viernes, 15 de enero de 2016

Cuero ajeno ... correas largas




Vuelvo a las andadas tras casi quince meses de voluntario silencio, quince meses en los que me negué a seguir publicando en este blog, un poco harto de remar contra corriente. Pero tras que la voluntad popular haya decidido que lo bueno para España y los españoles sea el “multipartidismo”, sin que pocos o ninguno hayan querido recordar el problema atroz que sufrieron nuestros vecinos italianos, cuanto ese bendito y deseado multipartidismo fragmentó de manera brutal su parlamento y consiguió convertir a Italia en una nación prácticamente ingobernable. Tras que muchísimos votantes del PP decidieran quedarse en casa el día de las elecciones y ahora callan inquietos ante lo del “pacto a la portuguesa” que el PSOE pretende implantar en nuestro país, otro engaño semántico al que son tan aficionados los progres en general y los socialistas en particular, porque lo del pacto luso según la versión de Pedro Sánchez, no es otra cosa que un “frente popular” de tomo y lomo que ya conocimos en España con funestas consecuencias. Tras que las “fuerzas de progreso” montaran un espectáculo deplorable,  transformando el salón de Plenos del Congreso de los Diputados en un circo barriobajero, tras todas esas cosas y otras muchas, que he soportado en silencio y sin que les diera a ustedes el trabajo de leerme, hoy no puedo más y, como ya he dicho, vuelvo a las andadas esperando que ustedes sepan perdonar.

Tras el proemio, vamos a lo que vamos. Nunca ha sido santo de mi devoción D. Pedro Sánchez, lo conozco desde los tiempos de la tertulia política que emitía El Mundo por su canal en TDT y ya entonces me resultaba muy difícil de soportar el carácter abrupto del personaje, su afición por interrumpir al adversario que le llevara la contraria, su falta de respeto y su afición por el insulto. Ya entonces se le adivinaba un carácter entre matón de taberna y abusón de clase que ha ido perfeccionando y utilizando en su corta y fructífera – al menos para él - carrera política.

Ahora que ha ascendido de tertuliano de segunda a Secretario General del PSOE, parecía que su equipo había logrado atemperar su descortesía, aunque para su desgracia no siempre es así. Descortés e irrespetuoso hasta la médula se permitió corregirle la plana a Felipe VI, nuestro Rey y el suyo, afirmando en tono prepotente que "no hubiera estado de más" que el Monarca hubiera recibido a la presidenta del Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell, en lugar de pedirle que le comunicara por escrito la investidura del presidente de la Generalitat. Tampoco esa cuestión logró sacarme de mi voluntario retiro, ni siquiera la decisión de Sánchez de prestar a ERC y DiL, dos partidos independentistas en cuyo programa se busca la destrucción de España, los senadores que necesitaban para conseguir hacerse con un grupo propio en el Senado.

Ya ven ustedes si estaba dispuesto a morderme la lengua, que a pesar de que me hervía la sangre permanecí en silencio y no me digan ustedes que no supone una acción repugnante esa cesión, con la clara intención de conseguir que los secesionistas voten a su favor en el Congreso de los Diputados, si llegara la ocasión de tratar su investidura como Presidente del Gobierno del Reino de España.

Los que de ustedes me sigan desde hace tiempo, ya me habrán leído lo de aquel jefe que tuve que en cuando se liaba algún follón y pretendías explicar lo que había sucedido, decía siempre “Aquí lo que sobran son las explicaciones” Y tenía razón, porque lo que me ha hecho saltar hasta el teclado de mi ordenador para escribir estas líneas, no ha sido la miserable acción de Pedro Sánchez de favorecer a los secesionistas, buscando su apoyo, que hay tener muy poquita vergüenza para apoyarse en los que buscan la destrucción de España como nación, con tal de llegar al poder, sino las explicaciones que ha dado el mozo al respecto, que me han parecido impertinentes, falsas e insoportables.

Dice Pedrito Sánchez que el préstamo de senadores socialistas para que los de ERC y DiL tuvieran grupo, se ha hecho por cortesía parlamentaria. Y claro alguno de ustedes, pensará que a lo mejor Sánchez se ha dado cuenta de que es muy descortés y ha decidido enmendar esa mala costumbre y eso no tiene nada de malo, pero quien piense así se engaña o no alcanza a ver qué importancia pueda tener lo del dichoso grupo parlamentario, el interés que mueve a todos los partidos por manejar un grupo propio, no es otro que el de la pasta; es mucho el dinero que se percibe por tener grupo propio, mejores instalaciones y más tiempo de intervención en plenos y comisiones y eso es lo que les ha conseguido cortésmente Pedro Sánchez a los separatistas catalanes.

Y lo que no puedo permitir es que ese maleducado y descortés, hable de cortesía parlamentaria, que es una virtud que no reconocería aunque la encontrara en un plato de sopa, cuando lo que está haciendo en realidad es disponer del dinero de todos los españoles para semejante charranada. Regala a los secesionistas, correas largas con el cuero ajeno del dinero de nuestros impuestos, como si no gastáramos ya suficiente dinero de todos los españoles en un Senado que ofrece serias dudas sobre su utilidad para el interés general de los españoles.

Si lo pagara el PSOE, seguiría opinando que me parece una marranada superlativa lo de ayudar a los separatistas, pero si encima resulta que el “Festival Socialista de la Cortesía Parlamentaria 2016” lo pago yo, perdonen ustedes por ponerme en primer lugar, si lo pagamos todos, francamente he de decir que con mi dinero no.

Me van a perdonar la frase, pero visto lo visto el otro día en el Congreso, será bueno poner el listón bien bajo, así que allá va el dicho. Lo que pretende el Secretario General del PSOE lisa y llanamente es que los contribuyentes españoles hagamos bueno aquello de “tras puta, pagar la cama” lo que a todas luces resulta además de indecoroso,  insoportable.




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