Ir al contenido principal

Márkaris el armenio que nació en Turquía y escribe en griego


Ya hemos hablado en este blog de Petros Márkaris cuando comentamos el nacimiento del concepto de novela negra mediterránea; decía entonces que ese subgénero había nacido gracias a la producción literaria de cuatro fantásticos escritores, Montalbán, Izzo, Camilleri y Márkaris. Hoy creo que sería bueno profundizar algo más, en el conocimiento de este autor y su obra.

Nació en Turquía, en el seno de una familia cristiana. Su padre era un comerciante armenio y su madre un ama de casa. Estudió en un colegio austríaco en Estambul y posteriormente Economía en Grecia, Turquía, Austria y Alemania. Es un gran conocedor de la cultura alemana y ha traducido a algunos autores germanos, entre los que se encuentra Bertolt Brecht o Goethe. Escribe en griego, la lengua de su madre, pero podría hacerlo también en turco o alemán.

A cuenta del problema armenio fue apátrida hasta que consiguió la ciudadanía griega, tras el retorno de la democracia a Grecia en 1974. Vive en Atenas desde los años cincuenta, en 1965 comenzó su carrera literaria publicando una obra de teatro; desde entonces ha escrito obras de teatro, guiones para el cine y la televisión y la famosa serie negra del comisario Jaritos, cuyas novelas han sido traducidas a numerosos idiomas.

El comisario Jaritos, el protagonista de sus novelas negras, era un policía novato durante la Junta Militar de los Coroneles, una mala época de la que guarda una buena suma de remordimientos y el recuerdo positivo de la amistad que mantuvo con un comunista que fue torturado y encarcelado. 

Los lectores nos encontramos a Costas Jaritos que ha alcanzado el grado de comisario, es un hombre maduro y un policía experto, hábil y reconocido por sus superiores. La madurez y su colesterol le ponen difícil satisfacer una de sus aficiones favoritas, que no es otra que la buena mesa; por otra parte, entretiene su escaso tiempo libre en leer diccionarios, especialmente el diccionario Dimitrakos, un entretenimiento extraño pero así es Jaritos, del que decía en su momento Márkaris, que  era un hombre decente, con una marcada conciencia social. 

El comisario y Adrianí, su mujer, provienen de una zona muy deprimida de Grecia y el autor afirma, creo que con demasiado optimismo, que poseen los valores morales que tienen los pobres. Márkaris manifiesta que los comentarios que hace Jaritos sobre la vida de los griegos en general y de los atenienses en particular son los de su padre literario, pero que nada tiene que ver con la vida de pequeño burgués del comisario.

Independientemente de lo que diga Márkaris de su protagonista, Jaritos es un hombre de mediana edad, bastante cascarrabias, exigente, enemigo de la tecnología, con una fobia declarada a la televisión, amante como he dicho de la buena mesa y un convencido defensor de la institución familiar. Un ciudadano al que le gusta leer diccionarios, simplemente porque éstos han sido una herramienta fundamental para Márkaris, que como traductor los ha utilizado cotidianamente y le gustan. Jaritos recorre las calles de una Atenas pre y postolímpica a bordo de su Mirafiori, que se niega en mandar al retiro, mientras observa la ciudad y a sus habitantes con una mirada crítica y amarga.

Atenas la ciudad en la que vive Márkaris se ha convertido en la coprotagonista de las aventuras de Jaritos, el autor nos habla de una Atenas muy distinta de la que conocen los turistas o de la que viven los atenienses de las zonas residenciales y nos enfrenta a una ciudad, bronca y empobrecida, que como él mismo dice “Ahora es una metrópoli, con la violencia, los refugiados, los atenienses que son cada vez más nacionalistas, con una actitud muy contra el extranjero”.

Con ocasión de la entrega del premio Pepe Carvalho de 2011, el jurado emitía una opinión sobre nuestro autor que me parece lo define perfectamente: “Petros Márkaris es uno de los más claros representantes de la novela negra mediterránea, una forma más próxima a los grandes temas de la novela negra: corrupción, manipulación del poder, diferencias entre justicia y ley o la mezquindad de los poderosos".

Ese es el autor que van a encontrar los lectores que se animen a leer alguna de sus novelas y hablando de novela negra mediterránea hay que subrayar que en los relatos de Márkaris destacan una serie de características que son precisamente las que han dado su personalidad a este subgénero. La importancia de la ciudad, coprotagonista más allá de su papel "pasivo" como escenario; la amargura, la frustración y la desilusión con la que vive su vida profesional el comisario, un hombre que sabe - como los protagonistas de Montalbán, Izzo o Camilleri - que por mucho que se esfuerce no va a poder cambiar el rumbo que ha emprendido esta sociedad, por otro lado la importancia de la comida como elemento de cohesión social y expresión de la cultura popular y ya por finalizar, en contraposición a la violencia que nos muestra la novela negra nórdica, la “levedad” de los crímenes que se describen en su obra.

A mí me parece un ilustre representante de la novela negra en general y de la mediterránea en particular, coincidimos en la admiración por Simenón y Ed McBain y en el gusto por algunos platos, como los tomates rellenos, cuya receta publicaré aquí algún día. Les dejo una lista actualizada de la serie de Jaritos que espero que les interese.

Serie del comisario Costas Jaritos

"Noticias de la noche", 1995. Ediciones B, 2000; reeditada por Tusquets en 2008.

"Defensa cerrada", 1998.  Ediciones B, 2001; reeditada por Tusquets en 2008.

"Suicidio perfecto", 2003. Ediciones B, 2004.

"Un caso del comisario Jaritos y otros relatos clandestinos", 2005; Ediciones B, 2006. Reeditado con apariencia de obra nueva como "Balkan blues", Ediciones B, 2012.

"El accionista mayoritario", 2006. Tusquets, 2008.

"Muerte en Estambul", 2008.Tusquets, 2009.

"Con el agua al cuello", 2010. Trilogía de la crisis, 1) Tusquets, 2011.

"Liquidación final". Trilogía de la crisis, 2). Tusquets, 2012.

"Pan, educación, libertad", 2012, Trilogía de la crisis, 3). Tusquets, 2013.

"Hasta aquí hemos llegado", 2015. Trilogía de la crisis, Epílogo. Tusquets, abril 2015.

"La muerte de Ulises", 2015. Tusquets, febrero de 2016.

"Offshore", 2016). Tusquets, febrero de 2017.

"Universidad para asesinos", 2019. Tusquets, 2019.

"La hora de los hipócritas", 2020. Tusquets, 2020.

Pues hasta aquí hemos llegado, espero que si Dios quiere, nos encontremos aquí el próximo lunes. Un abrazo y cuídense mucho.

 

 

 

 


Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Brutalidad policial?, va a ser que no

Estudiante de secundaria charlando sobre sus derechos constitucionales Bueno ya hemos llegado al comienzo de aquello que advertía el PSOE que iba a pasar si el PP no contaba con ellos tras las elecciones, lo dijo Bono, lo dijeron los portavoces de CC.OO y UGT, lo dijo el 15 M, lo dijo Cayo Lara y   no lo dijeron los okupas, los red skins, los sharps o los anarcos porque a estos ciudadanos lo de los portavoces autorizados y las declaraciones a los medios les parecen mariconadas propias de la sociedad decadente que pretenden combatir. Y ha sido que cuatro caballeretes salieran en Valencia a la calle, dispuestos a hacer lo que les viniera en gana, manifestarse sin la autorización pertinente, cortar el tráfico de las calles más céntricas, volcar los contenedores de vidrio para tener botellas a mano para agredir a los agentes, incendiar contenedores, apedrear a la policía, agredirla, morderla, para que toda la pijo progresía del país, todos los que no fuman ni tabaco, n...

La descarada manipulación “rubalcabiana” de los del 15M

Retirando la basura de los indignados Hay que ver como son las cosas pero a cada día que pasa me produce menos satisfacción decir eso de “yo ya lo dije”, quizás porque seguramente cuando uno anuncia cosas desagradables, en el fondo, por encima de la satisfacción personal del acierto, está deseando equivocarse. Pero francamente estos socialistas son tan transparentes en su opacidad –permítaseme el oxímoron-, tan previsibles en el disparate,   tan fiables en la falacia que resulta difícil errar el tiro cuando se les juzga. Recuerdo perfectamente cuando una serie de ciudadanos, la mayoría de los cuales no han pagado jamás un   impuesto, sea por vocación o simplemente por no haber tenido un trabajo en su vida, decidieron salir a la calle revestidos de la sagrada túnica de la “indignación ciudadana” y con su actitud crear una paradoja, se autodenominaban “movimiento 15M” y lo que hicieron fue apoderarse de una plaza pública y allí sentaron sus reales, bueno sus reales no,...

Albert Rivera y su irrelevancia política

No creo que haya nadie en la cúpula de Ciudadanos que ante el panorama al que se enfrentan los naranjitos, haya recordado el refrán que señala “¡Qué poco dura la alegría en la casa del pobre!”. Los dirigentes de Ciudadanos viven en un plano ético superior al resto de los mortales, son los aristócratas de la política, inventores de la honestidad y defensores acérrimos de la transparencia, lo que parece les autoriza a criticar y dar lecciones a todo el mundo, aunque paradójicamente pierdan apoyo ciudadano en cada contienda electoral. Que en esto de la política podrás ser muy fino, educado, bien parecido y tener cierta facilidad de palabra, pero al final lo que cuentan son los votos que obtienes y sobre todo qué diablos haces con esos votos, pero que quede claro,  son demasiado finos y exquisitos como para ser pobres. De igual pie cojea su líder y principal activo político al que la realidad, esa tozuda realidad que termina colocando a cada uno en el lugar que le corresponde,...