“Cinco días de octubre” Jordi Sierra i Fabra nos lleva a la Barcelona de 1948


 

Hoy traigo hasta ustedes una novela “Cinco días de octubre” que comenté en televisión por una razón que quiero explicar a ustedes. Nací en Barcelona y esta novela que escribió Jordi Sierra i Fabra, un autor que ha publicado muchísima literatura juvenil, pero que con este relato nos ofreció el cierre de una trilogía que nos retrata la Barcelona de la posguerra y lo hace extraordinariamente bien. Es una novela negra bien escrita, con un argumento interesante pero su principal valor es ese retrato que hace de aquella Barcelona, por eso llamó mi atención y por la figura de su autor, especialista en música moderna, autor reconocido de literatura juvenil, pero que cambió de géneros para contarnos las aventuras y desventuras de su protagonista Miquel Mascarell.

La trilogía que cierra con este título está formada por “Cuatro días de enero”, en la que se nos contaba la aventura personal de un inspector de policía republicano, que se encuentra en Barcelona cuando el gobierno de la República inicia su huida a Francia. Miquel Mascarell que así se llama el inspector se encuentra ante un auténtico dilema, huir a Francia con todos o permanecer en Barcelona al cuidado de su mujer moribunda y hacer frente al peligro que suponía para su libertad la entrada de las tropas nacionales en Barcelona. En la segunda novela de la serie que lleva por título “Siete días de julio” nos encontraremos en Barcelona ya en el año 1947, con el inspector que ha sido liberado de prisión. Y con “Cinco días de octubre” cierra la serie sobre la Barcelona en un espacio temporal que contempla a la Ciudad Condal desde el año 1939 a 1948.

Jordi Sierra i Fabra es natural de la ciudad de Barcelona, Nació en una época difícil, el día 26 de julio del año 1947. Es un escritor del que hay que destacar la riqueza de registros y de temas con los que cuenta su obra, por otra parte resulta curioso pero la crítica señala otra característica que le es propia, escribe un peculiar castellano que es el que se utiliza en las zonas en las que se habla catalán. En los últimos años sus obras de literatura infantil y juvenil se han publicado con gran éxito en España y América Latina.

Comenzó a escribir siendo un niño, fue capaz de redactar a los doce años un relato de quinientas páginas. En 2009 superó los nueve millones de libros vendidos en España. También sobresalió como comentarista musical, dirigió varias revistas que trataban del tema, hasta que en 1970 decidió dedicarse exclusivamente a la literatura. Algunas de sus novelas han terminado siendo llevadas al teatro o a la televisión. En 2006 y 2010 ha sido candidato al Nobel de la literatura para jóvenes, el premio Hans Christian Andersen, representando a España. Ha viajado por todo el mundo, una experiencia que le permite escribir con conocimiento de causa sobre lo que sucede en este mundo.

En esta novela que como ya he dicho cierra la trilogía dedicada a la Barcelona de la posguerra, relatos en las que va a retratar a través de las aventuras de Mascarell, ese policía afecto a la República, que a cuenta de su fidelidad a los derrotados, pasa a engrosar la lista de los presos por asuntos derivados de la guerra civil. En el presente relato nos encontramos ante un Miquel Mascarell, claramente crepuscular, tiene ya sesenta y cinco años y sobre él pesa la derrota, los años de trabajos forzados y la propia edad. Vive con una chica joven, una exprostituta y ambos - dos seres heridos por la contienda - se dan apoyo, amor y cariño. Mascarell se siente acomplejado por su edad, pero Patro quiere casarse con él por encima de la edad y de las circunstancias.

La novela es un estudio de la Barcelona de los vencidos, vamos a encontrarnos con mucha gente que vive el amargo sabor de la derrota y sufre, en algunos casos, la soberbia de los vencedores. Mascarell sigue hablando mentalmente con su difunta esposa, Quimeta, que le anima a superar las circunstancias y a que se procure algo de felicidad. En ese ámbito aparece por sorpresa un viejo conocido de los seguidores de la serie, un empresario de una familia influyente en Barcelona, una de esas familias de la alta burguesía catalana de siempre que quiere encargarle de un trabajo de investigación, aunque a decir verdad el nombre y apellidos del industrial no suenan muy catalanes, porque se llama Benigno Sáez de Heredia.

Un hombre violento, perteneciente, por su clase y por su actuación durante la guerra, al bando de los vencedores que quiere que Mascarell averigüe en qué lugar está enterrado su sobrino, hijo de su única hermana, que fue asesinado en la Barcelona revolucionaria, en la tarde del 18 de julio de1936. El inspector, o por mejor decir el exinspector, pone todos los impedimentos que se le ocurren para no aceptar el caso, pero Sáez se empeña y Miquel sabe que el industrial está en situación de perjudicar a su pareja y a él mismo, por lo que al final accede a lo que este le pide.

Sáez de Heredia le informa del nombre del asesino, un militante anarquista y el lugar donde su sobrino fue asesinado. Claro está que el sobrino fue ejecutado al pie del Tibidabo y las informaciones, afirman que el propio asesino, un militante de la CNT, enterró el cadáver de su víctima, lo que no parece muy normal en unas circunstancias como aquellas, en la que todos los días aparecían hasta un centenar de cadáveres en la Rabassada, una carretera que desde Barcelona sube hasta el Tibidabo sin que nadie se preocupara de enterrarlos.

Así comienza la novela y la investigación, una investigación que nos va a llevar por las calles de Barcelona del año 1948. Como es lógico, no en vano Sierra i Fabra es barcelonés, la ambientación está muy bien conseguida. El ambiente de miedo y humillación de los vencidos ocupan la mayor parte del relato. Pero en cuanto Mascarell realiza las primeras averiguaciones se da cuenta de que el asunto que le ocupa no es lo que parece a primera vista, su experiencia policial le advierte de que Sáez probablemente oculta algo más allá de la muerte de su sobrino. Al final resulta que una organización anarquista y unos diamantes son los elementos realmente importantes de la investigación, una labor difícil, porque no en vano los que en su momento intervinieron en los hechos están muertos o callan por miedo.

Entraremos en contacto con el maquis urbano que operaba después de la guerra en Barcelona, en aquellos momentos los comunistas están abandonando la lucha armada, pero los anarquistas continúan empeñados en la lucha por derrocar al régimen. Asistiremos a algunas de las “acciones económicas” llevadas a cabo por un grupo anarquista que intenta hacerse notar y los caminos de Mascarell y los anarquistas se cruzarán, lo que complicará aún más la investigación.

Una novela decente, un relato normal y corriente, escrito con oficio y con un trabajo de documentación llevado a cabo con mucho rigor en el que colaboró el escritor Francisco González Ledesma, un laureadísimo escritor de novela negra, creador del inspector Méndez. La verdad es que los que conocemos Barcelona apreciamos en lo que vale la recreación del ambiente.

Hasta aquí hemos llegado, espero que si Dios quiere nos veamos por aquí el próximo martes. Hasta ese momento cuídense mucho.

Un abrazo.

Como probablemente sepan ustedes he publicado una novela negra "Al madero no le gusta la ropa vieja" cuyo escenario es Fuerteventura y su capital, Puerto del Rosario. Sus protagonistas, dos guardiaciviles que investigarán un homicidio. Por si estuvieran interesados en adquirir un ejemplar aquí les dejo el enlace que les permitirá hacerlo. ¡Feliz lectura!

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