¡A la rica novela negra!


Hoy les traigo un texto que en su día publicó en su blog sobre gastronomía mi hija Elena. La verdad es que como casi todos tengo muy buena memoria, sobre todo cuando me interesa y charlando con ella precisamente sobre un autor que hoy debía protagonizar esta entrada, comenté lo de la novela negra mediterránea y el amor que sus autores sienten por la gastronomía y hablando del asunto se me vino a la cabeza el contenido de la publicación que hoy van a leer en la que Elena comentaba esa característica de los autores mediterráneos de novela negra.

Así que me van a permitir que someta a su consideración el artículo en cuestión que en su día publicó mi hija, con el mismo título que ella utilizó para esa ocasión. La novela negra es muy importante, normalmente retrata con precisión a la sociedad que describe y está claro que la comida es algo muy importante en la cultura de un país, al menos de aquellos que tienen una tradición gastronómica digna de tal nombre.

Decía mi hija Elena en aquella entrada de su post: 

"Todos o casi todos utilizamos recetas de cocina que buscamos, hoy en internet, y ayer en los libros de recetas que se publicaban. En casa siempre ha habido muchísimos libros de cocina, aunque en ocasiones hemos utilizado recetas que hemos encontrado en libros que nada tenían que ver con la cocina.

En mi familia todos leemos bastante, pero mi padre es un caso especial, lee muchísimo, es un gran aficionado a la novela negra y ha aprovechado sus lecturas para seleccionar algunas recetas que hemos llevado de la novela a nuestra mesa con plena satisfacción.

Mi padre asegura que  así como la existencia de la novela negra nórdica es algo que  nadie discute, existe una novela negra que él apellida como mediterránea, en la que incluye los relatos procedentes de España, Italia, Francia, Grecia, etc, en la que sobresale el interés de sus autores por la cocina.

Así que en casa hemos adoptado recetas de la esposa del Comisario Maigret o las que aparecen en las novelas de Petros Markaris y que prepara Kostas Jaritos o como la que hoy quiero presentaros, una receta de Pepe Carvalho, el excelso protagonista de las novelas de Vázquez Montalbán.

Se trata de un plato muy catalán, donde el concepto mar y montaña se consigue mezclando la carne picada de cerdo con la sepia. Una receta que probé por vez primera en un barcito en la trasera del Mercado de la Boquería en Barcelona y que me maravilló por su simplicidad  en la preparación y  por la complejidad de sabores que ofrece. 

Que no se me olvide recomendarles una cuestión importante, si se acercan a Barcelona, visiten el mercado de la Boquería, una maravilla en la que existe un pequeño restaurante que les encantará

Para los que gusten de los datos, el plato que hoy propongo aparece en la novela de Manuel Vázquez Montalbán que se titula “Asesinato en Prado del Rey” y que, en la edición que tengo a mano forma parte de la Biblioteca Calvalho, en la página 126 podrán leer ustedes:   

"...Pero ya acude Biscuter con la humeante cazuela donde bulle la salsa oscura que rodea los pedazos de sepia y las pequeñas albondiguillas…"

Este es el plato que hoy quiero recomendar "Cazuela de albóndigas con sepia", estoy segura de que les va a gustar

 

Cazuela de albóndigas con sepia

Ingredientes para 4 personas:

  • 500 gr de carne picada mixta
  • 140 gr de beicon
  • 1 huevo
  • 2 rebanadas de pan de molde
  • 1/2 vaso de leche
  • 300 gs. de sepia
  • 1 cebolla
  • 1/2 pimiento verde
  • 1 diente de ajo
  • 1 puñado de guisantes
  • 4 tomates maduros medianos
  • 1 litro de caldo
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta

 Preparación:

1.- Primero preparamos las albóndigas y para ello necesitamos un cuenco en el que pondremos la carne picada, el beicon picado (triturado), el pan de molde remojado en leche, el huevo, sal y pimienta. Mezclamos perfectamente.

2.- A continuación formamos unas bolitas de tamaño medio y las pasamos por harina. Después, en la cazuela donde guisaremos, pondremos un buen chorro de aceite para dorar nuestras albóndigas. Queremos que simplemente tengan un buen color, ya las terminaremos en la salsa junto con el resto de los ingredientes.

3.- Las retiramos de la olla y disponemos la cebolla con el pimiento picado finamente. Dejamos que se poche bien, siempre con un poquito de sal y añadimos seguidamente los tomates y el ajo bien picadito. Tiene que quedar un sofrito homogéneo, así que le daremos su tiempo para que se vaya haciendo: 15 minutos. Si ven que se les agarra, agreguen un poco de caldo y dejen que siga cocinándose.

4.- Una vez que lo tengamos, devolvemos las albóndigas a la cazuela, agregamos la sepia cortada en trozos que podamos comer de un bocado, los guisantes y el caldo. A fuego medio lo dejaremos hirviendo unos 20 minutos aproximadamente. Veremos como la salsa se espesa y adquiere un bonito color oscuro con todos los sabores.

5.- Podríamos dejar la receta en ese punto, o añadirle por ejemplo unos ñoquis como yo hice y dejarlos cocer dentro de la salsa. Preparar una pasta o un arroz blanco y servirlo como guarnición también es una idea perfecta. Sólo quedaría acompañarlo de un poco de ensalada verde y estaría lista la comida completa.

Espero disfruten de mi versión de este plato que he querido simplificar para que esté igual de rica que la del libro, pero que nos cueste menos trabajo y tiempo hacerla. Se le pueden agregar otros muchos ingredientes tales como vino blanco al sofrito, etc. Así que anímense y mándenme su versión de éste, su plato. ¡Buen provecho!"

Hasta aquí hemos llegado, espero que aprovechen la receta porque es un plato sencillo de éxito seguro. Volveremos a encontrarnos aquí el próximo lunes, si Dios quiere. Cuídense mucho. 

Un abrazo.


 


 


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