viernes, 12 de junio de 2009

¡Es verdad! en todos lados cuecen habas...


Hoy podíamos leer en la prensa que el juez instructor del caso Gürtel que ha decidido remitir al Tribunal Supremo una exposición de motivos, por los que entiende que la Sala de lo Penal del Alto Tribunal debiera investigar una serie de conductas, susceptibles de acuerdo a su criterio de ser consideradas como presuntos delitos de cohecho y fraude fiscal y producidas por dos personas aforadas.

Uno de los aforados es Luís Bárcenas, Tesorero del Partido Popular, que llevaba tiempo sonando como persona muy relacionado con las cosas del caso Gürtel. Si el Tribunal Supremo una vez le llegue la petición del instructor e investigue esas conductas, entiende que hay indicios de delitos, debería asumir la investigación.

Ya pasamos hace un tiempo por las peticiones de dimisión de Bárcenas y de la defensa que se hizo desde su partido la campaña decayó al no ser imputado el Tesorero del PP. Pero ahora las cosas pintan peor, existe -parece ser- un informe de la Agencia Tributaria que señala que Luís Bárcenas manejó cantidades muy importantes de dinero que no declaró a la Hacienda Pública. Además resultan como mínimo extraños los pagos en metálico de un montante muy alto o los dos talones de 330.000 euros con los que pagó un chalet y la policía está siguiendo el rastro de unos presuntos pagos en metálico recibidos por Bárcenas de la organización de Correa, que al menos así los tenía anotados en su contabilidad B.

Nada en firme pues, dirán algunos, pero resulta meridianamente claro que la empecinada resistencia del Tesorero y de su partido no hace otra cosa que perjudicar los intereses de esa organización política y retrasar estérilmente una dimisión que parece irremedible.

No creo que exista otro camino, y lo digo desde el principio de este asunto, que la dimisión o cese de Luís Bárcenas hasta que todo se aclare. No es aceptable que una persona sobre la que pesa la sombra de la sospecha sea la responsable de manejar los fondos de un partido democrático.

Que dimita o sea apartado de forma cautelar y vuelva a su puesto si al final brilla su inocencia; en el bien entendido que la carga de la prueba la soporta quien acusa. Luís Bárcenas no tiene que demostrar su inocencia, son los que acusan los que deben demostrar su culpabilidad, pero eso debe suceder estando cesado o dimitido. No hay otra.

Paz

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