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¿Oiga y a todo esto, qué cuenta Rivera?

¿Para el PP o para el PSOE?

Los resultados electorales del 20-D conformaron un reparto de escaños que hace muy difícil instrumentar cualquier acuerdo que facilite un gobierno medianamente estable, sobre todo, porque en España estamos acostumbrados y así nos luce el pelo, a que los dirigentes de los partidos políticos tomen decisiones de la importancia que tiene disponer el apoyo a prestar para formar gobierno y lo hagan atendiendo al interés de su partido antes de considerar que es lo que puede ser más beneficioso para el interés general de España y los españoles.

Y esto es culpa de los políticos… y de los ciudadanos que apoyan con sus votos a aquellos que  prefieren quedarse tuertos, políticamente hablando, a condición que su antagonista quede ciego; lo que demuestra muy a las claras la miseria moral que tanto abunda entre políticos y votantes y el que sea cofrade, que coja su vela.

Los ciudadanos hemos votado y de esa sabiduría que se nos supone - el pueblo es sabio, dicen campanudos y solemnes los líderes políticos después de cualquier cita electoral – se ha obtenido un resultado que, como decía, no permite formar fácilmente un gobierno y las alianzas tampoco se antojan sencillas, porque aunque la política haga extraños compañeros de cama, en esta ocasión hay pactos que tendrían más de coyunda contra natura, que otra cosa.

Si nuestros dirigentes tuvieran aunque fuera un microgramo de patriotismo, teniendo presente que los Presupuestos Generales del Estado del año 2016 están aprobados, hubieran permitido al PP gobernar a lo largo de este ejercicio, para convocar, si lo estimaban necesario unas elecciones dentro de dieciocho meses, toda vez que la ley le permite al gobierno en ejercicio prorrogar un presupuesto y con ello hubiéramos obtenido una estabilidad que necesitamos como el aire que respiramos.

No se inquieten que hablo en términos de hipótesis, ya sé que pedir estas cosas a nuestros políticos, ya pertenezcan a la “casta” por antigüedad en el empleo o estén velando armas para incorporarse de pleno derecho a ella, sería lo mismo que esperar que los olmos rompieran a dar peras en la próxima temporada.

Por eso estamos como estamos. El único acto de responsabilidad que he visto a lo largo de estos días fue el acuerdo que se cerró para elegir al presidente del Congreso. Un pacto a tres, porque Patxi López salió elegido con los votos del PSOE, los de Ciudadanos y la abstención convenida - tan importante como los votos - del PP. No  fue tan difícil, simplemente bastó que el partido ganador en las elecciones se abstuviera en la votación al objeto que la cámara tuviera un presidente sin rastas ¡qué se le va a hacer! pero con ojos y cara. Como he hablado de miseria moral, no me resisto a señalar la ejercida por D. Pedro Sánchez en este asunto, que se apresuró a telefonear a Albert Rivera para hacerse la foto correspondiente y cuando éste le reclamó la presencia de Rajoy, que con su abstención había propiciado la elección, Pedrito se negó y para que no cupiera la menor duda sobre su profunda indigencia moral, en las declaraciones que hizo sobre el tema habló de “un pacto a dos”.

Hablaba de Albert Rivera que fue el que tuvo la idea de que el Presidente del Congreso debería pertenecer al partido que no gobernara y yo aunque no comparto la idea, la acepté porque daba solución a un problema insoluble, Rajoy cedió y permitió la elección de un socialista y eso no lo hubiera hecho Sánchez aunque en ello le hubiera ido la vida. Es por ello que sigo con interés lo que hace y dice Albert Rivera durante estos días y para evitar malos entendidos quiero que conste que no voté a su partido, lo hago, insisto, porque fue el “padre de la criatura” con lo de Patxi López y en estos momentos nos hace mucha falta gente que tenga ideas y cintura política.

Así que en mitad de este fregado me interesa lo que pueda decir Rivera. Precisamente lo que  afirmaba este lunes a primera hora el líder de Ciudadanos, me sonaba muy bien, tanto la letra como la música. Decía Albert que de producirse un gobierno del PSOE apoyado por Podemos y los secesionistas, se vería obligado a dejar de prestar su apoyo al PSOE en Andalucía. Pero apenas hace unas horas, político tenía que ser, ha cambiado la letra y la música y parece que ahora lo importante para dar su apoyo sería que el PP o el PSOE se comprometieran a formar un “gobierno reformista”, para entendernos, lo que han hecho en los gobiernos autonómicos de Madrid y Andalucía.

Sin anestesia hemos pasado de “Si el PSOE hace un acuerdo con Podemos y los separatistas claro que nos va a afectar. Es evidente. Tendríamos que replantearnos nuestro papel en Andalucía”, que manifestaba un miembro de la cúpula de Ciudadanos hace nada, a las declaraciones de la tarde del lunes de Rivera en las que reconocía que, en principio, aunque el PSOE lograra entenderse con las fuerzas territoriales independentistas, no retirarían su apoyo al Gobierno socialista en Andalucía, a no ser que se tuvieran que repetir elecciones autonómicas o que Susana Díaz dejara la presidencia de la Junta. Y subrayó “No vamos a jugar al cambio de cromos como hacen otros, buscamos un gobierno reformista y habrá que ver que ofrecen populares y socialistas en este sentido.”

Tenía muy claro lo que había dicho Rivera, pero mucho me temo que el lunes por la mañana decía “digo” y hace apenas unas pocas horas le he escuchado decir “Diego”. Vivir para ver.




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