viernes, 6 de noviembre de 2020

Intentando poner orden en el jaleo de este blog

El manuscrito de mi novela

Hace unos días me preguntaba un antiguo compañero y sin embargo amigo que finalidad perseguía con mis últimas publicaciones en mi blog y me di cuenta de que muy probablemente en esta nueva etapa hubiera comenzado la casa por el tejado. Tengo la mala costumbre de, tras tener una idea, aplicarme a ponerla en marcha sin dar demasiado espacio a la reflexión y eso no es bueno. Eso es precisamente lo que me ha sucedido con el cambio de temática en “Al sol de Fuerteventura”. Si me hubiera concedido un tiempo para estudiar cómo llevar a cabo esa variación muy probablemente muchos de mis lectores tendrían hoy una idea mucho más clara de lo que ha sucedido y está sucediendo con mi blog. Me voy a acoger al contenido de la antigua conseja que afirma que nunca es tarde si la dicha es buena y con este post pretendo poner un poco de orden y algo de claridad en el proceso.

En mi decisión de abandonar, al menos por ahora, mis comentarios sobre política tienen que ver, entre otros, dos asuntos muy importantes. Por un lado está el hartazgo que me ha producido la quiebra absoluta del patriotismo, de la honestidad e incluso del sentido común entre gran parte de la clase política, sin olvidar el estomagante uso de la falacia y de la demagogia como principales argumentos para justificar una serie de hechos que a mí me resultan absolutamente inaceptables.

Por otro lado siempre he manifestado que utilizaba el blog como un mecanismo de desahogo personal, expresaba mi opinión y eso me aliviaba. Últimamente la situación política es tan preocupante que el escribir sobre ella me suponía un auténtico castigo. Fue por eso por lo que decidí dejar de escribir… Pero ustedes ya me conocen, debo reconocer que echaba en falta la actividad en el blog. Por eso es por lo que he buscado un tema sobre el que escribir y, parafraseando a Francisco Umbral, decidí hablar de mi novela que como ya saben muchos de ustedes terminé de escribir a mediados del mes de agosto del presente año.

Me encuentro en estos momentos en una tesitura muy difícil para mí que soy un impaciente patológico: Mi novela está en manos de mi agente que será la que intentará encontrar una editorial que publique mi relato, por lo tanto a mí no me queda otra que esperar, cuestión que como ya he dicho se me da fatal, es por todo eso y algunas cosas más por lo que decidí  volver a poner en marcha “Al sol de Fuerteventura” para hablar de mi relato.

Así entendía, espero no haberme equivocado, que mataba dos pájaros de un tiro, por un lado mitigaba mi impaciencia y por otro, conseguía unos lectores interesados en mi novela en particular y en la literatura en general. Pretendo ir publicando, sin demasiado orden ni control una serie de escritos que tendrán que ver con el texto de “Al madero no le gusta la ropa vieja”, pretendo explicar cómo se me ocurrió la idea de escribir una novela, los problemas que tuve que afrontar ante mi total falta de oficio para acometer semejante tarea, los procedimientos que utilicé para escribirla, hablaré del trabajo de documentación; pero también quiero hablar del género negro en el que adscribo mi novela, de los autores y obras que me parecen  importantes dentro de este subgénero literario, etc., etc.

En esa estamos todos nosotros, ustedes que ya han leído tres post del blog que tienen que ver con lo que les estoy explicando y yo que me quito el “mono bloguero” y escribo con la pretensión de publicar dos días a la semana. Espero ser capaz de despertar su atención y entretenerlos, me consta que tengo amigos que me siguen precisamente porque se sienten impelidos a hacerlo a cuenta de la relación de amistad que nos une, en esa categoría pretendo incluir a todos ustedes. Lean lo que escribo y comenten con la máxima libertad lo que les parece, si tienen dudas o siente curiosidad por algún tema no duden en hacérmelo saber. Por cierto, no se olviden de invitar a sus amigos a que formen parte de ese grupo de Facebook que lleva por nombre “Al madero no le gusta la ropa vieja”, favor por el que les estaré eternamente agradecido.

Espero haber aclarado a mi amigo las dudas que me expuso y también a ustedes, a los que supongo algo perplejos a cuenta de todos estos cambios. Dadas las explicaciones me despido hasta el próximo miércoles.

Reciban un fuerte abrazo

 


 

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