cercas escribe sobre la capacidad del hombre para hacer el mal

La Tierra del Sur de Alberto Pertejo-Barrena. ¿Fantasía o premonición?

Del Japón, Haruki Murakami y su Tokio Blues