jueves, 11 de junio de 2009

En este mundo traidor, unos ganan y otros pierden

Acaban de salir a los medios los verdaderos resultados económico-financieros de la Caja Castilla-La Mancha, tras la reformulación efectuada por los interventores nombrados al efecto tras ser intervenida la entidad el pasado 29 de marzo.
Da vergüenza ajena comentarlos, mientras la entidad perdía alrededor de 740 millones de euros los consejeros, presididos por Juan Pedro Hernández Moltó, se asignaban unos aumentos de sueldo cercanos al 14%. Los consejeros se repartieron 2,21 millones de euros lo que supone un aumento del 13,9% sobre lo que habían cobrado en el 2.007, un año en el que la caja todavía nadaba en la abundancia.
Pero a pesar de los malos negocios, a pesar del aumento de la morosidad, a pesar de la falta de liquidez que estrangulaba la viabilidad de la entidad financiera, Hernández Moltó y los suyos se aumentaron los sueldos, y no contentos con ello se garantizaron 290.000 euros para pagar sus pensiones y seguros de vida, un aumento sobre el año 2.007 de un 26%.
Y ya para redondear, supongo que acordándose de aquello de que: "quien parte y reparte se lleva la mejor parte" , autorizaron la concesión de créditos, prestamos y avales para sí mismos y algún familiar por un montante de 1,26 millones de euros, total sólo un 10% de subida sobre el año anterior.
Mientras el patrimonio neto de la caja se venía abajo, de 1.137 millones en el 2.007 a 290 millones al cierre del ejercicio del 2.008, Hernández Moltó y los suyos se cubría el riñón.
Y ¿dónde está el Sr. Hernández Moltó?, pues lo han cesado, recuerdan a aquel combativo diputado socialista que le decía al gobernador del Banco de España "míreme a la carita...", a que carita mirará el ahora.
Una muestra más de la ética socialista, un escándalo como la copa de un pino, pero que se sepa no ha sido nadie llamado a declarar, nadie imputado. Un pesado silencio rodea este asunto.
Qué cierto es que en este mundo traidor unos ganan mientras otros pierden, aceptemos resignados el aserto, pero la cuestión es ¿por qué siempre ganan los mismos y pagamos también siempre los mismos? ¿también lo vamos a aceptar mansa y resignadamente? Es absolutamente inaceptable que con el patrimonio de una Caja de Ahorros, una empresa que tiene un fin social, se enriquezcan unos cuantos individuos nombrados por su partido pólitico.
Creo que la autoridad judicial debe intervenir de inmediato, el dinero público no está hecho para tapar las trapisondas de unos cuantos, por muy políticos que sean.
Paz.

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