lunes, 18 de enero de 2016

Pedro Sánchez ¿tocado y hundido?

Conforme ¿Pero con quién?

Comentaba ayer lo que podía suceder, electoralmente hablando, en una nueva convocatoria de elecciones generales. El artículo lo escribí el pasado sábado  y este domingo El País publicaba una encuesta que afortunadamente coincidía en líneas generales con mi impresión. La novedad que ofrecía esa encuesta era que el PSOE sería el único partido que no mejoraría sus resultados en una nueva contienda electoral.

Mala noticia para el PSOE y mucho peor para su actual candidato. La realidad que dibuja el estudio demoscópico obliga a  Pedro Sánchez  a buscar desesperadamente un acuerdo que  le permita ser investido, ahora, como presidente del gobierno. Todo el mundo conoce la gravedad de la noticia, lo sabe él como candidato, lo sabe el Comité Federal del PSOE - que está que echa humo con el resultado electoral, la situación en el Congreso y con su Secretario General - y lo saben perfectamente el resto de las fuerzas políticas que tienen algo que decir en el proceloso asunto de la investidura. Pero sobre todo, conviene no olvidarlo, lo perciben los votantes y la influencia electoral del voto útil, pone los pelos de punta a la dirección socialista que teme y con razón, el trasvase de votos socialistas en favor de Podemos y Ciudadanos.

Durante la campaña electoral Pedro Sánchez anunció a todo aquel que quiso escucharle que pactaría con cualquiera, salvo con el PP. En el PSOE tienen sobrada experiencia en esa cuestión, les va lo del cordón sanitario, de hecho promovieron en su tiempo aquel antidemocrático Pacto del Tinell y Sánchez estaba dispuesto a reeditarlo; pero una cosa es hablar durante la campaña, galleando, prometiendo o amenazando y otra muy distinta es lo que se puede hacer ahora tras las elecciones con los penosos resultados electorales obtenidos por el PSOE. Tras el brutal fracaso electoral sufrido por los socialistas, no le quedaba otro remedio a su candidato que conseguir que se le invistiera como Presidente. Era eso o su desaparición política, se lo dejó bien claro el Comité Federal que le concedió una tregua que finiquita el día 30 del presente mes.

Tiene una cita ineludible con su órgano de dirección, que lo espera con muchas ganas. El festival de dislates de Pedro Sánchez, con la cesión de senadores a ERC y DiL, su desgraciado comentario criticando la decisión del Rey de no recibir a la Forcadell o la insólita llamada telefónica a Puigdemon, el presidente separatista de la Generalidad, a quien aseguró estar presto a iniciar conversaciones con las instituciones separatistas al objeto de implementar una reforma constitucional que diera cabida a la Cataluña secesionista en la constitución española, han escandalizado a muchos e indignado a los barones socialistas más influyentes, que en el anterior Comité federal le habían dejado bien clara la prohibición que tenía de buscar pactos con secesionistas o fuerzas políticas – Podemos por ejemplo  - que apoyaran el referéndum en Cataluña.

La situación de Sánchez se está tornando de mala de solemnidad a desesperada y así poco se puede hacer. Los portavoces de Sánchez siguen instalados en la posibilidad de pactar con Podemos, a pesar de que Pablo Iglesias ya les ha dicho públicamente que verdes las habéis segado. No hay problema dicen los cuates del secretario general, con la finura intelectual que le caracteriza, Pedrito Sánchez ha dejado más que claro, cristalino, que lo de los podemitas es una pataleta de niños chicos y que no tiene la menor importancia. Que, llámenme raro, pero me parece una manera muy curiosa de acercarse a un socio potencial que está de uñas. En mi opinión lo tiene crudo, sobre todo porque Iglesias sabe que si no se produce investidura y hay que ir a nuevas elecciones, lo más probable es que desbanque al PSOE como segunda fuerza política, mandándolo incluso al cuarto puesto tras Ciudadanos, que precisamente es lo que pretendían los circulares en las elecciones pasadas.

Supongo que en realidad Pedro Sánchez estará buscando un pacto con Ciudadanos que permita su investidura, contando con la abstención de Podemos y los secesionistas, que es a lo mismo que juega Rajoy, un pacto con Ciudadanos, con la abstención del PSOE, la misma jugada, aunque con distintas piezas, pero no creo que Ciudadanos se arriesgue a jugar a sabiendas, la carta perdedora.

Pero independientemente de con quien pacte, Sánchez tiene que ser capaz de llevar algún acuerdo ante su Comité Federal, porque de no tenerlo, el comité convocará el congreso que el PSOE tiene pendiente y lo hará lo más pronto que las normas se lo permitan y en ese congreso se certificaría la defunción de Pedro Sánchez como candidato del PSOE.

Tiene poco tiempo, no le sobran los amigos – si es que tiene alguno -, le crecen los enemigos, los barones socialistas más influyentes le tienen muchísimas ganas y Susana Díaz, permanece en silencio, pero mueve sus hilos y espera su defenestración para hacerse con el poder oficial en el PSOE. Una situación difícil, que Pedro Sánchez, que ha dado sobradas muestras de su infinita torpeza y malos modos personales, parece incapaz de resolver.

Aunque ya se sabe que en estas cosas nunca se puede estar demasiado seguro. Es cierto que Sánchez está tocado, muy tocado, pero no me arriesgaría yo a proclamarlo hundido, aunque haga aguas por sus dos bandas.

El tiempo, más pronto que tarde, nos lo dirá.

2 comentarios:

  1. Es una exposicion clara y detallada del momento politico que se está viviendo y que comparto plenamente. Solo queda esperar que el gran Sanchez con su infinita torpeza, termine de ahondar la tumba que él mismo empezo

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias, yo también tengo puesta mi esperanza en la torpeza infinita del socialista. Un abrazo.

    ResponderEliminar