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La solidaridad de Amancio Ortega y Trump les amarga la vida a los "zurdos"

94.417 contagiados, 8.189 fallecidos y 19259 recuperados

Hace ya mucho tiempo, eran los tiempos de Felipe González, se afirmaba  con naturalidad  que España era un país de izquierdas. El PSOE arrasaba electoralmente y resultaba hasta natural que los capitostes socialistas se vinieran arriba. Es ahora y si se presta atención, se percibe que tenuemente suena la misma canción. En ese mismo sentido recuerdo perfectamente aquella frase de  Alfonso Guerra que anunciaba que los socialistas iban a dejar a España que no la iba a conocer ni la madre que la parió. 

Afortunadamente no sucedió entonces lo que Guerra profetizaba, pero pasados muchos años es posible que gentes de izquierdas, enemigos de los socialistas, sean capaces de cumplir con la profecía de Alfonso Guerra. En esa tarea están los podemitas, con Pablo Iglesias a la cabeza, empeñados en acabar con nuestro régimen parlamentario, con la monarquía y con el libre mercado; mientras los del PSOE se llaman andana y son incapaces de frenarlos. 

En el seno de la  izquierda existen muchísimas ideologías. Dicen ser de izquierdas los del PSOE, son de izquierdas los socialistas, pero también lo son los anarquistas; los ocupas se identifican como un movimiento radical de izquierdas, ahí está el feminismo que se declara anticapitalista y antifranquista y por tanto navega por la amura de babor  y que me dicen de los etarras, de izquierdas de toda la vida pero de la abertzale, hay nacionalistas de izquierdas y  están, son legión, los que dicen ser progresistas, muchos de los cuales no tienen ni idea  de si la izquierda se come con cuchara o tenedor, pero que se sienten muy cómodos instalados en ese concepto nebuloso, impreciso y evanescente que es el progresismo. Por lo visto lo de ser progre les absuelve del terrible pecado que supone para la izquierda de verdad, ser un pequeño burgués de tomo y lomo. 

La verdad es que las izquierdas se llevan muy mal entre ellas, hay que reconocer que son muy distintas, pero hay algo que sí comparten. No hay un zurdo, sea de la tribu que sea, capaz de quitarse de la boca la palabra solidaridad.  

Para cualquier observador medianamente avezado es fácil descubrir que la ejercen poco, por no decir nada, es cierto que hubo momentos de la historia en los que la solidaridad obrera creó el Socorro Rojo como herramienta para atender las necesidades de su gente; pero en estos tiempos y para que quede clara la tremenda insolidaridad de la izquierda española, basta recordar que, durante la crisis del 2.008,  los sindicatos, los partidos y organizaciones de la izquierda, fueron incapaces de abrir un solo comedor social. Lo de quitar el hambre a los ciudadanos que Zapatero y los socialistas habían mandado al paro quedó para las monjitas o Cáritas. 

Y que no se me amontone el personal porque en ésta que estamos sobrellevando mal, tirando a muy mal, estamos en las mismas. Mucho exigir solidaridad a todo quisque, pero a los zurdos no se les ve ni un detalle. Antes bien, parece que sus dirigentes se empeñen en demostrar su absoluta insolidaridad; porque llámenme raro pero a mi parece un comportamiento insolidario para con la Sanidad Pública y sus votantes, el de Carmen Calvo, cuando decide que la internen en la Clínica más privada y lujosa de Madrid. Y me parece insolidario que haya test para los dirigentes social comunistas que por su imprudencia se contagian una y otra vez y no los haya para los ciudadanos de a pie o que precisamente esos dirigentes demuestren su insolidaridad incumpliendo las normas sobre la cuarentena a la que sin embargo  nos obligan a los demás.

Ya para que les cuento si hablamos sobre la conducta de los liberados sindicales del sector sanitario, zurdos también, a los cuáles un iluso mandó un escrito solicitando que se incorporaran a trabajar en los hospitales en lugar de estar cómodamente en su domicilio y dicen esos supuestos luchadores por los derechos de los trabajadores, que no entienden que haya una urgencia que justifique su incorporación. Que si éste fuera un país normal y los sindicatos fueran lo que dicen ser, estos sinvergüenzas deberían haber sido expulsados del sindicato al día siguiente. 

Queda claro que la zurda hace buena la afirmación que reza "Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces". La izquierda no ejerce la solidaridad pero la exige a los demás - los zurdos no piden, exigen - apoyados en esa superioridad moral que han decidido atribuirse. Reclaman la solidaridad a todo el mundo, pero a ellos que los registren, en lo que se refiere a esa virtud son músicos y se acuestan a las ocho. Puedo entender que el ser humano es débil y que es más fácil predicar que repartir trigo, pero lo que no entiendo que sobre ser insolidarios, ataquen a muerte a la gente que demuestra con hechos que son solidarios. 

Por ejemplo  Amancio Ortega, que es nombrárselo a alguien de izquierdas para que el zurdo se quede traspuesto echando espuma por la boca y este fenómeno no queda en los individuos, ahí están los del PSOE y Podemos gastando dinero en campañas para desacreditarlo. Lo acusan de explotador, de haber mandado al paro a miles de trabajadores, a pesar del desmentido fundamentado por parte de INDITEX y de evadir impuestos. Me parece que se les ve el plumero, porque si fuera verdad que el señor Ortega ha evadido los impuestos que dicen, me pregunto porque no plantan una denuncia en la Fiscalía, resulta muy sencillo y no lo hacen, por algo será. 

Gracias a Ortega, a sus empresas y contactos se ha conseguido aminorar la falta de productos de primera necesidad para combatir la epidemia y dar seguridad a los trabajadores sanitarios, lo único que ha hecho Amancio Ortega es remediar, en parte, la imprevisión y la incapacidad del gobierno social-comunista y les molesta, son así de insolidarios, retorcidos y miserables. 

Pero Dios castiga sin piedra ni palo y para los progres, el karma hace algo parecido. El lunes pasado Donald Trump anunciaba el envío de equipos a España para paliar nuestros "grandes problemas" con el coronavirus. Otro ejemplo de solidaridad que les ha sentado como una patada justamente ahí donde están pensando. Si esa solidaridad la hubiera ejercido algún bolivariano hubiera sido recibida alborozadamente, pero viniendo de Trump, al que han atacado, denostado, insultado y despreciado, supone una bofetada en toda regla, porque los "grandes problemas" que solidariamente quiere ayudar a remediar el yanqui, vienen producidos por el gobierno de Pedro Sánchez. 

No son solidarios, acusan de insolidaridad a sus enemigos políticos y les repugnan las acciones solidarias de Ortega y Trump. No tienen remedio, son igualitos al alacrán que le pedía a la rana que le pasara el río.




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