viernes, 22 de enero de 2016

Comulgando con ruedas de molino

Fernando VII votaría a favor de Pedro Sánchez

Poco a poco se van posicionando los actores que protagonizan el esperpento que supone la búsqueda de votos para conseguir la investidura del candidato del PSOE, aunque para ello se tenga que pagar un precio que ni él, ni su partido ni España se pueden permitir. Un espectáculo en el que el PSOE ha decidido que lo mejor para la ciudadanía es que ésta comulgue con ruedas de molino para lo que ya andan preparando las explicaciones con las que intentarán justificar lo injustificable.

Todo parece funcionar de acuerdo a un proyecto que comenzó a dibujarse  allá por las ya lejanas elecciones municipales y autonómicas. En aquel tiempo, se produjo un acerbo enfrentamiento en el seno del PSOE. Supongo que lo recordarán ustedes, sobre todo los que no sean socialistas que ya se sabe que los zurdos de memoria andan fatal. In illo témpore eran los barones territoriales del PSOE los que clamaban por tener la libertad de pactar con “los populistas”, mientras que el abrupto Pedro Sánchez se negaba en redondo a esa posibilidad.

Al final ya saben cómo acabó aquello y el PSOE pactó con cualquiera que le permitiera echar al PP de las alcaldías y presidencias de comunidades autónomas. Alguno se ha arrepentido porque ha comprobado lo difícil que resulta gobernar con esta pandilla de cafres que se hicieron con un acta y desde entonces se han dedicado al absentismo laboral,  al noble arte de la demagogia y a cobrar el buen dinero de las arcas públicas que les llega puntualmente cada mes, una experiencia extraordinaria para tanto concejal, parlamentario autonómico o diputado provincial de las fuerzas podemitas y allegados, que no se han visto en otra igual, pues muchos de ellos no han tenido una nómina en su vida.

Ahora aparentemente las cosas son exactamente al revés y el Comité Federal del PSOE, le impuso unas condiciones supuestamente muy duras a su candidato. De hecho los barones socialistas obligaron al secretario general a asumir por escrito que el partido no negociaría con quienes apoyaran “la autodeterminación, el separatismo y las consultas que buscan la fractura nacional”.

Observando lo que sucede, cabe deducir que muy probablemente Pedro Sánchez tenga un déficit de atención, agravado por un problema de comprensión lectora, porque a la vista de la conducta observada por el candidato, parece que no entendió nada de lo que pudiera decir esa celebérrima hoja de ruta socialista. No voy a insistir en el préstamo de Sánchez a ERC y CiL  de cuatro senadores socialistas, vamos a dejarlo de lado, que siendo grave por repetido, parece que no tenga importancia. Vayamos al acuerdo entre socialistas y el PNV, que tiene guasa, pero guasa de la buena. Dicen los nacionalistas vascos y no se cortan ni un  pelo, que prestarán su apoyo a la investidura de Sánchez siempre y cuando éste defienda, cuando sea Presidente, el Concierto Económico, abra la puerta a un nuevo estatus político basado en el derecho a decidir y establezca una relación bilateral País Vasco-España. Como el equipo del candidato del PSOE da por cerrado el pacto, uno no puede por menos que señalar que su contenido choca frontalmente con lo que dice esa hoja de ruta que será muy clara, pero que curiosamente todos incumplen.

Nadie dice nada en Derraz por lo tanto habrá que suponer que esa hoja de ruta estará escrita en el papel mojado en el que desde siempre plasman sus acuerdos los socialistas. Parece que el derecho a decidir de los vascos no preocupa en Ferraz, que lo más urgente es lo de Cataluña y a esos efectos los populistas han empezado a explicar, que si eso del referéndum y el derecho a decidir de los catalanes, incomoda la conciencia socialista, por ellos que no sea, que pueden dejarlo para otro rato, que van a tender la mano al PSOE y otras zarandajas que permitirán firmar un acuerdo en el que no figuren las palabras malditas, lo que no significa que tras la investidura de Sánchez, no vuelvan automáticamente a las andadas. Aceptar que los de Colau y las Mareas se vayan a olvidar del “derecho a decidir” en esta legislatura, resulta tan increíble  como  que Pedro Sánchez torne en educado y cortés en cuanto sea presidente.

Ahora bien esa elipsis que omitirá en el texto del acuerdo palabras tan feas como derecho a decidir, referéndum vinculante, etc., permitirá al Comité Federal del PSOE afirmar que han conseguido lo que le impusieron a su secretario general, que Pedro Sánchez ha cumplido hasta la última letra de esa hoja de ruta que maneja estos días Susana Díaz y todos tan tranquilos.

Tan mal están las cosas en los asuntos referidos a la verdad, el honor, la honradez,  la buena fe y el respeto a la Constitución, que no me extrañaría nada que Ciudadanos se diera por satisfecho con el “olvido” de estas cositas y se apuntara alegremente a abstenerse en la investidura de Sánchez y no digo votar a favor porque me da hasta vergüenza.

Sánchez, el Comité Federal del PSOE y los partidos que lo apoyan, serán capaces de afirmar aquello de “vayamos todos y yo el primero por la senda constitucional” y pretender que nos lo traguemos. Lo malo es que quien eso dijo y se lo aclaro a las víctimas de las leyes socialistas de educación, se ganó a pulso el alias de Rey Felón.

Está muy claro que  lo de la felonía les viene que ni pintado a toda esta caterva de traidores y gentes de mal vivir que pulula, no en la casta, sino en la chusma política que hoy por hoy se sienta en los escaños de nuestro Parlamento y no digo eso de que ahí es donde reside la soberanía nacional, porque hasta ganas me dan de llorar.

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